Ficha del documento
Tipo de documento: Entrevista / Declaraciones
Medio: Diario belga La Nation Belge
Fecha: Julio de 1938
Protagonista: Francisco Franco
Ámbito: Guerra Civil española – opinión pública belga
Temas principales: anticomunismo, papel de la juventud, propaganda internacional, relaciones con Bélgica y Francia
Fuente: Transcripción histórica
Introducción
En julio de 1938, cuando la Guerra Civil se acercaba a su fase final, Francisco Franco dirigió un mensaje al diario belga La Nation Belge con un claro propósito de influencia internacional. Sus declaraciones combinaron la denuncia del comunismo soviético con un elogio a la juventud española y un llamamiento directo a la sociedad belga. El general presentó el conflicto como una lucha moral entre civilización y barbarie y anunció la futura publicación de un “Libro Negro” de las atrocidades marxistas. El documento permite apreciar cómo el franquismo trataba de ganar simpatías en países europeos no directamente implicados en la contienda.
Transcripción del documento
Fuente histórica – reproducción literal
Usted no ha dudado nunca de la justicia de nuestra causa.
España estaba condenada a muerte. No podía permanecer impasible e indiferente. Desde hace mucho tiempo vigilaba las maniobras y la acción del Komintern y sabía —lo que no era misterioso para nadie— que los soviets querían implantar el comunismo en España. Estaban a punto de lograrlo. Ahora esa pesadilla desapareció. La lucha no ha terminado todavía, pero toca a su fin.
Me he visto apoyado, desde el primer momento, por una prodigiosa fuerza moral de la mayor parte de España. Sobre todo la juventud, esa juventud que ha de constituir la España del mañana, ha sufrido y ha luchado de una manera sorprendente. Los rojos cometieron crímenes tan espantosos que ni la boca ni la pluma los pueden describir.
Quiero muchísimo a la juventud española. Confío en ella. Ella ha libertado a España y ella logrará su reconstrucción.
La juventud de vuestro país es también magnífica. Es preciso confiar en ella. Decid a la juventud belga que experimento un enorme placer al saludarla.
España no regateará su amistad a nadie; pero se acordará, sobre todo, de aquellos cuyo corazón ha latido por la victoria total de las armas nacionales sobre el comunismo.
La propaganda roja es muy hábil. No retrocede ante el empleo de un formidable arsenal de mentiras. Nosotros publicaremos un día el Libro Negro de las atrocidades marxistas. Cuando se lea ese libro quedarán estupefactos. Esa gente cometió crímenes cuyo recuerdo no se borrará jamás.
—¿Y Francia?
—Es un país magnífico. Su civilización es incomparable… ¿Cómo podrá ella defenderse, si consiente que el comunismo la debilite y esté minando su interior?
Parte de nuestra labor futura consistirá en otorgar a todos la justicia que le es debida.
Deseo sinceramente que Bélgica asista a la terminación de estas dificultades. ¡Hago mis más ardientes votos para que le esté reservada la más halagüeña de las fortunas!
Claves de lectura
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El discurso se dirige específicamente a la opinión pública belga, buscando simpatía hacia el bando nacional.
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Se otorga un papel central a la juventud como sujeto moral de la “nueva España”.
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Aparece la idea propagandística del futuro “Libro Negro” de los crímenes marxistas.
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Franco intenta separar a Bélgica y Francia de la influencia de la propaganda soviética.
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El lenguaje combina tono paternal hacia Europa con firme anticomunismo.
Conclusión
Las declaraciones a La Nation Belge muestran el esfuerzo del franquismo por presentarse como defensor de los valores europeos tradicionales ante países observadores del conflicto. Franco apela a la juventud y a la conciencia católica de Bélgica, al tiempo que advierte sobre el peligro del comunismo para Francia y Occidente. El documento ilustra cómo la batalla por la opinión internacional fue un elemento clave en 1938 y cómo el régimen construyó un relato moral destinado a legitimar su victoria inminente.
