INTRODUCCIÓN
Durante las décadas de 1950 y 1960, España se convirtió en uno de los grandes platós cinematográficos del mundo. Superproducciones internacionales, actores de primer nivel y directores legendarios eligieron escenarios españoles para recrear desde la Rusia zarista hasta el Imperio romano o el lejano Oeste americano.
Con frecuencia se ha sugerido que el régimen de Franco utilizó el cine como instrumento propagandístico para proyectar una imagen aperturista. Sin embargo, los hechos invitan a una reflexión más matizada: los cineastas internacionales llegaron a España antes de cualquier estrategia oficial, atraídos por la diversidad de paisajes, la infraestructura disponible, la seguridad y la libertad de movimientos que ofrecía el país. No es casual que estas producciones evitaran sistemáticamente rodar en países del bloque soviético.
El auge del cine coincidió además con el nacimiento del turismo moderno en España, un fenómeno que transformó el país y lo situó en el mapa internacional como destino cultural, cinematográfico y vacacional.
En los años 50 y 60 del siglo pasado España fue una meca del cine internacional, a veces se sugiere que Franco lo utilizo para dar una imagen abierta de su régimen, pero estos cineasta vinieron antes y sería porque consideraban que la España en esa época era un país abierto para ellos, por ejemplo no fueron a rodar a países bajo influencia soviética; Rumanía, Bulgaria, antigua Checoslovaquia…
Se rodaron películas famosas; «55 días en Pekín», «La caída del Imperio Romano», «El cid», «Doctor Zhivago», «Lawrence de Arabia», «El fabuloso mundo del circo», «Rey de reyes», escenas de «Moby Dick» en las Canarias, «Patton», «Espartaco», los famosos spaghetti western de Sergio Leone; «El Bueno, el feo y el malo», “Por un puñado de dólares”, “La muerte tenía un precio”…
Hemos encontrado en la red algunas anécdotas sobre estas películas;
«Doctor Zhivago» ; «Se hizo pasar a nuestra montaña patria por… ¡¡¡¡Los Urales rusos!!!!… En Rusia, tierra de libertades, la novela estaba prohibida. Y en Finlandia hacía demasiado frío, asi que David Lean y su gente se vinieron a España en 1964. El problema fue que no nevó como les habían prometido a los americanos.Aquel invierno fue uno de los más suaves de la década… El equipo de rodaje, al final, tuvo que “crear” las estepas nevadas: Se usaron -ojo- toneladas de polvo de mármol, sal y plásticos blancos… El tren tiene un gran protagonismo en la peli también: alquilaron 3 locomotoras y 70 vagones que Renfe ya no usaba. La más famosa que se usó es la “Mikado 141.2239” que se “tuneó” para parecer un tren militar ruso.».
«El fabuloso mundo del circo»; «el reparto de la película, además de Wayne contaba con Rita Hayworth y Claudia Cardinale… Un cowboy en Gran Vía. En un día libre, con una actriz de cada mano, el cowboy se presentó en el Cine Palafox para asistir al estreno de «55 Días en Pekín», mezclándose con personajes ilustres de la sociedad española como el Príncipe Juan Carlos. Pero en otra ocasión, Wayne fue a hurtadillas a otro cine de la Gran Vía para ver «Misión de Audaces», interpretada por él mismo. Quería escucharse en castellano. Cuando la película comenzó, fueron tales sus carcajadas que el resto del público comenzó a protestar hasta que los encargados de la sala encendieron las luces. Entonces, Wayne se levantó, hizo una reverencia y sus compañeros de butaca, boquiabiertos, estallaron en aplausos. John Wayne era un tipo de lo más peculiar, imponente pero amable y bromista. Así es como lo recuerdan los trabajadores españoles que compartieron algún momento con él en el rodaje. No era caprichoso. Sólo pedía disponer de un buen coñac para matar el frío del Retiro a lingotazos. Poco más».
«Lawrence de Arabia»; «El rodaje español de esta mítica cinta nos vuelve a llevar a tierras españolas, en concreto a Andalucía. Algunos edificios que aparecen en la película son sevillanos. Por ejemplo, vemos parte de la trama en el famoso espacio construido allí en 1929 con motivo de la exposición Iberoamericana. Mucho antes del ataque de los clones, la Plaza de España sevillana fue -en la epopeya de Lawrence- el cuartel general británico en El Cairo. También se rodó en la famosa Casa de Pilatos, el encuentro entre Lawrence y el general Allenby. He encontrado que el Hotel Alfonso XIII fue el club de oficiales en una de las escenas de la peli y que la Plaza de las Américas fue -paradoja- Jerusalem. Vamos a las escenas del desierto, muchas se rodaron en Jordania y en Marruecos, no nos engañemos. Pero en la playa del Algarrobico, junto a la desembocadura del rio Alías, se reconstruyó la ciudad jordana de Aqaba. 200 personas estuvieron currando durante 3 meses para levantar 300 edificios. Se contrató a 400 extras y se alquilaron varios cientos de caballos.Luego está la escena de la voladura del tren. Se rodó en una zona de dunas entre El Toyo y San Miguel de Salinas. Se contruyeron dos kilómetros de vía y se compró a RENFE dos locomotoras y varios vagones para poder volarlos de verdad con dinamita. Sin reparar en gastos».
«Moby Dick»; «Finalizando 1954, el mítico John Huston revolucionó Las Palmas de Gran Canaria. Llegaron a la ciudad más de cien técnicos, de Inglaterra y Estados Unidos para rodar la parte final de Moby Dick.. Junto a los artesanos autóctonos construyeron en dos meses la réplica de la gran ballena blanca, de más de 65 metros de largo, más los botes balleneros, de la mitad del siglo XIX, desde los que actuaban los arponeros. Los detalles de la estancia de Huston en Las Palmas de Gran Canaria están en “A libro abierto” (Espasa Calpe)».

Maqueta de la película La Caída del Imperio romano.
«La caída del Imperio Romano»; «El bueno de Bronston dijo -ya que estoy aquí, y hace tan buen tiempo, nos quedamos un poquito más-. España fue en escenario elegido, no solo para describir Roma, sino todo el imperio romano. La diversidad de climas y paisajes acompañó. Se rodó en: Valencia, Sagunto, Madrid, Las Rozas, Manzanares el Real, Sierra de Guadarrama, Embalse de Santillana, Segovia. En la sierra de Guadarrama se rodaron algunas de las escenas más multitudinarias de la película… Entre las curiosidades de “La caída del Imperio Romano” está la réplica que se construyó del Foro Romano. Es realmente impresionante. Y esta foto, aunque parezca increíble es del escenario que se construyó a las afueras de Madrid para la película. Abajo a la derecha podéis ver a los operarios de cámara.
«Spaghetti western»; La mayor parte se rodó en el famoso desierto de Tabernas. Los poblados del Oeste americano que sirvieron de escenario se construyeron, con todo lujo de detalles, en esta franja desértica de casi dos mil kilómetros cuadrados entre las sierras de Filabres, Alhamilla y la Alpujarra almeriense. En esta web (llamada mega-construcciones) podéis encontrar un montón de fotos como éstas. Allí, todavía quedan “vestigios” de los rodajes que se han convertido en verdaderos parques temáticos del oeste».
Eastwood y Van Cleef con un guardia civil en El Bueno, el Feo y el Malo.
Como curiosidad un blog hacía un comentario acompañándolo de esta fotografía;
«20 años sin James Stewart: 20 curiosidades, frases y fotografías. 11. Participó voluntariamente en la Segunda Guerra Mundial, eligió convertirse en piloto de bombardero. Sus dotes de mando le llevaron a ser uno de los pocos norteamericanos que pasaron de soldado a coronel en menos de cuatro años. Tras la guerra continuó su servicio en la reserva, llegando a ostentar el rango de general de brigada.. En 1959 el presidente Eisenhower le nombró general de brigada»… «Anécdota En la época del Franquismo, estaba totalmente prohibido permitirle el alojamiento a los actores y James Stewart quería alojarse en el Ritz. En la recepción solicita una habitación, el recepcionista lo reconoce al instante y le indica que tienen terminantemente prohibida la aceptación de actores en dichas instalaciones. El actor de forma tranquil se estira el traje, se anuda la corbata y le suelta la siguiente frase: «No solicito una habitación como James Stewart actor, sino como James Stewart, General del ejército de los Estados Unidos». A continuación mostró sus credenciales como General. Al recepcionista no le quedó más remedio que darle la llave».
Comentarios así sobre el franquismo son relativamente frecuentes, de verdaderamente cosas sin sentido, porque ¿dónde pensaría este blog que se alojarían los actores y equipo técnico de todas las películas que se rodaban esos años?. Es de imaginar que los primeros actores y productores a los que no dejaron alojarse en hoteles hubieran avisado a los siguientes.
Madrid, 12 de mayo de 1966. Francisco Franco y doña Carmen Polo reciben a los príncipes Grace y Raniero de Mónaco.
Sevilla, abril 1966. Los Príncipes Grace Y Raniero de Mónaco pasean por el Real de Feria.
En julio de 1965, vinieron los Beatles;
Y llegó lo que anunciaba el título de una película de Paco Martínez Soria; «El turismo es un gran invento (1968)». Porque el turismo de sol y playa se inventó en esos años.
Creemos que viendo todo esto resulta más díficil defender que el franquismo era una dictadura terrible como viene a presentarlo la memoria histórica. Esto ocurrió porque en España se podía entrar y salir líbremente y se estaba dentro con tranquilidad, el régimen de Franco no daba miedo a los visitantes (y eso que podían verlo en persona no por referencias), sino no hubieran venido.
A diferencia de lo que ocurría en las dictaduras comunistas que entonces sí darían miedo, por ejemplo quien entrase no tenía asegurado poder salir líbremente. Lo recogía simbólicamente una película de Alfred Hitchcock, «Cortina rasgada». En una escena el personaje interpretado por Paul Newman manifiesta su intención de desertar a Alemania Oriental, a lo que le contestaba el personaje de Julie Andrews; «¡pero eso está detrás del telón de acero!». Y mientras el bloque soviético hacía un muro en Berlín para que la gente no pudiera huir al lado occidental y en Cuba la URSS instalaba misiles en 1962 amenazando a EEUU y provocar un conflicto nuclear y una tercera guerra mundial… a España llegaba los actores famosos de Hollywood a hacer películas ó de visita y se iniciaba la industria del turismo. Paradójicamente algunos de los defensores de la llamada memoria histórica han simpatizado con algunos de esos países comunistas.
CONCLUSIÓN
El intenso flujo de rodajes cinematográficos y visitas de figuras internacionales a España durante los años centrales del franquismo no fue un fenómeno aislado ni artificial. Responde a una realidad histórica concreta: España era un país accesible, estable y atractivo para profesionales del cine y para visitantes extranjeros en general.
Mientras en otras dictaduras contemporáneas la entrada y salida de extranjeros estaba estrictamente controlada, en España se rodaban superproducciones, se organizaban festivales, se recibía a estrellas de Hollywood y se desarrollaba una industria turística incipiente que acabaría siendo uno de los pilares económicos del país. La llegada masiva de cineastas, actores, escritores y visitantes ilustres resulta difícilmente compatible con la imagen de un país cerrado y temido.
El cine y el turismo no solo reflejaron una etapa de apertura cultural y económica, sino que contribuyeron decisivamente a ella. Entender este contexto permite analizar el franquismo desde una perspectiva histórica más compleja, alejada de simplificaciones, y valorar el papel que España desempeñó en el panorama internacional de la segunda mitad del siglo XX.

















