Como es costumbre desde no ya desde la aparición del movimiento de la llamada ‘memoria histórica’, sino desde las campañas de prensa contra el Régimen del 18 de Julio en los años 60 y 70, las mentiras han ahogado el debate. Porque no se busca la verdad. Los nacionalistas gallegos, el PSOE y hasta el PP han exigido la “devolución al pueblo” del Pazo de Meirás, cuando éste siempre fue de propiedad particular.
Con un absurdo que vulnera las leyes y todos los principios del Derecho, se ha pretendido anular la donación del Pazo como excusa para su confiscación. Se repite que las contribuciones para la compra del Pazo fueron forzosas, pero no se aporta ninguna prueba; sólo rumores y declaraciones de verbales de personas fallecidas transmitidas oralmente.
Hace años, en 2009, se supo que de la Diputación de La Coruña había desaparecido el pergamino de la entrega del Pazo al Generalísimo. En todo caso, la responsabilidad correspondería a la comisión que recaudó los fondos para comprar el Pazo, el mobiliario y el terreno, cuyos presidentes fueron Julio Muñoz Alonso, gobernador civil de La Coruña, y Pedro Barrié de la Maza, banquero.
También se ha citado la ‘ofensa’ que supone a la memoria de doña Emilia Pardo Bazán que el Pazo esté en poder de los Franco, olvidando que el primogénito de la escritora, Jaime Quiroga y Pardo Bazán, oficial del Ejército, y su hijo Jaime Quiroga y Esteban Collantes, fueron asesinados en Madrid en agosto de 1936 por las izquierdas, después de haber pasado por una de las chekas montadas en la capital.
Parte de la campaña ha consistido en la invasión del Pazo por militantes del partido separatista BNG, ante algunos de medios de comunicación. Lamentablemente, varios periódicos gallegos, cuyos editores y directores en el Estado del 18 de Julio competían en alabanzas y visitas al Caudillo, ahora compiten en insultos y mentiras.
Nos encontramos, en opinión de la FNFF, ante la típica cortina de humo para distraer a los ciudadanos de otros asuntos más importantes (como el envejecimiento de Galicia, el despoblamiento del campo o el desempleo) o bien para ocultar fracasos de gestión, como las acusaciones que hacen las autoridades autonómicas cada vez que una ola de incendios arrasa Galicia de que los fuegos los causan bandas o ‘manos negras’, sin encontrar ninguna prueba, tal como corroboran las investigaciones que desde hace años realizan las fiscalías y la Guardia Civil.
La conversión del Pazo de Meirás en residencia veraniega de la familia Franco hizo que el municipio de Sada se convirtiese en la capital de España. Y hoy sería un lugar de atracción de turismo y, por tanto, de riqueza para sus vecinos si las autoridades locales colaborasen en el bien común, en vez de moverse por odios ideológicos.
