INTRODUCCIÓN
Salvador Ferrandis Luna fue una figura representativa de las transformaciones ideológicas y políticas que marcaron la España del primer tercio del siglo XX. Iniciado en el valencianismo juvenil, participó activamente en asociaciones culturales y políticas que buscaban definir la identidad regional valenciana. Sin embargo, su trayectoria evolucionó hacia posiciones más conservadoras y centralistas, reflejando los cambios y tensiones propias de la época. Jurista de formación y posteriormente vinculado al ámbito financiero e institucional, su figura combina compromiso cultural y participación en estructuras del Estado.
Estudiante de Derecho en la Universidad de Valencia, se vincula desde muy joven al mundo del primer valencianismo; lo hace en 1908, cuando los jóvenes más radicalizados del Centro Regionalista Valenciano deciden fundar una organización juvenil: Joventut Valencianista.
En 1910 entra a formar parte, como vocal, de la Junta Directiva de la entidad, junto a Miquel Duran o Daniel Martínez y Ferrando. Disuelta ese mismo año, es refundada cuatro años después con un programa más moderado y con la voluntad de unión de todos los valencianistas, bajo la presidencia de Francesc Aguirre. Salvador Ferrandis vuelve a ser elegido vocal y podemos encontrarlo también al futuro concejal del Ayuntamiento de Valencia, Francesc Soto.
En 1915 colabora en el semanario Patria Nova, que entre marzo y agosto de ese año promueve la unión de los valencianistas más allá de las divisiones políticas. Dos años después, en mayo de 1917, forma parte de la expedición de valencianistas que viajan a Barcelona para devolver la visita que los miembros de la Liga habían hecho anteriormente en Valencia y qué estaba formada en su gran mayoría por miembros de Lo Rat Penat y de la Juventud Valencianista.
En 1918 la Juventud Valencianista y la Unión Valencianista publican en La Correspondencia de Valencia, diario donde Salvador Ferrandis se convierte en uno de sus principales colaboradores, la Declaración Valencianista, donde se recogían en ocho bases, las reivindicaciones mínimas del valencianismo. Él será el encargado de redactar la sexta base, referida al patriotismo.
En septiembre de 1923, con el pronunciamiento militar de Primo de Rivera, La Correspondencia de Valencia se pronuncia claramente a su favor, lo que provoca una rotura en el diario entre el sector más diestro, encabezado por el propio Salvador Ferrandis y por Eduard Martínez-Sabater, y qué seguirá al frente del diario, y un sector claramente de izquierdas, encabezado por Adolf Pizcueta y Vicent Tomàs i Martí, qué deciden refundar el semanario Patria Nova.
Con este hecho se consuma su derechización y su giro hacia el españolismo político. Así, y poco después, aprueba las oposiciones como abogado del estado y se traslada a Madrid, donde entrará en el mundo de las finanzas y se casará con la Marquesa de Valverde. Dos años después de su llegada a Madrid, en 1925, es nombrado gobernador del Banco de Crédito Local, gracias a su amistad con José Calvo Sotelo.
Cuando estalla la Guerra Civil española apoya a los militares sublevados, y dos años después publica Valencia roja, donde defiende un regionalismo españolizando y critica todo el espacio valencianista de antes de la guerra.
Tras la guerra, y ya como miembro del Movimiento Nacional, es nombrado delegado de Patrimonio Artístico del Estado en la Comunidad Valenciana, desde donde impulsa las repristinaciones del convento de los dominicos y de la Catedral de Valencia. Sin embargo, y pese a su distanciamiento radical del nacionalismo político, nunca dejó de lado un cierto valencianismo cultural. Así, cuando Manuel Sanchis Guarner organiza en 1949 los primeros cursos de valenciano en Lo Rat Penat, es él quien financia su organización en la Casa de Valencia de Madrid, de la que era un miembro activo.
Ya en 1951 lo volvemos a encontrar como miembro de la Comisión Patrocinadora del Diccionario Català-Valencià-Balear. Es, además, uno de sus primeros suscriptores junto a Joaquim Reig e Ignasi Villalonga, los tres residentes en Madrid.
Al morir era vicepresidente de la compañía de electricidad Fecsa.
CONCLUSIÓN
La trayectoria de Salvador Ferrandis Luna ilustra la complejidad del pensamiento político en la España contemporánea, especialmente en lo que respecta a las relaciones entre regionalismo y centralismo. Su evolución desde el valencianismo inicial hacia posiciones alineadas con el régimen surgido tras la Guerra Civil muestra un recorrido marcado por el contexto histórico. Aun así, mantuvo vínculos con la cultura valenciana, contribuyendo a iniciativas lingüísticas y culturales que evidencian una dualidad entre su acción política y su interés por la identidad regional.
