El 17 de agosto de 1955, Francisco Franco visitó la localidad de Bermeo y se dirigió a la Cofradía de Pescadores, en un acto que simbolizaba la atención del régimen a los sectores vinculados al mar y a la economía pesquera del Cantábrico. En su intervención, el jefe del Estado destacó la modernización de los puertos, la renovación de la flota pesquera y el papel del crédito público como instrumentos para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores del mar. Este discurso se inscribe en el contexto de las políticas sociales y económicas impulsadas en la España de los años cincuenta, orientadas a reforzar sectores estratégicos como la pesca y la agricultura.
17 de agosto de 1955.
Solamente unas palabras para agradecer la bienvenida del Alcalde y el entusiasmo de este pueblo trabajador que, volcado en sus naves, ha salido al Cantábrico a recibirme con todo el entusiasmo y calor de los hijos de esta tierra, que llega a lo más profundo de mi corazón.
Por conocer las costas españolas, por vivir de cerca la vida de los pescadores en mis viajes y descansos, he podido apercibirme de sus necesidades, y así como ocurre hoy en Bermeo con su ferrocarril y con su puerto, que toma nuevo auge y está en camino de cubrir su necesidades, así viene sucediendo con la mayoría de los puertos pescadores de España.
En nuestras canciones proclamamos «que en España empieza a amanecer», y el amanecer para los pueblos, para nuestros pescadores, para nuestras clases trabajadoras, es el logro de lo que tantos años han anhelado. Hubo que hacer una revolución en España para que cambiase el pensar de los españoles, y así podemos ver cómo poco a poco, sin sentirlo, se va transformando el ambiente español, y pensamos y soñamos con lo social, hasta el punto de que no concebimos transformación ninguna que no encierre un fin social, que para nosotros es el bienestar de los españoles.
Un día vemos cómo los Sindicatos, encauzando iniciativas, consiguen el logro de muchas de las aspiraciones de las clases trabajadoras; otro día son las Hermandades de Campesinos o de Labradores las que mueven a los Ayuntamientos a obrar con la comprensión y la colaboración de todas las clases sociales. Así, a la lucha de clases de ayer sucede la colaboración de clases de hoy.
Nos recordaba el señor Alcalde cómo la antigua política, de falsas promesas electorales, había sido una estafa para todos los pueblos. En esto el Movimiento Nacional ha abierto una nueva era, llena de doctrina y de contenido. Sin ella no serían posibles nuestras conquistas. Para nosotros el ahorro nacional y el crédito público no están para servir las apetencias capitalistas de reducidos sectores de la Nación. Pertenecen a la Nación y a ella tienen que servir y fecundar aquellos sectores de la economía que más lo necesiten. Así el Estado ha venido orientando la inversión de ese ahorro nacional y ha nacido el crédito que, a través del Instituto Social de la Marina, ha permitido renovar las flotas pesqueras, el sesenta por ciento de las cuales a este esfuerzo se deben. Y también actualmente son centenares de miles los labradores que a través del crédito agrícola han podido realizar y financiar los trabajos de mejora de sus predios e instalaciones.
Todo ello ha sido posible porque ha habido un Movimiento Nacional con una doctrina clara y un espíritu de hermandad y justicia que ha sabido poner a España en pie. A vosotros os corresponde el deber de defender este Movimiento y esta Revolución para que nadie pueda lograr torcer nuestros destinos, manteniendo vivo ese espíritu con que un 18 de Julio se levantó la Nación para lograr una España mejor, cuyo horizonte estamos ya viendo. y que nadie podrá jamás arrebatárnosla si sabemos, como confío, mantener la hermandad entre los hombres y las tierras de España.
¡Arriba España!
Las palabras dirigidas a la Cofradía de Pescadores de Bermeo reflejan la importancia que el discurso oficial del régimen otorgaba a la intervención del Estado en la modernización de los sectores productivos y en la mejora de las condiciones de las clases trabajadoras. La referencia al crédito público, a la renovación de las flotas y al desarrollo de los puertos permite situar este texto como una fuente relevante para comprender la política económica y social del franquismo en el ámbito marítimo. Más allá de su carga ideológica, el discurso constituye un testimonio histórico del papel que la pesca y las comunidades costeras desempeñaban en la España de mediados del siglo XX.
