INTRODUCCIÓN
El 11 de mayo de 1960, Francisco Franco se dirigió al pueblo de Menorca desde el balcón del Ayuntamiento de Ciudadela, durante una visita oficial a la isla dentro de su recorrido por Baleares. Ante los ciudadanos reunidos en la plaza, el jefe del Estado agradeció el recibimiento y pronunció un breve discurso marcado por referencias a los acontecimientos vividos en la isla durante la Guerra Civil española.
En sus palabras, Franco evocó el sufrimiento que, según el relato del régimen, había padecido Menorca durante el periodo de dominio republicano, recordando especialmente la persecución religiosa y la muerte de diversas figuras eclesiásticas. A partir de esa memoria histórica, insistió en la importancia de mantener la unidad entre los españoles y evitar las divisiones internas que, en su opinión, habían conducido al conflicto.
El discurso también destacó la necesidad de defender los valores espirituales y sociales que el régimen consideraba fundamentales para el futuro de España, presentando la unidad nacional y la justicia social como pilares para garantizar la estabilidad del país.
Pronunciado desde el balcón del Ayuntamiento de Ciudadela, Menorca, el 11 de mayo de 1960.
Menorquines:
Mucho os agradezco el entusiasmo que habéis puesto al recibirme. Los pueblos que habéis sufrido bajo la cautividad roja, tenéis una sensibilidad especial, porque habéis conocido con el dominio rojo los resultados a que nos conducen las divisiones, las diferencias y las luchas internas.
Vosotros comprendéis mejor la necesidad de. una política de Unidad Nacional, de Justicia Social, de comprensión mutua; una política que defienda v estimule nuestros bienes espirituales, que haga que en el futuro no puedan ya enfrentarse españoles contra españoles y, lo que es más importante todavía, que en nuestro territorio, en los pueblos y en las ciudades, no pueda ondear jamás la bandera del comunismo.
Aquí habéis sufrido bajo el dominio rojo las persecuciones más horrendas, que culminaron en el asesinato de vuestro obispo con la mayoría de los sacerdotes, aquel santo pastor, aquel hombre insigne cargado de años que ni la ceguera que padecía movió la conmiseración de sus verdugos; legiones de mártires, hermanos nuestros, tantos hombres magníficos caídos en esta ciudad. Que nuestro recuerdo sea hoy para todos estos mártires, para estos héroes anónimos, para todos los que han puesto su empeño o dado su sangre o su vida por esta hora de renacimiento español.
¡Arriba España!

CONCLUSIÓN
El discurso de Franco al pueblo de Menorca en 1960 refleja la manera en que el régimen evocaba los acontecimientos de la Guerra Civil para reforzar su mensaje político basado en la unidad nacional y la superación de las divisiones internas. La referencia a los hechos vividos en la isla y al recuerdo de las víctimas formaba parte del relato oficial con el que el franquismo legitimaba su proyecto político.
La intervención, pronunciada desde el balcón del Ayuntamiento de Ciudadela, se inscribe dentro de las visitas institucionales que Franco realizó a distintas regiones españolas, en las que combinaba mensajes políticos con actos de proximidad hacia la población local. Este discurso constituye así un testimonio de la retórica y del contexto histórico de la España de comienzos de la década de 1960.
