INTRODUCCIÓN
El 17 de junio de 1958, Francisco Franco visitó la localidad navarra de Carcastillo en el marco de un recorrido institucional por distintas zonas del valle del Ebro relacionadas con importantes proyectos hidráulicos y agrícolas. Durante su breve intervención ante los vecinos de la localidad, Franco subrayó la importancia de la unidad de los españoles y del esfuerzo común para el desarrollo del país. En su discurso también hizo referencia a las obras destinadas a ampliar el regadío y transformar la agricultura de la región, proyectos que buscaban mejorar las condiciones de vida en el medio rural y aprovechar mejor los recursos naturales.
17 de junio de 1958.
Queridos navarros:
Solamente unas palabras para saludaros, para agradecer vuestro entusiasmo y deciros que la España Una, la España Libre y la España Grande tenemos que forjarla los españoles con la unidad y con nuestro esfuerzo.
Nuestra Victoria fué una Victoria sobre el mal. En España no existe ninguna clase vencida; todas las clases son vencedoras. Y esta unidad de los hombres y de las tierras de España, indispensable para la continuidad de su futuro, la veis reflejada en esta obra magna que hemos acometido y que en sus plazos determinados irá cambiando la suerte de vuestro país, regando las tierras de esta comarca de nuestra Nación para convertirlas en pródigas y jugosas.
Todo eso se realizará porque el Régimen ha continuado su política de mirar primero al hombre y su destino eterno para mejorarle sus circunstancias de vida y que pueda disfrutar de los bienes de la Naturaleza en igual escala, por lo menos, que cualquier otro país europeo.
Esto está en nuestras manos manteniendo la unidad de las tierras y de los hombres de España y guardando nuestras tradiciones gloriosas, que son el alma de nuestra Historia y el futuro de nuestra vida.
¡Arriba España!
CONCLUSIÓN
El discurso pronunciado en Carcastillo se inscribe dentro del contexto de las visitas oficiales realizadas por Franco a distintas zonas agrícolas de España durante los años cincuenta. En ellas se destacaba la importancia de las infraestructuras hidráulicas y del desarrollo del regadío como instrumentos para impulsar la economía rural y modernizar el campo español. La intervención en esta localidad navarra refleja también el énfasis del régimen en la unidad nacional, el esfuerzo colectivo y la continuidad de las tradiciones históricas, elementos que formaban parte central de su discurso político en aquella etapa.
