INTRODUCCIÓN
El 20 de octubre de 1959, Francisco Franco asistió en Medina del Campo (Valladolid) al acto de entrega de títulos de propiedad derivados del proceso de concentración parcelaria, una política destinada a reorganizar las tierras agrícolas para mejorar su explotación y productividad.
Durante la ceremonia, dirigida especialmente a agricultores y labradores de la región castellana, se formalizó la entrega de nuevas propiedades resultantes de la reorganización de parcelas anteriormente dispersas. Esta medida formaba parte de las políticas agrarias impulsadas en España durante la segunda mitad del siglo XX con el objetivo de modernizar el campo, aumentar la producción y mejorar las condiciones de trabajo de los agricultores.
En su intervención, Franco destacó la importancia de estas reformas en el contexto del desarrollo rural y del esfuerzo por transformar la estructura agraria española.
20 de octubre de 1959.
Castellanos y labradores:
Unas palabras solamente para dar término a este acto, en que ha tenido lugar la entrega de sus títulos de propiedad a los cultivadores que han visto concentradas sus propiedades, antes dispersas, iniciando con ello una nueva era de su producción agrícola.
Esta obra, preñada de dificultades y que ha nacido por iniciativa del Movimiento Nacional español en su afán de redención de nuestro campo, que no se había concebido siquiera por los propios beneficiados, es una más de las obras importantes de nuestro Régimen.
Nuestra inquietud por los problemas del agro español no es de hoy; vosotros habéis visto que fué en nuestra Cruzada, en los momentos en que todavía luchábamos por la Victoria, cuando mi Gobierno ya se preocupaba por uno de los más grandes problemas de nuestra agricultura: el cultivo del trigo. Entonces nació el Servicio del Trigo, que tan grandes beneficios y seguridad viene prestando a los cultivadores españoles.
Aquello fué el primer jalón de la redención de nuestro campo, liberar a nuestro labradores de caer en las manos de la usura y de la especulación de los harineros, que con el tiempo ha extendido sus prestaciones; pero el Servicio del Trigo no es solamente el beneficio material que representa para todo el agro español en general, sino que ha sido uno de los cauces por el que tiene lugar el contacto directo, el diálogo constante entre el Gobierno y los agricultores. Vosotros conocéis bien cómo en todos los lugares de España con el Servicio Nacional del Trigo han surgido los silos, paneras y centros distribuidores de semillas selectas; el diálogo constante sostenido por los técnicos y por los representantes de todo orden con los labradores, y como vuestras inquietudes y necesidades se traducen en soluciones prácticas, que podrán no ser las óptimas, pero que hasta entonces se desconocían.
Sin embargo, y pese a esa comunicación constante con el pueblo, en el mundo se nos tacha todavía de dictadores. El que hayamos hecho que la democracia discurriera por los cauces naturales de la familia, del Municipio y del Sindicato, el mundo capitalista y liberal lo considera aún como una herejía. Y yo pregunto, ¿dónde está la verdadera democracia? ¿Estaba en los viejos sistemas que abandonaban la realidad por la ficción y que vivían a espaldas de vuestros problemas, o en la que nosotros creamos. que discurre por los cauces naturales, indaga vuestras necesidades y busca el diálogo en que podéis hablar y decir claramente lo que necesitáis? Por lo menos en España jamás se ha conocido más fructífera democracia.
Hoy veis aquí al Jefe del Estado, que viene a repartiros los títulos de propiedad de una obra hecha, pero viene también a escucharos, a ponerse en contacto con vuestras necesidades, a leer esos carteles, a recibir vuestras peticiones, pues el Movimiento Nacional tiene soluciones para todos los problemas, que estudiará y encauzará, ya que estamos dispuestos a que en España no se pierda ni una gota, de agua ni persista, en cuanto esté en nuestra mano, una sola injusticia.
Si los medios con que contamos no son poderosos, sí son lo suficientes para que en forma gradual, a un ritmo cada vez más acelerado, podamos enfrentarnos con todos los problemas de la Nación e incluirlos en los grandes planes nacionales, para que ]a interior satisfacción pueda llegar a todos los rincones, y que estas tierras, que un día albergaron a la Corte y a la grandeza españolas; estos mercados, que un día fueron los más importantes de España, por el esfuerzo de todos los españoles vuelvan nuevamente a serlo.
Hemos hecho que la Nación vuelva su cara al campo y no descansaremos hasta que el campo alcance el progreso y el bienestar que se merece.
Muchas gracias a todos por ese entusiasmo y adhesión y ¡Arriba España!
CONCLUSIÓN
En su discurso en Medina del Campo, Franco subrayó la relevancia de la concentración parcelaria como instrumento para mejorar la productividad agrícola y racionalizar la explotación de la tierra. Estas iniciativas pretendían reducir la fragmentación de las propiedades y facilitar el uso de técnicas agrícolas más modernas.
El acto de entrega de títulos de propiedad simbolizaba la culminación de un proceso administrativo y agrario destinado a reorganizar el territorio rural. Según el discurso, estas medidas se integraban dentro de los planes más amplios de desarrollo económico y modernización del campo español durante aquella etapa.
