INTRODUCCIÓN
El 14 de septiembre de 1960, en la Abadía de Samos (Lugo), Francisco Franco participó en la apertura del curso de Economía y Sociología Rural celebrado en el reconstruido Monasterio de Samos. En su intervención, el jefe del Estado expresó su satisfacción por la restauración del histórico monasterio y por su conversión en un centro dedicado no solo a la vida religiosa, sino también al estudio de los problemas sociales y económicos del medio rural.
Durante su discurso, Franco subrayó la importancia de analizar con rigor la realidad del campo español y, especialmente, la particular situación del campesinado gallego. Destacó la necesidad de disponer de estadísticas fiables y de estudiar con detenimiento las características propias de la estructura agraria de Galicia, marcada por pequeñas explotaciones familiares y una fuerte presencia de la ganadería en la economía campesina.
Abadía de Samos, Lugo, 14 de septiembre de 1960.
Solamente unas palabras para mostrar mi satisfacción por ver terminada esta obra, que el señor abad emprendió con tanto afán, y por haber tenido la suerte de poder ayudar al renacimiento de este foco de fe y de cultura, que he visto, por las palabras del señor Gobernador, que va orientado no solamente al servicio de Dios y a la expansión del Evangelio, sino también a la mejora social y al perfeccionamiento de la vida rural en esta provincia.
Es de gran interés la estadística, como muy acertadamente señalaba el señor Gobernador. La carencia de datos estadísticos, la malicia con que muchas veces, temiendo el aumento de la contribución, ni los campesinos ni los Ayuntamientos responden a la realidad para estas estadísticas, hace que la ignorancia de estos datos, que han de ser la base, perjudiquen a la obra de reforma social y económica de nuestro campo.
Yo recomiendo a cuantos van a asistir a estas conferencias y coloquios que se pongan en la realidad de los campesinos, en la realidad del campo español, y especialmente en la realidad del campo gallego, en el atraso acumulado de siglos sobre la estructura de los patrimonios campesinos, el régimen de propiedad y el atraso en los cultivos. Porque muchas veces se ha orientado y mirado al campesino gallego como a un simple agricultor. Y para mí, el campesino gallego no sólo es un agricultor, sino un granjero, y, por tanto, no solamente atiende al pequeño sector de la agricultura, sino a la cría de ganado, a la explotación ganadera, de cuyos productos vive. Se puede decir de él: que el ganado es muchas veces antes que la familia.
Así, pues, si nosotros logramos que el campesino gallego y todos los miembros de su familia saquen un fruto de su trabajo, asegurándoles un jornal a él y a toda la familia a través de la explotación ganadera, habremos cambiado la suerte de la producción y de la familia gallega.
Por consiguiente, es tan particularismo el caso de Galicia, que todas las reglas y las deducciones internacionales hay que acomodarlas a nuestro caso, como la terapéutica de las enfermedades Hay enfermedades, sí, pero sobre todo hay enfermos, y el campesino gallego es un enfermo al que hay que estudiar.
Y nada más que felicitar a todos los que colaboraron en esta gran obra, y principalmente al señor padre abad, por el entusiasmo puesto, que ha superado todos los obstáculos.
Muchas gracias.
CONCLUSIÓN
La intervención de Franco en la apertura del curso de Economía y Sociología Rural en el Monasterio de Samos reflejó la preocupación del régimen por el estudio y la transformación del medio rural español. En su discurso, insistió en la importancia de comprender las particularidades económicas y sociales de cada región para poder impulsar reformas eficaces en la agricultura y mejorar las condiciones de vida del campesinado.
El acto simbolizaba también la recuperación de un importante centro histórico y religioso convertido en espacio de reflexión y formación sobre los problemas del campo. Desde esta perspectiva, el curso pretendía contribuir al análisis de la realidad agraria española y al desarrollo de propuestas orientadas a modernizar la producción rural y fortalecer la economía de las familias campesinas.
