INTRODUCCIÓN
El 16 de julio de 1953, Francisco Franco clausuró la I Asamblea Nacional de Universidades con un discurso dirigido a rectores, catedráticos y representantes del sistema universitario español. En un momento en el que el régimen buscaba consolidar su legitimidad interna y proyectar una imagen de normalización internacional, la Universidad ocupaba un lugar central como instrumento de formación ideológica, técnica y moral de las nuevas generaciones.
Las palabras pronunciadas en esta clausura reflejan la concepción del franquismo sobre la educación superior: una Universidad al servicio del proyecto nacional, llamada a recuperar la “grandeza” histórica de España y a actuar como pilar en la construcción del futuro del país.
16 de julio de 1953.
Después de las palabras tan elocuentes del Ministro de Educación Nacional y de escuchar el relato de temas de tanto interés como los que han ocupado estos días vuestra vigilia, y antes de clausurar esta Asamblea, cúmpleme solamente deciros dos palabras para estimaros en vuestro trabajo y para enfrentaros con vuestra gran responsabilidad en esta hora.
Para nosotros no cabe una España grande con una Universidad pequeña. Que así lo pensamos lo demuestra el que, pese a las dificultades de las horas que hemos pasados en estos últimos años, de la situación en que España había quedado después de nuestra Cruzada y otras dificultades más que el mundo o el desafecto de los de fuera echó sobre nuestra Nación, en la medida de nuestros recursos, hemos venido dotando a la docencia española en general y a la Universidad en particular de los medios que cambiasen la paz y el ambiente en que hasta entonces se habían desenvuelto las instituciones universitarias. Lo que hemos hecho en estas circunstancias demuestra lo que estamos resueltos a hacer. Es decir, que yo os ofrezco todo el apoyo del Gobierno y de Nación española, las dotaciones y los estímulos indispensables para que la Universidad española recobre aquella lozanía Y aquella grandiosidad que tuvo en nuestros siglos de oro.
Vosotros sabéis bien, como hombres que especuláis con la Historia Y la Ciencia, que marcharon siempre paralelas la grandeza de la Nación Y la de la Universidad. Por ello, tal vez los que han pretendido minar aquella grandeza o destruir nuestros caminos, lo primero que han atacado ha sido la Universidad, explotando nuestras pasiones, diferencias o debilidades. Y por eso os pido a vosotros, maestros que formáis las facetas del saber, con los colores de vuestras mucetas y togas, que seáis como los colores del iris, que se funden en esa luz verdadera, incolora y grande, que es la unidad y la gloria que España necesita.
España deposita en vuestra mano la cera virgen de nuestra esplendorosa juventud, entre vuestras manos ha de conformarse, y os digo en esta hora: que cuando llevéis mi saludo a todos los claustros de las Universidades españolas, tan bien representadas por vosotros, les llevéis en correspondencia a vuestra lealtad y a vuestra fe, mi fe y mi confianza en vosotros.
Queda clausurada la Primera Asamblea de Universidades Nacionales.
CONCLUSIÓN
El discurso de Franco en la clausura de la I Asamblea Nacional de Universidades en 1953 pone de manifiesto la estrecha relación que el régimen estableció entre la grandeza de la nación y el papel de la Universidad como formadora de élites y transmisora de valores oficiales. Más allá del tono solemne y de las referencias a los “siglos de oro”, el texto revela la intención política de encuadrar la vida universitaria dentro del marco ideológico del franquismo.
Hoy, este documento constituye una fuente de gran interés para comprender la política educativa del régimen, el control institucional sobre la Universidad y el papel asignado a profesores y estudiantes en la España de los años cincuenta.
