INTRODUCCIÓN
El 27 de noviembre de 1959, Francisco Franco visitó la Escuela de Mandos «Ramiro Ledesma Ramos» en Peñaranda de Duero, donde dirigió unas palabras a las integrantes de la Sección Femenina de Falange Española. En este acto se reconocía la trayectoria de aquellas mujeres que, tras veinticinco años de servicio, habían dedicado su labor a la formación, asistencia social y difusión cultural en numerosos rincones de España.
Durante su intervención, Franco destacó el papel desempeñado por la Sección Femenina en la transformación social del país, subrayando su presencia en zonas rurales y su trabajo en la educación, la asistencia a la infancia y la promoción cultural. Según su discurso, estas iniciativas formaban parte del proyecto de renovación nacional impulsado durante aquellas décadas.
27 de noviembre de 1959.
Solamente unas palabras para felicitar en este día a las camaradas de la Sección Femenina en general, y en particular a las que han alcanzado este galardón de la Y de oro por sus servicios a la Nación en esta etapa tan importante de la vida de España.
Veinticinco años constituyen la media vida útil de cualquier persona; veinticinco años en este Servicio reflejan y encierran una serie de sacrificios, de renunciaciones, de trabajos que realmente dan la dimensión a toda una obra.
La Sección Femenina de Falange Española lleva veinticinco años de vida. ¿Y qué fueron estos veinticinco años de la Sección Femenina? El constante peregrinar por todas las tierras de España, cruzando su áspera y difícil geografía, descubriendo las miserias y los dolores de los pueblos, restañando heridas, aliviando dolores, cuidando la infancia, tendiendo la mano a los necesitados, tomando contacto con aquella España chata que no nos agradaba.
El Movimiento Nacional ha encontrado en la Sección Femenina uno de los cauces más importantes y fecundos para la transformación de España. La Sección Femenina ha estado durante estos últimos veinte años trabajando intensamente por lograr la redención de esta gran obra. Si España nos angustiaba, no era por su orografía, por su pobreza ni por sus paisajes desolados, en contraste con nuestras tradiciones y nuestra Historia; no nos gustaba por la decadencia en que había caído; nos atormentaba por el atraso en que grandes sectores de la Nación vivían, estando firmemente convencidos de que con la unidad de los hombres y las tierras de España lograríamos redimir a nuestra Patria de los dolores posados; pero todos esos dolores y contrariedades que el atraso económico y la miseria traen consigo, que se registran en tantos hogares, la que más los sufre es la mujer española, obligada a administrar haberes insuficientes, la que cotidianamente sufre los malos humores de la necesidad e incluso la emigración de sus esposos o hijos, que buscaban en Ultramar un sol más favorable.
En esta labor de resurgimiento con la que España se ha enfrentado destaca con puesto de honor la Sección Femenina de nuestro Movimiento, trabajando intensamente por la redención de la mujer española, proyectando sobre los sectores atrasados de nuestra Patria la cultura de los más adelantados, a través de estos establecimientos, de estas casas de formación, donde se prepara a las muchachas españolas para su Servicio Social, que se proyecta luego sobre toda la geografía de España, como en los viejos tiempos iban los llamados carros de la farándula, que hoy, con sus equipos de camiones, van extendiendo la cultura, llevando y despertando ilusiones por todos los rincones, abriendo la esperanza de una vida mejor que al compás que alivia la situación económica, va llenando de luz, de alegría y de canciones los antes tristes hogares españoles.
Y esto nos indica que la Sección Femenina ha cumplido con su deber y que ha llegado a hacer realidad el contenido de nuestra canción de «que en España empieza a amanecer».
¡Arriba España!
CONCLUSIÓN
El discurso pronunciado en la Escuela de Mandos «Ramiro Ledesma Ramos» refleja el reconocimiento oficial a la labor desarrollada por la Sección Femenina durante sus primeros veinticinco años de existencia. Franco resaltó su función como instrumento de formación y servicio social, especialmente en los ámbitos rurales y en sectores con mayores necesidades.
Este acto simbolizaba, según el propio discurso, la continuidad de una obra que buscaba mejorar las condiciones sociales y culturales de amplios sectores de la población. En ese contexto, la Sección Femenina era presentada como una organización clave en la difusión de valores, educación y asistencia dentro de la España de mediados del siglo XX.
