INTRODUCCIÓN
El 17 de octubre de 1964, en Aldeadávila, en la frontera entre España y Portugal, Francisco Franco participó en la inauguración de una de las grandes obras hidroeléctricas del momento, acompañado por el presidente de la República portuguesa, Américo Tomás. Este acto simbolizó la culminación de un proyecto conjunto entre ambos países, orientado al aprovechamiento energético del río Duero y al fortalecimiento de la cooperación bilateral. En su discurso, el jefe del Estado destacó la importancia de estas infraestructuras como motor de desarrollo económico y como ejemplo de entendimiento entre naciones vecinas en un contexto europeo marcado por profundas transformaciones.
Pronunciado en Aldeadavila (Portugal), el 17 de octubre de 1964.
Españoles y portugueses:
Solamente unas palabras para mostraros mi satisfacción por encontrarme en tierra portuguesa y compartir con el Presidente de la República de Portugal, con sus dignas autoridades, con sus técnicos y demás representaciones estas horas tan gratas en que se inauguran los últimos saltos del tramo fronterizo internacional entre nuestros dos países, fruto de una labor de colaboración y de continuidad que hoy se remata con esta grandiosa obra de ingeniería y afán multiplicador que constituirá fuente de bienes para todos los portugueses y españoles.
Esta es una de las batallas de la paz, en la que para poder obtener la victoria se necesita una retaguardia sana, una retaguardia fuerte y unida. Y ésta es la gran obra que debemos a Dios: que lo mismo en Portugal que en España haya dos Regímenes paralelos que busquen la grandeza y el bienestar de sus pueblos.
Esta colaboración constante que obtuvimos a través de estas relaciones de fronteras y de estas relaciones hidroeléctricas, la hemos tenido también desde hace veinticinco años con nuestro Pacto Ibérico, que fue fuente de paz, de entendimiento y de reserva de los dos países en la gran hecatombe de Europa.
Por todo ello, yo he de agradecer en estos momentos toda la estrecha colaboración, todos los esfuerzos de técnicos, especialistas y obreros para ganar esta batalla de la paz y, sobre todo, dar las gracias por la política de estos dos países al Presidente, América Thomas, y al jefe del Gobierno, Salazar, por esa constante atención que prestan a una política de colaboración que debe continuar durante muchos años para hacer a los dos pueblos
más grandes y más hermanos.
¡Arriba Portugal!
CONCLUSIÓN
El discurso pronunciado en la inauguración de la presa de Aldeadávila pone de manifiesto el valor estratégico de la colaboración entre España y Portugal en el ámbito energético y político durante la década de 1960. La obra, fruto del esfuerzo conjunto de técnicos, trabajadores e instituciones de ambos países, se presenta como un símbolo de progreso y de cooperación internacional. Este acontecimiento refleja, además, la relevancia de las grandes infraestructuras en el impulso del desarrollo económico y en la consolidación de relaciones estables entre naciones vecinas.
