INTRODUCCIÓN
El 30 de agosto de 1958, la villa lucense de Ribadeo vivió una jornada destacada dentro de la política de desarrollo impulsada durante el franquismo, con la visita del Jefe del Estado para inaugurar dos importantes infraestructuras: un Instituto Laboral y un Parador Nacional de Turismo. La llegada por mar a bordo del yate “Azor”, escoltado por unidades de la Armada, marcó el inicio de un día cargado de simbolismo institucional y participación popular.
En un contexto de modernización económica y promoción del turismo, estas inauguraciones reflejaban las prioridades del régimen en materia educativa y de impulso a las comunicaciones y servicios. La presencia de autoridades civiles, militares y eclesiásticas, junto a la multitud congregada en la localidad, convirtió el acto en un acontecimiento de gran relevancia para la comarca y para la proyección de Ribadeo como enclave estratégico en la costa cantábrica.
Aproximadamente a la una y veinticinco de la tarde, del sábado día 30 de agosto de 1958, el Caudillo de España Francisco Franco, a bordo del yate “Azor”, al que escoltaba la Fragata de la Armada “Hernán Cortés”, llegaba a la ría del Eo con objeto de realizar unas inauguraciones en la villa de Ribadeo. Ya cerca del muelle, el Generalísimo se trasladó desde el yate “Azor” a una lancha motora en la que arribó al puerto de bellísima localidad lucense. Venía acompañado del jefe de su Casa Civil, conde de Casa Loja; almirante Nieto Antúnez y sus ayudantes, teniente coronel Suanzes y capitán de corbeta González Aller.
El público, que abarrotaba por completo las amplias instalaciones del puerto, hizo objeto a al Jefe del Estado de un apoteósico recibimiento.
El Generalísimo fue saludado en la escalinata del muelle por el alcalde de la villa, Francisco Maseda García; ministros de la Gobernación, Teniente General Alonso Vega; de Educación Nacional, señor Rubio, y de Información y Turismo, señor Arias Salgado; Capitán General de la VIII Región Militar, Teniente General Gutiérrez de Soto; Capitán General del Departamento Marítimo de El Ferrol del Caudillo, Almirante Núñez Rodríguez; Jefe de la Casa Militar del Caudillo, Teniente General Carlos Asensio Cabanillas; segundo jefe de la Casa Civil, Fernando Fuertes de Villavicencío; gobernadores civil y militar; director general de Turismo; obispo de Mondoñedo y de Lugo; abad mitrado de Samos; rector magnífico de la Universidad de Santiago y las primeras autoridades y jerarquías provinciales, algunas de ellas, como el presidente de la Diputación, con su Corporación en pleno; Consejo Provincial del Movimiento presidido por el subjefe provincial; centurias de la Guardia de Franco y de Flechas Navales, coro “Cantigas e Frores” de “Educación y Descanso” y grupos de danzas de la Sección Femenina.
La esposa del Generalísimo doña Carmen Polo de Franco, había llegado a Ribadeo por carretera, momentos antes que el Caudillo, siendo saludada y cumplimentada por el alcalde y demás autoridades nacionales y provinciales, que le dieron la bienvenida.
En el momento en que el Generalísimo puso pie en tierra, los barcos de pescadores que le escoltaban en la motora, desde la embocadura de la ría, hicieron sonar sus sirenas con gran fuerza, al tiempo que la Banda Municipal de música de Lugo interpretaba el Himno Nacional.
Seguidamente el Jefe del Estado revistó las fuerzas que le rendían honores, y desde el puerto el Caudillo y su esposa ocuparon un coche, y seguido de otros, en que viajaban ministros y autoridades, se dirigieron al Instituto Laboral. Una inmensa multitud, que abarrotaba la plaza de España y calles del trayecto, aplaudió entusiásticamente el paso del Jefe del Estado y su esposa.
Al llegar al Instituto Laboral, el Caudillo fue recibido por el director del centro, el catedrático, poeta y periodista señor Gamallo Fierros, y claustro de profesores, pasando de seguido al interior del edificio, deteniéndose en el vestíbulo, en donde se hallaba instalado un sencillo altar, ante el que el obispo de Mondoñedo doctor Argaya Goicoechea, bendijo las nuevas instalaciones.
Después recorrió todas las dependencias del nuevo centro laboral, recibiendo las explicaciones y comentarios por parte el ministro de Educación Nacional señor Rubio, quedando el Caudillo gratamente impresionado con el nuevo centro educativo. El Instituto Laboral de Ribadeo, denominado “José María Rodriguez de Valcárcel”, comenzó a construirse el 12 de abril de 1955, y el presupuesto de las obras se elevó a 3.834.563*47 pesetas.
El edificio de tres plantas, ocupaba en su parte baja una superficie de 1.400 metros cuadrados donde se hallaban situados el vestíbulo, un salón de actos, oficinas de secretaría y dirección, patio de recreo cubierto, talleres de electricidad, mecánica, trabajos manuales, carpintería y cerrajería.
La segunda planta ocupaba una superficie de 820 metros cuadrados, y constaba de anfiteatro vestíbulo, capilla, amplias galerías de circulación, cinco aulas, de 60 metros cuadrados, con sus correspondientes servicios. Por ultimo en la tercera de una superficie de 680 metros cuadrados se hallaba un local destinado al Frente de Juventudes, bar, Cocina, clase de dibujo, laboratorio de Física y Química y Ciencias Naturales, aula para clases de Física y Química y prácticas, almacenes, varias galerías y sus correspondientes servicios.
El Instituto estaba situado en uno de los más bellos lugares de Ribadeo a la entrada de la carretera Nacional de El Ferrol del Caudillo a Santander, en una zona residencial de viviendas construida para trabajadores por la Obra Sindical del Hogar, de la Delegación provincial de Sindicatos de Lugo. A la salida, un inmenso gentío volvió a reiterar al Caudillo y esposa las muestras de afecto, cariño y respeto de que les habían hecho objeto a su llegada.
Inmediatamente, el Generalísimo, su esposa, ministros y autoridades se trasladaron al Parador Nacional de Turismo Ante un altar Instalado en el vestíbulo, el prelado de Mondoñedo bendijo el nuevo edificio hotelero, el cual recorrió detenidamente el Jefe del Estado admirando, desde la terraza la espléndida vista que se observaba desde aquel mirador que dominaba la ría del Eo.
Terminada su visita, el Caudillo almorzó en el Parador de Turismo, en compañía de su esposa, ministros y demás personalidades y autoridades que le acompañaban.
El nuevo Parador Nacional de Turismo, estaba construido en unos terrenos cedidos por el Ayuntamiento de la villa al Ministerio de información y Turismo, en una extensión de 3.600 metros cuadrados. Situado entre Oviedo y la Coruña su finalidad era absorber todo el turismo de la zona de la costa. Desde su emplazamiento se contemplaba una magnifica panorámica de la ría del Eo con los pueblos asturianos de Castropol y Figueras, enfrente y Vegadeo al fondo de la ría.
Constaba de cuatro plantas, con un total de 45 dormitorios distribuidos en individuales y dobles con todos los servicios; comedor, estación de servicio, garaje, almacén de víveres, bodega, cámaras frigoríficas, depósito de aguas, lavandería y secado. Igualmente teína vivienda para el director y seis habitaciones más para personal.
CONCLUSIÓN
La visita de 1958 a Ribadeo y la inauguración del Instituto Laboral y el Parador Nacional ejemplifican la apuesta del régimen por el desarrollo de infraestructuras clave en ámbitos como la educación y el turismo. Estos proyectos no solo contribuyeron a la dinamización económica local, sino que también reforzaron la presencia institucional del Estado en distintas regiones del país.
Con el paso del tiempo, tanto el Parador como el legado educativo del Instituto han permanecido como testimonio de aquella etapa, evidenciando cómo determinadas iniciativas impulsadas en aquel contexto histórico dejaron una huella duradera en el territorio. Este episodio forma parte de la historia local de Ribadeo y del proceso de transformación vivido en España a mediados del siglo XX.
