INTRODUCCIÓN
Pedro González Bueno y Bocos fue un ingeniero de Caminos y dirigente político que desempeñó un papel central en la configuración institucional, sindical y económica del primer franquismo. Formado en la Escuela Especial de Ingenieros de Caminos y con una amplia experiencia en el sector hidroeléctrico e industrial, combinó desde muy temprano la actividad técnica con la acción política, convirtiéndose en una de las figuras clave del nuevo Estado surgido tras la Guerra Civil.
González Bueno y Bocos, Pedro. Madrid, 12.I.1896 – 30.I.1985. Ingeniero de caminos, ministro.
Fue hijo de Robustiano González, un abogado del Estado, oriundo de la provincia de Valladolid, vinculado al grupo político de Germán Gamazo. Estudió en la Escuela Especial de Ingenieros de Caminos, en la que terminó los estudios en 1919, en la misma promoción que Juan de la Cierva. Su primer trabajo fue como ingeniero eventual en la División Hidráulica de Duero, en la que realizó el levantamiento del río Tormes hasta su confluencia con el Duero. Durante los años siguientes, trabajó, a las órdenes del profesor y académico Luis Sánchez Cuervo, en la Sociedad de Electrificación Industrial, para la que hizo el replanteo del proyecto de aprovechamiento hidroeléctrico del Duero. Pasó, luego, a la Sociedad Ibérica de Construcciones Eléctricas (SICE), de la que Sánchez Cuervo era presidente. Trabajó quince años en esta empresa, de la que llegó a ser director. Este cargo le obligó a viajar frecuentemente a Estados Unidos. Después de la muerte de Sánchez Cuervo, asesinado en 1936, le sucedió en la presidencia.
En 1935 se afilió al partido de José Calvo Sotelo, con quien llegó a tener gran amistad y con él firmó el manifiesto del Bloque Nacional. En 1936 se trasladó a Navarra donde participó en el levantamiento del 18 de julio, a las órdenes del general Mola. Cuando se hubo constituido la Junta de Defensa de Burgos, pasó a esta ciudad para formar parte de la primera Comisión de Industria y Comercio. Cesó en el puesto al crearse la Junta Técnica.
Se trasladó después a Salamanca donde colaboró con los servicios técnicos de Falange Española y de las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista (JONS) y en los trabajos preparatorios de la unificación de ésta con la Comunión Tradicionalista, por lo que fue nombrado por Franco vocal del primer secretariado de Falange Española Tradicionalista (FET) y de las JONS y presidió la comisión que redactó los estatutos de esta entidad. También presidió la redacción del Decreto por el que se creó el Servicio Nacional del Trigo, que fue una de las disposiciones de mayor trascendencia económica y de más duración del Nuevo Estado, ya que el organismo, convertido luego en Servicio Nacional de Productos Agrarios, se mantuvo vigente durante todo el franquismo, llegando a sobrevivirle.
El 1 de febrero de 1938, fue nombrado ministro de Organización y Acción Sindical en el primer gobierno de Franco, con lo que quedó al frente de un ministerio que englobaba las competencias de los futuros ministerios de Trabajo y de la Secretaría General del Movimiento. Su obra más importante fue el Fuero del Trabajo, cuyo texto redactó con Dionisio Ridruejo, entre otros colaboradores.
Cesó como ministro el 9 de agosto de 1939, pasando a ser consejero nacional de la FET y de las JONS y, más tarde, procurador en Cortes, en las que presidió la Comisión de Obras Públicas, y miembro del Consejo de Estado. Fue después consejero de la Red Nacional de Ferrocarriles Españoles (RENFE) y presidente de la comisión de Trabajo del Instituto de Racionalización del Trabajo. En 1945 preparó un Plan de Electrificación de Ferrocarriles, que fue la base de la Ley de Ayudas del Estado para Electrificación de Ferrocarriles, que se aprobó en abril de 1946 y de la que fue ponente en las Cortes. Vuelto a la actividad privada, presidió, entre otras sociedades, Citroën Hispania, Osram y Heliacero Internacional. Fue, asimismo, vicepresidente de Tetracero y consejero de General Eléctrica Española.
CONCLUSIÓN
La trayectoria de Pedro González Bueno y Bocos sintetiza el perfil del ingeniero-político que caracterizó a una parte de la élite dirigente del primer franquismo. Desde su decisiva participación en la redacción del Fuero del Trabajo y en la creación de organismos fundamentales como el Servicio Nacional del Trigo, hasta su posterior labor en las Cortes, el Consejo de Estado y el impulso a la electrificación ferroviaria, su influencia se extendió tanto al ámbito institucional como al económico. Tras su retirada de la primera línea política, continuó ejerciendo una destacada actividad en el sector empresarial e industrial, cerrando una carrera marcada por la intersección entre técnica, poder y organización del Estado en la España del siglo XX.
