INTRODUCCIÓN
Los denominados documentos de Información Confidencial Nº 2 y Nº 3 describen, con un notable grado de detalle, la estructura organizativa y operativa de un hipotético movimiento insurreccional previsto para la primavera de 1936. En ellos se especifican fechas orientativas, composición de un órgano dirigente, distribución territorial de enlaces, tipología de milicias, estimaciones de efectivos y armamento, así como sistemas de cifrado, contraseñas y planes de actuación en la capital.
El análisis de estos textos permite aproximarse a la lógica interna de una planificación revolucionaria que, más allá de su ejecución real o no, refleja el clima de radicalización política y la percepción de inminencia de un conflicto abierto en los meses previos al estallido de la Guerra Civil.
Se confirma la fecha de 11 de mayo ó 29 de junio para la iniciativa del movimiento subversivo, según sea el resultado de las elecciones de Presidente de la República, según se indicaba en el informe anterior.
Soviet Nacional. – Presidente, Largo Caballero. Comisario de Interior, Hernández Zancajo, socialista. Comisario del Exterior, Luis Araquistain, socialista. Comisario de Trabajo, Pascual Tomás, socialista. Comisario de Instrucción, Eduardo Ortega y Gasset, del Socorro Rojo Internacional. Comisario de Agricultura, Zabalza, socialista. Comisario de Hacienda, Julio Álvarez del Vayo, socialista. Comisario. Comisario de Guerra, teniente coronel Mangada. Comisario de Marina, Jerónimo Bugeda, socialista. Comisario de Industria, Baráibar. Comisario de Comercio, Vega, del Socorro Rojo Internacional. Comisario de Obras Públicas, José Díaz, comunista. Comisario de Propaganda y Prensa, Javier Bueno, socialista. Asesor de la Presidencia, Ventura Delgado, de la III Internacional.
La Plana Mayor del Movimiento estará constituida por Largo Caballero, Hernández Zancajo y Francisco Galán. Los enlaces, en la forma siguiente:
Jefe superior, Ventura, de la U.R.S.S. y de la III Internacional. Cataluña, Pedro Aznar, del Partido Catalán Proletario. Levante, Escandell, socialista. Baleares, Exarone, socialista. Canarias, Mitje, Socialista. Andalucía, Bolívar, comunista. Castilla, José Luis y Andrés Manso, comunistas. Aragón, Pabón, de la C.N.T. Galicia, Romero Robledano, comunista. Asturias, Belarmino Tomás. Extremadura, Margarita Nelken.
Milicias. – se dividen en tres clases, según la misión que tienen asignada. Las de Asalto, cuya misión es ofensiva. Las de resistencia, cuyas misiones son los servicios complementarios. Las sindicales, cuyo motivo general es la huelga general.
El número aproximado de estas fuerzas en toda España, es: Las de Asalto, 150.000 hombres. Las de resistencia, 100.000 hombres. Las sindicales, no se conoce el número.
El número aproximado de armas que tienen son: Armas largas de todas clases, 25.000. Pistolas ametralladoras, 30.000. Ametralladoras, 250. Dinamita para surtir a unos 20.000 hombres. La organización de Resistencia tiene solamente arma corta.
Mando general de las Milicias. – Jefe supremo, Santiago Carrillo. Jefe de Euzkadi, Fulgencio Mateos, de Bilbao. Jefe de Andalucía, Fernando Bolaños. Jefe de Asturias, Graciano Antuña. Jefe de Cataluña, Miguel Valles. Jefe de Levante, Sapia. Jefe de Galicia, Fernando Ossorio. Jefe de Aragón, Casillos. De Baleares y Canarias no han sido designados jefes.
Radios y Células. – Los radios son de 1.000 hombres y las células de 10 y el jefe.
Zonas de Asalto son: Madrid, Asturias, Extremadura, Cataluña, Andalucía, Galicia, Alicante, Santander, Zona minera y fabril de Vizcaya, Pasajes y Mondragón, en Guipúzcoa; Murcia, Barruelo, Reinosa y Logroño. El resto de España es Zona de Resistencia.
Organización Armada. – Números aproximados de cada organización:
Poblaciones Asalto Resistencia Sindical
Madrid ………………………… 25.000 25.000 25.000
Extremadura …………………… 15.000 10.000 20.000
Cataluña ………………………. 30.000 20.000 40.000
Galicia …………………………. 15.000 10.000 20.000
*Información Confidencial número 3[1].-
Con el objeto de controlar debidamente los últimos detalles del movimiento, desde el 3 de mayo se podrán cursar órdenes, por los agentes de enlace, que se entenderán entre sí por medio del siguiente cifrado “E.M.M.-22”.
Los jefes locales deberán dar las órdenes verbalmente al Comité. La contraseña general, es:
1-2 en 1: Orden de comenzar la movilización.
2-1 en 2: Orden de comenzar el movimiento.
2-2 en 1: Orden de comenzar el asalto a los puntos determinados.
2-3 en 5: Apresamiento general de antirrevolucionarios.
2-4 en 3: Movilización sindical.
2-5 en 4: Huelga general.
2-6 en 5: Actos de sabotaje, voladura de líneas férreas.
1-3 en 2: Aplazamiento del movimiento.
Del 1 al 10: Orden de aprovisionamiento.
10-0: La organización está a punto.
0-0: Cierre de fronteras y puertos.
1-1: Ejecución de los que figuran en las listas negras.
Todas estas órdenes se darán el día víspera del movimiento, 10 de mayo a 29 de junio a las doce de la noche, desde la estación emisora instalada en la Casa del Pueblo de Madrid, cuya longitud de onda es igual a la de Unión Radio de Madrid.
Organización de Madrid. –
A y B. – Chamartín de la Rosa: Depósito de la Casa del Pueblo.
C y D- Cuatro caminos: Depósito, en el Círculo Socialista de la barriada.
E y F.- Distrito de Palacio: Depósito, en la imprenta de Mundo Obrero.
G y H.- Distrito de la Universidad: Depósito, en la redacción del El Socialista.
I y J.- Distrito de la Latina: Depósito, en el Círculo Socialista del distrito.
K y L.- Distrito del Hospicio: Depósito, en la Casa del Pueblo, secretarías 1, 2, 5 y 7.
M y N.- Distrito de la Inclusa: Depósito, en la Agrupación Socialista.
Ñ y O.- Distrito de Pardiñas: Depósito, en Castelló, número 19, garaje.
P y Q.- Distrito del Sur: Depósito, en la Asociación Socialista de Vallecas.
R y S. – Carabancheles: Depósito, en los Círculos Socialistas.
T, U, V, X, Y, Z. – Centro de Madrid: Depósitos, en la Casa del Pueblo, secretarías números 2, 4, 6 y 8 y del 10 al 20 y el salón de terraza.
Plan a seguir en Madrid. – El comienzo del movimiento lo señalarán cinco petardos que estallarán simultáneamente al anochecer. Inmediatamente, se simulará una agresión fascista al centro de la C.N.T., declarándose la huelga general y sublevándose dentro de los cuarteles los soldados comprometidos. Los radios comenzarán a actuar, encargándose los T. U. V. de la toma del Palacio de Comunicaciones, Presidencia y Guerra. Los de Distritos asaltarán las Comisarías y los Y. Z. la Dirección de seguridad.
Un radio especial, compuesto exclusivamente de ametralladoras y bombas de mano, irá al Ministerio de la Gobernación, atacándole por los itinerarios siguientes: Carretas, Montera a Mayor, Correos, Paz, Alcalá, Arenal, Preciados y San Jerónimo. Los radios actuarán con 50 células de 19 hombres cada una, en las calles de 2º y 3º orden, y con dos solamente en las calles de 1º orden y paseos.
Las órdenes son de ejecución inmediata de todos los detenidos antirrevolucionarios. Los republicanos del F.P. serán invitados a secundar el movimiento, y en caso de negarse a ello, expulsados de España.
Seguidamente recibirá informe de las restantes provincias y fichero completo de los principales colaboradores de España[2].
[1] Ibidem.
[2] Cf. Archivo Histórico Nacional, FC-CAUSA_GENERAL,1513, Exp.7.
CONCLUSIÓN
La lectura de la Información Confidencial Nº 2 y Nº 3 pone de relieve una concepción de la acción política que trasciende la movilización retórica para adentrarse en una planificación de carácter operativo: jerarquías definidas, división funcional de fuerzas, previsión logística y procedimientos de activación coordinada. Este grado de detalle sugiere la existencia de redes organizativas que, al menos en el plano teórico, aspiraban a articular una insurrección de alcance nacional.
Más allá de la controversia historiográfica sobre la autenticidad, el alcance real o la viabilidad de tales planes, estos documentos ayudan a comprender el clima de desconfianza, temor y radicalización que marcó la primavera de 1936. Su análisis resulta clave para contextualizar las percepciones de amenaza que circularon entre los distintos actores políticos y militares, y para entender cómo la anticipación de un conflicto contribuyó a acelerar la ruptura del frágil equilibrio institucional de la Segunda República.
