Nuestro próximo protagonista, Juan Atarés Peña, había de ser objeto en su vida de hasta cinco intentonas de asesinato, Guardia Civil de profesión alcanzó el grado de General en la misma, siendo protagonista de un evento muy recordado y que estuvo en portada de muchos medios escritos durante mucho tiempo. Ocurrió en la ciudad de Cartagena cuando se enfrenta en 1978 al General Gutiérrez Mellado, por aquel entonces presente en el gabinete de Adolfo Suárez con el cargo de Ministro de Defensa y Vicepresidente del mismo.
Logró sobrevivir a cuatro intentonas, unas veces poniendo por delante su valía personal, y otras teniendo un poco más de suerte, pese a serle ofrecido en varias ocasiones siempre se negó a llevar escolta y cuando se lo llegaron a exigir volvió a negarse aduciendo para ello principios personales.
Todo cambió la víspera de la nochebuena del año 1985, a escasos metros de su vivienda de Pamplona protagoniza la imagen que ven, que es para mí una de las más expresivas cuando hablamos de terrorismo. No por su carga violenta sino por la fuerza y significado que adquiere al ver a su mujer arrodillada delante del cadáver de su marido, asesinado momentos antes, mientras cinco de sus ocho hijos contemplan igualmente la escena mientras dicen: “Papá ¡Qué bueno eras!”. Completa la imagen un Sacerdote que de forma casual pasaba por el lugar y de forma improvisada abre el libro sagrado para dedicarle unas oraciones.

Mercedes Galdós Arsuaga fue quien apretó el gatillo, de forma inusual atravesó a la carrera todo el parque de la ciudadela en compañía de su consorte Juan José Legorburu Guerediaga, en dirección a aquel vehículo Renault-5 que con otro terrorista al volante les esperaba con el motor en marcha.
Ni con su muerte dejó el General de División de protagonizar incidentes, al ocurrido en Cartagena se le parece el ocurrido el día en el que se velaba su cadáver en la Comandancia de la Guardia Civil de Pamplona. Allí fue instalada su capilla ardiente por deseo expreso de su viuda, rechazando otros lugares de más alcurnia, donde por costumbre y debido a su alto rango se podía esperar ver tal acontecimiento.
Coincidiendo con el día de nochebuena se escucharon por parte de sus compañeros a viva voz gritos en contra del gobierno, críticas a lo que ellos consideraban una mala gestión del problema terrorista y a la gestión de la situación del país en general. Gritos en definitiva parecidos a los pronunciados por el propio Juan Atarés a Gutiérrez Mellado en aquel acto, y cuando hizo acto de presencia el Director del Instituto Armado, el Teniente Genera José Saénz de Santamaría, a punto estuvo de producirse una agresión contra su persona.
Mercedes Galdós Arsuaga y Juan José Legorburu Guerediaga fueron condenados por la Audiencia Nacional a 29 años de prisión por este hecho, María Cruz Azcona Larreta lo fue como cómplice a 10 años. No pudo serlo Juan María Lizarralde Urreta que falleció en 1990 en los sucesos de la Foz de Lumbier.
Como en otros lugares de la ciudad donde se produjeron hechos semejantes, el ayuntamiento de Pamplona colocó en el año 2021 una placa homenaje en el mismo lugar donde fue asesinado el general, en un acto bastante emotivo asistió alguno de sus familiares más directo
