Franco nació en Galicia, y a ella volvía con frecuencia sobre todo a pasar su descanso estival, es esta por tanto, una tierra con un evidente recuerdo de su época y donde los grupos de la izquierda y los separatistas del bloque nacionalista, tienen por eso mismo gran interés en eliminar hasta las raíces de su propia existencia. El caso de Pontevedra es paradigmático, una ciudad tranquila, provinciana, conservadora, donde los gobiernos municipales se habían sucedido con placido conformismo sin grandes convulsiones ciudadanas como correspondía al carácter de la ciudad. Sin embargo, la llegada del Bloque Nacionalista Gallego al gobierno municipal en 1999, apoyado en el PSOE, significó un notable cambio en la vida ciudadana.
En este sentido, ciertos episodios marcan significativamente la naturaleza particular de la ciudad con relación a esa aberración jurídica y normativa que representa la llamada ley de memoria democrática.
Uno de ellos casi parece casi un acto de cómica venganza cósmica, cuando el ayuntamiento de la ciudad declaró oficialmente por acuerdo plenario en 2016, a Mariano Rajoy, por entonces Presidente del Gobierno, como “Persona Non Grata”, un caso inaudito en los anales de la justa satisfacción ciudadana hacia sus vecinos ilustres. Rajoy fue concejal, ha vivido y tiene familia y casa en la ciudad, a todos los efectos es un pontevedrés más. Y hablo de venganza cósmica, porque hay que recordar, que Rajoy, aupado a la presidencia del gobierno sobre una mayoría absoluta inapelable, con capacidad para derogar la, en su momento llamada ley de memoria histórica, promulgada por el anterior gobierno de Zapatero; siguiendo el impulso de su habitual pusilanimidad y de su enfermiza cobardía, la mantuvo tal cual, traicionando su promesa electoral, y en un ejercicio de estupidez, simplemente dejándola sin financiación.
Cuando finalmente lo descabalgaron del poder mediante una patada en las posaderas, el PSOE se encontró con el instrumento perfecto intacto para sus rencorosos fines de revancha.
Por eso digo, que bien merecido se lo tenía el no grato personaje. “Roma no paga a traidores” sería el triste colofón de esta patética historia. Pero de lo tragicómico, a veces se pasa a lo cómico directamente. La indignación que en un alarde de blandengue firmeza hizo el ínclito personaje al conocer la declaración oficial de la Corporación Municipal, diciendo que «No tiene ningún sentido. Me ha fastidiado y le ha fastidiado a mi familia» probablemente fuese la causa de uno de sus habituales lapsus, cuando añadió: «Somos sentimientos y tenemos seres humanos».
Lo cierto, es que amparados en la coartada legal que les permite el borrado sistemático de cualquier vestigio histórico que debería permanecer como recuerdo de un tiempo y un lugar, de una forma sistemática e implacable las “autoridades”, y su coro de inductores en forma de asociaciones y grupos sectarios interesados en el mantenimiento de una versión partidista de la historia de España, arropados, todo hay que decirlo en la ruin e hipócrita anuencia de las autoridades religiosas, que o bien miraron para otro lado o simplemente se sumaron con impostada convicción, continúan adelante en su labor de destrucción del patrimonio histórico y de la historia misma.
Lo que viene a continuación, es una relación de las principales infamias cometidas contra el recuerdo, la memoria y la historia de un tiempo pasado, que como tal debería ser conservado y protegido como forma cabal de explicación de nosotros mismos como sociedad histórica.
Se trata de una relación inevitablemente limitada. Existen infinidad de templos parroquiales, placas conmemorativas, nombres de calles, plazas o edificios que han sido eliminados y cuya mención haría excesivamente largo este resumen.
Pontevedra:
1.- Escudo de España en el Cuartel de Campolongo. Traslado a la Escuela de Canteros de Poyo, donde permanece a la intemperie. 2003

Inicialmente la Xunta de Galicia del Partido Popular, se lavó las manos como Pilatos y siempre huyendo con su cobardía habitual de cualquier asunto que pudiese oler a conflicto político o relacionarse con el anterior régimen. Alegó que se consideraba incompetente para ejercer la protección legal del escudo de España que figuraba en el cuartel de Campolongo, según una respuesta remitida por Roberto Pena, subdirector de Protección del Patrimonio Cultural de la Consellería de Cultura, a la Asociación de Genealogía, Heráldica y Nobiliaria de Galicia. Esta asociación, con sede en Pontevedra, había requerido protección para la labra heráldica que presidía la fachada principal de dicho acuartelamiento ante su inminente derribo. En su momento el presidente de la Asociación de Genealogía, consideró que es obligación de «toda la población, de las autoridades y de los colectivos culturales, preservar las obras de arte y las piezas históricas que forman parte de la cultura de Galicia, independientemente de su antigüedad y del signo político de sus creadores». También manifestó además que, si la Administración no puede proteger cualquier pieza de arte contemporáneo, tendría que modificarse la legislación vigente para evitar ese vacío. Finalmente, la citada asociación de heráldica pidió a los representantes públicos y privados con responsabilidad cultural que intercediesen para que conjunto heráldico no fuese dañado en las obras, por tratarse de «un bien artístico histórico de interés cultural» y se mostró dispuesta a hacerse cargo de su conservación, si ningún otro organismo lo hiciese. Al final el escudo fue desmontado por intermediación de la citada Asociación y trasladado a la Escuela de Canteros de Poyo, donde permanece en la actualidad a la intemperie, probablemente esperando que el tiempo y la inclemencia acaben con su molesto recuerdo.
2.- Escudo de España, de la calle Michelena, en el centro de la ciudad. Atacado a martillazos aprovechando el andamiaje de una obra cercana.
En torno a las doce de la noche del lunes 20 de noviembre de 2023, día en el que se producía el aniversario fallecimiento de Francisco Franco y de José Antonio Primo de Rivera, una persona causó daños con un martillo en el escudo franquista que aún se puede observar en el número 23 de la calle Michelena de Pontevedra. El autor de estos hechos aprovechó los andamios colocados con el objeto de reparar el edificio para encaramarse hasta donde se encuentra el escudo de piedra golpeándolo en varias ocasiones con una suerte de maza hasta causarle importantes daños.
La presencia del escudo en la fachada de este inmueble del centro de Pontevedra tiene su explicación en el hecho de que en el pasado albergó la sede de la Delegación del Ministerio de Información y Turismo. Su ubicación está a menos de cincuenta metros del ayuntamiento de la ciudad, y, como consta en el video grabado por los viandantes, el individuo estuvo un buen rato golpeando el escudo sin que ningún miembro de la policía local hiciese acto de presencia.
3.- Escudo de España de la Escuela de Magisterio. 2014

Retirado por el gobierno municipal de izquierda. El concejal de Educación dijo a los medíos de comunicación, como si de una labor de exterminio del alado animal se tratase: Me enteré hace un par de meses, nunca me había fijado al pasar por aquí que hay un águila”. Desde el Partido Popular, su concejal Cesar Abal, haciendo gala también de su gran preocupación por el aspecto histórico de la ciudad comentó: “Si es un símbolo franquista, hay que retirarlo”.
4.- Escudo de España en la fachada del Palacio de Justicia (Audiencia Provincial )

De forma unánime, los miembros de la Corporación Municipal aprobaron el lunes 18 de julio de 2003. la proposición del grupo local de Marea Pontevedra relativa a la petición de retirada de simbología perteneciente al anterior régimen, de la fachada del Palacio de Justicia de la ciudad. Se trata del escudo de España con el águila de San Juan. Asimismo, el concejal del Partido Popular, César Abal puntualizó que «hace cuatro años, ya se mantuvo este debate, y considero que cualquier símbolo franquista debe ser retirado de los espacios públicos”
Por su parte, el concejal de Memoria Histórica, Luis Bará, recordó que «no hay ninguna necesidad de pedir ningún informe para poder retirar un escudo que no cumple la Ley de Memoria Histórica” y añadió, satisfecho de su ocurrencia, como comentario argumental: “es un despropósito histórico y democrático que la simbología franquista continue presente en la fachada de un edificio donde se practica la justicia”
Como se puede ver en las fotografías, se trata de un escudo de España labrado en piedra, que forma parte estructural de la fachada del edificio, con cuya presencia fue concebida originalmente. Retirarlo significará la mutilación definitiva del diseño original, resultando excesivamente grosera semejante actuación, incluso hasta para los talibanes de la memoria. Quizás por este hecho, todavía sobrevive.
En cualquier caso, los técnicos de la Consejería de Justicia y los responsables de la obra ya pensada para su eliminación, han optado por tapar el escudo con placas de granito, utilizar elementos de acero inoxidable y, finalmente, colocar encima el nuevo emblema constitucional. Lo cierto es que el viejo escudo original tiene los días contados.
5.- La Diputación de Pontevedra retiró el 29.07.2006, con el apoyo de toda la corporación, los honores concedidos a Francisco Franco, entre ellos su nombramiento como presidente perpetuo de la institución. En un pleno celebrado en Pontevedra, PSdeG-PSOE, Partido Popular, BNG y Marea de Vigo, acordaron anular todos los acuerdos, distinciones o símbolos que reflejen la adhesión y colaboración de la entidad provincial con el anterior régimen, entre ellos, el recibido por Franco como presidente perpetuo desde el 28 de agosto de 1952. Se efectúa así lo que Orwell denominó una vaporización de la historia, eliminando hechos ocurridos, como sí nunca hubiesen existido. Cabe suponer que el siguiente paso será eliminar la huella de la eliminación, para que la vaporización sea completa e irrastreable históricamente. Todos los diputados puestos en pie han ratificado con sus aplausos la anulación de este nombramiento. Además de retirar los honores a Franco, se anularon también el nombramiento como hijo predilecto a José Calvo Sotelo en el año 1950, el nombramiento como hijo adoptivo de José Solís Ruiz en 1960 y de Pedro Nieto Antúnez, ministro de la Marina, concedido en 1963.
6.- En 2015, el Ayuntamiento de Pontevedra también retiró la Medalla de Oro al caudillo, que la había recogido en 1944.
7.- En 2021 el Ministerio de Defensa confirmó que cambiaría el nombre del colegio Salvador Moreno puesto que rendía homenaje al que fue ministro de la Marina durante el anterior régimen.

El departamento gubernamental anunció que la nueva denominación de este centro educativo de la ciudad de Pontevedra será Colegio Juan Sebastián de Elcano. Salvador Moreno ocupó varios cargos en el régimen de Francisco Franco, entre ellos, el de ministro de Marina, y fue el principal promotor para instalar la Escuela Naval Militar en Marín. El colegio situado en la calle Rosalía de Castro (antes también llamada calle Salvador Moreno) llevaba décadas denominándose con su nombre en su memoria con gran satisfacción de todo el estamento militar de la Marina.
Resulta paradójicamente curioso, que Mariano Rajoy, anterior presidente de gobierno, que vivió en esa misma calle, anteriormente denominada Salvador Moreno, tenga la desvergüenza de comentar en 2017: “No sé por que quitaron el nombre de la calle. He vivido allí muchos años y le sigo llamando así”. Es decir, que el presidente que tuvo una mayoría absoluta aplastante y que fue incapaz de eliminar una ley tan miserable como la de Memoria Histórica, incumpliendo su promesa electoral, tenga la desfachatez de hacerse semejante pregunta, reafirma tanto su cobardía como su estupidez.
Vigo:
1.- Monolito de las Islas Cies.

El monolito en honor de Franco que fue levantado en 1961 en las islas Cíes, Vigo, en el actual Parque Nacional de las Islas Atlánticas, y fue derribado en la mañana del 1.07.08, después de que el día anterior fallasen las tareas de detonación.
Ha sido una operación delicada al estar en medio de una reserva natural. Por ese motivo, se han hecho detonaciones limitadas. El monolito tenía 15 metros de altura. Y su derribo se ha producido el mismo día en el que la Xunta se hizo cargo de la gestión del Parque Nacional. Nada se comentó del daño sufrido en el parque natural por la retirada de escombros y el inevitable daño sufrido como consecuencia de las labores de destrucción y la utilización de maquinaria pesada.
El primer intento de voladura falló porque la escultura estaba construida sobre unas vías de ferrocarril, que durante las perforaciones realizadas no se descubrieron, según fuentes de la Dirección Provincial de Costas.
En ese primer intento de voladura, realizado día anterior, explotaron 25 kilogramos de dinamita, la misma carga empleada en la segunda voladura del día siguiente, que fue la que demolió completamente el monumento.
Antes de la voladura del monolito fueron realizadas más de 150 perforaciones, pero no se percataron de la existencia de esas vías del tren, que tuvieron que ser cortadas con la maquinaria adecuada.
Con posterioridad el alcalde de Vigo, Abel Caballero, se ha congratulado de que «por fin» ese símbolo desapareciera de ese enclave natural.
2.- Escudo de España en la Casa de las Artes. 2010

El Ayuntamiento de Vigo efectuó el 9.11.2010 la retirada del escudo de España de la fachada de la Casa de las Artes. Un trabajo aprobado por la Dirección General de Patrimonio y dotado con más de 43.000 euros de presupuesto. La intervención, que según explicó un concejal nacionalista, contaba por tanto, con el visto bueno con las autoridades de Patrimonio de la Junta, consistió en el picado de las zonas del escudo y las inscripciones y estaba previsto restituir la imagen del frontón con piezas similares a las del edificio, lo que se realizaría con sillares de inmuebles de la misma época que la Casa de las Artes. Nada de eso fue efectuado, quedando el edificio huérfano de ornamentos.
El edificio, construido en la década de los años treinta, fue inicialmente gestionado por el antiguo Ministerio de Hacienda, en la calle Policarpo Sanz 15. Albergó la sede del Banco de España en Vigo desde 1939 hasta mediados de la década de los ochenta, cuando el Ministerio de Economía y Hacienda decidió cerrar todas las sucursales del banco emisor que no estuvieran en capitales de provincia. A partir de entonces, se dedicó a sala de arte y de exposiciones. Por lo que se ve el arte y la escultura pétrea de su fachada, fruto de su tiempo y sus circunstancias, no son compatibles para la moderna perspectiva política. La amputación de la naturaleza original del edificio debe ser una prioridad artística, porque ningún “artista” ha hecho comentario alguno al respecto.
3.- Basílica de Santa Maria en el Centro de Vigo. Retirada de placa con las víctimas de la Guerra Civil. 2011

En el año 2011, con la presencia de los políticos locales siempre dispuestos a la foto promocional, y con sus criterios mentales muy alejados de la racionalidad histórica y moral, se produjo la destrucción de los nombres de los caídos del municipio durante la guerra civil, grabados en la fachada de la iglesia de Santa Maria, la más emblemática de Vigo, en el centro de su zona vieja.
En ese mismo año se eliminaron los vestigios en las fachadas de los templos y las inscripciones en las iglesias de San Andrés de Comesaña, San Miguel de Bouzas, Santa María de Castrelos, San Salvador de Coruxo, San Salvador de Teis, Santo Tomé de Freixeiro, Santiago de Vigo, San Francisco de Asís, San Miguel de Oia, San Andrés de Valladares y Santa Cristina de Lavadores.
4.- Escudo de España del Antiguo Rectorado

El antiguo Rectorado de la Universidad de Vigo, fue con anterioridad sede del Banco de España, y del Gobierno Militar, para finalmente ser dedicado a dependencias municipales. Se trata de una de las edificaciones nobles más antiguas de la ciudad, parte de su primer ensanche decimonónico, y lucía uno de los escudos de España con el águila de San Juan más visibles, más artísticos y más bonitos de Vigo, presidiendo su fachada. El escudo fue eliminado al reconvertirse el edificio en la Alcaldía durante el mandato de Corina Porro miembro del Partido Popular, y sustituido por el escudo de la ciudad.
5.- Eliminación del escudo de España del Colegio Santa Irene ( Instituto de Enseñanza Media Santa Irene) 2021

El escudo de España con el águila de San Juan ya no preside la fachada del IES Santa Irene tras haber sido cubierto con una plancha de metacrilato en 2021. El escudo fue tapado como parte de la reforma integral llevada a cabo en el instituto por parte de la Consejería de Educación. Inicialmente el plan era cubrirlo con una plancha de acero inoxidable, pero por algún misterioso designio alguien decidió sensatamente no destruirlo definitivamente, ante el razonable argumento de que el escudo de España formaba parte de la estructura original del inmueble. El edificio fue inaugurado en 1941 y el emblema del estado ya formaba parte del diseño original.
Finalmente, la chapuza no se llevó a cabo, para dar lugar a otra similar cubriéndolo con una plancha de metacrilato, que es la que actualmente se puede ver en su torre central, para vergüenza de cualquier mirada con un mínimo de sensibilidad y cultura histórica.
6.- Escudo de España de la antigua Aduana de Vigo

El edificio de Aduanas, con sus característicos torreones, es una joya que se ha ido deteriorando. Con todo, se trata de una edificación singular en la parte noble de la ciudad. Está dentro de la delimitación de los espacios y usos del Puerto de Vigo y el Plan General de Ordenación Urbana en vigor del Ayuntamiento le otorga un nivel de protección estructural que limita las actuaciones, teniendo que respetar fachada, patios interiores, elementos estructurales y elementos tipológicos básicos. Resaltan especialmente, por ubicación y calidad, los mármoles de los vestíbulos principales y escaleras, además de la vidriera interior emplomada. Sin embargo, todo esto es pura palabrería ante el rencor revanchista de las autoridades políticas socialistas de Vigo, que eliminarán el escudo de la fachada objeto de “protección estructural”.
Es decir, una fachada concebida y construida en su momento, como se puede observar en las fotografías, con el motivo ornamental central del escudo de España, será destruida saltándose todas las normas artísticas, históricas y de sentido común, amparándose en una ley redactada al efecto para borrar las huellas del pasado.
Su final es inminente con la remodelación puesta en marcha.
7.- Escudo de España de la Sociedad Anónima de Gestión de Estibadores Portuarios (SAGEP), en Vigo. 2016

El escudo de España que ornamentaba la fachada de la Sociedad Anónima de Gestión de Estibadores Portuarios (SAGEP), de la calle Arenal, cercana al puerto de Vigo ha desaparecido en 2016. Ya no queda ningún rastro del emblema esculpido en piedra que durante todos estos años recordaba sobre el frontal del inmueble los orígenes de la Sociedad de Estiba, la Organización de Trabajadores Portuarios (OTP), creada durante el anterior régimen. En su lugar puede observarse un ridículo pastiche postizo como de cartón piedra, con el único objeto de borrar la historia y la memoria.
La SAGEP ha colocado sobre un bloque cuadrado de granito el emblema de los estibadores de Vigo. Pero tapó el anterior a regañadientes. Ni los directivos de la estiba ni a sus trabajadores les agradó en su momento la exigencia de la Autoridad Portuaria, que en manos del Partido Popular, les obligó a retirar el escudo. Según publicó la prensa por aquellas fechas, el presidente del puerto Lopez Veiga, comentó como justificación: “Era bochornoso que tuvieran un escudo que no se corresponde con el de España».
8.- La Cruz de los Caídos ( Actualmente Cruz Do Castro )

En 1980 tres concejales del Partido Comunista de Galicia solicitaron el derribo de la cruz, les molestaba enormemente la existencia de una cruz, en un contexto paisajístico estructurado en su momento en torno a este elemento como motivo central. En 1981 el alcalde de la primera corporación de la democracia, Manuel Soto, PSOE, propuso instalar en la cruz una placa con la inscripción “Por los muertos de la Guerra Civil 1936-1939”, que recordase a los muertos de los dos bandos. Se instaló ese mismo año en la parte oculta del fuste. La foto que acompaña este escrito refleja perfectamente su estado actual.
En 2006, a propuesta del Bloque Nacionalista Gallego se debatió y se decidió en la Corporación Municipal, eliminar los símbolos franquistas del nivel superior. Desaparecieron así el yugo y las flechas, la corona de laurel y la inscripción. En 2011 la Asociación Viguesa por la Memoria del 36 (AVM) presentó una demanda contencioso-administrativa solicitando el derribo. Posteriormente la AVM organizó un acto a pie de cruz para reivindicar su derrumbe. En septiembre sería rechazada la demanda de derribo por el pleno del ayuntamiento con los votos en contra del PP y la abstención del PSOE. Entonces la AVM promovió una demanda presentada en el Juzgado de lo contencioso n°2 de Vigo sobre la Cruz; y un recurso contencioso- administrativo ante la resolución del consistorio.
El Juzgado dictó orden de derribo en septiembre de 2014.
El ayuntamiento apeló al Tribunal Superior de Justicia de Galicia que dictó sentencia a favor del mantener la cruz en febrero de 2015 (Sentencia 00054/2015): “No se puede obviar que la cruz también refleja la persecución por razones políticas en un contexto histórico que no ha de ser olvidado para que no se repita, de forma que ha de conservarse esa memoria, pero no en el sentido de exaltación de los valores franquistas sino en el de que permita reflexionar sobre el pasado, una vez desaparecido el componente político inicial y dado el contexto político actual. Como ese aspecto de exaltación ha desaparecido, no se da la exigencia del artículo 15 antes descrito.” (Sentencia 00054/2015).
Finalmente ese mismo año la asociación recurrió al Tribunal Constitucional, que rechazó admitir a trámite el recurso.
Actualmente la cruz continua en su lugar desafiando la infamia con su presencia, y aunque desprovista de sus atributos originales, sigue siendo el recuerdo permanente de un pasado que nunca podrá borrar la miseria sectaria ni el resentimiento político.
Villagarcia de Arosa:
1.- Cruz de las victimas durante la guerra civil, que se encontraba en el lateral de la iglesia parroquial en el centro de la ciudad.
Durante los trabajos de retirada del monumento se produjo la destrucción de la corona labrada en piedra y la ruptura de la gran placa de mármol con los nombres de las víctimas de la localidad fallecidas durante la Guerra Civil. El arzobispado colaboró servilmente con la intervención política en uno de sus templos.

Puenteareas:
1.- Monumento a Franco, situado en la plaza mayor de la localidad.

Se trataba de una pieza original del escultor Xurxo Vázquez compuesta por un conjunto de busto y unas escenas de bajo relieve en la parte posterior del monumento, que se alzaba sobre un pedestal de 2,5 metros con inscripciones de exaltación de la familia, el trabajo y la fe, erigida en la plaza principal de la localidad, por suscripción popular en 1973. La decisión de suprimir el monumento al anterior jefe del Estado fue adoptada en sesión plenaria con los votos a favor del Partido Popular, BNG y PSOE, algo que no quiso hacer con anterioridad el equipo de Gobierno, que presidía el independiente José Castro que fue quien colocó el busto en la Plaza Mayor y se ha negado a retirarlo durante 27 años, pese a los intentos continuos de los partidos de la oposición. Castro también se negó a cambiar el nombre de la calle del 18 de Julio por Avenida de Vigo. “Tampoco se le cambia el nombre a la paga extraordinaria”, alegó entonces.
Tras haber sido atacada en numerosas ocasiones con pintadas y embadurnada con pintura, finalmente fue desmontada por orden del grupo municipal gobernante. La efigie de bronce tuvo que ser derribada con la ayuda de una grúa. Se ignora su destino final, la propuesta de una plataforma creada para su eliminación, era fundirla y hacer posteriormente insignias conmemorativos de la caída del monumento.
Puentecaldelas:
Fuente lavadero Maceira, en la parroquia de Silvoso.
Ni los vestigios de construcciones de carácter social como una simple fuente lavadero público, tan útil en su momento para los vecinos de la zona, se libra de la furia iconoclasta y destructiva de la operación de borrado total de la historia.

Pazos de Borbén:
Inscripción sobre piedra en el balcón del antiguo ayuntamiento.

Bueu.
Iglesia de Santa Maria de Beluso.























Lamentable.
Hay leyes que a la gente de edad (avanzada) nos cuesta entender.
Efectivamente. Borrar la historia, en vez de dedicarse a los autenticos problemas de la gente.