Estando en la Plaza Mayor de mi querida Salamanca, me paré a observar la fachada del Ayuntamiento, y me sobresaltó en medio del precioso conjunto barroco de la misma, unas llamativas amputaciones chapuceras de albañilería. Inmediatamente recordé cierta polémica avivada sobre “unos medallones franquistas” en la Plaza Mayor y que el Alcalde del PP Mañueco mandó quitar “para cumplir con la ley” (que incluía la efigie de Franco, que figuraba, al igual que figuran otras personalidades históricas de España, aunque me sorprende que se le puede llamar personalidad a la 1ª y 2ª República, al igual que a Santa Teresa de Jesús o a Alfonso XII).
De forma instintiva me fui a la cercana Plaza de los Bandos, a la IGLESIA NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN, la iglesia donde se habían casado mis padres, y me encontré que la Placa de los Caídos por Dios y por España había sido retirada. Tras asistir a misa, al hablar con el personal de la parroquia, me dijeron que la habían quitado hacía una semana, “que habían recibido varias denuncias por el estado en que se encontraba porque tenía peligro de caída”, (desde hacía años estaba en mal estado por falta de cuidado, pero el motivo profundo de las denuncias y su retirada definitiva, sabemos que es otro). Les pedí los nombres de los caídos que figuraban en la placa, la contestación fue que no los tenían, y les respondí que yo los quería tener, pues ya que se les quería olvidar, yo no estaba dispuesto a olvidarlos. Quedamos para otro día, donde pude acceder a la placa, ya rota tras su reciente retirada, la identificación de los nombres no era fácil, – yo había realizado fotografías de la fachada y de la deteriorada placa hacía años, previendo que algún día pudiera ocurrir- y con esa foto, y una linterna y una lupa pegado a la piedra, pude sacar la totalidad de los nombres. Aunque no me gustó lo que ví, tengo que decir que por la parroquia fueron facilidades.
Dicha Iglesia fue convento carmelita hasta la desamortización del siglo XIX, y finalmente, pudo volver a ser iglesia, ya diocesana. En su entrada pone “Antiguo Colegio de San Elías (Carmelitas descalzos) – Aquí se escribió el curso teológico salmanticense 1620-1712” que no ha sido borrado. En dicha iglesia, como he dicho, se casaron mis padres, Avelino y Teresa, en 1958, y con esa placa presente. Avelino, tras alistarse voluntario como artillero en 1935 (por 2 años) y convertirse en Adorador nocturno, y vivir el alzamiento en Zaragoza, se casó con empleo de brigada, cuando por fin podía mantener una familia (en aquel momento un militar tenía que pedir permiso para casarse y ese permiso, llevaba implícito la demostración de poder mantener a su esposa y posible familia, luego se transformó en un trámite), y se retiró con empleo de capitán el mismo “20 de noviembre de 1975”, al cumplir ese día 60 años. Mi padre, seguía llevando el mismo “Detente El Sagrado Corazón de Jesús está conmigo” de tela, y me decía que eso (y concretamente ese) es lo que le libró de las balas y de la muerte. Porque quien más adelante llegaría a ser mi padre, podría haber estado en esa u otra placa, me doy cuenta, mientras escribo, que es otro motivo más, para no olvidarme de ninguno de esos nombres que aparecen en esa y en cualquier placa de caídos
Mientras en esa misma plaza se quita esa placa, adosado a la iglesia, además de soportar la dependencia del CDMH (Centro documental de Memoria histórica), en la antigua dirección provincial de la Seguridad social, recientemente se ha instalado un atril delante de la antigua Sede del Banco de España (hoy Centro del Español de la Universidad de Salamanca) adoctrinando sobre ideología que es una verdadera ofensa a todos los que trabajaron y consiguieron dejar una España mejor en cada uno de sus rincones y gentes.
Hoy, desde los ámbitos y medios se rechaza la frase “Caídos por Dios y por España”, sin tener en cuenta el contexto y dentro de una pérdida de referencias (pero no es un lema, fue la a verdad histórica, léanse los libros de esta editorial LA ÚLTIMA CRUZADA o 18 DE JULIO DE 1936 ENTRE EL MITO Y LA REALIDAD, por ejemplo), Y mientras en la iglesia y las iglesias (y otros lugares), se quitan los nombres de quienes desde sus convicciones la defendieron y murieron, en esa misma Salamanca, La Iglesia a través de una orden religiosa permite en sus propios muros, frente a la sede de Cruz Roja, hoy abanderada del globalismo, que coloque los murales de unos 60 metros de frente, donde se expongan los 17 objetivos de la Agenda 2030, patrocinado por la propia Cruz Roja (antes Cruz roja española) y firmando como colaboradora la orden religiosa. Es decir, la Iglesia permite usar sus muros a quien tiene como objetivo acabar con la propia Iglesia y su legado (menos problemático que unos caídos por Dios, que no dejan ninguna remuneración)
Las Placas de los caídos es lo más antagónico al Monumento al soldado desconocido, todas las personas de esa placa y de todas merecen nuestro recuerdo, memoria y respeto, y desde mi interior, proponiendo no olvidarlos digo ¡Presentes!. Pero de las placas que he conocido (muchas ya desaparecidas desde primeros de los 80 me quedo con este epitafio: “orad por ellos, honrad su memoria, imitad su ejemplo”, y añado, que intercedan por nosotros, para que en nuestro paso por este mundo tengamos su altura. Amén.
JAIME SÁNCHEZ BALLESTEROS (agosto de 2024)
