La extraña bomba en el coche de Girón
El extraño incidente que llevó a la policía a investigar posibles conspiraciones entre Falange, Ejército y altos cargos del Estado en plena Segunda Guerra Mundial.
El 2 de abril de 1942 explota un artefacto de escasa potencia debajo del coche del ministro de Trabajo Girón de Velasco y la policía no acierta a aclarar la autoría, aunque en su informe descarta a los carlistas, porque no hacían atentados y porque éste se produjo el día de Jueves Santo, y también a las fuerzas antirrégimen, porque se presume que habrían usado una bomba potente. De ahí que el informe de la Dirección General de Seguridad se permita realizar la siguiente reflexión:
«Excluidas estas dos posibilidades, hay que pensar en una maniobra de tipo político, en razón a las siguientes consideraciones:
a) ¿No han acordado los oficiales del Ejército de la guarnición de Madrid, que por cada atropello de que fueran objeto, responderían del mismo modo, en la proporción de cinco a uno, empezando por la cabeza?
Este hecho es cierto, pero no es presumible el que sean ellos los autores, por cuanto no ha habido incidente alguno entre el Ejército y la Falange, posterior a tal acuerdo. Cabe admitirlo únicamente como señal de advertencia.
b) ¿No existirá interés en demostrar la falta de aptitudes del titular del Ministerio de la Gobernación y sus colaboradores inmediatos, para obtener de este modo estos resortes de mando? ¿Se pretende, en suma, provocar una situación aparente de inseguridad pública que justifique tales cambios? Sólo hemos de señalar para que pueda enjuiciarse debidamente, que el Sr. Girón ha rehusado de modo constante los medios de seguridad que el poder público ha puesto a su disposición, tales como los de ordenar que fueran retiradas las fuerzas de Policía Armada que tenía a la puerta de su domicilio; despedir a los agentes de Investigación, negándose a que lo acompañasen, como así ha ocurrido en el día de ayer que a las cuatro de la tarde les dijo no eran ya precisos; y por último, al chófer, encargado de la custodia y conducción del coche, hizo que dejara abandonado éste y subiera a su propio domicilio.
c) De no ser ésta la maniobra política intentada, podría ser esta otra: achacar a la oficialidad del Ejército la comisión de un hecho que provocara la consiguiente reacción por parte del Caudillo obligándole a definir las cosas, dando a FET y de las JONS la hegemonía total en el orden político pasando a sus manos todos los cargos de este orden.»
En conclusión, la investigación policial dirigía sus sospechas o a alguien del entorno de FET y de las JONS que busca el fracaso del Ministerio de la Gobernación o a tres individuos de la FEA llamados Villapalos, Allensa y un tal Alberto, con instrucciones de Ramón Noblejas, que intentan una maniobra política de mayor envergadura. Para la embajada británica todo era más sencillo, Girón había simulado un atentado contra él mismo.
La explosión registrada bajo el coche de José Antonio Girón de Velasco en 1942 continúa siendo uno de los episodios más enigmáticos de la primera etapa del régimen franquista. Más allá de la escasa entidad material del atentado, las interpretaciones surgidas durante la investigación revelan la existencia de profundas tensiones políticas entre distintos grupos que aspiraban a incrementar su influencia dentro del Estado.
Las hipótesis manejadas por los investigadores apuntaban a posibles operaciones destinadas a desacreditar a determinadas autoridades o a provocar reajustes en la estructura del poder político. La propia variedad de sospechosos y motivaciones contempladas demuestra hasta qué punto el incidente fue interpretado como algo más que un simple acto de violencia.
Con independencia de quién estuviera realmente detrás de la explosión, el caso pone de manifiesto la complejidad de las relaciones internas en los primeros años del franquismo y refleja cómo, incluso dentro de un régimen aparentemente cohesionado, coexistían rivalidades, ambiciones y estrategias contrapuestas que marcarían la evolución política de la España de posguerra.
