INTRODUCCIÓN
Ramón López-Montenegro y de Frías-Salazar, conocido bajo el seudónimo de Cyrano, fue una de esas figuras versátiles que definieron la vida cultural española entre finales del siglo XIX y comienzos del XX. Escritor, periodista, dramaturgo, dibujante, actor y compositor, su trayectoria refleja una creatividad inagotable y una capacidad poco común para desenvolverse en múltiples disciplinas artísticas.
Desde sus inicios en la prensa aragonesa hasta su consolidación en importantes cabeceras nacionales como ABC o Blanco y Negro, su carrera estuvo marcada por una intensa actividad intelectual y artística. Paralelamente, desarrolló una prolífica producción teatral y musical, convirtiéndose en un nombre habitual en los escenarios y publicaciones de su tiempo.
López-Montenegro y de Frías-Salazar, Ramón. Cyrano. Zaragoza, 14.IV.1877 – Alfaro (La Rioja), 19.IX.1936. Escritor, periodista, dramaturgo, dibujante, actor y compositor.
Perteneciente a una familia prócer, cursó la primaria en el colegio de San José y el bachiller en el colegio de San Felipe. Comenzó después la carrera de Ciencias, que pronto abandonó por la de Derecho, al tiempo que, en 1896, se integraba en la redacción del neonato Heraldo de Aragón. Pronto marchó a Huesca para ejercer, mientras escribía en La Voz de la Provincia y en El pedal, fundado en 1869 y que fue el primer periódico dedicado al deporte velocipédico en España. En 1901 se trasladó a Bilbao para trabajar como delineante de minas, profesión que también desarrolló episódicamente en Santander. En la capital vizcaína colaboró en El Diario de Bilbao, El Noticiero bilbaíno, El Gargantúa, El Sirimiri y, sobre todo, en El Liberal bilbaíno, en el que trataba todos los temas. De allí pasó, llamado por Miguel Moya, a El Liberal madrileño, en el que permaneció desde 1903 hasta 1911, año en que ingresó en Prensa Española. Desde entonces, fue firma habitual en ABC y Blanco y Negro. Durante bastante tiempo, ejerció la corresponsalía de estas publicaciones en Zaragoza.
En la capital vizcaína, dio cauce a su vocación teatral estrenando sus primeras obras. Ya en Madrid prosiguió su carrera teatral estrenando en el Eslava El corral ajeno, pero la actividad del joven escritor no se limitaba a la escritura de libretos sino que dibujaba caricaturas, escenografías, interpretaba papeles en el escenario y hasta escribía la música de algunas obras, suyas o ajenas, a pesar de no haber cursado estudios de composición. La primera para la que lo hizo fue ¡¡Al cine!!, también escrita por él, y una de las primeras piezas dedicadas al naciente arte que dominaría el siglo xx. Otras obras para las que escribió música son: El diablo son los chiquillos, El bello Narciso, El jardín de los amores, La Costa Azul, ¡¡Al fin solos!!!… o La noche de amor, El santo de las niñas, El gato rubio, La viva de genio, El jardín encantado de París y La sonámbula.
Las publicaciones donde su pluma o sus dibujos vieron la luz fueron muy numerosas. Dejando aparte las citadas, cabe destacar las siguientes: Barcelona Cómica, Bromas y Veras, Buen Humor, Diario de Burgos, El Arte del Teatro, El Cantábrico (Santander), El Cocinero, El Correo, El Día, El Mentidero, El Norte de Castilla, El Pueblo Vasco (San Sebastián), España Nueva, Gedeón, Gracia y Justicia, Hoy, Informaciones, Heraldo de Zamora, La Acción, La Época, La Hoja de Parra, La Ilustración Española e Hispanoamericana, La Nación (Buenos Aires), La Noche, La Rioja, La Tribuna, Madrid Cómico, Mundo Gráfico, Nuevo Mundo, Satiricón… Como dibujante y, muchas veces también, en sus artículos humorísticos, firmaba con el seudónimo de Cyrano y con esta actividad obtuvo el Primer Premio en el concurso de El Liberal. Se dice que llegó a firmar más de cinco mil dibujos a lo largo de su vida. Otra muestra de su actividad variopinta fue su labor como compositor de música ligera, componiendo cuplés como La niña medrosa, ¡Talón, Talón!, La cow-girl, La sufragista o Sinforosa, pasodobles como Chueca, La muerte del torero o Don Modesto, un vals llamado Roxana, la marcha militar El boy scout y uno de los primeros fox-trot editados en España, Picadilly.
Su labor como autor teatral se acercó a las cuarenta obras. Aunque ninguna de ellas constituyera un gran éxito, algunas alcanzaron cierta popularidad. Entre ellas pueden citarse La Concha, El ascensor y Los Gabrieles, que fueron publicadas en la popularísima colección La Novela Cómica. La última de las citadas fue llevada en 1965 a la pantalla por José Luis Sáenz de Heredia con el título de Fray Torero.
Como actor había debutado en 1896 para una función benéfica que se organizó en Zaragoza en favor de los heridos de la guerra de Cuba. Llegó a tener más de ciento cincuenta obras en su repertorio y no se privó de actuar en teatros prestigiosos, incluso en el Real. Hasta se dio el gusto de interpretar un breve papel en el cine mudo. También cantaba y llegó a hacerlo en alguna obra teatral.
Casado en 1921 con la madrileña María Luisa Helguero, durante la dictadura, Primo de Rivera, con el que le unía buena amistad, le insistió para que aceptara el Gobierno Civil de Zamora, lo que hizo con fidelidad al dictador hasta su caída. A los dos meses de estallar la Guerra Civil, falleció de septicemia en Alfaro, donde veraneaba en compañía de su esposa y sus dos hijos, el mayor de los cuales rehabilitó el título de marqués de Agoncillo en 1949.
