INTRODUCCIÓN
A lo largo del tiempo, la interpretación del pasado ha sido objeto de debate entre historiadores, políticos y corrientes ideológicas. En el caso del nacionalismo catalán, diversas voces críticas han señalado la existencia de interpretaciones históricas que consideran manipulaciones o reinterpretaciones interesadas de determinados hechos del pasado.
Estas polémicas abarcan múltiples ámbitos: desde la atribución de figuras históricas universales a Cataluña, hasta la reinterpretación de episodios medievales o el significado de símbolos como la señera. También se discuten acontecimientos vinculados a la Guerra de Sucesión española y la figura de Rafael Casanova, cuya memoria está asociada a la celebración de la Diada Nacional de Cataluña.
El debate sobre estas cuestiones refleja una confrontación más amplia sobre identidad, memoria histórica y el uso del pasado en el discurso político contemporáneo.
Son diversas y variopintas las manipulaciones del nacionalismo catalán, entre los disparates subvencionados por la Generalidad han dicho que Colón, Leonardo da Vinci, Shakespeare, Santa Teresa de Jesús o Cervantes eran catalanes. También que el Don Quijote de la Mancha se escribió originariamente en catalán, que Roma no era nada hasta que no entraron en ella los catalanes, que la banca nació en Barcelona, que la empresa de Colón y final descubrimiento de América se organizó en Cataluña cuyo primer viaje salió de Pals, que el nombre América deriva del de un catalán, y por supuesto América fue descubierta por catalanes.
Y puestos a ver el delirio y la manipulación más llamativa, podemos citar algunos ejemplos como la que hizo Próspero de Bofarull i Mascaró barcelonés y director del Archivo de la Corona de Aragón que reescribió el Llibre del Repartiment del Regne de València de la Edad Media en 1847 para magnificar el papel que tuvieron los catalanes en la conquista del reino de Valencia en 1238 en detrimento de aragoneses, navarros y castellanos, al igual que al mismo tiempo denigraba a la lengua valenciana, que mal que le pese a los separatistas no procede del catalán sino del romance medieval que sobrevivió en aquellas tierras durante la invasión musulmana. Por su parte las primeras fantasías nacionalistas recogerán la manipulación de Próspero de Bofarull i Mascaró.
Llamativo fue también la desaparición del testamento de Jaime I de Aragón, en el que por supuesto no concedía categoría de reino a Cataluña y hablaba sólo del condado de Barcelona. Vergonzosa es también la falsificación que hizo Joan Gaspar Roig i Jalpí (1624-1691) con un libro que llamó Llibre dels Feyts (Hechos) d’Armes de Catalunya, que hizo pasar por una copia de un incunable de 1420 firmado por Bernard Boadas y que contaba las gestas de la “patria catalana” hasta que en 1948 se descubrió su falsedad.
Últimamente la historiografía de opereta también ha venido utilizando un cuadro de 1634 y del s. XVII, en el que se representa a Petronila de Aragón y a Ramon Berenguer IV, conde de Barcelona y Príncipe de Aragón, para que por vericuetos de comicidad decirnos que el emblema antes que de Aragón es de Cataluña y de tiempos que se remontan a cuando ni siquiera existía la palabra “Cataluña” allá por Wifredo el Velloso y el s. IX.
LA SEÑERA O LA APROPIACIÓN DEL EMBLEMA DE LA CORONA DE ARAGÓN
Al conjunto de manipulaciones históricas no podía faltar el de la ostentación de una bandera, en este caso la cuatribarrada o Señera, que en realidad era el emblema medieval de la Corona de Aragón, pero que se lo apropiaron muchos siglos después en forma de bandera alegando una leyenda de los tiempos de Wifredo el velloso (840-897), fundador de la Casa Condal de Barcelona. Dice aquella leyenda que Wifredo el velloso fue herido tras socorrer a un emperador Franco en la batalla. Entonces el emperador mojó sus dedos en la sangre de Wifredo y trazó sobre su escudo dorado las cuatro franjas, y así supuestamente creó el emblema de Cataluña cuando ni siquiera existía, pero que en el s. IX no existían ni los emblemas heráldicos. En realidad fue el emblema medieval, otorgado por el Papa a sus vasallos de la casa de la Corona de Aragón: cuatro barras doradas sobre fondo rojo.
Más siniestra es la última recreación separatista, la Estrellada o Estelada. En el delirio separatista catalán hubo un político y activista, llamado Vicenç Albert Ballester (1872-1938) del partido Unión Catalanista que había vivido un tiempo en Cuba y se le ocurrió añadir en 1908 una estrella en un triángulo al estilo de Cuba y Puerto Rico a la bandera cuatribarrada del emblema del Rey de Aragón, como una manera de reafirmar las aspiraciones independentistas. El documento más antiguo donde aparece la Estrellada data de 1918.
La Estrellada es la bandera también de las bandas terroristas Exèrcit Popular Català y Terra Lliure, que cometieron una serie de asesinatos que se caracterizaron por la suma crueldad, como fue la del exalcalde de Barcelona Joaquim Viola y su esposa o la del empresario Josep Maria Bultó a los que le adosaron sendas bombas en el pecho.
LA DÍADA, EJEMPLO DE MANIPULACIÓN
En la cultura anglosajona, no se celebran las derrotas de los perdedores, pero en la España del igualitarismo hacia abajo sí. Y puestos a eliminar los pilares de nuestra sociedad por la ingeniería social no sólo se oculta a nivel general los referentes y héroes de la historia de España, sino que encima se ensalzan las derrotas españolas hasta el punto de que se conoce las derrotas de Trafalgar o la “Armada Invencible” pero no sus victorias.
Los españoles de Cataluña no han encontrado a un héroe sino que se han inventado a un mártir para la causa del separatismo catalán y su construcción de la “nación catalana”, puesto que los catalanes “españolean” más que nadie, y aprovechando el marco autonómico para avanzar en su delirio, se encontraron con que precisamente no tenían un héroe nacional para su fiesta grande, y entonces se toparon con Rafael Casanova, y tras la tergiversación histórica, ríase usted de la imaginación de Hollywood, al que fuera orgullosamente un patriota español que mandaba al ejército de Barcelona a “luchar por nosotros y por la nación española”, lo presentan como un mártir del independentismo catalán en el s. XVIII. Para que se hagan una idea de la tergiversación, basta con hacer una lectura del bando de Rafael Casanova en el 11 de septiembre de 1714, en el que podemos leer: “A fin de derramar gloriosamente su sangre y su vida por su rey, por su honor, por su patria y por la libertad de toda España”.
En realidad Casanova era sólo partidario de la casa de Austria y no de los Borbones, en aquel conflicto de la sucesión al trono español a principios del s. XVIII, pero era un patriota español hasta el punto que en la proclama de 1714 menciona 3 veces “Espanya/espanyols” y ninguna “Catalunya/catalans”. Por su parte el general Antonio Villarroel y Peláez arengaba a las tropas barcelonesas el mismo 11 de septiembre diciendo que “por nosotros y por la nación española peleamos”. Y el gobierno de la ciudad de Barcelona de 1714 tras la Deliberación de mayo alegaba que que luchaban por “la libertad de la Monarquía de España”. Y los catalanes exiliados en Viena crearon el “Consejo Supremo de España”, no el Consell dels Països Catalans ni l´Assemblea Nacional de Catalunya.
Tampoco Rafael Casanova murió en la toma de Barcelona de 1714 sino que siguió ejerciendo como exitoso abogado hasta los 83 años. Después para mayor escarnio Cataluña salió beneficiada de la llegada de Felipe V y sus sucesores por la eliminación de trabas administrativas y aduanas internas que trajo la casa de Borbón.
Por tanto, ha llegado el momento de que Cataluña tenga una fiesta autonómica que no sea este aquelarre de manipulación y de odio a España que se conoce por la Diada del 11 de septiembre.
LA LISTA DE APELLIDOS EN CATALUÑA
En España, los apellidos más frecuentes son los españoles… ¿Y en Cataluña? Ya le he dicho que en España los apellidos más frecuentes son los españoles. En Cataluña no priman los de raíz catalana, si es que los separatistas entienden que estos apellidos no son españoles, algo que también sería falso. Nos tenemos que remontar hasta el puesto 25 de la lista para encontrar al primer apellido catalán, y entre los 200 primeros apenas hay unos pocos catalanes, tal y como puede leerse en la Vanguardia del 19 de febrero de 2015. Como en el resto de España los apellidos más frecuentes son García, Martínez, López, Sánchez, Rodríguez, Fernández, Pérez, etc. Cataluña siempre perteneció a España y sus habitantes están tan entremezclados como en cualquier otro lugar. Lo mismo nos encontraremos si buscamos la lista de apellidos de las provincias vascas.
EL FRANQUISMO NO PROHIBIÓ EL CATALÁN
Otra mentira recurrente del separatismo y de la izquierda es la afirmación de que durante el franquismo se prohibió el uso del catalán, pero, por ejemplo, la escritora catalana Mercedes Salisachs que vivió el franquismo desmintió rotundamente esta cuestión al afirmar:
“No es cierto que el catalán estuviera prohibido durante el franquismo. Lo que pasa es que no era oficial, se podía escribir en catalán y se podía publicar en catalán, pero no era oficial”
No era una lengua de uso oficial como no lo es en Francia. La realidad es que cualquiera que haya vivido aquella época sabe que el catalán se hablaba con normalidad, un simple vistazo a la bibliografía publicada durante el franquismo nos demostrará los numerosos libros publicados en lengua catalana y que se anunciaban en la prensa, además de recibir diversos premios de concursos oficiales. Las universidades con Filología románica incluyeron la asignatura de Filología catalana por primera vez tan pronto como en 1944, en pleno franquismo.
Más revelador es comprobar cómo el 30 de marzo de 1969, la Vanguardia se hacía eco de la sentencia que condenaba a Néstor Luján, director de la revista Destino, a 8 meses de prisión y multa de 10.000 pesetas por un delito de verter “conceptos de tipo ofensivo para la lengua catalana, cuyo libre uso particular y social se respeta y garantiza”. Todo se debió a que incluyó en su revista una carta al director que decía: “Soy padre de tres hijos, los cuales asisten a las escuelas municipales, y me encuentro entre los padres que no hemos aceptado la enseñanza del catalán para nuestros hijos. (…) No creo que sea cultura el que aprendan el dialecto catalán. Soy catalán y creo un error el seguir hablando nuestro dialecto“.
EL CATALÁN NUNCA HA SIDO LA LENGUA PROPIA DE CATALUÑA NI EL ESPAÑOL FUE IMPUESTO
El catalán nunca ha sido la lengua propia de Cataluña porque siempre fue una tierra plurilingüe. No es cierto que existiera el catalán y que luego llegara el castellano que lo fuera desplazando. Entre el s. VIII y el s. XI en el sur de la actual Cataluña lo que se hablaba era el mozárabe, que era la lengua que hablaban los sometidos bajo dominio musulmán y que derivaba del latín hispano. Mientras tanto en el norte que estaba bajo la influencia del Imperio Carolingio se hablaba un dialecto del provenzal en la Marca Hispánica y que más tarde llamarán catalán. En el siglo XII no existía Cataluña, sino el Reino de Aragón y entonces sus gentes cultas preferían hablar en las Cortes en lengua occitana, al igual que en la poesía, mientras en las tierras reconquistadas del sur se seguía hablando el mozárabe. Durante el siglo XII lo que empieza a hablarse como lengua franca y de forma voluntaria, para comunicarse entre las diferentes comunidades de toda España es el castellano, la lengua en la que era más fácil entenderse dada su mayor extensión territorial, su número de hablantes y su posición geográfica central. Esto explica por qué Jaime II de Aragón, escribía a los reyes musulmanes de Granada en castellano, y no en catalán. Y de este modo en el Archivo de la corona de Aragón la mayor parte de los documentos que figuran están escritos en castellano, una parte en latín y una pequeña parte en catalán.
Fueron los propios catalanohablantes los que fueron abandonando la lengua catalana que veían como una lengua provinciana para hablar en castellano, debido a la difusión y peso económico de esta lengua. Obviamente el castellano se convirtió en español al ser la lengua que todos conocen y a la que todos de paso también contribuyeron con su uso y enriquecimiento.
CONCLUSIÓN
Las controversias sobre la interpretación de la historia de Cataluña muestran cómo el pasado puede convertirse en un terreno de disputa política e ideológica. Símbolos como la Señera, acontecimientos como la caída de Barcelona en 1714 o figuras históricas asociadas a la memoria colectiva siguen siendo objeto de interpretaciones contrapuestas.
Para comprender estas discusiones resulta fundamental acudir a la investigación histórica rigurosa y al análisis crítico de las fuentes. Solo a través del estudio documentado del pasado es posible distinguir entre hechos comprobados, interpretaciones historiográficas y narrativas políticas.
El debate historiográfico sobre Cataluña y su relación con España continúa siendo un tema relevante en la actualidad, reflejando cómo la historia no solo pertenece al pasado, sino que también influye en la construcción de identidades y discursos en el presente.
