La comunidad benedictina del Valle de los Caídos ha condenado los actos vandálicos contra la maquinaria de las obras de resignificación de Cuelgamuros, al tiempo que denuncia la falta de información sobre unos trabajos que afectan directamente al recinto. Un análisis sobre el comunicado de los monjes y el debate abierto sobre el futuro del monumento.
¿Se merecen los benedictinos del Valle de los Caídos todo lo que les pase?: Esa es la pregunta que nos hacemos tras el comunicado que han hecho ante los actos acaecidos la semana pasada en el Valle de los Caídos.
Las máquinas perforadoras que comenzaron a taladrar la explanada que se abre frente a la exedra del Valle de los Caídos fueron vandalizadas por un grupo de patriotas. Además de los destrozos, los aparatos han aparecido con numerosas pintadas contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y su plan para «resignificar» el monumento funerario.
Los hechos han ocurrido esta madrugada, y se han descubierto a primera hora de la mañana, cuando los operarios acudieron a trabajar. «Dicha maquinaria ha amanecido hoy vandalizada y cubierta con pintadas y mensajes ofensivos», han señalado los monjes benedictinos que habitan en el recinto. «La comunidad benedictina lamenta y condena de manera rotunda estos actos, que considera incompatibles con el respeto debido a las personas, a las instituciones y a los bienes públicos», agregan. «La Abadía rechaza igualmente que el Valle de Cuelgamuros hay sido utilizado en esta ocasión como escenario para actos vandálicos, así como irrespetuosas y ofensivas dirigidas contra autoridades públicas o contra cualquier otra persona o institución», subraya la comunidad benedictina.

La máquina ha quedado completamente inutilizada
Por otro lado, los monjes afirman no haber sido informados por la Administración del inicio de las obras que se produjo ayer «sin que nos conste que se hayan seguido los trámites establecidos en el propio proyecto y en la legislación vigente». Según el comunicado, por tanto, los trabajos no se estarían desarrollando respetando la legalidad vigente.
«En un Estado social y democrático de Derecho, cualquier discrepancia o controversia debe resolverse con pleno sometimiento a la ley y bajo la tutela de los órganos jurisdiccionales competentes», señalan. «La defensa de la sacralidad de la Basílica, de los derechos de los fieles y de la legalidad vigente sólo puede llevarse a cabo por medios legítimos, pacíficos y plenamente respetuosos con el ordenamiento jurídico», concluye el comunicado de los monjes.

Lo que llaman vandalización de las máquinas me produjo una sensación de alivio. Yo escribí al Ayuntamiento diciéndoles que se habían iniciado obras sin el preceptivo permiso del ayuntamiento, que te ordenase en la paralización inmediata de las obras y que incoaran un expediente administrativo para ponerles las correspondientes sanción. También añado que he hecho muchísimo de menos al padre Santiago Cantera Montenegro.
El dictador de Google no ha ido al colegio.