Mi amigo Álvaro ha escrito un libro en el que seguramente yo, Antonio Tejero Molina voy a salir bien parado y quiero que las víctimas del terrorismo aparezcan en la misma situación, ya que con su silencio, nos hacen recordar que son ellos los héroes y que no ha habido justicia alguna para ellos al darle de lado .En primer lugar deben aparecer estas víctimas del terrorismo, ya que tuvieron el gran mérito y la heroicidad de no salir corriendo del peligro, sino que se quedaron defendiendo aquel trozo de España y pagando su gesto con sus vidas; muchos de ellos amigo míos y aunque voy a nombrar solo a algunos de ellos, en el espíritu están todos, desde el guardia civil Pardines y el Comisario Melitón Manzanas hasta el último masacrado por los asesinos de ETA, hoy amigos de los actuales dirigentes de nuestra Patria.
En mi dormitorio de la Academia General dormía junto a mí el sargento galonista Andrés Valera Rúa, que fue asesinado vilmente en Tolosa; así mismo otro de mis compañeros Díaz Arkocha, a pesar de ser fundador de la academia de la Ertzaintza fue asesinado en una gasolinera. Mi amigo y requeté hasta la médula, el presidente de la Diputación de Guipuzcoa Sr Araluce, al cual además le pasé el documento etarra de su seguimiento que habíamos cogido a un detenido para asesinarle y al ver que los tres puntos señalados que eran: la iglesia, su casa y la Diputación, siguió haciendo a su vida ordinaria hasta que le asesinaron en la puerta de su domicilio junto con sus escoltas, que cómo es natural en la Guardia Civil defendieron su puesto hasta la muerte.
Otros fueron el cabo Posadas y el presidente de la Diputación de Vizcaya señor Unceta, que no dejó su cargo, aún sabiendo que le costaría la vida y murió junto a su escolta Guardia civiles de cuerpo entero. Otro asesinado que recuerdo bastante bien fue el sargento Vera, que murió desangrado en el hospital por algún fallo clínico. Me encontré personalmente en la cuneta de la carretera, vilmente asesinato al señor Berazadi, a pesar de ser del PNV.
Todos ellos son páginas de Honor para la Patria y de Vergüenza para los que defienden o protegen a la ETA o sus alrededores.
Seguidamente quiero nombrar a los Oficiales, Suboficiales y Guardias que fueron a mis órdenes el 23 de febrero de 1981 al Congreso, con la esperanza de terminar con los asesinatos, sobre todo los pertenecientes al Cuerpo, que eran los más numerosos.
Quiero destacar la actuación de los capitanes Don Jesús Muñecas Aguilar y Don Luis Abad Gutiérrez, que se presentaron con sus Tenientes Álvarez, Carricondo y Alonso Arnai. Así como los de Tráfico los Tenientes Vecino, Ramos, Izquierdo, Núñez Ruano y Boza Carranco. También estuvieron en el Congreso, ayudando en lo que pudieron, los capitanes Bobis, Lázaro, Lastra e Ignacio Román. Asimismo surgió espontáneamente el capitán Acera.
Aunque su incorporación fue tardía y sin solicitarla , hay que citar a los capitanes Cid Fortea, Dusmet, Álvarez Arenas y Pascual a las órdenes del Comandante Pardo Zancada que aunque les ofrecieron abandonarnos a los guardias civiles y volver a sus cuarteles, se negaron a ello cumpliendo con honor.
Mención especial merecen el Coronel de la Guardia Civil Don Miguel Manchado García, el Capitán de Navío Don Camilo Menéndez Vives y el General de División Torres Rojas.
Me siento obligado a decir que aparecieron muchas veces la escena de unos guardias saltando por una ventana del congreso, y nunca se dijo que había sido ordenado por el General Constantino que estaba ordenándoles que saltaran desde enfrente y recogidos por los Comandantes Sanz Aranda y Barriocanal. Pero para mí todos, todos los guardias civiles que fueron a mis órdenes fueron íntegros y honrosos.
Y como colofón de este prólogo no tengo más remedio que citar a mi mujer y a mis hijos. Mi esposa, hija del cuerpo y nuestros hijos criados en casas cuarteles.
Ella, mi Carmen, que estuvo a mi lado todos los sucesos con su rotunda frase de «Si esto te lo reclama tu honor y el juramento que le hiciste a la Patria haz lo que sea mejor para ella, yo estaré aquí con tus hijos ayudándote». Mi mujer, siempre valiente, que junto a su marido se pone en la defensa de sus ideas de Patria, Justicia y Honor. Para mí es una mujer gigante y la sitúo entre las mujeres mas valientes de nuestra España.
Mis hijos siempre de acuerdo con sus padres, dos de ellos fueron candidatos del partido que fundé llamado Solidaridad Española, Ramón en Valencia y Elvira en Sevilla defendiendo las ideas de Dios y Patria.
El varón mayor en la AGM para salir Teniente del Cuerpo, dos de mis hijas casadas con militares de honor y la tercera con un reconocido artista fallero. En fin lo que se dice una gran familia española que se completó con nuestro Ramón, sacerdote, y el pequeño Juan guardia civil, como era natural.
Nuestra estancia en Vascongadas marcó indeleblemente nuestras vidas por la situación de terrorismo que vivimos durante tres años. Mis hijos estaban amenazados por ETA porque era jefe de las comandancias de Álava y San Sebastián y allí se dieron cuenta del verdadero amor a la Patria
Termino con una pequeña relación del amigos que me han ayudado en todo, como fueron los siguientes don José Antonio Girón de Velasco , Don Juan García Carrés, Don Carlos Iniesta Cano Teniente general del ejército y medalla militar individual y embajador de España, el general Dueñas Gavilán, don Antonio izquierdo, Carlos Cucala de Barcelona, don Álvaro Romero Ferreiro, y don Blas Piñar, y nuestro gran amigo Don Luis Corbalán, que acompañó a mi familia en todos los momentos difíciles y principalmente en la noche del 23F, que no las dejo ni un momento a solas.
Este teniente coronel de la Guardia Civil todo lo hizo pensando en Dios, en nuestra Patria Hispana y en la justicia y en el honor del Ejército y en especial en el de la Guardia Civil, a la que respeto y quiero con todas mis fuerzas y le he ofrecido mi vida en cuantas ocasiones me fue necesario.
Álvaro, Esperando que tu libro sea un éxito, recibe un fuerte abrazo junto con un
¡VIVA ESPAÑA!
Antonio Tejero Molina
Guardia Civil
