I. PROEMIO
El 20 de noviembre de 2026 se cumplirán 90 años de la muerte de JOSE ANTONIO PRIMO DE RIVERA Y SÁENZ DE HEREDIA (en adelante, PRIMO DE RIVERA). Tiempo este más que suficiente para que el pensamiento político de este joven abogado, hijo del Dictador de España MIGUEL PRIMO DE RIVERA, y fundador de la Falange Española, pueda ya ser estudiado con suficiente objetividad científica evitando cualquier tipo de exaltación hagiográfica como descalificación sectaria.
El sociólogo AMANDO DE MIGUEL no ha dudado en adjetivar el pensamiento político de PRIMO DE RIVERA como de «utópico», «ambivalente» e «indefinido». Esto no es cierto. Lo que sí es verdad es que PRIMO DE RIVERA dejó sin explicar —no olvidemos que fue fusilado a los treinta y tres años de edad— cómo articularía institucional y orgánicamente el Estado nacionalsindicalista que propugnaba, pero los supuestos y principios fundamentales de su teoría política son diáfanos y cristalinos como el agua, y a mostrarlos al lector de forma sistemática dedicamos las líneas siguientes.
Si de algún modo tuviéramos que caracterizar el pensamiento político de PRIMO DE RIVERA, parece más acertado el calificarlo como «flexible y pragmático», que ha sido trivializado con fines propagandísticos, reducido a clisés en donde la letra de las palabras ha acabado matando al espíritu de las mismas.
II. PRIMO DE RIVERA Y SU CONSIDERACIÓN SOBRE EL HOMBRE
La teoría de las formas políticas aparece condicionada por factores muy diversos entre los que destaca la antropología, la cual, a su vez, frecuentemente, se encuentra enraizada en la Teología.
Esta relación teología-hombre-política se explicaría así: la concepción que el hombre tiene de Dios condiciona la concepción que tiene de sí mismo y de la estructura política. Toda organización política se encuentra basada en una pluralidad de ideas. Y toda organización es indisolublemente inseparable de las ideas, muchas de ellas teológicas, en que se fundamenta y desde las que se legitima.
Siguiendo este argumento, la raíz de muchos conceptos políticos y jurídicos podríamos encontrarla en la teología, y PRIMO DE RIVERA acepta plenamente este razonamiento como premisa de partida para elaborar su concepción política. Dice así: «Todo proceso histórico es, en el fondo, un proceso religioso. Sin descubrir el substratum religioso no se entiende nada. La presente situación del mundo es, ni más ni menos, la última consecuencia de la Reforma».
Manifestaciones de esta tesis son las siguientes direcciones antropológicas: optimismo antropológico, pesimismo antropológico y la tesis católica del hombre.
El optimismo antropológico defiende que la verdad será lo que el hombre conoce como tal, que obviamente variará en cada época histórica o en cada ciclo cultural, e incluso en cada hombre; la moral se debe desligar de la religión revelada, pretendiéndose alcanzar una moral «natural», meramente humana; en el orden político, la bondad natural del hombre conduce a dos movimientos políticos que intentan realizar los valores supremos de la libertad y la igualdad: el liberalismo y el anarquismo; en el plano jurídico, el Derecho queda desligado de la moral, se rechaza la naturaleza y el orden natural, y esta situación da origen al positivismo.
Para el pesimismo antropológico, el hombre no puede conocer la verdad; si la conociese no podría comunicarla a los demás; el hombre tiende al mal siendo incapaz de encontrar el bien y seguirlo. El hombre sólo podría conocer el bien a través de dos vías: la revelación divina o mediante el dictado y la imposición de una voluntad super o sobrehumana; en lo político, el pesimismo antropológico alumbró, primero, el absolutismo estatal, y en nuestra época, el totalitarismo; en lo jurídico, el Derecho se identifica con la ley, expresión de la voluntad dominante que tiene como función determinar, en cada momento, lo que es justo o injusto e intimidar y coaccionar al hombre para que no obre mal.
Para la tesis católica, el hombre puede alcanzar la verdad o errar; hacer el bien o el mal; sabe que autoridad y libertad deben ligarse y que el derecho asegura una libertad concreta dentro de un orden concreto.
PRIMO DE RIVERA, considerando al optimismo y al pesimismo antropológico como parciales, limitados e insuficientes, acepta como eje de su política la concepción católica del hombre. «..La interpretación católica de la vida —nos dice— es, en primer lugar, la verdadera; pero es además, históricamente, la española. Toda reconstrucción de España ha de tener un sentido católico». Y en esta línea escribe en su «Cuaderno de notas de un estudiante europeo»: «Solución religiosa: el recobro de la inarmonía del hombre y su entorno en vista de un fin trascendente. Este fin no es la patria, ni la raza, que no pueden ser fines en sí mismos: tienen que ser un fin de unificación del mundo, a cuyo servicio puede ser la patria un instrumento; es decir, un fin religioso. ¿Católico? Desde luego, de sentido cristiano».
Esta idea de la persona supone fundamentalmente dos cosas: primera, que el hombre es «portador de valores eternos…, envoltura corporal de un alma que es capaz de condenarse y de salvarse»; y, segunda, que se debe tributar «el máximo respeto a la dignidad humana, a la integridad del hombre y a su libertad».
Los valores esenciales del hombre son, pues, su dignidad, su libertad e integridad. La dignidad le viene dada por su origen (hijo de Dios) y por su fin (la salvación). La libertad del hombre no supone sólo un reconocimiento formal de esta en los textos legales, sino que se llega a ella creando las condiciones que la hagan posible día a día, hecho a hecho; por eso es necesaria una adecuada justicia social y la responsable autoridad del Estado.
Por lo que se refiere a la integridad, hay que entenderla doblemente: primero, como el derecho de cada hombre a ser respetado; segundo, como la necesidad de entender al hombre como síntesis de necesidades materiales y espirituales.
Una concepción del hombre como esta se compatibiliza mal con un régimen totalitario. Efectivamente, la defensa de la dignidad, la libertad e integridad de la persona humana sólo puede ser considerada como la base filosófica de un régimen auténticamente democrático. PRIMO DE RIVERA, sabedor de esta afirmación, dice: «..la reorganización total de Europa tiene que empezar por el individuo; porque el que más ha padecido con este desquiciamiento es el pobre individuo que se ha quedado el último para percibir las ventajas de la vida. Toda la organización nueva irá encaminada a que se incorporen al disfrute de las ventajas esas masas desarraigadas por la economía liberal y por el conato comunista. ¿A eso llaman absorción del individuo por el Estado?»
Lo anterior nos lleva a determinar, en el siguiente epígrafe, las diversas manifestaciones que PRIMO DE RIVERA hizo en su corta trayectoria política sobre la idea democrática, para posteriormente explicar de forma más amplia los vectores fundamentales que le hubieran servido de apoyo en la construcción de un hipotético Estado nacionalsindicalista: organicidad y sindicalismo, estructurados conforme a los principios de descentralización y totalidad.
III. PRIMO DE RIVERA Y LA DEMOCRACIA
1) MANIFESTACIONES DE LA IDEA DEMOCRÁTICA EN PRIMO DE RIVERA
Las consideraciones que a este respecto encontramos en el ideario político de PRIMO DE RIVERA son las siguientes:
1º) En 1931 pronunció las siguientes palabras de defensa de la democracia:
«La aspiración a una vida democrática, libre y apacible será siempre el punto de mira de la ciencia política, por encima de toda moda».
Y, en su último manifiesto de 17 de julio de 1936, asegura que:
«..Si aspirásemos a reemplazar un partido por otro, una tiranía por otra, nos faltaría el valor..para lanzarnos al riesgo de esta decisión suprema..nuestro triunfo no será el de un grupo reaccionario, ni representará para el pueblo la pérdida de ninguna ventaja. Al contrario: nuestra obra será una obra nacional, que sabrá elevar las condiciones de vida del pueblo -verdaderamente espantosas en algunas regiones- y le hará participar en el orgullo de un gran destino recobrado».
Cuando ya se encontraba ante el Tribunal Popular de Alicante que iba a condenarlo a muerte dijo:
«..A un pueblo como al español, al que se ha tenido sumido en la miseria, no se le puede hacer la burla de soltarle y decirle: Arréglate con tus propias disponibilidades. Eso es burlarse..»
«..en tanto que los (movimientos políticos) que tienen un sentido revolucionario..sabemos que en vez de hacerlo (se refiere a proclamar meramente los derechos formales) hay que trabajar algunos años para darle sentido. Desde ese punto de vista, yo soy demócrata. En el sentido de decirle (al pueblo): arréglate como puedas y ven un domingo cada cuatro años a votar, yo no soy democrático..»
Sobre los derechos de los ciudadanos proclamados por las Constituciones liberales, no duda en calificarlos de «maravillosos», pero se opone a que «se canten derechos individuales de los que no puedan cumplirse nunca en casa de los famélicos».
Y en relación a la libertad individual de la persona humana también se manifestó en varias ocasiones:
«Frente al desdeñoso ‘Libertad, ¿para qué?’, de Lenin, nosotros comenzamos por afirmar la libertad de individuo, por reconocer el individuo. Nosotros, tachados de defender un panteísmo estatal, empezamos por aceptar la realidad del individuo libre, portador de valores eternos».
«Y, ciertamente, negar esta realidad primaria del hombre como ser libre contradice todo el sentido de nuestra civilización occidental y todo el entendimiento cristiano del mundo».
2º) En 1931 estuvo bastante interesado por el proyecto completo del Estado como democracia orgánica y social que presentara el político radical-socialista GORDON ORDAS a las Cortes constituyentes de la II República.
Básicamente éste postulaba una Cámara consultiva —el Consejo Económico Federal— que al servicio del ejecutivo pudiera encargarse de planificar la vida económica de la nación. En dicho Consejo Económico confluiría una doble línea de representación sindical, horizontal y vertical.
3º) En enero de 1934, en la revista «FE» y en réplica epistolar al político SÁNCHEZ ROMÁN, defiende la necesidad ineludible de que España cuente con una «ancha clase media», base esencial para la existencia de una democracia política, llegando a afirmar, en relación a las tesis del político citado de defensa del Estado liberal, que si tal clase existiera, «todo estaría arreglado».
4º) La posibilidad de la participación de los ciudadanos en los asuntos públicos a través de diversos cuerpos sociales intermedios: familia, municipio y sindicato, como vía alternativa a lo que él consideraba, en aquel momento histórico, como pernicioso sistema de los partidos políticos.
5º) Su crítica y negación de que el movimiento político que él acaudillaba pudiera ser calificado de fascista.
Los textos sobre esta negación son suficientemente conocidos, por lo que nos circunscribimos a mencionar su postura ante el movimiento fascista:
«El fascismo —dice PRIMO DE RIVERA— pretende resolver (la inarmonía entre el hombre y su contorno) absorbiendo al individuo en la colectividad.. El fascismo es fundamentalmente falso: acierta al barruntar que se trata de un fenómeno religioso, pero quiere sustituir la religión por una idolatría..»
6º) Sobre la guerra civil española de 1936 afirma PRIMO DE RIVERA:
«..¿Qué va a ocurrir si ganan los sublevados?.. Un grupo de generales de honrada intención.. Puros tópicos elementales (orden, pacificación de los espíritus..). Detrás:
- El viejo carlismo intransigente..
- Las clases conservadoras, interesadas, cortas de vista, perezosas.
- El capitalismo agrario y financiero, es decir: la clausura en unos años de toda posibilidad de edificación de la España moderna.
La falta de todo sentido de largo alcance y, a la vuelta de unos años, como reacción, otra vez la revolución negativa.
Salida única: la deposición de las hostilidades y el arranque de una época de reconstrucción política y económica nacional, sin persecuciones, sin ánimo de represalias, que haga de España un país tranquilo, libre y atareado. (Tal) mi ofrecimiento..»
Acompaña PRIMO DE RIVERA a esta propuesta un listado de personas que bien podían formar un primer Gobierno de reconciliación nacional presidido por DIEGO MARTÍNEZ BARRIO, y del que formarían parte MELQUÍADES ÁLVAREZ, PORTELA, SÁNCHEZ ROMÁN, VENTOSA, MIGUEL MAURA, ORTEGA Y GASSET, MARAÑÓN, RUIZ FUNES, PRIETO Y VIÑUALES.
A este ofrecimiento hay que añadir su propuesta de solución política: constituir un Frente Nacional que llevara a cabo sin demora las siguientes reformas:
- Industrial: aligerar a la industria de consejos onerosos y acciones liberadas abusivas.
- Bancaria: nacionalización del servicio de crédito.
- Agraria: delimitación de áreas cultivables y habitables, devolución al monte de zonas no cultivables, repoblación forestal y ganadera.
- Reconstrucción de unidades de cultivo y reinstalación del pueblo español sobre el suelo habitable y cultivable, con o sin indemnización.
Todo ello con el objetivo de devolver a los españoles la fe colectiva en la unidad de destino y una voluntad firme de resurgimiento.
7º) PRIMO DE RIVERA, psicológicamente hablando, no era un jefe fascista.
El historiador STANLEY PAYNE ha dicho de él:
«Cabe la posibilidad de que importantes características personales —como un quisquilloso esteticismo, combinado con una genuina escrupulosidad moral, un sentido de la distancia y de la ironía intelectual, y un espíritu poco sectario— haya hecho de él una persona mal dotada para un verdadero liderazgo».
El propio PRIMO DE RIVERA afirmó en 1933:
«Yo, por mi parte, serviría para todo menos para caudillo fascista».
Por otro lado, IAN GIBSON destaca su perfil de autoperfeccionista e intelectual. Los episodios de violencia que se le atribuyen deben interpretarse como reacciones puntuales, no como una actitud sistemática.
El verdadero PRIMO DE RIVERA se refleja en hechos como la orden de adherirse al homenaje a ALEJANDRO CASONA, para demostrar tolerancia cultural y apertura.
Frente al apego del fascismo a lo irracional, al instinto, la muerte o la violencia, PRIMO DE RIVERA aboga por un modelo de hombre nuevo basado en la ética, la estética y un espíritu caballeresco.
BRAVO MARTÍNEZ recoge una anécdota significativa:
«..siempre quiso y logró José Antonio que en las manifestaciones del entusiasmo nacionalsindicalista jamás hubiera palabra rencorosa. Nada le sacaba de quicio como oír gritar mueras y abajos. Y esta misma preocupación le llevó a suprimir en artículos y bases programáticas todo lo que supusiese negación..»
III. PRIMO DE RIVERA Y LA DEMOCRACIA
2) LA IDEA DE DEMOCRACIA EN PRIMO DE RIVERA
A) LA DEMOCRACIA ORGÁNICA
La democracia postulada por PRIMO DE RIVERA no era en aquel momento histórico ni la «liberal» ni la mal llamada «popular o socialista».
La primera es rechazada básicamente por las siguientes razones:
1º) La degradación del Estado liberal, convertido en mero espectador de luchas electorales.
2º) La conversión de los partidos políticos en instrumentos de defensa de intereses de grupo o de clase.
3º) La conversión del Parlamento en un lugar para ventilar rencillas partidistas.
4º) El desconocimiento de los límites de la democracia.
La segunda la denomina por su nombre y dice de ella:
«Y esta dictadura comunista tiene que horrorizarnos a nosotros, europeos, occidentales, cristianos, porque esta sí que es la terrible negación del hombre; esto sí que es la absorción del hombre en una masa amorfa donde se pierde la individualidad, donde se diluye la vestidura corpórea de cada alma individual y eterna. Notad bien que por eso somos antimarxistas; que somos antimarxistas porque nos horroriza, como horroriza a todo occidental, a todo cristiano, a todo europeo, patrono o proletario, esto de ser como un animal inferior en un hormiguero».
La democracia postulada por PRIMO DE RIVERA sería una democracia asentada en los valores del catolicismo y orgánica en su forma. Consideró que la sociedad no era un mero agregado de individuos iguales, sino que estaba formada por personas y también por unidades naturales como la familia, el municipio y el sindicato. Para estas unidades pide su representación directa en los asuntos del Estado.
Familia, municipio y sindicato se convierten así en los pilares de su planteamiento, como formas de devolver a la sociedad una organización más profunda, orientada hacia la justicia social y la primacía de lo espiritual.
B) LA DEMOCRACIA SINDICAL
El movimiento falangista nace en la mente de PRIMO DE RIVERA como superador tanto del marxismo como del capitalismo. Su propuesta es la de una economía mixta en la que coexistan formas privadas y socializadas de producción.
Dice así:
«..en esta concepción político-histórico-moral con que nosotros contemplamos el mundo, tenemos implícita la solución económica; desmontaremos el aparato económico de la propiedad capitalista que absorbe todos los beneficios, para sustituirlo por la propiedad individual, por la propiedad familiar, por la propiedad comunal y por la propiedad sindical».
En el plano sindical propone un sindicalismo unitario basado en la superación del dualismo trabajador-empresario mediante su integración en la figura del «productor». En este modelo desaparece el empresario capitalista como apropiador de la plusvalía, pero esta tampoco se atribuye al Estado, sino a los propios productores.
Este planteamiento implica:
- Empresas con participación de sus miembros en gestión y beneficios.
- Organización en sindicatos verticales por ramas productivas.
- Nacionalización del crédito y creación de una banca sindical.
En la cúspide se situaría el Estado como garante del bien común, encargado de la ordenación política general y de la vigilancia superior.
Se trataría de un «socialismo sindical» que convertiría a España en un gran sindicato de productores al servicio de la economía nacional, culminando en una integración orgánica entre sindicatos y Estado.
C) LA DEMOCRACIA DESCENTRALIZADA
En el pensamiento de PRIMO DE RIVERA no se contempla que el Estado central deba asumir todas las funciones. Aunque defendía la unidad territorial, rechazaba el centralismo uniforme heredado del absolutismo y del liberalismo.
La descentralización tiene un doble objetivo:
- Mayor eficacia administrativa.
- Mayor participación democrática de los ciudadanos en la gestión de sus propios intereses.
Sobre esta cuestión afirmó:
«..Que la Administración esté más o menos descentralizada es cuestión de pura técnica… lo importante es comprobar que no exista germen de separatismo».
Además, admite la posibilidad de una pluralidad legislativa:
«..España ha sido varia, y su variedad no se opuso nunca a su grandeza… lo importante es que esté firme la base de la nacionalidad española».
D) LA DEMOCRACIA INTEGRAL
PRIMO DE RIVERA defendió un régimen integral o total, pero este concepto no debe confundirse con el totalitarismo político.
No apoyó:
- La negación del individuo
- La ruptura con la doctrina católica
- Los modelos totalitarios existentes
De hecho, calificó el fascismo como «fundamentalmente falso» y negó reiteradamente que su movimiento lo fuera.
Es cierto que utilizó términos como «totalitario» en sus primeros escritos, influido por el contexto político de la época. Sin embargo, posteriormente matizó su postura, rechazando los sistemas totalitarios como soluciones definitivas y señalando su carácter transitorio.
Su idea de totalidad se refiere a:
- Un Estado integrador
- Un Estado al servicio de un destino común
- Un Estado que no divide en partidos, clases o grupos
En el discurso fundacional de Falange Española afirmó:
«..venimos a luchar por que un Estado totalitario alcance con sus bienes lo mismo a los poderosos que a los humildes».
Y en las Cortes en 1933 aclaró:
«..la divinización del Estado es lo contrario de lo que queremos… el Estado debe ser instrumento al servicio de una misión histórica de unidad… un pueblo es una integridad de destino, de esfuerzo, de sacrificio y de lucha».
Por tanto, el término «totalitario» en su pensamiento debe entenderse como sinónimo de integrador: un Estado para todos, sin divisiones de clase o partido.
IV. CONCLUSIONES FINALES
PRIMERA.
PRIMO DE RIVERA no fue un fascista ni un bolchevique —como también se le calificó en ocasiones por su firme defensa de la reforma agraria que España precisaba—. No fue un fascista porque se lo impedía la concepción católica que inspiraba su filosofía política: los problemas políticos los entendía como problemas religiosos y morales; al hombre lo consideraba portador de valores eternos; la dignidad, la libertad y la integridad de la persona humana eran para él los fundamentos espirituales de un nuevo orden político; su concepto del Estado quedaba subordinado a principios morales; y, por último, concebía la sociedad como un tejido de grupos que no debían ser ni absorbidos ni olvidados por el Estado.
SEGUNDA.
PRIMO DE RIVERA, jurista, humanista, intelectual y patriota, pretendió la instauración de una democracia orgánica y social inspirada en la doctrina tradicional cristiana, con asunción de diversos aspectos positivos del liberalismo (igualdad ante la ley, progreso técnico) y del socialismo (justicia social, reforma agraria, lucha contra el capitalismo financiero, etc.).
Su propuesta constituye, por tanto, una filosofía política integral dirigida a lograr una síntesis armónica entre el hombre y su patria, entre lo nacional y lo social, superando los tradicionales esquemas de derecha e izquierda.
TERCERA.
Su fórmula política era inédita y, como superadora del liberalismo y del socialismo, y negadora del fascismo y del anarquismo, supuso el surgimiento de una nueva ideología política difícil de encuadrar en las corrientes doctrinales del período de entreguerras del siglo XX, tales como el krausismo liberal, el socialismo corporativo italiano, el gremialismo inglés o el tradicionalismo político.
El movimiento nacionalsindicalista representó, tanto en el plano doctrinal como en el de la acción política, una aportación novedosa al panorama ideológico de su tiempo. Su fundador, PRIMO DE RIVERA, debe ser considerado un pensador político relevante que aspiraba a dotar a España de un proyecto basado en principios espirituales, nacionales y sociales, anticipando además algunas ideas que tendrían desarrollo posterior, como el Estado social, el intervencionismo económico, el fortalecimiento del poder ejecutivo o el acercamiento entre ideologías.
CUARTA.
No obstante, PRIMO DE RIVERA se dejó influir en el plano terminológico por la moda fascista de su época, lo que contribuyó a generar una apariencia que ha distorsionado, al menos en parte, la interpretación de su pensamiento político.
