La cuestión monárquica fue uno de los asuntos más delicados dentro del bando nacional durante la Guerra Civil española. Aunque una gran parte de los militares que participaron en el Alzamiento de 1936 mantenían convicciones monárquicas, Francisco Franco consideró que el debate sobre la forma definitiva del Estado debía quedar en segundo plano mientras se desarrollaba la contienda. En una carta dirigida a Alfonso XIII desde la España nacional el 4 de diciembre de 1937, el Generalísimo expuso con claridad esta posición.
En dicha misiva, Franco explicaba que el Movimiento Nacional había nacido con un objetivo prioritario: salvar a España de la revolución y preservar la civilización cristiana y la fe católica. Según su interpretación, cualquier discusión sobre la restauración inmediata de la Monarquía podía introducir divisiones innecesarias entre quienes combatían unidos en el mismo frente. Por ello, la cuestión institucional quedó deliberadamente aplazada en favor de la unidad política y militar.
La carta constituye un documento de gran interés para comprender las relaciones entre Franco y Alfonso XIII, así como la compleja convivencia dentro del bando nacional de monárquicos, tradicionalistas, falangistas y otros sectores conservadores que compartían objetivos comunes, pero no siempre la misma visión sobre el futuro régimen político de España.
El denominador común de los generales que habían formado parte en el Alzamiento Nacional con respecto al futuro régimen era muy claro y monárquico en su mayoría, a lo que el general Franco le explicaba por carta fechada el 4 de diciembre de 1937 a Alfonso XIII en el exilio en Roma lo siguiente:
El Movimiento Nacional, desde su origen, tuvo un carácter esencialmente patriótico, con un fondo católico profundo, como correspondía a la calidad de las masas que a él se unían y cuya preocupación única fue y es salvar a España de su destrucción y a la civilización y fe católica de su desaparición de Europa. El punto relativo a la cuestión de régimen no era motivo de discusión. En la gran lucha por la salvación de España, necesitábamos de todos y no podía aceptarse nada que pudiera dividirnos. Así lo acordé con Mola y Varelita antes de mi salida para Canarias.
Es decir, que asumiendo el monarquismo de la gran mayoría de los generales, Franco no quería dejar de lado ni a los generales ni al pueblo que se considerara republicano.
La carta de Franco a Alfonso XIII de diciembre de 1937 refleja una de las claves fundamentales de la política desarrollada durante la Guerra Civil: la subordinación de cualquier debate institucional a la necesidad de mantener la cohesión del Movimiento Nacional. Aunque el monarquismo estaba ampliamente representado entre muchos de los mandos militares y dirigentes del bando nacional, Franco entendía que una restauración inmediata podía provocar fracturas en un momento decisivo para el desarrollo de la guerra.
El documento pone de manifiesto que la prioridad del Generalísimo era consolidar la victoria militar y garantizar la unidad de las distintas corrientes que integraban el movimiento insurgente. Desde esta perspectiva, la restauración de la Monarquía no fue rechazada como principio, sino pospuesta hasta que las circunstancias políticas y nacionales permitieran abordar la cuestión sin comprometer la estabilidad alcanzada.
Por ello, esta carta constituye un testimonio relevante para comprender la evolución del régimen surgido de la Guerra Civil y la compleja relación que mantuvo Franco con la institución monárquica hasta la restauración de la Corona décadas después.

¿Dónde se puede descargar el archivo de esta carta?
Justo debajo de la foto de portada y antes de empezar el articulo hay un botón que pone: «Descargar articulo en PDF»