Los denominados Sucesos de Jaca, ocurridos en diciembre de 1930, constituyen uno de los episodios decisivos en la crisis final de la Monarquía de Alfonso XIII y en el camino que conduciría pocos meses después a la proclamación de la Segunda República. La sublevación encabezada por los capitanes Fermín Galán y Ángel García Hernández pretendía adelantar un movimiento revolucionario de carácter republicano que finalmente fracasó desde el punto de vista militar, aunque tuvo una enorme repercusión política.
Entre los numerosos testimonios de la época destacan las opiniones expresadas por Francisco Franco en su correspondencia privada con José Enrique Varela. En ellas se aprecia la preocupación existente dentro de determinados sectores del Ejército ante la indisciplina, las divisiones internas y el deterioro de la autoridad militar. Las palabras de Franco constituyen un valioso documento para comprender cómo algunos oficiales interpretaron aquellos acontecimientos que precedieron al cambio de régimen político en España. Esto le escribió Franco a su amigo:
Lo de Jaca un asco. El ejército está lleno de cucos y cobardes; y un loco exaltado arrastró a la colectividad de la manera más cochina.
Al pobre Las Heras le asesinaron cobardemente, como al capitán y al soldado de la Guardia Civil, haciéndoles fuego de ametralladora y fusilería cuando se dirigían a reducirlos en el camino de Jaca; y luego ante otra fuerza menos numerosa, al romper el fuego tiran las armas y chaquetean.
