En este artículo analizaremos la exhaustiva investigación policial que condujo a la detención de Genoveva Forest Tarrat, más conocida como “Eva Forest”, (Alias “Tupamara” y “Vitia”), por su participación en los atentados de la calle Claudio Coello del 20 de diciembre de 1973 y en el de 13 de septiembre de 1974 en la cafetería Rolando de la calle Correo de Madrid, donde desarrolló exactamente las mismas labores. Si como ya hemos visto en el primero fallecía el Presidente del Gobierno Almirante D. Luis Carrero Blanco, su chófer y su escolta, Srs. Mógena y Bueno, en el segundo lo harían trece personas con más de 70 heridos.
Eva Forest padecía un trastorno de doble personalidad del que fue esclava toda su vida, su constante necesidad de reconocimiento y sus delirios de Megalomanía le hacían alternar fases de depresión y negación personal, con otras de júbilo y euforia desenfrenada. Casada con el escritor y simpatizante de la banda, el dramaturgo Alfonso Sastre, es quien la introduce en el mundo Aberchale.
Su participación en el atentado contra el Almirante Carrero Blanco comienza, si cabe, en septiembre de 1972 cuando entrega una nota al propio José Miguel Beñaran Ordeñana, “Argala”. Esta nota contiene los datos necesarios para que se entreviste con aquel misterioso individuo de la cafetería del hotel Mindanao, en esta entrevista se produce la entrega de un sobre con datos sobre los recorridos, paradas, rutinas y la poca protección con la que se encontrarían en el momento de la acción.
Los contactos en los ambientes de extrema izquierda y organizaciones afines en la clandestinidad en los que se movía la propia Eva Forest fueron de donde había partido la primera información. Rápidamente y con su afán de notoriedad asume papeles que no le correspondían y eleva su participación a niveles cruciales.
Tras descartar la primera acción y con las intenciones puestas en el secuestro los terroristas llegan a la capital antes de febrero de 1973, se alojan en un piso del barrio de Aluche que les proporciona la propia Eva Forest. Tras ser presentada por “Argala” al resto de los miembros del comando entre ellos se establece cierta complicidad, y a los alias “Vitia” y “Tupamara”, se une el apodo de “La Rubia”, que es como pasan a llamarla a partir de ese momento.
El “Comando Txiquía”, llamado así por Eustaquio Mendizábal, monje Benedictino y miembro de la banda que había fallecido en un enfrentamiento con la policía, se divide. Por motivos de seguridad unos miembros pasan a vivir en un piso de la calle Mirlo de Madrid, del que luego hablaremos. En estos momentos el grupo está compuesto por José Miguel Beñaran Ordeñana “Argala”, Iñaki Pérez Beotegui “Wilson” Iñaki Múgica Arregui “Ezkerra”, Jesús Zugarramurdi Huici, “Kiskur”, y Javier Larreategi, “Atxulo”.
Debemos recordar que la intención terrorista en este momento era la del secuestro, por mediación de la propia Eva un albañil efectúa una obra en un piso, una obra rara, un pequeño habitáculo, no hubo preguntas.
Es tras el 9 de junio cuando la situación evoluciona y se pone en marcha el plan del “Magnicidio”. Tras una búsqueda de poco tiempo los terroristas deciden alquilar el sótano situado en el nº 104 de la calle Claudio Coello, donde simulando ser escultores, empiezan la tarea el día 7 de diciembre.
Pero la cosa no resulta tan sencilla, sin experiencia la cosa no avanza, la propia Eva Forest compra un manual de “túneles y minería”, y lo hace en una librería cercana. Un albañil es contactado para que dé su consejo, Los vecinos hacen muchas preguntas que no se satisfacen plenamente, el cable de la fachada al que un conserje pone objeciones, la entrada de los sacos que contienen los explosivos que no justifican de forma convincente, los ruidos a horas no convenientes, etc.
Haremos aquí una parada necesaria, recordemos el piso de la calle Mirlo y aquel informe que ya dejamos atrás en el que el fiscal del Tribunal Supremo Fernando Herrero Tejedor recogía con detalle todos los datos del hecho. En ese piso se habían instalado diversos aparatos de escucha. Estando señalada la fecha y hora de entrada, el jefe del operativo suspende la operación cuando ya todo estaba preparado, recordemos aquel famoso “Despide a tus hombres, Paco, y vámonos a dormir, se suspende la operación”.
Sea como fuere, y tras muchos avatares tuvieron todo listo para el día y la hora, y lo que para el comando fue un éxito, recordemos que la banda se encontraba en horas bajas por el execrable asesinato y tortura el día 24 de los tres jóvenes camioneros, les hizo ganar cierta fama, incluso en el plano internacional. Eva Forest fue felicitada por la banda y en uno de sus delirios de Megalomanía da un paso más y propone a la banda la comisión de la siguiente acción.
EL ATENTADO DE LA CAFETERÍA ROLANDO
El próximo hecho que les describo, en realidad está hurtado, tal y como ya les he comentado al año 1974, pero tiene nexos suficientes con el anterior como para tratarlo en este mismo apartado. Recordemos que habíamos dejado a la “errata” Eva Forest en una fase de euforia desenfrenada; y es en esta fase cuando en alguna visita que hace en Francia a la cúpula de la banda, para entre otras cosas recibir felicitaciones por el atentado anterior, que les propone la posibilidad de realizar una nueva acción en la cafetería Rolando de la calle El Correo de Madrid.
Les comenta, que por estar justo enfrente de uno de los laterales del edificio de la Puerta del Sol que en ese momento albergaba la Dirección General de Seguridad, (DGS), que la misma es muy frecuentada por agentes de la policía que acuden a desayunar, comer, etc.
La cúpula de la banda la escucha y envalentonados también por el anterior éxito se ponen con los preparativos de la acción que contaría igualmente con la colaboración de Eva Forest, y que derivaría en los hechos que ocurrieron a las 14:35 horas de ese día 13 de septiembre de 1974.
La explosión se produce en los servicios de la cafetería, con numerosos heridos fallecen en ese momento 12 personas: Concepción Pérez Paíno, administrativa; Francisca Baeza Alarcón, maestra; Antonio Alonso Palacín, operario de taller; su esposa María Jesús Arcas Tirado, telefonista; María de los Ángeles Rey Martínez, estudiante; Luis Martínez Martín, agente comercial; Antonio Lobo Aguado, ferroviario; Francisco Gómez Vaquero, cocinero de la cafetería; Manuel Llanes Gancedo y Gerardo Garcia Pérez, camareros de la cafetería; Baldomero Barral Fernandez, boxeador; y su esposa Maria José Pérez Martinez, que procedentes de Galicia hacían turismo por Madrid.
Como se ve ningún policía entre las víctimas, según se iba viendo el resultado en las noticias y al día siguiente en la prensa escrita, se dan cuenta de que el asunto no había salido como lo planearon. Pensando en el coste que podría tener para la banda una masacre de civiles, trataron de desentenderse de la acción y de la propia Eva Forest, que de esa fase de euforia aguda pasó rápidamente a una de depresión, típico de su carácter. Y más cuando al igual que en la anterior operación se desplaza a Francia donde esperando recibir una felicitación es ignorada y vilipendiada por la cúpula.
En un comunicado a la prensa la banda niega rotundamente que el atentado sea obra suya, reniega además del mismo y culpa de la acción a grupos fascistas o bien a miembros de colectivos policiales que formarían parte de las cloacas del estado.
Es en ese momento cuando se produce una de las escisiones que hubo en la banda. Algunos partidarios de la “violencia indiscriminada”; y otros partidarios de la “violencia selectiva” fundan sus propias corrientes y así pasamos a escuchar el nombre de la banda sucedido de la palabra “Militar” o “Político Militar” respectivamente.
La cantidad de setenta personas más resultaron heridas, entre ellas 11 policías, hubo que esperar dos años y cuatro meses para que hubiera una víctima mortal que lo fuera, la número 13. El Inspector del Cuerpo Superior de Policía Félix Ayuso Pinel que había resultado gravemente herido ese día, con pérdida de masa encefálica incluida, y que fallece el día 11 de enero de 1977 a causa de las heridas ocasionadas en el atentado.
Pero era ya demasiado tarde, pues para entonces, había un gran número de detenidos. El 23 de septiembre se culminó una gran operación policial, con ocho detenidos y el descubrimiento de cinco pisos francos que Forest tenía en Madrid.
Repasaremos ahora la actuación de la propia Genoveva Forest en los preparativos para esta acción, comprobará el lector si le da por hacer una comparación con la anterior, que le resultará muy similar.
El caso es que el lugar fue inspeccionado varias veces por la propia Eva y además por un enviado especial de la banda, Juan Manuel Galarraga Mendizábal, que da el visto bueno tanto del lugar como de los pisos francos y las posibles rutas de escape. Del explosivo, y de las convenientes instrucciones a quien había de colocarlo se encarga Isidro Garalde Bedialauneta.
Así se desplazan en coche a Madrid María Lourdes Cristóbal Elorza y Bernard Ohiartzabal, son atendidos durante unos días por quienes ustedes ya saben. El día señalado les desplaza a la propia cafetería donde colocan en los servicios un artefacto compuesto por unos treinta kilos de dinamita, además de abundante metralla compuesta fundamentalmente de tuercas de unos dos centímetros que actuaron como metralla. Abandonan el lugar con calma sabiendo que en poco tiempo, cuando ya estén a salvo actuará el temporizador.

Una vez trasladados al piso Franco de Alcorcón por la propia Eva Forest, son atendidos también por otra colaboradora, Mari Luz Fernández Álvarez, quien posteriormente los trasladará a la estación de tren para que vía Barcelona, se internen en Francia.
Pasaremos ahora a ver como se desarrolló la correspondiente investigación policial, para lo que vino bien unas informaciones obtenidas por la Guardia Civil el 28 de agosto en el que en un tiroteo resultan heridos y detenidos los terroristas José Antonio Garmendia Artola y José María Arruabarrena Esnaola. En una agenda se había encontrado, sin que se le diese importancia en ese momento la anotación “Rolando” acompañada de unos números, en otra página la anotación “Vitia”.
Tras la combinación de este primer indicio se averigua la matrícula de un Seat 600 utilizado por Eva Forest, “informaciones complementarias” procedentes de Francia nos hacen llegar a la fecha del 23 de septiembre. Diez días después del segundo atentado y de trabajo y dedicación plena y fructífera de gran parte de los efectivos del Cuerpo Superior y de la Policía Nacional, logrando, en un guion digno de película, la detención de ocho personas y el descubrimiento de cinco pisos franco.
En momentos previos a estas detenciones, la investigación nos lleva a la fuente de Cibeles, donde queda acreditada la presencia de Eva Forest recogiendo a dos individuos con acento francés. Días más tarde son vistos en una sucursal bancaria del barrio de Salamanca, donde los investigadores consiguen incluso hacerse con la fotocopia de uno de los pasaportes, ya que realizan el canje de 500 francos a moneda española.
No sin mucho trabajo, esfuerzo y dedicación, otras “informaciones complementarias” vinculan este pasaporte con el otro de los acompañantes, y la presencia de ambos junto con la de “Tupamara” en uno de los pisos francos situado en la localidad de Alcorcón, donde aparte de múltiples indicios y pruebas, se hallan las huellas de Eva Forest y las que resultarían ser de María Lourdes Cristóbal Elorza, titular del pasaporte, y de Bernard Ohiartzabal, jóvenes que resultarían ser los autores materiales de la acción de la calle Correo.
Combinando estas pruebas con testimonios, otras vías de investigación y las llamadas “informaciones complementarias”, se logra determinar el grado de participación de cada uno de los autores en la acción. Más tarde reconocido por la propia Eva, su participación consistió en recoger a los terroristas, ocultarlos en la capital unos días, (antes y después del atentado). En el segundo incluso trasladó a los autores a la puerta de la cafetería con los dos paquetes explosivos de 15 kilos, llegando a ser la ideóloga e inductora del mismo, tras señalarle anteriormente el lugar a “Argala”, y dar la correspondiente reseña ante la cúpula.
La sombra de la detención planeó durante semanas sobre personajes famosos como Adolfo Marsillach o Concha Velasco, a los que la propia Eva trató de salpicar en alguno de sus delirios, si bien es cierto que hubo detenciones menores por acción u omisión, los autores materiales María Lourdes Cristóbal Elorza y Bernard Ohiartzabal, huídos ya a Francia, jamás pagaron por sus crímenes. A punto de ser extraditados la amnistía de 1977 puso fin a ese procedimiento, y hoy en día, ambos funcionarios del estado francés, la primera en labores sociales y el segundo como lingüista en la universidad de Pau, espero que con algún tipo de pudor íntimo, disfrutan de la compañía de sus hijos y nietos, lo que no pudieron hacer sus víctimas. La propia Eva Forest fue liberada sin juicio tras cumplir tres años de cárcel, lo que hace que este caso figure en los ficheros del Ministerio del Interior como “No esclarecido”.

Los otros detenidos, todos ellos miembros del Partido Comunista, y salpicados por Eva Forest fueron el albañil Antonio Durán Velasco y su esposa Remedios Pérez López, el Comandante de Aviación Bernardo Vadell Carreras y su esposa María del Carmen Nadal Bastard, la abogada Lidia Falcón O´Neil y su esposo Eliseo Bayo Poblador, Genoveva Forrest Tarrat y su esposo Alfonso Sastre, Vicente Saenz de la Peña y Mary Paz Ballesteros Gilabert, (matrimonio de autores y actores teatrales), César Fernández Fernández, minero, su mujer Encarnación Álvarez, y los hijos de ambos Manuel y Mary Luz, y Juan Sicilia Verdugo.
Los pisos utilizados para alojar a los comandos fueron: Parque de Lisboa nº 14-3º, Calle Hogar nº 68-4 Bajo D, donde el albañil construyó ese habitáculo para el abandonado proyecto de secuestro, Calle Mirlo nº1, 12º, Avenida del Mediterráneo 30-1º, y el mencionado del sótano del bajo del nº 104 de la calle Claudio Coello. Hubo otras direcciones que se utilizaron para recibir correspondencia.
El Magnicidio del Almirante y Presidente del Gobierno Luis Carrero Blanco y la masacre de la cafetería Rolando quedaron impunes, muchos detenidos pasaron meses y años en la cárcel pero nunca llegaron a ser juzgados, debido a la ya comentada ley 46/77. Eva Forest consiguió evitar no sólo la pena capital sino incluso ser enjuiciada. Pasó tres años en prisión pero salió sin castigo alguno.
Eva Forest falleció de muerte natural en 2007 a los 79 años en Fuenterrabía, como paradoja calificaremos el hecho de dedicarse posteriormente a defender los derechos humanos vulnerados. Siguió vinculada con el entorno de la banda, igual que su marido, Alfonso Sastre.
Sustituya el lector las tres veces que en este texto se cita en cursiva y entre comillas el término “informaciones complementarias” por la palabra “Lobo”, (infiltrado de la Policía Española en esa organización terrorista de cuyo nombre no quiero acordarme). Si acaso no estaba convencido de la dimensión y brillantez de la investigación de la Policía Española obtendrá al momento una respuesta satisfactoria, otro día le daremos algunos detalles más sobre este asunto, pero ya será en otra ocasión. En ese momento nuestro “Lobo” aún era anónimo. Si por el contrario algún lector echa en falta algún detalle, que los habrá, tenga en cuenta que sobre este caso y el anterior se escribieron ríos y ríos de tinta, y que aquí se plasma fidedignamente hechos ocurridos y comprobados, dejando a la imaginación de la concurrencia el resto de sucesos que se sugieren y que se suponen ocurridos.
