Arrese ; discurso anticapitalista
La figura del dirigente falangista bilbaíno se ha ido desdibujando con el paso de los años. De él únicamente se recuerdan son sus dos etapas como ministro secretario general de FET-JONS. Por una ironía de la historia, Arrese fue «el instrumento para desfascistizar a la Falange y desfalangistizar a España», lo que supone un curioso propósito para un dirigente fascista. Las ideas de Arrese eran de corte integrista, distintas tanto del laicismo de Ledesma como del catolicismo más tolerante de José Antonio. Esto explicaría por qué Franco le confió la tarea de domesticar a la Falange. Pese a todo, Arrese ha pasado a la historia como el prototipo del falangista de corte joseantoniano
JESÚS M. ZARATIEGUI LABIANO Y ALBERTO GARCÍA VELASCO . JOSÉ LUIS ARRESE, ¿FALANGISTA O TRADICIONALISTA?
file:///D:/Perfiles/fab1894/Downloads/17990-Texto%20de%20la%20propuesta-61455-1-10-20180315%20(1).pdf
En 1948, pasada la época de obligado silencio, Falange recuperaba la Secretaría General del Movimiento, que había perdido en 1945. Con Raimundo Fernández-Cuesta al frente, el partido reclamaba su puesto en el Estado y emprendía una nueva etapa. Fernández-Cuesta criticaba a los arribistas que “habían hecho ostentación hasta el ridículo de su fervor por la Falange y por sus signos exteriores” y reafirmaba la presencia del partido frente a aquellos que apostaron por su disolución:.
A la altura de 1945 FET de las JONS contaba con 908.000 afiliados, en 1948 ya tenía 941.000 y, en vísperas del Congreso Nacional de Falange en 1953, contaba ya con 952.000 militantes: BARDAVIO, Joaquín. La estructura del poder en España, Madrid, 1969.
En febrero de 1949, Tomás Romojaro, Delegado Nacional de Provincias, elaboraba un informe sobre la situación de Falange en el conjunto de la nación. En él constaba la “atonía y malestar interno existente en la Organización” y una “falta de consignas por parte de la Superioridad”. Pero también reflejaba algunos síntomas esperanzadores cuando sostenía que el espíritu latente en Falange “si hasta hace poco era de atonía, hoy es de ansiedad”
Raimundo Fernández Cuesta había sido nombrado ministro de Justicia en 1945, sin dejar de serlo se ocupará de la Secretaría General del Movimiento a partir de 1948 simultaneando ambas competencias. En 1951 deja la cartera de Justicia para desempeñar en exclusiva y con recobrado rango ministerial la Secretaría General . Su principal objetivo es revitalizar la Falange. No olvidemos que el propio Serrano, como también Ridruejo, e incluso el vicesecretario Vivar Telléz le habían pedido a Franco el licenciamiento de la Falange. Es decir su disolución. Idea que iba a coincidir con lo que pensaban los falangistas disidentes que seguían reprochando a los “ posibilistas”- por así decir – su colaboración en el Movimiento oficial .
En este sentido la celebración del Congreso Nacional de Falange en 1953 , organizado por Fernández Cuesta supuso un aldabonazo hasta cierto punto inesperado . El nivel de las colaboraciones intelectuales de los participantes fue elevado, Franco sin duda, pensaba que para mantener los contrapesos de sus gobiernos no podía prescindir de la aportación falangista por más que los desencantados fueran creciendo año a año.
DESEMPOLVANDO LAS CAMISAS”: REVITALIZACIÓN FALANGISTA Y COMBATE POR ESPAÑA EN EL MARCO LOCAL Claudio Hernández Burgos Universidad de Granada narra las vicisitudes de estos años en los que ya germinan las semillas de los grandes cambios que se producirían a partir de 1957.
https://ifc.dpz.es/recursos/publicaciones/31/24/308hernandezburgos.pdf
Hernández Burgos concluye con tino:
a lo largo de esta década se libró la mayor batalla cultural de toda la dictadura.35 Una batalla que, sin embargo, iba a convertirse en mucho más que una cuestión de cultura. Porque lo que realmente estaba en juego era la cantidad de falangismo y de catolicismo con los que contaría el régimen de Franco
En líneas generales, el proyecto de nación de los católicos-tradicionalistas era el mismo que había defendido Acción Española en los años treinta y que estaba sustentado en las enseñanzas de Menéndez Pelayo. Era un proyecto tradicional, monárquico y descentralizador que veía en la religión católica el más firme e insustituible cimiento sobre el que debía asentarse la España de Franco. Representados a nivel nacional por Rafael Calvo Serer y Florentino Pérez Embid, sus defensores entendían que todos los problemas de España habían quedado solventados con la Guerra Civil.
Frente a él, se alzaba el proyecto falangista de nación que buscaba su espejo en los hombres del 98 y bebía de las teorías del regeneracionismo español por tanto un modelo de nación “más dinámico” que permitiera llevar a cabo –al menos en parte– la “revolución pendiente” prometida por Falange. Liderados por intelectuales como Pedro Laín, Antonio Tovar o Dionisio Ridruejo, sus integrantes apostaban por realizar una política nacional más “integradora” y “abierta”. Al contrario que sus adversarios, entendían que el problema del ser de España no había quedado resuelto con la derrota de los “enemigos de la Patria” en la Guerra del 36. Reclamaban la incorporación a España de algunos elementos que hasta ese momento pertenecían a la categoría de “vencidos”. En absoluto, renunciaban al legado del 18 de julio, a las doctrinas menendezpelayistas o a la religión católica que consideraban esenciales, pero pensaban que era posible recuperar “lo bueno” que había entre algunos de los pertenecientes a la otra España, como ocurría, a nivel cultural, con las figuras de Unamuno, Ortega y Gasset o Antonio Machado
Para el proyecto católico-tradicionalista de nación especialmente FERRARY, Álvaro. El franquismo: minorías políticas y conflictos ideológicos, 1936-1956. Pamplona, EUNSA, 1993
El congreso falangista de 1953 es el hecho político fundamental de la temporada. La Revista Rastro de Historia lo resume : El Congreso se organizaba en la Universidad madrileña de San Bernardo, en torno a su Presidente, una Secretaría del Congreso, una Comisión Permanente, las Comisiones de Trabajo y el Pleno. Formalmente en este último aparecían los nombres de miembros de la FET desligados de sus faenas de primera línea desde hacía ya tiempo y pasado al distanciamiento o pensando en oposiciones (Serrano Suñer, Dionisio Ridruejo) junto a personalidades provenientes del tradicionalismo (Bilbao, Iturmendi) o falangistas disidentes (Eduardo Ezquer).
Había también Obispos (Eijo y Garay), militares (García Valiño, Luis Nieto Antúnez, Muñoz Grandes, Pérez Viñeta, García Rebull, Garicano Goñi) o historiadores (Mario Hernández Sánchez Barba, José Maluquer Cueto) e incluso personajes como José Ibáñez Martín, Alberto Martín Artajo o Fernando Suárez de Tangil y Angulo, que no comulgaban precisamente con el bloque falangista del régimen.
Eran miembros del Congreso los pertenecientes a la Junta Política, los Consejeros Nacionales, los que había recibido la Palmas de Plata de la Falange, los Delegados y Secretarios Nacionales, Jefes y Subjefes Provinciales, los Delegados Provinciales de la Vieja Guardia., nueve ponentes por cada jefatura provincial y aquellos falangistas designados por el Ministro Secretario.
La inauguración, el 29 de Octubre a la misma hora en que había comenzado veinticinco años antes el discurso del Teatro de La Comedia, corrió a cargo de Eugenio Montes con un discurso historicista, en donde la trama metafísica de la España eterna no podía faltar, para incluir en ella al régimen del General Franco. Si otrora el fascismo italiano había constituido el punto de referencia para Montes, ahora ese fenómeno político se consideraba «respuestas falsas a problemas verdaderos». La sensación de permanencia e intemporalidad de la doctrina se explicaba poéticamente con una frase de Goethe «sin prisa ni pausa como las estrellas» .
José Antonio Girón analizó aquel tiempo para la Falange «como un instante de oro», sintiendo que la madurez y los logros del régimen (para él de raíz falangista) habían llegado. Era el más optimista y exuberante.
Diez fueron los temas tratados en un abanico que iba desde la consideración de la FET como inspiradora y base del Estado español a las opiniones en torno al sistema económico, la revolución nacional, la expansión, el encuadramiento y disciplina interna, o la culturización y propaganda. Al frente de cada ponencia figuras destacadas como Julián Pemartín, Correa Véglison, Javier Martínez de Bedoya, Jesús Suevos…
En el discurso que Fernández Cuesta pronunció en el paraninfo de la Universidad de Madrid señalaba al Movimiento nacional como una realidad más amplia que la de la propia FET, pero subordinada a ella. Tal consideración le permitía un análisis donde las responsabilidades de malas actuaciones, de comportamientos delictivos, fueran asumidas por quienes integrando el Movimiento no respondían a una afiliación falangista. En este punto citaba sin nombrar que el único caso de pena de muerte aplicada por delitos económicos fue el de un falangista (Pérez de Cabo ) .
. https://www.rumbos.net/rastroria/rastroria11/congresoFET_JONS.htm
La pretensión de reforma fiscal
De la reforma fiscal a la subida de salarios: falange y la distribución de las rentas en los años cincuenta, por Miguel Martorell Linares
En el año 1952 Ismael Herráiz, director de Arriba —órgano oficial de Falange—, llamó a Juan Velarde Fuertes ( 1927 ) para que colaborara en el periódico, y a partir del de febrero de 1953 le encargó la dirección de la nueva Sección de Economía. Velarde se rodeó en el diario de un equipo de jóvenes economistas, muchos de los cuales eran viejos amigos de la carrera o de sus primeros años de formación: Agustín Cotorruelo, Manuel Gutiérrez Barquín, Juan Plaza Prieto, Enrique Fuentes Quintana, Alfredo Cerrolaza, Carlos Muñoz Linares, César García-Albiñana…
Fuentes, Velarde, Plaza Prieto y Cerrolaza pertenecían a la primera promoción de la Facultad de Ciencias Políticas y Económicas de la Universidad Central, de 1947. Velarde había defendido la esencia anticapitalista de la Falange en un artículo titulado «La economía española en unas pocas manos», publicado como editorial de Arriba el 3 de noviembre de 1953, y que ganó el Premio Primero de Octubre, concedido por la Secretaría General del Movimiento. «Desde La Conquista del Estado y las J.O.N.S., hasta la época de los magisterios de Franco y José Antonio, el nacionalsindicalismo señaló como uno de sus fines el de desmontar el sistema capitalista», escribía Velarde. «La inmensa mayoría de las actividades industriales y comerciales tienen su capital concentrado en unas pocas manos», una oligarquía económico-financiera que se mueve, insistía, únicamente «para conseguir su provecho a costa del de sus conciudadanos
Entre 1953 y 1956 los artículos de la sección económica de Arriba, sobre todo los referentes a la reforma fiscal abrieron nuevos campos de debate intelectual en estos primeros años cincuenta en los que el Régimen parecía haberse ya consolidado. El proyecto de reforma de la contribución sobre la renta de 1953, contó con el respaldo de Raimundo Fernández Cuesta, ministro secretario general del Movimiento .
En agosto de 1954, Manuel de Torres ya tenía preparado un primer anteproyecto de ley, antecedente directo del proyecto que el 24 de septiembre de 1954 ratificó el Consejo de Ministros y que después fue presentado en las Cortes. Un proyecto mucho más moderado de lo que hubiera querido el grupo de Arriba
Aprobada por las Cortes, la ley de reforma de la contribución sobre la renta entró en vigor el 16 de diciembre de 1954. Pese a los cambios introducidos en el proyecto a su paso por las Cortes, Manuel de Torres quedó satisfecho del resultado y colaboró en su reglamento
Y si a la política hay que juzgarla por el éxito —concluía Fuentes en 1961—, cabe afirmar que la reforma de la Contribución sobre la renta de 16 de diciembre de 1954 ha fracasado. Los hechos recaudatorios del impuesto son bien elocuentes… El ambiente de defraudación sigue siendo importante, a pesar de los arbitrios políticos introducidos en 1954 .La ley del 16 de diciembre de 1954 pecó en exceso de voluntarista. La mera reforma legal de un tributo era insuficiente si no iba acompañada de una voluntad política real y de una administración tributaria eficaz
Tras el fracaso de la reforma de la contribución sobre la renta, Arriba redobló sus críticas contra el Ministerio de Hacienda. Pero la decisión polémica del momento fue sin duda las subidas salariales decretadas por el ministro de Trabajo José Antonio Girón de Velasco sin contar con el resto del Gobierno pero que Franco aceptó.. En un editorial anterior de noviembre de 1953, Arriba había recordado que existían dos vías para redistribuir las rentas: la reforma del sistema tributario y la subida salarial
Franquismo social y Ministerio de Trabajo (1939-1957) Pedro González Murillo
file:///D:/Perfiles/fab1894/Downloads/maitgarc,+205-220.pdf
Las subidas decretadas alcanzaron un 23 por ciento en 1956, las mayores de la Historia de España. De ese modo pretendía rebajar la tensión social existente y eliminar el riesgo de que se reprodujera alguna protesta incómoda como fue la famosa huelga de tranvías de Barcelona de 1951. Sin embargo sus efectos reales fueron limitados a causa del incremento de la inflación.
Al grave desequilibrio de la política monetaria se añadieron otros dos factores. Primero, los aumentos salariales de marzo y octubre de 1956, que, como consecuencia de las huelgas, oscilaron entre el 40 % y el 60 %33. Segundo, los efectos de la extraordinaria helada de febrero del mismo año, que destruyó casi por completo la cosecha de agrios, causando pérdidas a la exportación por unos 100 millones de dólares. Las tensiones por el lado de la demanda no encontraron satisfacción en el lado de la oferta ni fueron reabsorbidas por un aumento de la productividad. A pesar de la tentativa del Gobierno de controlar los precios a través de medidas administrativas, entre 1956 y 1958 se registró un fuerte aumento de los precios (los precios al por mayor, por ejemplo, aumentaron un 9,1 % en 1956 y un 16,7 % en 1957). En 1956 el país se encontraba sometido a fuertes tensiones inflacionistas.
En medio de esta situación, la Falange llevaría a cabo una campaña de descrédito directo contra Arburúa, acusado de oponerse a la política salarial del Ministerio del Trabajo. Más allá de esta cuestión, estaba claro que Arburúa era el representante más destacado del sector reformista y aperturista del régimen de Franco, al que los falangistas más radicales acusaban de haber traicionado los ideales de la revolución nacional-sindicalista. Arburúa ( 1902-1981 ) había sido nombrado en 1942 director general del Banco Exterior de España . En 1951 accede a la cartera ministerial de Comercio en una situación económica muy complicada. En su gestión apostó por crear aquellos sistemas que permitían estimular las exportaciones mediante la libre utilización de las divisas obtenidas; suprimió la cartilla de racionamiento —el más duro golpe al mercado negro— e impulsó el acercamiento de España a la OECE y a Estados Unidos.
La crisis de 1956
Para Ellwood, ( Historia de Falange Española ) los acontecimientos de 1954-1956 sacan de nuevo a la luz las tendencias de Falange: algunos abandonaron la militancia; otros constituyeron grupos de falangistas puristas que exigían conservar la doctrina original joseantoniana de la adulteración del Movimiento; también existían neofalangistas pragmáticos, como Manuel Fraga, dispuestos a hacer política reformista dentro del régimen.
En 1956 además había surgido una rebeldía juvenil de raíces falangistas pero cada vez más antifranquista con el contacto casi cotidiano con la oposición clandestina. A ello se añadía un contexto de crisis económica que amenazaba la estabilidad que el ingreso en la ONU y el Concordato con la Santa Sede estaban cimentando
A lo largo de 1956 el régimen de Franco mostraría una incapacidad casi total para enfrentarse a la crisis económica. Ante la gravedad de la situación, se propusieron dos tipos de soluciones opuestas: por un lado, volverse a cerrar e intentar reprimir la inflación a través de un sistema de control de precios; por otro, adoptar medidas de estabilización monetaria y buscar la ayuda de las organizaciones internacionales y de Estados Unidos .
La opción de controlar la inflación por vía administrativa encontró apoyos sobre todo en la Falange, pero el camino estaba ya en fase de no retorno.
Prueba del clima efervescente del Movimiento es un texto de Gabriel Elorriaga que retomaba una suerte de diálogo de ultratumba con José Antonio Primo de Rivera. Elorriaga indicaba que «todos los hombres de España que no te conocimos llevamos algo de ti», por lo que no temía que la actitud de José Antonio se perdiera. No obstante, bajo la hojarasca de su florida prosa latían verdades hirientes, relativas incluso a la mejor herencia del falangismo en los jóvenes integradores que en los históricos, puristas y reactivos.
El hecho dramático que hará explotar la crisis son los sucesos de febrero de 1956 . La violencia que se desbordó en los incidentes estudiantiles venía incubándose desde inicio de curso. En octubre de 1955 hubo un intento de celebrar en Madrid un congreso universitario de escritores jóvenes, auspiciado por el rector Laín, y promovido por Tamames, Pradera, Múgica y Sánchez Dragó. En diciembre, el ministro de Educación Ruiz‐Giménez crea el círculo cultural «Tiempo Nuevo».
La situación del momento era descrita en una nota que preparó López Rodó en enero para que Carrero la hiciera llegar a Franco sobre «La situación política española al comenzar 1956»
La nota describe las distintas etapas recorridas por el régimen. La nacional‐sindicalista (1936‐45) se asoció a los regímenes totalitarios aliados; la estabilización interior y la imagen exterior exigió dar primacía a los católicos (1945‐54); y el eclipse de la democracia cristiana abría la fase de tono monárquico. Pero la lealtad que los monárquicos mostraron en las dos primeras fases parecía no ser correspondida por falangistas y católicos desde 1955. «La actitud antimonárquica, antitradicional de determinados elementos falangistas en colaboración con otros elementos católicos» se ha agravado hasta hacer oposición desde dentro del Gobierno.
La nota acusa del enrarecido clima universitario al ministro de Educación Nacional Joaquín Ruiz‐Giménez, a sus directores generales (Pérez Villanueva y Fernández Miranda), a los rectores de Madrid (Laín) y Salamanca (Tovar), y a la actitud de Dionisio Ridruejo en los cursos de Santander. Todos ellos falangistas. La Escuela Central de Mandos del Frente de Juventudes se habría convertido en «un hervidero de demagogia y de rebeldía». Las reuniones de falangistas con socialistas (Zaragoza) y anarquistas (Barcelona) colmaban el vaso.
Importante para el período el análisis del falangista David Jato ( La rebelión de los estudiantes, Apuntes para una historia del SEU , CIES 1953 ).
Contactos Falange – CNT. El Cincopuntismo.
primeras elecciones sindicales en octubre de 1944, en ellas un cierto número de exmilitantes de la CNT obtuvo el cargo de enlace sindical. En 1945 se establecieron contactos informales, de los que no fue avisada la policía, entre dirigentes falangistas y militantes de la CNT; para dichas negociaciones actuaron de enlaces los cenetistas Delgado Rodríguez y Díaz Gaseo. Luis González Vicen fue el dirigente falangista encargado de las negociaciones que Franco terminó por desautorizar..
A comienzos de 1955 se constituyó en Madrid el «Grupo de los seis«, se trató de un grupo de inspiración anarcosindicalista, próximo a la CNT y antimarxista. Los miembros del grupo llegaron a la convicción de la imposibilidad de derribar la dictadura franquista a corto plazo, junto a esta convicción surgió la creencia en la posible evolución de la dictadura franquista hacia posiciones democráticas . Junto a estas dos ideas básicas surgieron otras dos ideas fundamentales: apuesta por la reconciliación nacional de los españoles y la superación de la Guerra Civil (con la división que esta había generado entre vencedores y vencidos). El grupo se planteaba la penetración en el sindicato vertical franquista siguiendo el ejemplo de los comunistas.
El «Grupo de los seis» elabora una primera declaración de intenciones en un documento que consta de siete puntos. En 1965 recibieron contacto del director del Instituto de Estudios Sindicales, Sociales y Cooperativos, a la vez que catedrático de Historia de la Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid, el falangista Adolfo Muñoz Alonso; a través de Manuel Lizcano, profesor ayudante en la Cátedra de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid y director del departamento de Prospección Social del Instituto de Estudios Sindicales, Sociales y Cooperativos.
Las reuniones continuaron y junto a Muñoz Alonso participarían –entre otros representantes del Movimiento – Dionisio Martín Sanz, Rodolfo Martín Villa, Emilio Romero y Alejandro Fernandez Sordo).
El asunto de las negociaciones cincopuntistas llegó hasta el consejo de ministros merced a la denuncia de los ministros tecnócratas del Opus Dei. En el Consejo de Ministros del seis de mayo de 1966 en el que se planteó la cuestión cincopuntista: José Solís, ministro Secretario General, planteó la necesidad y conveniencia de integrar en el sindicato vertical a parte de la oposición sindical. Pero Carrero Blanco, encabezando a los tecnócratas, detuvo la operación. Desde las posiciones más radicales de CNT también se desautorizó a los “cincopuntistas “ que sin embargo continuaron y llegaron a introducirse en la maquinaria sindical oficial .
Aunque la gran mayoría de los cenetistas del exilio se opusieron a las negociaciones cincopuntistas, se encontraban algunas excepciones ilustres, especialmente en el exilio hispanoamericano, que apoyaron aquel proceso negociador. En este sentido, se pueden destacar los nombres de Diego Abad de Santillán y Juan López Sánchez.
Gago concluye :
A pesar de que, en términos generales, el cincopuntismo terminó en fracaso, sin embargo, los negociadores cincopuntistas cenetistas aportaron dos conceptos positivos para el futuro de España, que iban a ser retomados durante la Transición democrática:
– La apuesta por la superación de la Guerra Civil, que suponía el terminar con la división de los españoles en dos grupos: el de los vencedores y el de los vencidos.
– La reconciliación nacional, que era consecuencia de la anterior .
Sin duda unos movimientos que demuestran la complejidad de los entresijos de las organizaciones del régimen.
El Congreso de Jóvenes Escritores, la publicidad y el éxito de la película Muerte de un ciclista de Juan Antonio Bardem, incluso los actos multitudinarios tras la muerte de Ortega y Gasset en 1955. Es la antesala de un tiempo nuevo y un evidente cambio genracional .
Estudiantes que se revuelven en el seno de un cada vez más inoperante SEU asambleas incontroladas, el apoyo intelectual de Dionisio Ridruejo y unos enfrentamientos que se saldan con un estudiante falangista herido gravemente y por cuya vida se teme . Casi como un milagro se salvará de la muerte pero los disturbios hacen saltar chispas en el régimen
La Secretaría General del Movimiento decretó la expulsión del Partido de Dionisio Ridruejo al que se consideraba inspirador del manifiesto leído por los estudiantes. En Casi unas memorias, Ridruejo reproduce el largo informe – análisis que envió a la Secretaría General para dar explicaciones de los hechos, defender que no había habido colaboración comunista y recalcar el anquilosamiento brutal que padecían las organizaciones falangistas . Sea como fuere el hecho de contemplar como la oposición nacía del propio Ridruejo – creador de la Propaganda en 1940 – y de los hijos de Victor Pradera y Rafael Sanchez Mazas supuso un duro golpe para las esperanzas de futuro del Régimen. Lo que sin duda explica el recurso a Arrese , tal vez la ultima ofensiva para recuperar el aliento perdido .
Franco firmó el 15 de febrero el cese de Ruiz‐Giménez y de Fernández Cuesta (les sustituyen Rubio y Arrese). Arrese había sido convocado el día anteror por Franco en El Pardo. Se resiste aunque intuye «una serie de posibilidades infinitas», y se ve más capacitado que Raimundo para reconducir la Falange por el buen camino. La respuesta de Arrese es llamativa : «Lo que usted mande. Le debo la vida»
Fernandez Cuesta, ministro secretario general del Movimiento estaba de viaje oficial en Brasil y fue llamado con urgencia. La narración en Testimonio, recuerdos, reflexiones es exacta : “ Franco decidió el cese de los dos ministros cuyas áreas estaban implicadas en el conflicto . El Movimiento y Educación
Salas Pombo se convertirá en el brazo derecho del nuevo Secretario General. Pombo era “ camisa vieja “ , fundador de la Falange coruñesa. Combatió en la guerra como alférez provisional y tras su término desempeñó el cargo de gobernador civil de Salamanca ( 1945-1950 ) y Valencia ( 1950-1956 ) . Vicesecretario general de FET y de las JONS ( 1956-1957 ) , procurador en las Cortes ( 1943-1977 )
Eres la única persona, por tu prestigio, que en estos momentos puede sustituir a Raimundo, figura señera en nuestra Falange. Desde luego, de ser así, te va a corresponder uno de los periodos más delicados y de mayor responsabilidad para el futuro del Movimiento. Han sido muchos los años que han pasado sin que se previeran futuras contingencias
El otro derrotado es inclasificable Ruiz Giménez . Aunque el exministro de Educación declaró que «cualquier parecido con la realidad era mera coincidencia», es decir, que no tenían nada que ver el cese simultáneo, todos sabían que Franco había aplicado su sentido del equilibrio sacando del Gobierno a las cabezas de los dos estilos de falangismo: el ortodoxo y el falangismo ( por así decir ya que Gimenez era más bien democristiano ) liberal. El ex ministro caminaría luego hacia la oposición en la vertiente social-demócrata y llegó a ser Defensor del Pueblo en los años socialistas de Felipe González . Siempre respetó a Franco aunque caminara en sendas opuestas a partir de 1956 . Ruiz‐Giménez justificaba su apoyo a Franco tras la Segunda Guerra Mundial por su habilidad para no meternos en ella, luego todos los países reconocieron a España («el régimen no era tan antidemocrático») y, sobre todo, porque el régimen lo habían hecho realmente – según el – los católicos
Arrese
Tanto Rodríguez Jiménez como Gil Pecharromán defienden que el regreso de Arrese obedecía a una táctica de Franco de recuperar a Falange como contrapeso de los monárquicos juanistas. Para Gil Pecharromán, Franco
«daría carrete al fantasma de la revolución pendiente, pero sólo hasta donde le conviniera», aunque es posible que Arrese creyera sinceramente que esta vez había llegado su hora. Leyendo las memorias de Arrese sobre el período se comprueba que éste creyó sinceramente en la posibilidad, y que además la tuvo verdaderamente, aunque al final se le escapara.
En 1945 y pese al apoyo , afecto y confianza que Franco le tenía hubo de salir del Gobierno a causa de la presión internacional , sobre todo anglosajona . Como observara Lequerica los anglosajones personalizaban el problema de la Falange en Arrese. Su viaje a Alemania en 1943 no se había traducido en nada concreto pero las fotografías jugaban en su contra.
Franco además dejó sin proveer la cartera de la Secretaría General del Movimiento aunque siguió pidiendo consejo a Arrese en varios momentos . En este marco, la aprobación del Fuero de los Españoles el 17 de julio de 1945 ( texto con el aliento ideológico de Arrese ) supuso un avance importante para mostrar al mundo que el Régimen no era totalitario .
Arrese se planteó como objetivo un armazón institucional para que al morir Franco continuara el Partido . Se trata de dos proyectos de nuevas leyes fundamentales de alto contenido ideológico : Ley de Principios del Movimiento nacional y Ley Orgánica del Movimiento nacional .
En su mencionado libro UNA ETAPA CONSTITUYENTE . recoge docenas de comentarios y recuerdos de alto interés histórico . Muchos de ellos sobre el propio Jefe del Estado con quien sigue manteniendo una gran cercanía hasta el punto de que Franco le consulta muchos nombramientos . Cuando la operación de acoso contra Arrese haga mella en esta relación ( que sin embargo nunca se rompe ) las palabras del Ministro secretario general se tornan dramáticas, es el sabor amargo de la derrota .
Arrese se da cuenta y certifica que Franco es un gobernante práctico y no un doctrinario . Le deja de piedra un comentario : “ Yo podría gobernar sin problemas con la Constitucion de 1876 “ . Esta frase es reveladora , para Franco la gestión de eso que llamará Fernandez De la Mora “ Estado de obras “ es fundamental , lo que implica que no se va a enfangar en luchas ideológicas entre familias de Régimen . Pero ante la insistencia de Arrese en la necesidad de planear el futuro, Franco le dejara hacer y avanzar con sus leyes de organización hasta donde pueda llegar. Y ciertamente estuvo cerca en más de un momento de lograrlo .
En la página 122 por ejemplo revela su satisfacción ( septiembre 1956 ) por el avance de los proyectos . Y apunta las premisas esenciales una de las cuales es : “Que el Movimiento era la doctrina encargada de dar apellido determinado a la Comunidad Española “ . Iturmendi, Sanchez Mazas y Fernández Cuesta – a los que se añaden Jesús Fueyo y Fraga Iribarne – van colaborando en un texto que pasará por miles de ojos y vigilancias . Pero Arrese se ve fuerte al principio ya que sigue siendo la persona más cercana a Franco ( con la excepción tal vez de Carrero ) como corroboran sus multiples viajes y actos juntos o la consulta de casi todos los nombramientos . Arrese también se reúne con Muñoz Grandes parea pulsar la posición del Ejército .
Pombo y Girón , aun ministro de Trabajo pese al desgaste que sufre por los rumores que se lanzan contra el acerca de la gestión económica de su esencial ministerio de Trabajo ( siempre teñido de populismo pero también de apuesta sincera por los avances sociales y las mejoras laborales ) son dos apoyos básicos para Arrese .
Girón sugiere a Salas Pombo crear en la Universidad Central un seminario de Estudios Sociales y Sindicales, para contrarrestar: 1) la corriente roja o «progresista»; 2) «la corriente democristiana que pretende, con su Instituto Social León XIII, monopolizar el “socialismo” no marxista y formar los únicos sociólogos preparados del país. Sociólogos que luego nos los encontramos, a merced de su asepsia política aparente, hasta en la sopa haciendo traición». También tiene sugerencias para hacer de Pueblo un instrumento eficaz sindical.
Arrese montó rápidamente su equipo con la inestimable ayuda del vicesecretario Salas Pombo: Girón a Obras Sociales; Ismael Herraiz como Delegado Nacional de Prensa del Movimiento; para la delegación Justicia y Derecho trae a Tomás Gistau; a Navarro Rubio lo hace secretario nacional de Sindicatos, aunque había chocado con Raimundo, cuando este vetó la propuesta de Sanz Orrio.
El nombramiento de Ismael Herraiz es polémico ya que los adversarios de la influencia falangista se alarman por el excesivo poder que acumula Girón : el ministerio, las obra sociales y ahora la prensa a través de Herraiz. Giron lo cuenta en su imprescindible : Si la memoria no me falla, en el que termina reconociendo las diversas oportunidades que Franco iba dando a la Falange y que ésta, presa de las divisiones internas, no es capaz de poner en marcha de forma efectiva.
Herraiz ( 1913- 1969 ) era en aquellas época uno de los periodistas más famosos e influyentes. Sus artículos – además – en la Revista de estudios políticos reflejaban su compromiso falangista muy alejado de las corrientes liberales y con en ansia de esa revolución pendiente que entre otras cosas habría de desmontar el capitalismo. En 1941 fue nombrado director de Radio Nacional por Gabriel Arias-Salgado, vicesecretario de Educación popular. También ocuparía el cargo de Redactor jefe de Arriba y colaborador de La Vanguardia Española, para ejercer posteriormente los cargos de subdirector (1944-1948) y luego director (1948-1956) de Arriba, en sustitución de Xavier de Echarri. Sería corresponsal de La Vanguardia Española en Viena y luego jefe de sección de El Alcázar.
Es el autor del libro-reportaje Italia fuera de combate (Madrid, 1944), en el que recogió con agudeza crítica sus impresiones y observaciones, vistas desde su corresponsalía en Roma sobre el final de Mussolini Su último artículo : El totalitarismo sin rostro ( publicado en Arriba ) era una dura requisitoria contra el Opus Dei y su influencia en los gobiernos de Franco . Murió joven, con apenas 56 años. Ismael Medina, Antonio Izquierdo, Jaime Campmany y Rafael García Serrano le dedicaron emotivos elogios destacando su valor y firmeza.
En el vigésimo aniversario ( 20 noviembre 1956 ) de la muerte de José Antonio, Arrese leyó por los micrófonos de Radio Nacional unos párrafos que resumen perfectamente el estado anímico de los falangistas puros :
José Antonio: … ¿Estás contento con nosotros? Yo creo que no. Y yo creo que no porque te levantaste contra la materia y el egoísmo, y hoy los hombres han olvidado la sublimidad de tus palabras, para correr sedientos por el camino del egoísmo y la materia. Porque quisiste una Patria de poetas y de soñadores ambiciosos de gloria difícil, y los hombres buscan sólo una Patria despensera y estomacal repleta de fécula, aunque no tenga belleza ni gallardía. Porque despreciaste el dinero y los hombres buscan el dinero; y el negocio se impone al deber y el hermano vende al hermano y se especula con el hambre del humilde y con las dificultades de la Patria. Porque el espíritu se hace carne, y el sacrificio gula y la hermandad avaricia»
La complejidad del franquismo, sus múltiples familias, sus continuos movimientos a veces contradictorios tienen dos ejemplos importantes : la relación del Movimiento con el peronismo derrocado y con el dirigente egipcio, Nasser, cabeza de la Tercera Vía.
Las leyes institucionales de Arrese
El equipo de Arrese comenzó a trabajar desde el mismo mes de Febrero de 1956 sobre el proyecto de reforma. El nuevo Ministro sabía desde el principio que debía actuar con rapidez y ganar a su competidor en el gobierno , Luis Carrero Blanco, subsecretario de la Presidencia desde 1941 y Ministro de la misma materia desde 1951 ( Se dice que Franco al nombrarle le dijo : como tengo que gastar mucho tiempo en contarle después lo que ha sucedido en el Consejo he pensado que es más rápido y eficaz que forme usted parte del Consejo de Ministros ).
El punto de partida era claro : Mi primera idea fue convertir al Consejo Nacional en una especie de Senado político, es decir, crear un sistema bicameral en el cual las Cortes vinieran a ser el órgano legislativo dejando al cuidado del Consejo el ajuste de las leyes a la política marcada por los principios del Movimiento .
Salas Pombo ( 1918-1997 ) se ha convertido en el brazo derecho de Arrese , y el hombre al que intento promover a la secretaría general tras su cese/dimisión en 1957 . Pero no pudo ser ya que Franco no aceptó la propuesta .
Arrese se lanza a ejecutar su programa , convence al Caudillo para celebrar consejos de ministros quincenales, y activa la Junta Política del Movimiento (se reunirá cada dos meses, cuando antes lo hacía solo para aprobar los presupuestos de la Secretaría General . En el camino – además – el nombramiento de Girón como vicesecretario de Obras sociales fortalece la Secretaría . Y estuvo a punto de coronarse la estrategia con la llegada de Ismael Herraiz a la Delegacion de Prensa a propuesta de Girón. Pero el poder que esto supone ( Trabajo, Obras , Prensa ) asusta a algunos y es Emilio Lamo de Espinosa quien advierte a Girón sobre su excesiva acumulación de poder ( además otros falangistas como Vallina y Tarduchy se oponen a la propuesta ).
Ya hemos visto como Tarduchy combinaba su oposición falangista a Franco con la pertenencia al Consejo Nacional del Movimiento . Salvador Vallina por su parte es otra extraña y curiosa figura : Nacido en Madrid el año 1917. Antes de la guerra civil fue subjefe de Falange de la Quinta Centuria de Madrid y fundador del SEU, alférez provisional durante la guerra, Después de 1939 dirigió el semanario “La Hora”, y desempeñó distintas corresponsalías en el extranjero para la Prensa del Movimiento, entre ellos la del diario “Arriba”, así como la agregaduría de prensa de la embajada de España en Méjico, en donde cultivó una extraña y estrecha amistad con el ex dirigente comunista Enrique Castro Delgado . Fue también escritor y poeta y según algunas fuentes espía .
Torpedeado por muchos Herraiz renuncia . Girón recoge en su libro Si la memoria no me falla, el tremendo error que desde el punto de vista falangista supuso esta división, anotando que Franco , al permitirla, estaba dando una oportunidad penúltima a la Falange .
En la reunión de la Junta política de 17 de mayo se aprobaron los dos Decretos encargados de poner en marcha oficialmente el estudio de las leyes fundamentales . Para el primero se formo la ponencia con diez miembros : Iturmendi y Carrero ministros, Raimundo Fernández Cuesta y Sanchez Mazas de la junta política, Tomas Gistau y Gonzales Vicen del Consejo Nacional, Salas Pombo y Joaquin Reguera de la Secretaría General y Javier Conde y Lamo de Espinosa del Instituto de Estudios políticos . ( En junio el equipo del Instituto se completó con Jesus Fueyo, Manuel Fraga Iribarne y Carlos Ollero . Arrese había contado también como asesor con el falangista Roberto Reyes Morales, el abogado que acompañaba a Hedilla en el momento de su detención en 1937 ).
El segundo Decreto trataba de resolver una cuestión jurídica: si los ministros que eran miembros de consejo Nacional por el mero hecho de ser ministros debían colaborar con el Consejo o reservar su actuación para cuando los proyectos llegaran al Gobierno .
Girón pensaba que era un error sacarlo tan pronto a la luz y añade que Arrese no provocó la crisis a tiempo, y adelantó el proyecto de reforma a este hecho. Luego le echaría la culpa a la subida de salarios. En muy pocos días toda la plana mayor del franquismo conocía los detalles del escrito.
Y en efecto, Arrese pensaba forzar a Franco a la crisis de gobierno el 18 de julio de 1956 no solo por la fecha sino porque se cumplían los cinco años de legislatura .Hubiera sido lo habitual y en aquel momento Arrese se sentía fuerte y con influencia . Pero Franco dudó y decidió prolongar unos meses más la legislatura . Una de sus preocupaciones era el ministerio de Trabajo que Girón desempeñaba desde 1941. Franco apreciaba al Ministro y se resistía a prescindir de el después de tantos años, aunque comentaba que en lo administrativo era muy abandonado y en lo afectivo demasiado amigo de sus amigos.
El proyecto prevé que el sucesor de Franco no tendrá sus poderes ( dejara por ejemplo la jefatura del Gobierno ) , incluso el propio Franco le dice el 14 de julio a Arrese que “ yo estoy dispuesto a dejar la jefatura del gobierno pero sin que me empujen “ .
La estrategia de Arrese era perfecta para su plan con un nuevo gobierno. La solución ideal era pasar a Girón a la Secretaría General, Carrero a Exteriores y Arrese en Presidencia. Así Carrero quedaba fuera de la política interna y el duo Arrese- Girón dirigiría la política nacional. Como es obvio no lo consiguió.
La intención de estos meses era provocar una crisis de gobierno procurando uno más homogéneo y de unidad, lo que la prensa afilada llamaba “ el gobierno Arrese” . Pero Franco no se decidía a pesar de reconocer el desgaste de muchos ministros y de comentar numerosas listas de ministrables lo que revela la enorme confianza que guardaba el Jefe del Estado en su ministro secretario-general.
Carrero había presentado el 16 de junio sus aportaciones al proyecto. Arrese las juzga inadmisibles: “ No solo resultaba anulado el Consejo Nacional sino que se depositaba en el Rey la jefatura efectiva y total del Gobierno y del Movimiento”.
Además se sustituía el término “ repudiamos al sistema capitalista “ por el más suave : “ repudiamos al materialismo capitalista “.
El 27 de julio Arrese reúne a la Secretaria General del Movimiento y hace acopio de fuerzas . Su conclusión son doce puntos que deben recoger los principios fundamentales del Movimiento ( pagina 108 ) . Entre ellos :
- Aceptación de la moral católica
- El hombre como portador de valores eternos
- Protección de la familia
- Unidad de España
- Organización democrática de la sociedad a través de la familia, el municipio y el sindicato.
- Estructura económica anticapitalista y antimarxista.
- Estructura social de la empresa con participación de los obreros en los beneficios y en la dirección de la empresa.
- Estructura sindical de la colectividad laboral
- Acceso a la cultura, al trabajo, al hogar, a la seguridad social y a la atención sanitaria son derechos del hombre y deberes de la sociedad..
Pese a las diferencias Arrese trabaja en el verano de 1956 tanto con el Instituto de Estudios políticos como con Carrero que veraneaba como él en San Sebastián .
Todo iba bien hasta entonces pero, dice Arrese, «hubo un día que, de pronto dejé de ser el niño mimado de El Pardo y pasé, sin saber por qué, a caballo desbocado al que es preciso sujetar la brida».
Pero Carrero iba construyendo su propio. El punto de inflexión fue la «Nota sobre la ponencia de las Leyes Fundamentales.
El proyecto de Ley Orgánica del Movimiento y el anteproyecto de Ley de Ordenación del Gobierno garantizaban el poder del Consejo Nacional del Movimiento por encima del propio Rey Lo que podría chocar con las disposiciones de la Ley de Sucesión de 1947. Naturalmente, los antifalangistas hicieron causa común contra Arrese: Carrero Blanco, Vallellano e Iturmendi; Esteban Bilbao y Martín Artajo; altos mandos de las Fuerzas Armadas; los empresarios y la jerarquía eclesiástica. Todos ellos denunciaban los planes de Falange como un peligro totalitario en marcha
Carrero – con Lopez Rodó al lado – se apunta otro triunfo importante :
«Decreto-Ley de 20 de diciembre de 1956 por el que se crea la Secretaría General Técnica de la Presidencia del Gobierno»
La nueva Secretaría Técnica se propone además sustituir en cierta medida al Instituto de Estudios políticos . En un primer momento, la Secretaría estuvo compuesta por cuatro departamentos: la Oficina de Información, el Secretariado de Gobierno, el Gabinete Técnico de la Oficina de Coordinación y Programación Económica y, finalmente, el Gabinete de Estudios para la reforma administrativa
Tal y como señalan Carme Molinero y Pere Ysàs (2008), en aras de evitar la confrontación abierta y la consiguiente intervención de Franco, la estrategia de Carrero y López Rodó «se centró en crear nuevas estructuras para vaciar de contenido las antiguas sin necesidad de que desaparecieran»
El Instituto de Estudios Políticos había sido creado el 9 de septiembre de 1939 . En la Transición y por Real Decreto 2761/197 fue suprimido , pasando a denominarse «Centro de Estudios Constitucionales», que su vez, veinte años después, en 1997, cambiaría el nombre a «Centro de Estudios Políticos y Constitucionales.
El primer director del Instituto — a propuesta de Ramón Serrano Suñer— fue Alfonso García-Valdecasas (1939-1942). Le siguieron sucesivamente al frente de la institución Antonio Riestra del Moral (1942-1943), Fernando María Castiella (1944-1948), Francisco Javier Conde (1948-1956), discípulo de Carl Scmitt , Emilio Lamo de Espinosa (1956-1961), Manuel Fraga Iribarne (1961-1962), Jesús Fueyo Álvarez (1962-1970), Luis Legaz Lacambra (1970-1974) y, de nuevo, Jesús Fueyo (1974-1977).
Emilio Lamo de Espinosa ( 1914-1985 ) falangista desde 1935 había sucedido en 1941 a Arrese como gobernador Civil de Málaga, teniendo que hacer frente a la dura epidemia de tifus y a los problemas de abastecimiento de la ciudad . Admirado por Arrese le nombro en 1956 director del Instituto de Estudios Políticos sustituyendo a Javier Conde . Continuaría como director del Instituto hasta 1961 ya que Solís, para evitar una nueva grieta, decidió mantenerle en el puesto un tiempo adicional.
Arrese fue alertado enseguida del peligro de la creación de la Secretaría General Técnica de Presidencia por Lamo de Espinosa. La idea había partido de Carrero que además traía a su candidato para dirigirla. El proyecto iba desde luego contra la estrategia de Arrese de convertir al Instituto de Estudios políticos en un laboratorio de ideas y estudios para todo el gobierno. El ministro y Lamo trataron además de evitar el ascenso del candidato recién descubierto, Laureano López Rodó ( 1920-2000 ) . Arrese lanzó el nombre de Manuel Fraga Iribarne ( 1922- 2012 ) para esa Secretaría General Técnica, pero la hora del futuro Ministro de información y turismo , brillante y ambicioso , aún no había sonado . Rodó sería el elegido. Desde la Secretaría General Técnica de Presidencia y siempre con Carrero se convirtió en el cerebro gris de la organización administrativa. En 1965 adquirió la categoría de Ministro sin cartera ( y responsable de los planes de Desarrollo ) .
Arrese cuenta igualmente el ascenso del nuevo fichaje al puesto denominado Secretario General Técnico de Presidencia . Se decía que Rodó – miembro del Opus Dei – había ayudado a Carrero en un asunto de índole muy personal aunque Ricardo de la Cierva, buen conocedor de los entresijos del período lo desmiente. En cambio Salas Pombo le contó a Arrese que aparte del apoyo de Carrero, Rodó contó con un insospechado valedor ante Franco, su buen amigo el presidente portugués Oliveira Salazar para quien el catedrático de derecho administrativo había trabajado con enorme acierto.
Arrese reconoce sus errores en ese semestre trascendental de 1956 y escribe : Me equivoqué en apreciar el grado de penetración que la doctrina del Movimiento había alcanzado en las clases dirigentes . Me equivoque al medir las fuerzas de la Secretaría General ( pagina 203 ).
Y sus reflexiones calan más hondo :
“Nadie veía por qué me empeñaba en separar la función administrativa de la política ni por qué , como consecuencia, trataba de formar dos cámaras , una reflejando los intereses diarios de la familia, el sindicato y el municipio y otra los criterios políticos . Para muchos los partidos sobraban en absoluto , para mi no, siempre que respondieran a un denominados común y nacieran solo para hacer política y no para invadir , como el liberalismo, todos los rincones de la vida .”
Y aún más terrible ( página 204 ) :
Lo que en verdad se puso de manifiesto en el planteamiento de los anteproyectos era que no estábamos de acuerdo en la forma de concebir el Movimiento Nacional : es decir, que no sabíamos para qué nos sublevamos aquel 18 de julio que veinte años atrás había encendido la pupila de todas las esperanzas .
Arrese se siente acorralado y urge a los tradicionalistas para que hablen directamente con Franco en defensa de las leyes. El ministro Secretario había ofrecido tres carteras a los carlistas en el nuevo gobierno. Pero todo quedó en la nada en buena parte por la indefinición de las dos partes , sobre todo por la posición dura del regente Don Javier de Borbón y Parma mucho más radical que los tradicionalistas colaboradores de Franco , casi siempre dispuestos a aceptar los cargos políticos .
El 29 de diciembre de 1956 en un informe polémico Arrese contesta a los críticos de Falange recordando una estadística demoledora . La procedencia política en aquella fecha de los altos cargos daba como resultado que los falangistas –anteriores al 18 de julio de 1936 – eran 2 de los 16 ministros, 1 de los 17 subsecretarios, 8 de los 102 directores generales, 18 de los 50 gobernadores civiles, 8 de los 50 alcaldes de capitales de provincia, 65 de los 151 consejeros nacionales de FET , 137 de los 575 procuradores en Cortes , 2226 de loa 55.960 concejales . Es decir, un 5 por cien de los puestos de mando .
La página 204 de Una etapa constituyente describe las Luces y sombras en torno a las leyes , Arrese es diáfano es su motivación : Nosotros queríamos garantizar la vigencia de unos principios doctrinarios como único modo de vivir permanentemente dentro de la civilización cristiana y de impedir que la política española , al volver a aplicar el sistema democrático sobre el vacío político instaurado por el liberalismo, volviera a constituirse como una simple cuestión de números capaz de llevarnos tan pronto a la injusticia económica del capitalismo como a la injusticia social del comunismo “ .
Pero los debates políticos, los avatares técnicos del texto, los puntos de vista quedan desvanecidos ( capítulo XXIX La Iglesia entra en combate ) cuando el 18 de diciembre 1957 tras un despacho muy jugoso con Franco ( en el que entre otras cosas hablan de la amenaza de Girón de enfermar indefinidamente si le quitaban la Previsión Social de las competencias del Ministerio ) el Jefe del Estado le anuncia un problema muy grave : Un escrito firmado por los tres cardenales españoles, Pla y Daniel . Arriba y Castro Quiroga oponiéndose a las Leyes Fundamentales. Arrese comprende que es el final. Un desenlace aderezado además por las airadas reacciones que en el seno del Movimiento se empezaban a producir por la acción de numerosos descontentos. Desde una manifestación nocturna en la Gran Vía de Madrid en apoyo de Arrese o la edición de un cuadernillo de formación política del Frente de Juventudes en el que uno de los capítulos se titulaba: La inmoralidad del Régimen.
Arrese nos lo cuenta todo en ese fascinante y doloroso libro suyo del que se sacan varias conclusiones y que reproduce además el Anteproyecto de Ley orgánica del Movimiento Nacional. Su definición en el artículo 1 : El Movimiento es la organización representativa de la voluntad política del pueblo por la que este , unido en unos principios indeclinables , asciende al Estado y recibe las virtudes de servicio, hermandad y jerarquía.
La Ley finalmente aprobada de Principios Fundamentales del Movimiento el 17 de mayo de 1958 en cambio definiría:
El pueblo español, unido en un orden de Derecho, informado por los postulados de autoridad, libertad y servicio, constituye el Estado Nacional. Su forma política es, dentro de los principios inmutables del Movimiento Nacional y de cuanto determinan la Ley de Sucesión y demás Leyes fundamentales, la Monarquía tradicional, católica, social y representativa.
Una sensible diferencia ya que en la redacción de Arrese no se aludía a la monarquía..
Por su parte la futura Ley Orgánica del Estado de 10 de enero de 1967 establecería:
El Estado español, constituido en Reino, es la suprema institución de la comunidad nacional. ( artículo 1 )
El Movimiento Nacional, comunión de los españoles en los Principios a que se refiere el artículo anterior, informa el orden político, abierto a la totalidad de los españoles y, para el mejor servicio de la Patria, promueve la vida política en régimen de ordenada concurrencia de criterios ( artículo 4 ).
- Arrese se entregó con pasión a la tarea cuádruple de :
- Garantizar la supremacía del Movimiento en el futuro, cuando la Ley de Sucesión hubiera de aplicarse
- Convertir al Movimiento en el eje central de sistema, no como partido único, sino como confluencia esencial de ese sistema que Franco había creado casi desde la nada .
- Desmontar el capitalismo abriendo la participación efectiva de obreros y técnicos en el reparto de beneficios y en la misma propiedad de la empresa .
- Revitalizar la alicaída Falange dotándola de un espíritu renovado.
- Franco apreciaba sobremanera a Arrese , en su ajedrez político de gobierno era consciente de que no podía prescindir absolutamente de la aportación falangista , entre otras cosas porque tal vez adivinara que se trataba de la más leal . Tambien sabía el desgaste y división de su gobierno a la altura de 1956 . El hecho de apoyar la redacción de las leyes ideológicas y constitutivas del Estado encargándoselas a Arrese y abriendo las puertas para su ejecución no es un tema baladí . Otra cosa es que siempre prudente, Franco matizara y calibrara hasta donde podían llegar unos y otros de los grupos que conformaban su propio apoyo .
- Arrese cuenta con la disciplina de Falange , con un formidable aparato técnico – político en el que brillan Salas Pombo, Fueyo, Conde, Lamo de Espinosa, Fraga y numerosos cargos intermedios del Movimiento, entre ellos Ismael Herraiz . Tambien – por supuesto – aunque con avatares , los avales de Fernandez Cuesta y Girón . Frente a el, se situan tradicionalistas, monárquicos, ex cedistas y la poderosa figura democristiana de Alberto Martín Artajo . Pronto se dará cuenta de que hay un hombre y un equipo que se está haciendo con la máxima confianza de Franco : Luis Carrero Blanco ( a quien Arrese trata de desactivar en vano sugiriendo a Franco que destine al almirante a la titularidad de los Asuntos exteriores ). Además con Carrero viene una auténtica eminencia gris del derecho administrativo y de la organización política : Laureano López Rodó, miembro del emergente grupo religioso Opus Dei.
- Arrese cuenta sin ambages en sus memorias el desanimo de la Falange, sus esfuerzos por mantener la disciplina , sus numerosos encuentros y despachos con Franco tratando de convencerle para la aprobación de las leyes . Es una agonía patriótica, una muerte política anunciada .
- El elemento desencadenante de su caída es una reunión con Franco . Este parece no dar importancia a los problemas políticos que sacuden a Arrese, como si en el fondo no los considerase fundamentales . Y entonces le saca un documento ( que no le entregara nunca salvo en resumen ) en el que los tres Cardenales de la Iglesia católica advierten del error de los proyectos de ley y conminan a su retirada . La argumentación no es apostólica sino política ( inspirada o redactada por los equipos de Martin Artajo ). Arrese y Franco saben que es el fin, aunque el falangista aún siguiera luchando unas semanas más .
La caída de Arrese y Girón
Los intentos por salvar los proyectos de Arrese llegaron casi hasta el ultimo día de su mandato . El propio Franco pese a todo no hubiera querido cerrar la puerta de forma absoluta, así en enero de 1957 le entrega una nota a su Ministro en la que se apunta a la constitución de un Tribunal de Garantías Nacionales que asumiera la función encomendada al Consejo Nacional . Ahí residía la clave pues al final la oposición frontal contra los proyectos era la de otorgar al Consejo la potestad de vigilancia de la gestión legislativa y de Gobierno Arrese le entrega el 16 de enero a Franco las modificaciones y días después habla con el cardenal Arriba quien le felicita por los cambios efectuados . El cardenal se entrevistara con Salas Pombo a quien le hace ver la preocupación de la Iglesia por evitar el totalitarismo e implantar una autenticidad representativa. Con los cambios hechos en los dos proyectos: Ley de principios fundamentales del Movimiento y Ley orgánica del Movimiento Nacional, el cardenal reconoce que ya no habría reparos doctrinales a su contenido. Pero ya era demasiado tarde.
El 25 de febrero de 1957 Franco reorganizó su gobierno. José Luis de Arrese fue cesado de la secretaría general deL Movimiento y obligado a aceptar al ministerio de Vivienda que meses atrás él mismo había propuesto a Franco sin pensar que iba convertirse en su nuevo destino.
Arrese lleva nombres de falangistas a Franco para el nuevo Gobierno sobre todo el de Salas Pombo también Lamo de Espinosa, aparte de proponer a Girón para la Secretaria General ( que el aún titular de Trabajo rechaza ) . Pero no consigue que se acepten al final lo centra todo en Salas Pombo señalando el peligro del desenganche definitivo de la Falange en el régimen, Todo es inútil, sólo el propio Arrese seguirá en el Gobierno lo que le ocasionará el desprestigio en los falangistas que querían la ruptura total y su portazo definitivo Por disciplina Arrese acepta el nombramiento como único modo – aunque le suponga su inmolación – de dejar un puente entre Falange y el Régimen. Son recuerdos casi de tragedia griega los que va encadenando Arrese en sus memorias: el fracaso final de la ofensiva que había emprendido la Falange al comenzar la década.
Las carteras de Hacienda y Comercio las ocuparon, respectivamente, Mariano Navarro Rubio y Alberto Ullastres, dos economistas pertenecientes al Opus Dei. Como también era miembro del Opus Dei Laureano López Rodó, secretario general técnico de la Presidencia del gobierno. Los tres tecnócratas habían sido promovidos por el hombre fuerte de la situación, el almirante Luis Carrero Blanco Girón considero a Sanz Orrio (1901-1988 ) , ex delegado nacional de sindicatos mas tradicionalista que falangista como un sucesor blando e incapaz y asi se los hizo saber al propio Franco ( Mi General, no ha tenido usted suerte con mi sucesor ) y es que el ya ex ministro solía decir lo que pensaba siendo tolerado siempre por Franco . Solís era considerado por los puristas como el fin de la Falange Ciertamente el cambio de rumbo fue considerable.
Pero el fondo de la decisión era económico y contaba con la mentalidad práctica de Franco. La situación era delicada en la deuda pública, el déficit de la balanza de pagos y la economía intervencionista ( etapa azul denominan Cesar Vidal y Federico Jimenez Losantos a estos años destacando sus escasos resultados).
En el transcurso de 1956, la balanza por cuenta corriente española fue así deteriorándose progresivamente hasta registrar un déficit de 212,6 millones de dólares, que en 1957 se agravaría a 281,1 . En 1956 la perpetuación del crecimiento del consumo de la población se había transformado en una conditio sine qua non para la estabilidad del régimen. Ya no era posible volver a la autarquía y restringir el consumo como se había hecho en 1948. La sociedad española había cambiado respecto a una década antes, cuando el recuerdo de la terrible represión seguida a la Guerra Civil estaba todavía muy vivo. Por eso, resolver la crisis de 1956-1959 requeriría un completo replanteamiento del paradigma económico seguido hasta entonces.
Navarro Rubio presentó en 1959 – avalado por Carrero y Lopez Rodó – un informe demoledor sobre la economía española. Franco entendió que la situación era grave y que iba más alla de sus propios ideales políticos. Y le contestó “ haga usted lo que tenga que hacer “ . Y de forma inmediata se puso en marcha el Plan de estabilización y la liberalización económica. Tras unos meses duros los resultados llegaron muy pronto y fueron espectaculares,
En 1959 se produjo un superávit de la balanza de pagos de 81 millones de dólares. Las reservas de divisas del Banco de España se incrementaron. La suma de reservas exteriores y créditos a corto plazo del Estado pasó de presentar un valor negativo cercano a los 2 millones de dólares en junio de 1959 a un saldo positivo cercano a los 500 millones en diciembre de 1960.La inflación se redujo desde el 12,6 por ciento en 1958 hasta el 2,4 por ciento en 1960 .
El Plan fue elaborado con la participación de los economistas Juan Sardá y Enrique Fuentes Quintana y fue aprobado por el gobierno mediante Decreto Ley, el 21 de julio de 1959 y refrendado por las Cortes el 28 de julio de 1959, tras vencer las resistencias internas de varios ministros del gobierno.
Mariano Navarro Rubio ( 1913-2001 ) , miembro del Opus Dei y opuesto a Falange fue designado ministro de Hacienda el 25 de febrero de 1957 , Ullastres ministro de Comercio y Navarro Rubio de Hacienda, junto a Juan Sardá (que por entonces dirigía el Servicio de Estudios del Banco de España). Todos ellos pusieron en marcha el Plan de Estabilización de 1959 y la Reforma Fiscal de 1964, que, junto a los Planes de Desarrollo, suponen el fin de la autarquía y el comienzo de la apertura exterior de la economía española.
Se establecía la convertibilidad de la peseta, a la vez que se devaluaba de 42 a 60 unidades por dólar; se elevaban los tipos de interés y se restringían los créditos; se secaban los salarios para frenar la inflación; se prohibía la pignoración automática de la deuda pública en el Banco de España, que era una base de liquidez crediticia inflacionista; se subieron los impuestos, se recortaba el gasto público y se creaba el subsidio de paro; se liberalizaba la entrada de inversión y se abrían los sectores productivos a la competencia y al comercio internacional; y se establecía la libertad de fijación de precios.(…)
se cumplimentó con un paquete generoso de ayuda externa: 554 millones de dólares, aportados por FMI, OCDE, gobierno de EE UU y banca privada americana, una cantidad que suponía la mitad de lo que entonces eran los ingresos fiscales anuales del Estado. (Análisis de José Antonio Vega en CINCO DIAS . 8 julio 2019 ).
Según Martín Aceña, Navarro Rubio desempeñó un papel político importante al defender ante Franco las cuestiones más peliagudas .
Posteriormente negoció la adhesión de España al Banco Mundial, al FMI o la Organización Europea de Cooperación Económica (antecedente de la OCDE), comenzándose en 1962 a plantear la posibilidad de que España ingresara en la Comunidad Económica Europea.
Cesó el día 7 de julio de 1965; tras su paso por el Ministerio de Hacienda, Navarro Rubio fue nombrado gobernador del Banco de España, puesto que ocupaba al descubrirse las actividades constitutivas del denominado Caso Matesa, en 1969.
Entre 1960 y 1975, la economía española creció de manera sostenida a una media del 7%, solo superada entonces por Japón, y dio el primer paso para incorporarse al engranaje liberal de las economía europeas con pasos sucesivos (CEE, mercado único y unión monetaria), que supusieron, siempre, un salto cuantitativo y cualitativo en la generación de riqueza.
Arrese recoge su decepción aunque comprende la mentalidad práctica de Franco y la difícil situación económica, aunque niega que fuera a consecuencia de las doctrinas falangistas sino más bien por lo contrario, por no haberlas aplicado más que en muy escasa medida .
En otro momento duro de sus recuerdos señala Arrese como hasta ese año e régimen – con sus insuficiencias y fallos – había tratado de poner en marcha la doctrina social joseantoniana con la preeminencia de los valores superiores sobre los técnicos A partir de 1957- añade- será el factor económico el más importante , a veces casi el único . La revolución soñada parecía quedar definitivamente pendiente.
Resulta interesante la conversación que tiene con Fernández Cuesta en 1957 ( antes del Plan de estabilización ) en la que el veterano falangista le aporta un nuevo ángulo de interpretación : la crisis de 1957 arrumbó también al sector democristiano con la salida de Artajo y su equipo . No volverían hasta el nombramiento de Federico Silva Muñoz en 1969 ( cuando el caso Matesa hace caer al sector del Opus Dei ). Franco llego – según Raimundo – a temer a este núcleo a causa de sus conexiones con la jerarquía eclesiástica . Y al fin y al cabo, la referencia religiosa no se alteraba, sino que simplemente el Opus Dei emergente pasaba a sustituir a la Democracia Cristiana .
Arrese es consciente de su sacrificio . En la página 284 de su libro recoge como todos los rumores de la calle falangista estaban contra él “ porque mi permanencia en el Gobierno impedía el portazo que querían dar al Caudillo”. Arrese intenta a la desesperada que Franco acceda a dividir la Secretaria General entre Solís ( rechazado por casi todos los falangistas puros ) y Salas Pombo, pero no lo consigue. Arrese escribe en sus párrafos mas sombríos :
“ yo sabía que mi no aceptación habría supuesto la ruptura de la Falange con su jefe nacional, por eso aun teniendo el convencimiento de que mi sacrificio sería mal interpretado por los falangistas y mas agradecido por Franco decidí cargar con la acusación de unos sin buscar la gratitud del otro y actuar para lo que yo estimaba un servicio cargado a la Patria . (…. ) si malo es un Jefe sin doctrina y malo es una doctrina sin Jefe, peor hubiera sido en aquellos momentos una doctrina por un lado y un jefe por otro “ .
Es curioso anotar que en varias ocasiones de su vida Arrese consideraba que no había régimen, que no había doctrina, que la Falange quedaba arrumbada. Pero nunca puso en duda que el Jefe Nacional era precisamente Franco . Lo que de forma paradójica le entronca con Ridruejo y sus tremendas palabras en su carta de dimisión: Hemos servido a Franco hasta el suicidio “ .
CAMINO A LA INSTITUCIONALIZACIÓN. LA PUGNA ENTRE FALANGE Y LOS SECTORES TECNÓCRATAS EN TORNO AL PROCESO DE REFORMA ADMINISTRATIVA DE FINALES DE LOS AÑOS CINCUENTA. NICOLÁS SESMA LANDRIN Instituto Universitario Europeo de Florencia
https://www.ucm.es/data/cont/docs/297-2013-07-29-2-09.pdf
Sánchez Bella a Joaquín Ruiz-Giménez en una misiva fechada en abril de 1959: «Nuestra misión no es enterrar el Movimiento porque con él seríamos nosotros también los que quedaríamos enterrados, sino vivificarlo haciéndolo poroso, integrador y anchamente abierto», Pablo Hispán Iglesias de Ussel (2006), p. 136
Sesma Landrin discrepa del pesimismo de Arrese:
Un análisis de la composición final del ejecutivo parece confirmar esa intención: como siempre que se enfrentaba a una situación de relativa inestabilidad, Franco incrementó la presencia de militares, pues al margen del propio Carrero y de los ministerios de las tres ramas del ejército, continuaba Planell en Industria y se incorporaban Jorge Vigón en Obras Públicas y Camilo Alonso Vega para la decisiva cartera de Gobernación. Incluso se barajó la posibilidad de nombrar a un general, Cuesta Monereo, para la Secretaría General del Movimiento. Falange, por su parte, perdía indudablemente peso en términos cualitativos, pero no deja de ser cierto que lograba mantener cuatro asientos en el nuevo gobierno, entre ellos su devaluado bastión de Trabajo con Fermín Sanz Orrio y el más relevante de EducaciónmNacional, en el que seguía Jesús Rubio, a los que se sumaban la recién creada cartera de Vivienda, ofrecida a José Luis Arrese con el propósito de transmitir a la militancia azul que el rechazo de sus proyectos legislativos no implicaba un alejamiento del régimen respecto del falangismo, y la consabida Secretaría de FET-JONS, atribuida a una figura de bajo perfil político como José Solís Ruiz
(…)
la principal transformación producida con la entrada de Navarro Rubio y Alberto Ullastres en los ministerios de Hacienda y de Comercio, respectivamente, radicaba en su común pertenencia al Opus Dei, con lo que a su coincidencia respecto a la necesidad de introducir ciertos reajustes en materia financiera y comercial se añadía una sintonía ideológica que, unida a la presencia de López Rodó en el aparato de Presidencia, iba a dotar de mayor operatividad a la política económica oficial. No obstante, como ha señalado Stanley G. Payne, en el momento de su acceso a responsabilidades de gobierno los ministros tecnócratas no disponían «de un modelo teórico coherente y de una política general integrada»,18 carencias que fueron subsanándose a lo largo del año siguiente merced al asesoramiento de los distintos organismos internacionales a los que el régimen quedaba progresivamente asociado – OECE, FMI, Banco Mundial
El refuerzo de peso político de Carrero y de su mano derecha, López Rodó quedaron de manifiesto en el decreto-ley de reorganización de la Administración Central del Estado que acompañó al nombramiento del nuevo gobierno el 25 de febrero de 1957 . El Decreto establecía cuatro Comisiones Delegadas que podrían ser presididas por el Ministro -Subsecretario, que contaba igualmente en virtud del decreto con el asesoramiento de la Oficina de Coordinación y Programación Económica
El nuevo Secretario General, José Solís, dispuso la suspensión de los Servicios de Educación Nacional, Justicia y Derecho, Sanidad o Información e Investigación, departamentos del Movimiento que únicamente perpetuaban la ficción de una inexistente tutela del partido sobre el gobierno. En 1960 el Frente de Juventudes desaparecía para transformarse en la OJE (Organización Juvenil Española ) desprovista de casi todo su matiz político.
Solís decidió , como ya apuntamos . mantener en el puesto el un tanto devaluado Instituto de estudios políticos a Emilio Lamo de Espinosa ante sus amenazas de hacer público el boicot de los sectores monárquicos y católicos a los planes legislativos falangistas, lo que indudablemente hubiera complicado los planes del nuevo Secretario General de reconstruir el consenso en el seno del Movimiento. En 1961 Fraga sería su sucesor . Álvaro de Diego, «Algunas de las claves de la transición en el punto de inflexión del franquismo: la etapa constituyente de Arrese (1956-1957)
El prestigioso catedrático Luis García de Enterría no dejó nunca de reivindicar públicamente el carácter pionero de la actuación del Instituto, y no sólo en cuanto a la faceta jurídica, sino también referida al desarrollo de la ciencia de la administración:
«En España el equipo de administrativistas del Instituto de Estudios Políticos no cree que se le discuta el relativo mérito de haber iniciado la atención a estas técnicas y de haberlas estudiado más tarde, en las páginas de la Revista de Administración Pública, primero, y, luego, ya como disciplina sistemática, en los beneméritos Cursos de Administración Pública»
En el Ministerio de Vivienda Arrese – arquitecto al fin y al cabo – fue el impulsor de los famosos planes de «Urgencia Social» en Madrid, que luego extendería a capitales como Bilbao y Barcelona, en 1959 reactivó el plan de urbanización de lo que años más tarde sería la Huerta del Rey . Además, asistió, de nuevo junto a Franco, a la inauguración del barrio del 4 de Marzo, verificada el 29 de octubre de 1959.
Queremos un país de propietarios y no de proletarios fue el lema de Arrese en el Ministerio . El aumento del régimen de propietarios fue gigantesco. Si a nivel rural ya era normal, y en 1960 el 70,6 % eran propietarios, mientras un escaso 22,2 % eran alquilados; diez años después los propietarios habían ascendido a 72,4 % y los alquilados habían descendido a la mitad, un escaso 11,5 %. En el mundo urbano, donde el alquiler siempre había sido mayoritario, y en 1960 todavía era dominante con un 63,5 %, mientras los propietarios escasamente llegaban al 30,2 %. En 1970 los alquileres urbanos se habían hundido a un 32,7
(Jose Luis Orella El boom de la construcción bajo el franquismo . LA RAZON ).
No pudo completar la legislatura por las continuas trabas y recortes a que le sometía el Ministerio de Hacienda. Aún así en las estadísticas oficiales, entre los años 1961 y 1973 se construyeron en España 3.347.768 viviendas, sumando otras 358.460 en 1974 y añadiéndose 374.391 en 1975. Arrese ( titular enre 1957 y 1960 ) inició los planes que luego continuaría José María Martínez Sánchez Arjona (1960-1969 ) y culminaría la llegada de Vicente Mortes en 1969 y hasta 1973 al Ministerio. Mortes había sido nombrado director general de la Vivienda por Arrese en 1957. Sus sucesores fueron ambos falangistas ya que Franco parecía tener decidido que en este Ministerio predominara la mentalidad social sobre la económica. Utrera Molina lo fue en 1973 ( bajo la Presidencia de Carrero ), y Luis Rodríguez de Miguel, (1910-1982 ) camisa vieja de Falange y amigo de José Antonio , en el tramo final desde enero 1974 hasta noviembre de 1975 .
Con la Ley Orgánica de Principios Fundamentales del Movimiento de 1958, elaborada por Laureano López Rodó en colaboración con Gonzalo Fernández de la Mora, quedó sellado el nuevo norte de España y el final de la influencia falangista en la cúpula del Estado .
De cara al exterior, asimismo, la construcción de una suerte de Estado de Derecho Administrativo enlazaba a la perfección con la estrategia de la dictadura de lavar su imagen internacional a través de la renovación de su lenguaje político, propósito en el que precisamente el concepto de «Estado de Derecho» pasó a ocupar un lugar de preferencia, tal y como se puso de manifiesto en la declaración programática del nuevo gobierno, entre cuyos objetivos se formulaba la aspiración de «completar el cuadro de las instituciones jurídicas y políticas propias del Estado de Derecho»
El principal teórico de una legitimación de ejercicio de la dictadura en el desarrollo económico, el orden público y el progreso social fue Gonzalo Fernández de la Mora, ( 1924-2002 ) . a quien tuve el honor de conocer y tratar con ocasión de varios artículos que publique en su revista RAZON ESPAÑOLA elogió la concepción organicista de la sociedad y el elitismo de un Salvador de Madariaga, «el único liberal español notorio que tiene el coraje de enfrentarse con lo que la inmensa mayoría considera, por lo menos, como “un fatal signo de los tiempos” . El crepúsculo de las ideologías 1965 es su obra capital en la década de los sesenta . Después sería ministro, teorizó sobre el Estado de obras como gran justificante de la gestión franquista .
El Estado no se le valora formalmente, sino materialmente; no por un prejuicio, sino por unos resultados; no por su origen, sino preferentemente por su ejercicio… La bondad de un Estado se mide por su capacidad para realizar el orden, la justicia y el desarrollo Esto es lo que exige la propia naturaleza instrumental del artefacto político por excelencia” (Del Estado ideal al Estado de razón, pp. 89-90, Madrid 1972
Y fue capaz de fundar una revista de pensamiento , la citada Razón Española, ganar el premio Espejo de España con sus interesantísimas memorias RIO ARRIBA ( llenas de lealtad a Franco y a su régimen y de terribles decepciones políticas ) y aún de publicar un complejo, desencantado y brillante libro d filosofía : El hombre en desazón .
Solís – tan denostado por Girón – sucedió a Arrese y se centro en la política sindical y en un cierto populismo que le granjeó muchas simpatías ( pero la enemistad de Carrero ), y Fernandez Miranda directamente prescindió de casi cualquier matiz falangista llegando a suspender incluso los actos públicos del 29 de octubre . Y es que para 1970 muchos falangistas estaban ya fuera del movimiento ( Circulos Jose Antonio, FNAL …) y el descontento era notorio . Para paliarlo en la medida de lo posible y de forma soprendente en 1971 fue nombrado vicesecretario general . Manuel Valdés Larrañaga , falangista de la vieja guardia y amigo personal de Jose Antonio .
En 1974 y por espacio de un año, la Secretaría General conocería su ultimo y heroico hurra con la presencia de José Utrera Molina . Lo contaremos en su capítulo .
Arrese suele ser visto con desprecio por muchos falangistas . Serrano resentido porque fue por quien se vio relegado , Ridruejo por su relación personal y política con Serrano, Perales por su radicalismo . . Pero lo cierto es que Jose Luis Arrese protagonizo el único intento real, político , social y cultural por adaptar el Regimen a las ideas esenciales de Falange teniendo en cuenta el cambio de los tiempos : guerra civil, guerra mundial , fuerzas diversas que apoyaban a Franco, aceptación indiscutible del Caudillo .
Arrese teorizó sobre el nacional sindicalismo liberándole de sus adherencias totalitarias por osmosis belica . Hizo hincapié en el carácter católico del falangismo, no renunció a desmontar el capitalismo y jamás aceptó los principios liberales por mucho que pudiesen estar de moda .
Arrese , siempre con mala salud de hierro ( pero con bajas por enfermedad reales ) abandono la política en 1960 cuando dimitio del Gobierno ante el recorte continuo de presupuesto al que el sometía el ministerio de Hacienda ( ya en plena liberalización y aplicación del Plan de estabilización de 1959 ) . En su libro de memorias desliza muchos comentarios críticos sobre la época y sus protagonistas . Algunos tan atinados como aquel en que se queja de como la Falange fue mediatizada y en algun modo corrompida por el asalto de miles y miles de afiliados de la derecha en 1937 , Y el tradicionalismo se vio copado por alfonsinos que traerían su fondo liberal. De este modo la famosa FET estaba en realidad desnaturalizada desde su inicio .
En 1974 Arrese deja traslucir su desanimo al apasionado y valeroso Utrera Molina ( Arrese siguió siendo Consejero Nacional y procurador en Cortes hasta 1977 ) , pero le brinda su apoyo sincero para tratar de revivir a la Falange . En el libro FRANCO VISTO POR SUS MINISTROS , Arrese reitera toda su agonía de los años ministeriales, pero salva siempre a Franco como Capitán indiscutible de todos los proyectos .
Los puristas le consideran el creador de la Franco –Falange, lo que es cierto, pero también lo es su denodado intento por hacer retornar al régimen en 1956-1957 a la posibilidad política falangista y su defensa aun en esas fechas de la necesidad de desmontar el capitalismo .
Manuel Valdes Larrañaga , amigo intimo de Jose Antonio, camisa vieja desde la fundación , colaborador de Arrese en su primer mandato en la Secretaría General y un tanto distanciado después reconoce sin embargo que gracias a su presencia la Falange no desapareció del todo . Su posibilismo fue tal vez el único posible.
La salida de Girón de Velasco en 1957 ( tras 16 años en el ministerio de trabajo ) fue el otro gran signo del cambio de rumbo . En su muy interesante FRANCO SOCIALISTA. Impetu editorial 2018 , Francisco Torres pasaba revista a toda la obra social del régimen haciendo hincapié en la recia personalidad de este jonsista de la vieja guardia, exaltado de lenguaje y de formas, católico profundo, y políticamente incorrecto . Un día en 1939 en su presentación (Giron dirigía a los ex combatientes ) Franco le dijo : si un día me aparto de la doctrina falangista no deje de decírmelo . Se lo dijo en 1957 añadiendo que Sanz Orrio no era buen sucesor y con toda crudeza en una audiencia de 1970 . Girón la cuenta en sus memorias y fue tal la bronca que terminó diciendo : Y no sigo porque si no me va usted a fusilar, y tendrá que ver como muere un falangista gritando Viva Franco “.
El nucleo de la obra social es toda de la etapa ministerial de Giron : subsidios, seguro de enfermedad , pagas extra de Navidad y de verano ( 18 julio ), jurados de empresa, Formación profesional hasta las Universidades Laborales , uno de los grandes sueños de su creador ( se crean jurídicamente en 1949 y la primera – Gijón – se inaugura en 1955 ).
2014 : TESIS DOCTORAL : La política social franquista: el Ministerio de Jose Antonio Girón deVelasco (1941-1957) . por : Pedro González Murillo. Director de la TESIS : Antonio Fernández García
https://eprints.ucm.es/id/eprint/26326/1/T22382.pdf
La gran obra de la Falange había sido la creación del edificio de un sistema social como no había conocido España . 29 de octubre 1953 . Girón en el Congreso nacional de la Falange .
Como colofón es interesante descubrir un discurso : La justicia social en el nuevo Estado español, y la colaboración de los sacerdotes para su implantación Discurso del Excmo. Sr. Ministro de Trabajo, D. José Antonio Girón, en la Universidad Pontificia de Comillas · 9 de Mayo de 1948
https://www.filosofia.org/his/19480509.htm
En el texto además de notas, números y balances pueden leerse frases sorprendentes:
Hoy todos sabemos que esa libertad económica, que propugna el autoritarismo de ciertas dictaduras plutocráticas en nombre nada menos que de la dignidad y respeto a las intangibles individualidades humanas, significa esclavitud y oprobio para millares de hombres, hermanos nuestros, que también son dignos, que también son libres, que también han sido creados por Dios con un alma inmortal para supremos destinos.
(….)
tampoco podemos admitir que en la esfera de las actividades productoras sea el capital el único rector. El mundo del trabajo no puede ser un eventual mercado donde seres humanos vendan su esfuerzo. El trabajador no debe ser un extraño en la fábrica, en la mina, ni en la besana. Deben alcanzarle las oscilaciones favorables de los rendimientos que su brazo o su cerebro contribuye a crear. El campo de la producción debe estar constituido por unidades de empresa, en la que todas sus individualidades participen en lo económico. Esto lo reclaman imperativos de justicia y hasta conveniencias en orden a la misma producción. Porque cuando en ella, el espolonazo de un estímulo, el impulso de una noble ambición, que hoy siente solamente el sector patronal, mueva también cerebros y brazos de técnicos y trabajadores, persiguiendo el mismo legítimo interés –la prosperidad de la unidad empresa, que labrará su propia prosperidad– se habrá logrado
Sinrazón de los patronos al quejarse porque se disminuyen sus dividendos, o al invocar la caridad como remedio
Son los mismos que no quieren que el trabajador tenga participación en los problemas de España, cuando debe estar incorporado en alma y vida a la misma entraña de la Patria; los mismos que tildan de rojos y rebeldes a los trabajadores que noblemente sienten y buscan la justicia, para crearles un complejo de inferioridad que los someta a su ambición explotadora, intentando resucitar viejas posturas y desaparecidas castas que han muerto para siempre en el suelo español.
Frente a esta ausencia de sentido social, urge crear un estado de conciencia social. Digo estado de conciencia, en oposición a estado de opinión. Este no basta, porque es superficial e inconsistente
La autarquía fue cediendo su marco. Se aplicó poco a poco una liberalización parcial de precios y del comercio y la circulación de mercancías. En 1952 se puso fin al racionamiento de alimentos. Estas medidas trajeron una cierta expansión económica. Finalmente, en 1954 se superó la renta por habitante de 1935.
En palabras de López Rodó “la salida de Girón estaba decidida desde que forzó una brusca alza salarial que desató la inflación , . Laureano López Rodó, La larga marcha hacia la monarquía, Barcelona, Editorial Noguer, 1977,pág. 136 en referencia a la orden ministerial emitida por Girón en marzo de 1956, en la cual disponía, sin consultar al ministerio de Hacienda, un aumento salarial amplio que se trasladó a los precios, anulando en buena parte sus buenas intenciones .
No aceptó ni una embajada ni la presidencia de una empresa nacional, posibilidades ambas que le fueron ofrecidas, al igual que a otros ministros en el momento del cese, y en su caso con mayor razón tras más de quince años de servicio. Tal y como ya tenía previsto se instala en la costa del Sol con su esposa y cuatro hijos y, consciente del auge del turismo, que arranca con fuerza en el litoral español, decide dedicarse al negocio inmobiliario
http://www.calatayud.uned.es/web/actividades/revista-anales/25/1-4-Rodriguez.pdf
