Franco arengando
Después de estudiar en la Academia Militar de Toledo, ingresó en el Arma de Infantería y pidió destino a Marruecos. Allí se distinguió al frente de una compañía de Regulares y, en 1915, pasaba a ser el capitán más joven del Ejército español. A consecuencia de una herida grave recibida en el combate de Biutz (28 de junio 1916), ascendió a comandante y fue destinado a Oviedo, donde estaba durante la huelga general de 1917. Conoció entonces al comandante Millán Astray que, cuando fundó la Legión, le llamó para mandar la primera Bandera.
Apenas llegado a Ceuta en octubre de 1920, Franco dio muestras de sus dotes de organizador y de jefe durante la etapa de instauración e instrucción de la Legión. Pero fue en el transcurso de las operaciones que siguieron al desastre de Annual, en julio de 1921, cuando Franco empezó a acreditar sus dotes militares.
Después de un corto periodo de estancia en Oviedo (marzo-junio de 1923), Franco, ascendió a teniente coronel, asumió el mando de la Legión, cuyo jefe, Valenzuela, había muerto en combate. Con este motivo hubo de aplazar hasta el mes de octubre su proyectado matrimonio con Carmen Polo y Martínez – Valdés. Durante el otoño de 1924, se destacó mandando las tropas que cubrieron en retaguardia la difícil evacuación de Xauen en el curso de la retirada dispuesta por Primo de Rivera, en contra de los deseos del Ejército de Marruecos.
Ascendido a coronel (7 de febrero 1925), en septiembre de aquel mismo año ostentó el mando de la vanguardia del ejército que desembarcó en Alhucemas antes de ocupar la capital de Ab-el-Krim. Ascendido a general a raíz de este éxito, pasó a mandar la primera brigada de Madrid (1926). Al año siguiente fue designado para organizar la Academia General Militar de Zaragoza, de la que fue el primer director.
Desempeñaba tal función al caer la monarquía después de las elecciones municipales del 14 de abril 1931. Hasta entonces el general Franco no había tenido actividad política alguna. Había servido fielmente a Alfonso XIII, quien apreciaba los brillantes servicios del más joven de sus generales. Al proclamarse la República, el general Franco hizo un llamamiento al espíritu de disciplina de los cadetes, pero desmintió el rumor según el cual iría a Marruecos como alto comisario, explicando que no aceptaría un cargo que suscitara dudas en cuanto a su lealtad hacia el rey. A partir de aquel momento, los republicanos le tuvieron por sospechoso. Al suprimirse la Academia de Zaragoza, quedó disponible (agosto 1931).
Sin embargo, en febrero de 1932 se le destinó al mando de la brigada de La Coruña y, al año siguiente, asumió el mando militar de Baleares. La modificación de la mayoría que daba el poder a los radicales y a las derechas, hizo que en Madrid estuviera mejor considerado. El gobierno Lerroux siguió sus consejos para reprimir la insurrección de Cataluña y de Asturias en octubre de 1934.
Nombrado Jefe del Estado Mayor Central (14 mayo 1935), se dedicó a reorganizar y a reingresar a oficiales que, como Mola, habían sido excluidos por sus opiniones, a pesar de su valía militar. La victoria del Frente Popular y de sus aliados autonomistas vascos y catalanes, el 5 de febrero 1936, interrumpió esa tarea. Franco, que temía que la revolución empezara inmediatamente después de aquella victoria, se brindó al presidente del Consejo de Ministros, Portela Valladares, y al presidente de la República, Alcalá Zamora, para sostenerlos, emprendiendo una acción preventiva contra la Cámara. No aceptaron el ofrecimiento. Azaña volvió al poder y envió a Franco a mandar las lejanas guarniciones de Canarias. Antes de partir, Franco acordó con otros generales (Varela, Mola, Orgaz, etc.), que el Ejército se alzaría en el caso de que el nuevo Gobierno abriera las puertas a la subversión y al separatismo.
(En ampliación)
