Zaragoza, 20 de septiembre de 1929
Querido Varelita:
Recibo tu carta y veo lo provechoso e interesante de tu estancia en el extranjero, por donde debieran pasar el mayor número posible de nuestros Jefes y Oficiales, en especial los que están predestinados a ocupar puestos importantes y ejercer mandos.
Por aquí no sabe comprenderse esa constante actividad y ese espíritu de trabajo en el Ejército; evidentemente los militares españoles somos demasiado señoritos.
De tu destino a la Academia por Madrid se da como seguro entre el elemento militar, aunque no faltan desde luego quienes se lo trabajan, entre ellos Gamir, Duyos y Parejita; también dicen lo desea Capaz; pero en todas partes parece que vas tú.
Yo creo que Gamir, por ser del antiguo régimen de Academias, quedaría descartado; Duyos no creo querrá tampoco separarse de su bicoca de secretario de Los Previsores; Parejita es el único que lo desea y Capaz no querrán separarlo de Marruecos.
A mí en esto nada me dicen ni me consultan, pues ya sabes que la gente del Ministerio tiene a menos el escuchar a los demás, pero el interés del servicio se impondrá y creo te mandarán a ti, pues quieren que la Academia cambie totalmente.
Si algo sé ya te lo avisaré oportunamente.
Te abraza tu buen amigo y compañero,
Francisco Franco
