EL CAMPO
El campo es precioso. Yo me extasío contemplando sus trigales, sus pomaradas, sus huertas, sus bosques, valles y montañas.
Pero también me producen tristeza sus páramos resecos, sus cordilleras peladas, sus laderas improductivas.
El porvenir de España está en su agricultura. El campo nos da toda clase de alimentos, el ganado vive de las yerbas y los granos que da la tierra. Las fábricas necesitan las materias primas que en el campo se producen. Si éste no produjese lino, algodón, cáñamo, remolacha, trigo, madera, etc., la mayor parte de las industrias españolas tendrían que cesar.
La agricultura es la riqueza básica de una nación.
Cuando hay buenas cosechas, la economía de un país está salvada.
Algunos labriegos creen que su oficio es desastroso y que es una desgracia vivir pegado a la tierra. No; es preciso convencerles de lo contrario. El labriego es un ciudadano de honor del nuevo Estado, porque en su trabajo se apoya una de las principales bases del bienestar general.
El labriego tiene que ilustrarse para aprender a sacar a la tierra el mayor fruto posible, y cuando la tierra le dé todo lo que necesita y más, la bendecirá como madre y no como madrastra.

