Apenas hubo cine político en España, salvo contadas excepciones no se estrenaron ni se procuraron películas oficiales . El régimen de Franco no apostó por el dirigismo o por la creación de una política estatal, aunque esta idea se llegó a barajar en los primeros años cuarenta por intelectuales falangistas. Pero el concepto de un cine nacional no pasó de artículos y tertulias. Es una de las grandes mentiras del posterior pensamiento único y que se derrumba con un simple repaso de la producción cinematográfica de este período.
Resulta excesivo y a ultima hora falso , calificar de político el cine hecho en España durante la década de los cuarenta del pasado siglo aunque autores como Gubern-Font (Un cine para el cadalso. EUVI 1975 ) hayan pintado un panorama tétrico aparte de descubrir sus tendencias liberticidas a cuenta del cadalso .
Más bien cabría hablar, como hizo Fernando Vizcaíno Casas en su magnífica “Historia y anécdota del cine español” de la inexistencia de un auténtico cine político en España. El propio concepto de cine político también puede ser objeto de debate ya que la crítica de izquierda – o progre – suele curiosamente reservar el vocablo para designar películas contraculturales o revolucionarias. El cine llamado militante suele instrumentalizar el vehículo artístico subordinándolo a la idea que se quiere propagar. En cambio el cine ajeno a esta forma de pensar es frecuente que prime la obra de arte y en segundo plano quede la idea política
En España tal vez con la excepción de Raza de Jose Luis Saenz de Heredia . no hay un cine político militante propiciado por el Estado , algo que solo se suele dar además en regímenes totalitarios como el soviético o el nacionalsocialista. Las películas españolas con cierto matiz propagandístico están construidas en torno a los modelos de cine clásico de aventuras de Hollywood, así obras maestras como Murieron con las botas puestas y Objetivo Birmania, de Raoul Walsh o Tres lanceros bengalíes, de Henry Hathaway
El 19 de julio de 1942, – recuerda Sanchez Biosca – con motivo de la sexta conmemoración del alzamiento nacional, la revista de cine Primer plano publicaba una amplia encuesta con esta pregunta :
«¿Cómo cree Vd. que debe ser el CINE ESPAÑOL?». El elenco era harto variado e incluía desde responsables administrativos (Manuel Torres López, consejero nacional en funciones de delegado nacional de Propaganda, y Francisco Casares, delegado nacional del Sindicato de Espectáculos) hasta directores de diarios (Xavier de Echarri, Víctor Ruiz Albéniz, Juan Pujol, Jesús Casariego, Jesús Ercílla, Víctor de la Serna e incluso Vicente Gállego, director de la agencia EFE), literatos y dramaturgos (Eduardo Marquina, J. Álvarez Quintero, W. Femández Flórez … ), intelectuales (Rafael Sánchez Mazas, Manuel Augusto García Viñolas, Manuel Aznar) y técnicos y productores (Miguel Pereyra, Aureliano Campa, Cesáreo González, Saturnino Ulargui). La disparidad de estos nombres era representativa
Martialay en su obra citada añade :
De haber tomado tal camino ¿cuántos miles de películas se podían haber hecho con temas auténticos sacados de la Causa General? ¿Cuántos cientos de ellas del martirio de religiosos? ¿Cuántas docenas derivadas de hechos sucedidos en cada una de las checas o de las acciones de las Brigadas del Amanecer socialistas?
Tampoco ha sido bien interpretada tal actitud de respeto y olvido. En primer lugar dio ocasión a que los tratadistas con talante de serios, enjundiosos y objetivos, salidos de las filas de los vencedores en la trinchera, se lamentaran de que no se hiciera un cine que reflejara la realidad social de aquellos momentos y para denostar, por falta de hondura patriótica, política, social y religiosa, a los films españoles..
La primera película destacada dentro de lo que podría denominarse cine de cruzada fue Frente de Madrid, realizada en los estudios Cinecittá de Roma, fundados por Mussolini. Esta película fue dirigida por el gran Edgar Neville en 1939 : . La sublevación militar de 1936 separa a los novios Carmen y Alfredo, próximos a casarse. Él queda en zona sublevada y ella en el Madrid gubernamental. Durante el sitio de Madrid, Alfredo, falangista, para ver a Carmen, acepta una misión secreta de alto riesgo: contactar con un agente infiltrado»
La censura modificó varias secuencias pero en cualquier caso es una notable película protagonizada por la gran Conchita Montes , Juan de Landa , mientras que el personaje masculino es encarnado en la versión italiana por Fosco Giachetti ( la que se conserva hoy ) y por Rafael Rivelles en la original versión española. Ademas como ha tenido que reconocer –porque es evidente- la crítica habitual, en Frente de Madrid y en 1939 ya se habla de reconciliación nacional . Como recuerda Vizcaino Casas : El final merece ser destacado: el alférez falangista y el soldado republicano (Rafael Rivelles y Carlos Muñoz) mueren abrazados en la misma trinchera. Un cántico, pues, a la reconciliación, a menos de seis meses de haber terminado la contienda
Sorprende el buen ritmo, la emotiva caracterización de los personajes, la simbología falangista y ese desgarrado desenlace que prefigura el de Rojo y negro , película con la que tiene numerosos puntos de contacto.
Curiosamente es italiana , Sin novedad en el Alcázar, que fue rodada en 1940 por el italiano Augusto Genina, uno de los cineastas notables del momento . La obra posee un gran aliento épico en descripción de la heroica resistencia en el asedio del Alcázar de Toledo. Henry King ( el gran autor de obras maestras como Tierra de audaces, El cisne negro, La canción de Bernadette, El pistolero, Las nieves del Kilimanjaro, La colina del adiós o Fiesta ) católico convencido estuvo detrás de un proyecto en la Fox sobre el tema . Se hubiera titulado The siege of El Alcazar. No llegó a cristalizar.
En la película de Genina es interesante la diferencia de tratamiento que se da a los militares profesionales y a los milicianos. Mientras los militares gozan de cierto respeto, especialmente con la aparición del comandante Vicente Rojo, los milicianos son unos criminales. . La secuencia del instante heroico en el que las milicias amenazan con fusilar al hijo de Moscardó si éste no se entrega conserva emoción y patetismo. Es uno de los mejores momentos de la obra que mantiene en todo momento el interés y resulta muy ajustada a los hechos reales.
RAZA
Película emblemática sin duda y el único proyecto de impulso oficial de aquel tiempo .El origen , como es bien conocido, se encuentra en un relato escrito por el propio general Franco, aunque publicado bajo el pseudónimo de Jaime de Andrade. Franco, decidido a llevar su obra al cine, convocó un concurso entre los principales directores del momento, resultando vencedor José Luis Sainz de Heredia, primo de José Antonio Primo de Rivera y cuñado de Jose Luis Arrese, falangista y casado con la prima del fundador de la Falange, Maria Teresa Saenz de Heredia. En aquel momento Arrese era además ministro secretario general de FET y de las JONS .
Cifesa y los estudios Ballesteros fueron los candidatos para la producción eligiéndose finalmente a estos últimos. Garçia Viñolas fue quien sugirió los nombres posibles para dirigir la película que resultaron ser Carlos Arevalo, quien rechazó la oferta por encontrase enfrascado en su proyecto Rojo y negro y Antonio Román que por aquel entonces colaboraba en el rodaje de otra cinta bélica : Escuadrilla. Tambien tuvo sus posibilidades Enrique Gómez (1916- 1955 ) muy joven en aquel momento y cuya carrera demasiado corta por su muerte prematura no respondió a las expectativas que había generado.
Raza obtuvo el premio principal del Sindicato Nacional del Espectáculo, fue estrenada internacionalmente en Alemania, Italia, Portugal, e incluso en algunos países hispanos como Argentina. Fue además exhibida para los soldados españoles de la División Azul, como forma de motivarlos en su lucha contra la URSS. Saenz de Heredia conto a Vizcaino Casas las anécdotas de la película, en su libro entrevista : De la checa a la meca.
El monumental libro RAZA ( historia de una novela ) editado en 2021 por SND y escrito por Francisco Torres estudia de forma exhaustiva tanto la novela como la película y las circunstancias históricas y políticas. Un libro imprescindible que desmiente de forma categórica las muchas mentiras urdidas en torno a la película. Un libro que deja en cenizas aquel antiguo Raza un ensueño de Franco, en el que Roman Gubern Garriga –Nogues , noble apellido para quien durante los años setenta pastoreaba – como militante comunista- la crítica convencional mayoritaria. Hasta el mismo dentro de su desprecio hacia la película tiene que reconocer el buen oficio de Saenz de Heredia y la belleza de las escenas de los fusilamientos de sacerdotes en la playa. Esta secuencia es- simplemente – una de las más bellas y emotivas de la historia del cine español.
Gubern trata de dibujar un retrato psicológico de Franco a través del libro, fracasando como casi todos los que han intentado acercarse a una figura tan compleja como la suya. Sin conocerle – Ricardo de la Cierva y Gonzalo Fernández de la Mora escribieron sobre la experiencia total que era tratarle personalmente- resulta difícil esa aspiración psicológica . Sin la experiencia del conocimiento director resulta muy difícil entender la figura personal de Franco.
Manuel Aznar , uno de los grandes periodistas de la época ( y abuelo del futuro Presidente José María Aznar ) fue uno de los asesores de la versión cinematográfica y señaló : “ Franco pretendía expresar la continuidad histórica del pueblo español desde el punto de vista de la moral, del honor, del heroísmo y del sacrificio”. Junto a Aznar el novelista Manuel Halcón actuaría como asesor literario en tanto que el almirante Jesus Fontan, amigo personal de Franco, ejerció de coordinador del proyecto. Fontan era en aquel momento jefe de la Casa Militar de Franco y el 27 de julio de 1941 había sido nombrado jefe de la sección de cinematografía del Consejo de la Hispanidad.
Raza sería así la primera producción del Consejo de Hispanidad ( película oficial como excepción del cine español ), realizada en los Estudios Ballesteros y con Saenz de Heredia como director una vez descartados Arévalo, Roman y Gómez.
Sobre el Consejo de Hispanidad, el estudio de MERCEDES BARBEITO DiEZ
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El Consejo de la Hispanidad, que se creó por Ley de la Jefatura del Estado de 2 de noviembre de 1940, tenía como misión llevar adelante el ideal de Hispanidad. España, como «eje espiritual del mundo hispánico», era el país al que correspondía el dirigir este organismo, y dar un nuevo aire a la política hispanoamericana. El primer acto público que organizó el Consejo de la Hispanidad fue con motivo del IV Centenario de la muerte de Pizarro. Manuel Halcón, Canciller del Consejo, hizo un discurso de intenciones en el que afirmaba que el Consejo nacía para salvar la cultura hispánica, común denominador de los pueblos hispanoamericanos.
Hay que remitirse al definitivo y mencionado libro de Francisco Torres para comprobar la realidad sobre la inexistencia real –mas alla de las excepciones- de un cine político en España y para comprender la importancia de una obra como Raza. Destaca sobre todo la parte dedicada a: RAZA, la película/las películas
El mito del cine de cruzada y el cartón piedra
El inicio de la producción
El director: José Luis Sáenz de Heredia
El guión final de la película
Un reparto excepcional
El rodaje
Del incondicional aplauso a la crítica por ser vos quien sois
Las confesiones del director
Los millones de espectadores
Una película no apta para el III Reich
El presupuesto – recuerda Torres- alcanzó la cifra de 1.750.000 pesetas y en el brillante equipo técnico aparecían Luis Diaz Amado Herrero como director de producción, Jerónimo Mihura y Manuel Roselló como ayudantes de dirección. En la fotografía el extraordinario Enrique Guerner , como segundo operador Cecilio Paniagua y entre los ayudantes de cámara nada menos que Jose F. Aguayo , que con el tiempo seria uno de los grandes directores de fotografía del cine español. En el montaje estuvieron Bienvenida Sanz y otro nombre importante , Eduardo García Maroto. (1903-1989 ).
Maroto fue director, guionista, montador y productor. Inició su carrera en el cine mudo, por lo que se le considera decano del cine en España. En 1988 publico un sabroso libro : Aventuras y desventuras del cine español. Plaza & Janés, A pesar de la censura, consiguió dirigir buenas comedias como Los cuatro Robinsones y Mi fantástica esposa, junto a otras, que lograron un gran éxito, como Canelita en rama, protagonizada por Juanita Reina. Cuando su carrera como director llegaba a su fin, emprendió una nueva como responsable de producción de las grandes producciones del cine norteamericano que comenzaron a rodarse en España a partir de la década de los años 50 : Orgullo y pasión, Salomón y la reina de Saba y Patton, entre otras muchas. Trabajó a las órdenes de Stanley Kubrick, King Vidor, Stanley Kramer y Robert Rossen, entre otros. Luis Mamerto López Tapia y Javier Caballero dirigieron un documental sobre Eduardo García Maroto, Memorias de un películero, en el que Luis García Berlanga reconocía la admiración que sentía por este director.
Para la banda sonora de Raza se contó con el maestro Manuel Parada. (1911- 1973 ) .Contaría para ello con una gran orquestación de ochenta músicos de las tres grandes Compañías : Nacional, Sinfónica y Filarmónica. Parada fue reconocido como uno de los máximos exponentes de la generación musical de postguerra . Con más de 250 bandas sonoras, Parada asumió el liderazgo como compositor cinematográfico durante los años 40 y 50 .
Dejando a un lado su componente político , Raza es una notable película de aventuras, muy bien realizada por Saenz de Heredia y que ofrece un retrato emotivo de la historia de una familia desde el desastre del 98 hasta el final de la guerra civil. Además de la mencionada escena de los fusilamientos en la playa, Raza abundan los momentos heroicos llegando a la apoteosis del desfile final cuando un niño prgunta ante la visión del ejército victorioso : “ Como le podemos llamar a esto “ Y el personaje de Ana Mariscal responde : “ Eso es la raza”.
O la descripción poética de los almogávares, la flor de la raza guerrera :
Qué bonito es ser almogávar. Como es que ahora no hay almogávares?
Cuando llega la ocasión no faltan. Solo que perdió tan bonito nombre; pero almogávar será siempre el soldado elegido, el voluntario para las empresas arriesgadas y difíciles, las fuerzas de choque y asalto “.
Torres desmonta en su libro las tercas manipulaciones y los sinsentidos de lo que llama con acierto la “ vulgata antifranquista”. Queda en su penoso término por ejemplo el estudio de un tal Fernandez Mayoralas que en uno de sus escritos sobre la película llega no solo a inventarse contenidos ( tal vez es que ni siquiera vio la película o se la pasó a velocidad rápida en algún reproductor ) sino a calificar de mitología el terror rojo. Sin comentarios.
Se podría hacer una antología del sectarismo con algunos de los comentarios publicados sobre la película . Alberich al hablar – en este caso de la novela – proclama que el enemigo era la sociedad civil ( sic ). Se percibe que no ha leído el famoso discurso en las Cortes de Gil Robles sobre la media España que no se resigna a morir.
La película tuvo un gran éxito comercial y fue repuesta en 1950 con algunos cortes ( que perjudican el resultado final ) el cambio de título : Espíritu de una raza y el detalle del doblaje de la voz de Alfredo Mayo por la del conocido actor de teatro y doblador Agustín Navarro . Torres relata con todo detalle los pequeños pero llamativos cambios, que no afectan a la esencia de la obra y únicamente introducen actualizaciones a la época de la reposición, mas lejos del fin de la guerra y en plena guerra fría . En cualquier caso al conservarse la auténtica y original puede prescindirse- salvo curiosidad – de la segunda .
Un hecho similar sucedió con El signo de la cruz , una de las obras maestras de Cecil B de Mille . Filmada y estrenada en 1932 , antes de la entrada en vigor del código Hays , la película mostraba imágenes fuertes en la tortura de los cristianos en el circo, además de momentos de extraordinaria y bella sensualidad. En 1945 la Paramount tuvo la ocurrencia a la hora de reponer la película en salas de cine de añadir un prologo “ contemporáneo “ ( unos aviadores que sobrevuelan Roma y al hablar de los horrores de la guerra recuerdan a Nerón ). Y no solo eso sino que cortaron diversos planos de la versión original limando asperezas. Por fortuna hoy se conserva la versión original integra por lo que la reposicion manipulada puede perfectamente olvidarse.
Volviendo a Raza , el reparto era uno de sus puntos fuertes, Alfredo Mayo que se convirtió en la estrella del momento ( 1903- 1982 ), la excelente Ana Mariscal que fue sugerida por el propio Franco, Jose Nieto , uno de los grandes actores de reparto del cine español, Raul Cancio, Luis Arroyo, Luis Peña y la bella Blanca de Silos .
Ana Mariscal desgrano sus recuerdos en un programa de TeleMadrid ( 20 años sin Franco ) que recoge Torres en su estudio. Ana señalaba :estoy muy orgullosa de haberla protagonizado”. La actriz trabajo con los tres directores finalistas que pudieron rodar el proyecto . Con Saenz de Heredia, desde luego, con Carlos Arévalo en Siempre mujeres 1942 y con Enrique Gómez en La próxima vez que vivamos.1948 al lado de Fernando Rey y Fernando Fernán Gómez.
Blanca de Silos (1914-2002 ) inició su carrera cinematográfica bajo la dirección de Edgar Neville, en ‘Frente de Madrid’ (1939) y de Manuel García Viñolas en ‘Boda en Castilla’, un documental premiado en el Festival de Venecia . protagonizó una docena de películas, entre las que se encuentran ‘Castillo de naipes’ (1943), y En un rincon de España 1946 dirigida por Jerónimo Mihura, ‘La casa de la lluvia’, de Antonio Román, o ‘Sin uniforme’, rodada por Ladislao Vadja en1948. La película que la consagró definitivamente mejor fue ‘Mariona Rebull’, a las órdenes de Sáenz de Heredia . Hasta su retirada se centró en el teatro. Trabajó en el Teatro Nacional y en el María Guerrero.
Francisco Torres recoge los datos de la exhibición de Raza en casi toda España , su exportación a Portugal, Iberoamérica y a numerosos países europeos. Se proyecto- fuera de concurso- en el Festival de Venecia y la Embajada de España patrocinó varias proyecciones en Berlín. Curiosamente – o no tanto si se profundiza- la película no entusiasmó a las autoridades del Tercer Reich, a causa sobre todo de su contenido religioso, aparte de que a la altura de 1942 las relaciones hispanoalemanas no eran ni mucho menos óptimas.
Sin duda el espectador más singular que tuvo Raza, fue el papa Pío XII. La cinta se proyectó en el Vaticano en mayo de 1942. Al pontífice le gustó aquella historia Quedó altamente complacido por el alto espíritu que la informa, a pesar de que solo presenció las escenas de más alta emoción religiosa y dramática«, escribió el embajador José de Yanguas al ministro de Asuntos Exteriores el 9 de mayo de 1942. Tal vez hoy fuera censurada la opinión del Pontífice.
Otras películas de guerra .
En la estela de Raza, la mejor sin duda de todas ellas , se pueden citar otras como Harka de C. Arévalo (1941), Escuadrilla de A. Román (1941),(anteriores al estreno de la película de Saenz de Heredia ) ¡A mí, la legión! de J. de Orduña (1942) , Porque te vi llorar, 1942 melodrama emocionante de Juan de Orduña , o Alas de paz de J. Parellada (1942), son los títulos del cine militar no muy distantes en estilo del cine bélico de exaltación que se filmaba por aquellos años en Hollywood como esfuerzo artístico ante la Segunda Guerra Mundial .
Otra película olvidada es Legion de héroes ,1942 de Juan Fortuny . Una curiosidad es Truhanes de honor 1950 dirigida por Eduardo García Maroto con José Bódalo, Antonio Almorós, Gustavo Re, Teófilo Palou, Manuel Arbó. Un punto de partida interesante : Carlos encuentra en la Legión al hombre que cree haber matado en una reyerta, motivo por el que se ha alistado , el grande Jose Bodalo en el reparto, pero una película casi maldita porque no le gusto a Millan Astray. Pese a ello el director recuerda ;
Rodamos en Dar Riffien, en el campamento de la Legión y todo fueron facilidades. Sin embargo, cuando la presentamos a la censura, el general Millán Astray nos recibió en su despacho con un pistolón bien visible y quiso suspenderla. Nos dijo, muy indignado, que sus muchachos no eran truhanes, sino caballeros legionarios. Nos entregó una cuartilla con las reformas que debíamos hacer, entre ellas suprimir una fiesta en la que un legionario se disfrazaba de mujer. No sabemos cómo se solucionó aquello, pero el caso es que la película pudo estrenarse en el cine “Actualidades” y obtuvo un apreciable éxito taquillero”.
(Eduardo García Maroto. “Aventuras y desventuras del cine español”. Plaza y Janés, 1988).
La nota principal de las películas de guerra ( o de cruzada ) no es tanto su definición política sino el anticomunismo. Boda en el infierno de Antonio Román (1942) con Conchita Montenegro, José Nieto, Tony D’Algy, Manolo Morán, Concha Tapia tiene un argumento trepidante : Blanca, una joven rusa que vive en Odesa, se ve obligada, para defender su honra, a matar a un comisario comunista. Para salvarse de la persecución, se casa con Carlos, capitán del vapor español “Campuzano”, y abandona Rusia. Mientras Carlos regresa a Madrid junto a su novia Mary Lis, Blanca se dirige a París para anular su matrimonio. Tiempo después, en 1936, Carlos consigue imponer su autoridad en el “Campuzano” frente a la marinería y que el barco sea leal a los nacionales . En uno de sus viajes, encuentra a Blanca y le cuenta que Mary Lis está presa en una checa madrileña.
Roman sorprendió con un estilo visual muy brillante que no desdeñaba influencias estilísicas de El acorazado Potemkin Y no faltan diálogos brillantes (por ejemplo, cuando, en los muelles de Odessa, Blanca confiesa su asesinato a Carlos, éste responde “Y ¿es la primera vez que matas a un hombre o es una costumbre que tienes desde pequeñita?”).
El crucero Baleares película maldita
Dirigida por Enrique del Campo con Roberto Rey, Marta Roel, Manuel Kayser, Juan Espantaleón, Julia Pachelo es uno de los misterios que recogen las historias del cine al hablar del cine político de la época.
El auténtico motor del proyecto, sin duda, fue su director, Enrique del Campo que lo presento además con el apoyo de nada menos que la RKO norteamericana . este patrocinio aparece documentalmente en los archivos de la Administración hasta el mes de octubre de 1940 con el n.º 8. En los anteriores, y desde mayo, las peticiones se formulan bajo la marca Arte Films, pero con un protagonismo evidente del realizador, quien es el que solicita el permiso de rodaje. Durante la primera semana de rodaje, Primer Plano publica en toda su segunda página un anuncio donde la frase: «RKO Radio Films presenta su primera producción española».
Juan Antonio Martínez-Bretón ha estudiado a fondo el caso de esta película que no llego a estrenarse pese a la gran campaña de publicidad que se había realizado. :
Así, pues, con el escaso bagaje de una carrera militar engrasada en nuestra guerra civil, una corta trayectoria como actor secundario y el pírrico oficio como realizador, atesorado en la citada película, Enrique del Campo acomete, sin excesivos complejos y con la historia de su parte, un proyecto de la envergadura que el mismo bautiza como «la gloriosa gesta de la armada española ante la revolución comunista y sus trágicos episodios en la base naval de Cartagena
El guión aprobado, retomando la fuente de Rosa Añover, se estructuró en dos partes. La primera, denominada «El martirio», dedicada a la zona republicana, y la otra, «La Gloria», centrada en la zona nacional. (…) en «El Martirio» la marinería republicana es mostrada de forma grosera, y sus cabecillas, cuyos motes responden a «el Rubio», «el Responsable» y «el Gorila», son la perfecta representación de la ruindad humana y responsables de la insubordinación e insurrección contra los mandos del crucero Miguel de Cervantes. Tras un juicio sumario, los oficiales refractarios a la causa revolucionaria son arrojados al mar, mientras que los altos mandos son ejecutados. Sin embargo, la segunda parte, «La Gloria», refleja la gallardía de los hombres de bien. Fieles soldados de la patria al servicio de la causa nacional, que se divierten y que disputan con honor los favores de las mujeres. Finalmente, el crucero Baleares es alcanzado por un torpedo «rojo».
El lanzamiento fue realmente espectacular. En vista del respaldo oficial y el ejercicio publicitario de Radio Films durante todo el rodaje, los mejores locales de exhibición se dispusieron para el estreno. Cuarenta y ocho cines de las más importantes ciudades españolas anunciaron su inminente proyección . Sin duda, la representación de la «gigantesca y heroica epopeya de la gloriosa marina española» -según proclama la publicidad insertada en las revistas a toda página- llegó a constituir todo un acontecimiento social y político. El cine Avenida de Madrid fue el local elegido para el estreno más solemne construyéndose unos decorados especiales para el evento. Sin embargo, los acontecimientos tomaron un cariz insospechado. Ante la perplejidad de todos -continua relatando Breton – la película fue suspendida oficialmente por el Departamento Nacional de Cinematografía un día antes de su estreno, mediante una Orden telefónica del Subsecretario de Prensa y Propaganda . Sin embargo no aparece clara la razón de la suspensión , tal vez porque la objeción violaba la Orden por la cual una vez que la película había sido autorizada por la censura no podía ser prohibida por otra entidad.
En oficio del Estado Mayor -como continuación de la primera solicitud de suspensión arriba indicada- de 19 de abril, se tilda la película de contraria «a los intereses nacionales», por lo que de «orden del Sr. Ministro, tome las medidas pertinentes para asegurar que dicha película no será exportada al extranjero»
Se intenta salvar la producción con todo tipo de arreglos pero es inútil sometiendo de nuevo la película a las rectificaciones, adiciones o supresiones de un nuevo delegado de la Marina, fue presentada en instancia por la productora el 19 de mayo. Una solicitud en la que, además, se pide «declarar a Radio Films S. A. E. cumplida con el compromiso por ella contraído al obligarse a filmar esa producción y por lo mismo cancelada la fianza prestada. La fianza, hasta la aprobación de la película, ascendía a 400.000 pts..
No pudieron convencer a nadie pese todos los esfuerzos ; el Almirante Jefe de E. M. de la Armada, comunica a la productora el 28 de mayo, a través del Departamento Nacional del ramo, «la resolución del Sr. Ministro desestimando su instancia íntegramente»
El director de la revista y Jefe del Departamento Nacional de Cine, García Viñolas achacó la prohibición, desde la perspectiva de la Marina, a los fallos técnicos de la realización en su dimensión marinera .
Carlos Fernández Cuenca intenta matizar la sorprendente prohibición entre los siguientes perfiles: desilusión en la Armada por la baja calidad, falta de dignidad suficiente en la reproducción de los principios y hábitos de la escuadra, excesiva frivolidad de las escenas y lo demasiado cercano de la tragedia para transmitir la perspectiva adecuada. Más concretamente, sigue afirmando, las escenas más esperadas como la rebelión de la marinería y la muerte heroica de sus víctimas, así como el apocalíptico final, fueron un fiasco
Vizcaino Casas – siempre bien informado- atribuye en su Historia y anécdota del cine español, la suspensión a la baja calidad de la película .
Enrique del Campo fallecio en el verano de 1947. No pudo llegar a ver su obra magna.
Rojo y negro. Mitos malditos
En 1941 se estrenó la ya mencionada ¡Harka!, dirigida por Carlos Arévalo (1906-1989 ) y ambientada en la Guerra del Rif. La historia se centra en dos soldados españoles que deben reclutar una harka para combatir contra las tribus rifeñas, y finaliza con la heroica muerte de uno de ellos y el regreso del otro al ejército de África tras tener que elegir entre su familia o su deber. Alfredo Mayo y Luis Peña interpretaban a los dos oficiales heroicos . En el desenlace el personaje de Luis Peña toma conciencia de su misión y abandona a su mujer para incorporarse al puesto que ha dejado su amigo. Era un final casi trágico lejos del optimismo y la vitalidad de ¡A mí la legión!
Rojo y negro también de Carlos Arevalo es hoy un film mítico y maldito lo que ha ocasionado , al menos, su resurrección para las nuevas generaciones . Arturo Pérez Reverte la ha calificado como una de las mejores de todo el cine español . Aunque siempre con el titular de su prohibición presuntamente alentada por el propio Jefe del Estado. No hay la menor prueba de ello.
La acción transcurre en Madrid, se describe la quema de iglesias y multitud de otras acciones violentas. Durante la guerra, Luisa (Conchita Montenegro) ayuda a sus compañeros de Falange perseguidos y capturados, hasta que sus actividades son descubiertas y la chica es llevada a la checa de Adoratrices, donde es violada. Después, es trasladada a la checa de Fomento, principal escenario de la película, un lugar utilizado para encarcelar, interrogar y torturar a los sospechosos de simpatizar con el enemigo
Es cierto que a la altura de 1941 la representación del enemigo resultaba sin duda emocionante y de gran altura de miras, ya que se trata de entender su postura a través de ese amor imposible entre Luisa, una falangista, y Miguel, un comunista( jovencísimo Ismael Merlo ). En uno de los momentos ambos se encuentran , antes del inicio de la guerra, ante un cartel de la campaña electoral de febrero de 1936. La candidatura de Madrid por Falange con Jose Antonio Primo de Rivera, Raimundo Fernández Cuesta , Julio Ruiz de Alda y Rafael Sánchez Mazas .
La visión de la resistencia en el Madrid rojo es de gran dramatismo, Arevalo juega con la cámara y no rehúye escenas impactantes como la violación que sufre la mujer a manos de un miliciano. Se elude la imagen desde luego pero la representación es evidente en su simbología. El final es tremendo, fusilamiento de la falangista, expiación y muerte del arrepentido comunista y la desolación de la guerra . Sobre las ultimas imágenes la victoria y las banderas de Falange al viento.
Juan Antonio Rios Carratala http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/el-enigma-de-carlos-arvalo-0/html/01dd1078-82b2-11df-acc7-002185ce6064_2.html ha buceado en los avatares de la película desmintiendo esa explicación acerca de una prohibición severa. Maxime cuando la película llevaba ya tres semanas de proyección ( lo que podía augurar un buen éxito ) en su estreno en Madrid.
La mayoría de los artículos y los comentarios publicados comentan las posibles causas de su desaparición, tras haber sido proyectada durante tres semanas en el madrileño cine Capitol con buena respuesta del público y de la crítica. En contra de lo que venía repitiéndose sin pruebas, hoy sabemos que Rojo y Negro no fue un film censurado ni prohibido, al menos de manera oficial. Otros colegas se han ocupado de las sorpresas que depara un título singular en el marco cinematográfico de la posguerra. Algunas de sus secuencias resultan insólitas y el desenlace, con la muerte del miliciano brazos en cruz, abre el camino a todo tipo de especulaciones acerca de los motivos que provocaron la misteriosa desaparición. En poco más de diez años, se ha escrito bastante acerca de un hallazgo que reavivó el supuesto enigma en torno a una película maldita, pero nadie se ha ocupado de saber quién fue su creador, Carlos Arévalo.
(…)
Los testimonios recopilados acerca de Carlos Arévalo, el análisis de una considerable documentación y la consulta de una amplia bibliografía crítica me han permitido reconstruir su trayectoria cinematográfica, aunque queden algunos huecos y dudas. Esta información ha cambiado mi lectura inicial de Rojo y Negro. Su consideración como una obra propagandística al servicio del falangismo plantea problemas. El primero es que ningún sector de este movimiento político la ha reivindicado con claridad, ni siquiera en tiempos propicios para un rescate de lo prohibido o perseguido. El segundo es que el quintacolumnista Carlos Arévalo, a tenor de los testimonios familiares, nunca estuvo plenamente identificado con el falangismo, a pesar de sus relaciones con destacados militantes durante la inmediata posguerra. El tercero, y hasta ahora nunca tenido en cuenta, es que gran parte de su polémica película se encuentra basada en un argumento publicado por el propio Carlos Arévalo. Fue escrito para participar en un concurso de guiones celebrado en 1934, dos años antes de una guerra que añadió orden y concreción a lo redactado como un apocalíptico y simbólico grito de protesta, en clave trágica, frente a una situación que el autor consideraba degenerada. El cuarto problema es que una visión del resto de sus películas no permite vislumbrar huellas del supuesto falangismo del director que, sin embargo, manifiesta varias constantes que se reparten en los títulos que le llevaron a la frustración como cineasta.
(….)
La guerra en Madrid supuso una dura experiencia para Carlos Arévalo. Durante el verano de 1936, su domicilio familiar fue registrado por milicianos y, a resultas de una anónima delación, ejecutaron a su padre, un empresario del sector del mármol. Poco después, un hermano que militaba en la Falange corría la misma suerte tras el paso por una checa. El propio cineasta se libró de una probable muerte por un aviso recibido a tiempo. Estas circunstancias le llevaron a integrarse en la quinta columna y a protagonizar acciones como las vistas en la tercera parte de Rojo y Negro.
(….)
Gracias a un documentado artículo de Alberto Elena y un interesante trabajo publicado en Internet por José Lorenzo García Fernández, la supuesta censura o prohibición de la película de Carlos Arévalo ha quedado como un falso lugar común. Sin embargo, durante el estreno y los días posteriores hubo serios problemas que desembocaron en la retirada del film por parte de CEPICSA. A los argumentos esgrimidos en los citados artículos, cabe añadir el testimonio de Arturo Marcos Tejedor, que en su calidad de empleado de la productora asistió al estreno y me habló del malestar de los militares ante una película, supuestamente propagandística, que les ignoraba y presentaba un final polémico
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La acelerada tramitación de Rojo y Negro nos indica el afán de la productora para que el estreno coincidiera con una fecha significativa. El rodaje finalizó el 10 de mayo. La Comisión de Censura Cinematográfica abrió ficha al film el 18 de mayo y dos días después lo declaró aprobado sin problema alguno. El estreno tuvo lugar el 25 de mayo, coincidiendo con el regreso a Madrid de los primeros repatriados de la División Azul y en sesión patrocinada por la Asociación de la Prensa. Había, pues, una clara voluntad de aprovechar una fecha con significado político para promocionar un título que los productores considerarían ajustado a las directrices oficiales. Sólo hubo una persona disconforme con tan apresurado estreno: Carlos Arévalo. En una entrevista concedida a Primer Plano el 24 de septiembre de 1950, manifiesta que Rojo y Negro «fue estrenada sin concluir y sin yo autorizar la proyección»
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Tampoco Carlos Arévalo se convirtió en un director maldito. Entre 1942 y 1945, no pudo hacer otra película de carácter ideológico, político o propagandístico, pero lo mismo le sucedió al resto de los cineastas. El cambio de suerte en la II Guerra Mundial, la caída de Serrano Súñer y la búsqueda de nuevas alianzas políticas en el exterior aconsejaban el olvido del cine de Cruzada. Las órdenes fueron rigurosas y, a partir de 1943, Juan de Orduña, José Luis Sáenz de Heredia, Antonio Román y otros directores buscaron acomodo en géneros menos comprometidos. También Carlos Arévalo, que dirigió tres melodramas para Lais P. C. y Exclusivas Floralva: Siempre mujeres (1942), Arribada forzosa (1944) y Su última noche (1945). Sólo se ha conservado, en mal estado, una copia de la segunda, pero la información recopilada nos permite afirmar que los resultados fueron mediocres. Así también lo pensaba el director, que se lamentó en más de una ocasión de las penosas condiciones de trabajo: presupuestos escasos, enfrentamientos con los equipos técnicos, triquiñuelas para intentar engañar a la timorata censura, montajes al margen de las decisiones del director, pérdida de originales, copias mal sonorizadas y un largo etcétera que le llevaron al desánimo.
Sin embargo el gran historiador Carlos Fernández Cuenca escribió en su estreno :
“Sin duda, el único filme de auténtica concepción falangista que se ha realizado, desde la alusión en el título de los colores de la bandera de Falange Española hasta la declarada filiación de la protagonista y de sus camaradas a los ideales y a las conductas que la acción exalta. Quizá el valor predominante que, en la consideración histórica, deba reconocerse a esta película es el hecho de ser uno de los primeros testimonios cinematográficos en que aparece el concepto de resistencia: resistencia antimarxista, claro está, pero no inferior en autenticidad ni en intensidad a la resistencia antifascista que después veríamos reflejada en muchas producciones italianas, alemanas, soviéticas, checas, polacas
https://www.rumbos.net/rastroria/rastroria05/RojoYNegro_.htm
JOSÉ-LORENZO GARCÍA FERNÁNDEZ narra los hechos que siguieron al estreno:
Los asistentes, la mayoría militares, lo componían la élite de los tres ejércitos (unos ochocientos) vestían el uniforme reglamentario. Todos asistían con una fervorosa pasión a la proyección, recuerde Arturo Marcos, sin embargo a medida que avanzaba la película él notaba como la gente se revolvía en sus asientos. Al final del pase recuerda como un coronel muy grueso pronunció unas palabras significativas: “-esto es intolerable”.
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Al día siguiente se reunió el Consejo de la productora CEPICSA (donde entre otros miembros, estaban José María Alfaro, Edgar Neville, Ernesto Bacharán, el padre Venancio Marcos y lo más destacado de la creación cinematográfica de la época) para probablemente decidir la retirada de la película del cartel madrileño. Se supone que a cambio de la forzada decisión política, la productora recibiría alguna compensación administrativa: la distribución de algún film taquillero extranjero
El Ministro del Ejército era entonces el General Varela. Serrano Suñer ya no estaba en Gobernación y le había substituido el Coronel Galarza.) realizó presiones en el Pardo. Apenas tres meses después Serrano sale de Exteriores, tras los sucesos de Begoña en agosto. Arrese estaba al frente de la Secretaria General del Movimiento, Arias Salgado ocupaba la Vicesecretaría de Educación Popular y mantenía disensiones con el equipo de Ridruejo/Serrano. Carlos Fernández Cuenca sucede a Viñolas el 1 de abril de ese año en la D. G. de Cinematografía. Cabe señalar como llamativo colofón que en 1957 Rojo y negro se vuelve a proyectar en unas jornadas de cine junto a otras películas bélicas de la época .
Sin duda una gran película, aunque estrenada sin revisar por el director, injustamente retirada de cartel por presiones personales , pero no prohibida ni mucho menos hecha desaparecer por la Jefatura del Estado.
A mi la legión
Otro titulo sobresaliente es A mí la legión, también de 1942, dirigida por Juan de Orduña y que es una exaltación de los valores militares y de la amistad entre camaradas ( al estilo del gran Howard Hawks ). Solo al final aparece el 18 de julio y los legionarios dispersos acuden a España para unirse al fundador de la Legion , Millán Astray y a Franco.
La película es compleja en su núcleo dramático y algunos autores han llegado a interpretarla de un modo tal vez forzado aunque en el fondo revela la dualidad de miradas que una obra artística puede provocar. Así, Llinas en su reivindicación del cine de Orduña llega a escribir acerca de las connotaciones homoeróticas entre los dos protagonistas. Si estas lecturas fueron percibidas por los espectadores de 1942 es difícil de afirmar . La homosexualidad era un tema tabú, tolerado en ambientes artísticos como el cinematográfico, pero que era difícil mencionar explícitamente. Sin embargo, entrelíneas podemos descubrir que algunos comentarios se referían al hecho desaprobándolo. El cronista del diario Pueblo parece hablar veladamente de ello cuando dice: «Este argumento encierra algunas ingenuidades de procedimiento que desvirtúan en alguna ocasión lo pujante y viril del tono general del film…». O cuando en el diario Madrid se lamenta la «quiebra de la línea amorosa» con la desaparición del personaje de Pilar Soler
Alfredo Mayo y Luís Peña, son los protagonistas de esta historia de amistad entre dos soldados que va más allá de la simple camaradería . Cuando uno de ellos decide abandonar la legión la notícia por «el Grajo» con un profundo dolor que casi se convierte en lágrimas en el momento de la despedida .Orduña logra dibujar la mística legionaria en la línea que había logrado en 1935 Julien Duvivier con la excelente La bandera, protagonizada por Jean Gabin.
Un momento de especial emoción es la escena de la muerte de un joven legionario (Fred Galiana) en brazos de Alfredo Mayo. Con la ayuda de la fotografía de Alfredo Fraile , y las notas de El novio de la muerte , Orduña encuadra a los personajes como si fuera una representación de La piedad.
Juan de Orduña se revelo con su trilogía : El frente de los suspiros 1941, Porque te vi llorar, 1942 y ¡A mí la legión! , como uno de los directores de primera línea en aquel momento . Melodrama , sacrificio, pasión desinhibida, un cine mucho mas sincero y vivo de lo que se nos ha querido hacer creer.
Los últimos de Filipinas
Fernando Mendez Leite en su notable Historia del cine español en 100 películas JUPEY 1976 cuenta como Antonio Román (1911-1989 ) se interesó por la peripecia de los soldados españoles en el fuerte de El Baler, en las islas Filipinas , a raíz de un emisión radiofónica sobre el tema. Se puso en contacto con Enrique Llovet autor del guión del programa y a continuación compró los derechos del texto El fuerte del Baler, de Enrique Barcones y Rafael Sanchez Campoy. La película se convertiría en uno de los mayores éxitos de toda la historia del cine español.
Cinco mil filipinos,
cuatro cañones
una bandera al viento,
treinta españoles;
treinta españoles, niña, treinta españoles,
una bandera al viento y sus ríñones
Es la obra de España
una obra de siglos
Y aunque algún día tengamos que irnos nosotros,
aquí quedarán para siempre la fe y el idioma
Son frecuentes las referencias a la patria o las virtudes españolas, empleando elementos como la música o los toros para definir esa identidad nacional. El momento mágico aparte de la angustia de los sitiados es la canción «Yo te diré» que suena sensual, dulce, acariciadora . La bella nativa que aparece en la película es Nani Fernández . Se da la circunstancia de que Nani solo ponía la figura ya que la voz era de María Teresa Valcárcel, una cantante de la época bastante popular. La secuencia emociona hasta el límite y prefigura aquella otra maravilla que es Las hojas verdes del verano, que se escucha en la ultima noche de los sitiados en El Alamo (John Wayne 1960 ).
Los últimos de Filipinas», habla de sacrificio y de héroes, reales en este caso porque el sitio sucedió de verdad. El sacrificio -militar y religioso- tiene lugar en un espacio particularmente emblemático: la pequeña iglesia de Baler En el verano de 1898 el capitán Enrique de las Morenas y Fossi, el teniente Saturnino Martín Cerezo y una cincuentena de soldados quedan sitiados en la iglesia de Baler por los rebeldes tagalos . El sitio dura casi un año, hasta meses después del Tratado de París, cuando las Filipinas dejaron de ser territorio español pero que ellos se negaban a creer.
Como datos curiosos hay que señalar que en la película debutó como actor Tony Leblanc que hasta ese momento solo había sido figurante. Y el secretario de rodaje fue Antonio del Amo futuro director de Dia tras dia, Sierra maldita o El pequeño ruiseñor. Del Amo acababa de salir de la cárcel después de cumplir condena por pertenecer al Partido Comunista. Otro dato para la autentica verdad histórica.
El santuario no se rinde
En 1949, cuatro años después del fin de la Según Guerra Mundial y poco antes del fin del aislamiento internacional se estrena El santuario no se rinde, Allí dirigía la defensa el Capitán Cortés de la Guardia Civil . El Santuario era provisto de víveres por avión desde Córdoba y Sevilla, destacando en el abastecimiento el laureado capitán Carlos Haya. El 1 de mayo de 1937, tras una dura resistencia de más de nueve meses el Santuario fue tomado por las fuerzas republicanas. Cine heroico en estado puro en un film muy bien rodado por Arturo Ruiz Castillo y con un reparto notable encabezado por Alfredo Mayo, Mary Lamar, Tomás Blanco, Beatriz de Añara , Antonio Casas, Ángel de Andres.
Ruiz Castillo ( 1910-1994 ) había fundado , junto a Federico García Lorca, el grupo teatral universitario “La Barraca”, con el que recorren España durante la primera mitad de los años 30. Al mismo tiempo, trabaja como director artístico de Biblioteca Nueva, la prestigiosa editorial de su familia. Rodó múltiples cortometrajes con un tono experimental y documental sobre personalidades de la época . En 1952 dirigió La Laguna Negra con Fernando Rey, Maruchi Fresno, Tomás Blanco, José María Lado, María Jesús Valdés y José Bódalo. La trama está inspirada en el poema “La tierra de Alvargonzález” de Antonio Machado : Los hermanos Juan y Martín, movidos por la codicia y azuzados por la esposa de Martín, Candelas, asesinan a su padre y hunden el cuerpo en la Laguna Negra. Pero por culpa de su crimen, pesará una maldición sobre las tierras que ambicionaban, que les traerá malas cosechas y desgracias a sus vidas
Del homenaje a los héroes del Santuario el cineasta pasa a ocuparse de Lorca y Antonio Machado …. La memoria poco histórica de algunos se tambalea al enfrentarse con la verdad.
Es muy interesante para todo el periodo la comunicación de JL Castro de Paz : Los turbios años cuarenta. LICEUS (Biblioteca de Recursos electrónicos de humanidades ) El autor ha de reconocer – y lo hace con honestidad- que las tentaciones de dirigismo por parte de la Administracion se desvanecen no solo por las diferencias ideológicas de aquella ( católicos, falangistas, carlistas , cedistas ) sino por la necesidad de los productores de mantener el contacto con su público natural popular.
CONCLUSIÓN
El análisis del cine político y del denominado cine de cruzada en el franquismo obliga a desmontar simplificaciones y tópicos arraigados. Lejos de una producción sistemáticamente dirigida desde el poder, el cine español de los años cuarenta muestra una notable ausencia de obras explícitamente políticas, con contadas excepciones que, precisamente por ello, adquieren mayor relevancia histórica.
Películas como Raza o Frente de Madrid representan intentos concretos de dotar al cine de un contenido ideológico más marcado, pero no constituyen la norma de la producción cinematográfica del periodo. Por el contrario, la diversidad de géneros, la influencia del cine clásico internacional y las propias limitaciones industriales configuraron un panorama donde el arte y el entretenimiento prevalecieron sobre la propaganda sistemática.
En definitiva, el llamado cine político del franquismo fue más una construcción posterior que una realidad dominante. Comprender este matiz resulta esencial para valorar con rigor histórico una etapa clave del cine español, evitando lecturas reduccionistas y reconociendo la complejidad de su evolución.
