La expresión «el marxismo de Franco» resulta, a primera vista, paradójica e incluso provocadora. Franco fue ideológicamente contrario al marxismo y su régimen combatió abiertamente las organizaciones y doctrinas marxistas. Sin embargo, el texto que reproducimos plantea una comparación llamativa entre determinadas actuaciones económicas y sociales desarrolladas durante su régimen y algunas características que, desde una perspectiva estrictamente económica, pueden asociarse a una fuerte intervención del Estado.
El origen de esta particular expresión se encuentra en un texto publicado a partir de una carta relacionada con Vega de Arriba, en Mieres, donde se enumeran diferentes actuaciones atribuidas al régimen: la creación de empresas estatales, la expansión de la Seguridad Social, la construcción de viviendas para trabajadores, la realización de obras públicas y la creación de infraestructuras y servicios sociales.
El autor utiliza deliberadamente la palabra «marxista» como una provocación retórica. Su argumento no pretende presentar a Franco como marxista, sino llamar la atención sobre una aparente contradicción: un régimen profundamente antimarxista podía, al mismo tiempo, desarrollar políticas de intensa intervención estatal y de protección social.
El interés histórico del texto reside precisamente en esa paradoja y en la posibilidad de analizarla más allá de las etiquetas políticas, distinguiendo entre ideología, modelo político y políticas económicas y sociales concretas.
Un caso concreto, entre los muchos que se podían presentar, es el relatado en la carta de Plácido Pulgar, de Mieres, al diario «La Nueva España» y que reprodujo el diario «El Alcázar», el 12 de enero de 1983. Dice así: «Señor Director de La Nueva España: Mi último escrito sobre Vega de Arriba suscitó algunos comentarios en la barriada: un vecino me escribe diciéndome que le explique qué es eso del marxismo de Franco. Por lo visto hay gentes que no se han enterado de qué va el asunto. Marxismo es poner los medios de producción en manos del Estado y que éste reparta el producto muy equitativamente, entre los ciudadanos, estando además nacionalizados, todos los servicios, entre ellos la vivienda. Que esto es lo que ha hecho Franco con Vega de Arriba. Yo no soy franquista, porque he luchado contra él y he estado en los campos de concentración y pertenezco a la generación del gran sacrificio, y a un partido que fue el gran artífice de la actual democracia; pero creo tener un alto grado de raciocinio y soy un gran observador y suelo en política equivocarme muy pocas veces.
Suelo dar al César lo que es del César, por eso doy a Franco el título de gran marxista. Fue marxista porque puso el dinero del Estado para crear unas grandes empresas que industrializaron el país y dieron empleo a miles de trabajadores. Fue marxista porque creó una Seguridad Social muy avanzada. Fue marxista porque construyó con el dinero del Estado miles de viviendas que entregó a los sindicatos para que estos las administraran y repartieran entre los trabajadores. La Obra de Educación y Descanso y las Escuelas de Capacitación Social son una copia exacta de los servicios soviéticos de la alegría por el trabajo. Puso más que ningún otro los dineros del Estado para obras comunitarias. Felipe González y Carrillo, al pie de Franco, son unos perfectos conservadores. En Mieres pergeñó Franco muchas obras, que si no se realizaron en su mayoría fue porque hemos tenido unos malos regidores de la cosa pública, pero ahí está la Residencia de Murias, la primera creada por la Seguridad Social en el país; el ambulatorio y el Centro Secundario de Higiene, el Instituto de Enseñanza Media y las carreteras del hábitat minero. Y entre otras cosas creó ocho mil viviendas para trabajadores y en el paroxismo de su marxismo creó la zona residencial de Vega de Arriba; y hay que ver lo que esto significa. Las zonas residenciales fueron siempre lugares apartados del bullicio popular para ser habitadas por la aristocracia, y Franco las creó en Mieres para los trabajadores. Ningún otro ha hecho cosa igual en este país, ni creo que se repita otra vez».
Todo esto es cierto, salvo que Franco no lo hizo por «marxismo» del que era ideológicamente lo más opuesto posible, sino por su eminente espíritu patriótico y cristiano. Esto no lo hizo sólo en Vega de Arriba, sino en multitud de pueblos y ciudades por toda la geografía española.

Efectívamente, Franco todo lo hizo por el amor a España con un patriotismo sin igual, logro con estas iniciativas levantar España siendo la envidia de toda Europa junto a su economía.