INTRODUCCIÓN
El debate sobre la memoria histórica continúa siendo uno de los asuntos más controvertidos en la vida pública española. La interpretación del pasado, especialmente en relación con la Guerra Civil, el franquismo y la transición política, genera opiniones muy diversas que reflejan las distintas sensibilidades existentes en la sociedad.
El artículo titulado “El problema que tenéis con Franco”, firmado por el periodista y escritor Salvador Sostres, se inscribe en este contexto de discusión histórica y política. En él se plantea una reflexión sobre la figura de Francisco Franco y sobre la forma en que su legado es interpretado en el debate contemporáneo.
El texto aborda cuestiones relacionadas con la memoria colectiva, la interpretación del pasado y el papel que la historia reciente desempeña en el discurso político actual. Desde una perspectiva crítica y provocadora, el autor invita a reflexionar sobre cómo se construyen los relatos históricos y cómo estos influyen en la percepción del presente.
El problema que tenéis con Franco es que ganó. Os ganó. A diferencia de Hitler o Stalin, Franco ganó la guerra, ganó el orden, ganó la paz y murió tranquilamente en la cama. Tenéis un problema cuando ahora lo queréis borrar, cancelar, o hacerlo parecer un monstruo, porque nadie se mantiene 40 años en el poder si su pueblo no le necesita y le quiere.
El problema que tenéis con Franco no es filosófico, sobre si las dictaduras son buenas o malas. Es un problema personal, porque si se mantuvo tanto tiempo significa que fuisteis incapaces de echarlo y que lo que hizo no pareció tan mal al conjunto de los españoles. No sólo perdisteis la guerra, perdisteis 40 años, y no erais mejor que él y España tuvo suerte no caer en las políticas marxistas que entonces promulgabais. No fuisteis víctimas, fuisteis unos mediocres. Fuisteis unos perdedores, ese adjetivo que con tanto orgullo lleváis y que en contra de lo que siempre habéis creído no hiere ni avergüenza a los que vencieron y describe muy bien en cambio vuestro comportamiento y a dónde llevan los desmanes de vuestra ideología.
El problema no es que la derecha quiera volver a la dictadura, que nadie en su sano juicio lo desea. Vuestro problema es que sólo en la clandestinidad y muy lejos de cualquier posibilidad de llevarlas a cabo, vuestras majaderías pueden resultar románticas y emocionantes para escribir bellas canciones. Tanto presumir de la resistencia y hasta Franco tuvo que enseñaros a hacer la Transición. La clase de basura soviética que defendíais no sólo destruye a las sociedades que la padecen, como vimos cuando el muro cayó en el Muro, o en Cuba o en Venezuela, sino que habría provocado otra guerra. Y habríais perdido de nuevo. El problema que tenéis con Franco es que cuando baje la propaganda y empecemos a estudiar Historia vais a necesitar mucha misericordia.
Cada vez que exhumáis el cadáver de Franco, o lo invocáis, la calavera os mira y os recuerda que perdisteis. Os recuerda que pasaron 40 años y no pudisteis hacer nada; y sentís vergüenza de lo corruptos y ladrones que habéis llegado a ser, sabiendo que él murió con sólo 200.000 pesetas. El desnudo cráneo os mira con ternura y ríe al ver lo asustados que todavía estáis sin su presencia. Se vuelve a sentir joven notando tan vivo vuestro miedo. El problema que tenéis con Franco es que lo echáis de menos. El problema que tenéis con Franco es que cada vez que intentáis enmendarlo hay una verdad que se revuelve y es una verdad que no os deja en buen lugar. El franquismo sociológico, o el patriarcado, no son ideologías ni restos sino los cimientos que nos han hecho como somos –también a vosotros, aunque os duela– y que además han funcionado.
CONCLUSIÓN
El artículo pone de manifiesto cómo la figura de Francisco Franco continúa siendo un elemento central en el debate político y cultural en España. La memoria histórica, lejos de ser un asunto cerrado, sigue generando interpretaciones enfrentadas y discusiones sobre el significado del pasado reciente.
Las distintas visiones sobre el franquismo, la Guerra Civil y la transición reflejan la complejidad de la historia contemporánea española. En este contexto, los artículos de opinión como el de Salvador Sostres contribuyen a mantener abierto el debate sobre cómo interpretar ese periodo y sobre el papel que la historia desempeña en la construcción de la identidad política y social del país.
Comprender el pasado, analizar sus diferentes interpretaciones y debatir sobre ellas forma parte del ejercicio de una sociedad plural. La discusión sobre la memoria histórica seguirá siendo, por tanto, un elemento relevante en el análisis del presente y del futuro de España.
