INTRODUCCIÓN
La figura de Francisco Franco sigue siendo, décadas después de su muerte, uno de los ejes más controvertidos del debate histórico y político en España. En esta entrevista concedida a una televisión francesa, Blas Piñar ofrece su visión personal sobre el legado político de Franco, la evolución de la sociedad española tras 1975 y la posibilidad de que surjan líderes con un papel histórico comparable en contextos de crisis nacional.
Las respuestas, formuladas diez años después del fallecimiento del Jefe del Estado, reflejan una interpretación ideológica muy definida del franquismo, así como una crítica profunda al rumbo político, social y moral que, a juicio del entrevistado, tomó España durante la Transición. El documento resulta de interés tanto para comprender determinadas corrientes de pensamiento político del momento como para analizar cómo se construyen los relatos sobre el pasado reciente.
Pregunta.- Diez años después de la muerte de Franco, ¿qué queda, a su juicio, de su idea y de su política?
Respuesta.- Un juicio favorable, porque la eficacia de las ideas y de la política se comprueba por su acierto o fracaso a la hora de afianzar y acrecentar el bien común. Si de este bien común forman parte ineludible la paz social, la prosperidad económica, el respeto exterior y los derechos fundamentales a la vida, al trabajo, al honor y a la enseñanza, es lógico que, habiéndose logrado todo ello en el Sistema político que acaudilló Franco, el veredicto popular sea favorable y que las ideas que lo forjaron sigan teniendo una vitalidad impresionante, como lo prueban las concentraciones multitudinarias conmemorativas de los sucesivos aniversarios de la muerte del Caudillo.
Pregunta.- ¿Qué le parece a Vd. la Sociedad que ha crecido después de 1975?
Respuesta.- Ha dicho Vd., con acierto, que la sociedad española subsiguiente a 1975 ha crecido. Yo me atrevo a decir, completando su pensamiento, que se trata de un crecimiento anómalo. La Sociedad española se halla progresivamente enferma, depauperada en el orden económico, envilecida en el orden moral, desintegrada en el orden político, desunida en el orden nacional. La Sociedad española es víctima de un ensayo, que dirige el poder en todas sus dimensiones, de debilitación y aniquilación de su metabolismo espiritual. La inseguridad ciudadana, el terrorismo, el paro creciente, el separatismo, la pasividad ante las ofensas de otros países, el entreguismo sin condiciones al Mercado Común o a la OTAN, hacen que nuestra Sociedad malviva en la confusión, la inquietud y la desconfianza. De continuar, así las cosas, España acabará padeciendo, con esos males, una verdadera crisis de identidad histórica.
Pregunta.- ¿Ve Vd. la posibilidad de que surja un nuevo Franco?
Respuesta.- La Providencia –en la que creo– hace surgir hombres de las cualidades únicas de Franco cuando el pueblo lo necesita y, además, lo merece, es decir, cuando en sus minorías más próximas al pálpito de la nación hay una voluntad resuelta de generosidad y de sacrificio. El héroe no es un taumaturgo que crea el clima heroico partiendo de la nada. Su creación aprovecha los elementos básicos e idóneos que la realidad le ofrece. De aquí que nosotros estemos empeñados en la tarea –para que el héroe surja– de preparar, con paciencia y abnegación, tales elementos imprescindibles.
Pregunta.- ¿Ve Vd. un paralelismo entre De Gaulle en Francia y Franco en España?
Respuesta.- En absoluto. Franco fue leal a sus camaradas, y De Gaulle –respetando y reconociendo sus cualidades– no.
CONCLUSIÓN
Esta entrevista a Blas Piñar en una televisión francesa constituye un testimonio significativo del clima ideológico que persistía en determinados sectores de la política española una década después de la muerte de Franco. Más allá de compartir o no las valoraciones expresadas, el texto permite acercarse a una visión concreta del legado del régimen, del diagnóstico sobre la España posterior a 1975 y del papel que, según el entrevistado, desempeñan los líderes en los momentos de crisis histórica.
Desde una perspectiva documental, estas declaraciones ayudan a contextualizar el debate político y social de la época, aportando una fuente más para el análisis crítico del pasado reciente de España y de las distintas narrativas que se han construido en torno a la Transición y al franquismo.
