INTRODUCCIÓN
El 25 de abril de 1961, Francisco Franco se dirigió a los ciudadanos de Huelva desde el balcón del Ayuntamiento de la capital onubense durante una visita oficial a la provincia. El acto reunió a numerosos vecinos que acudieron a recibir al jefe del Estado en un momento en el que la región experimentaba diversos proyectos de desarrollo económico y de mejora de infraestructuras.
En su discurso, Franco agradeció las muestras de apoyo recibidas y reflexionó sobre la situación histórica de la provincia, señalando el abandono que, según su interpretación, había sufrido durante largos periodos. También destacó las iniciativas impulsadas en aquellos años destinadas a modernizar la economía local, mejorar los puertos, ampliar los regadíos y fomentar nuevas oportunidades de desarrollo en la región.
Pronunciado desde el balcón del Ayuntamiento de Huelva, el 25 de abril de 1961.
Onubenses:
Solamente unas palabras para saludaras, abrazar a toda la provincia y expresaras mi reconocimiento por estas muestras de adhesión y entusiasmo en los momentos que la visito.
Todas las veces que he venido a Huelva lo he hecho con el corazón abierto, por ser una provincia que por su situación se encuentra geográficamente alejada del centro de España, y por eso más necesitada de nuestro cuidado y cariño.
Y vengo con .la ilusión de ver hechas realidades las inquietudes dedicadas a vuestros problemas, ya que aquel abandono secular de nuestra Patria se reflejaba en ella de una manera más aguda que en otras comarcas españolas, razón esta por la que retiene más tiempo en las inquietudes mías y de mi Gobierno.
Yo hubiera deseado que este entusiasmo vuestro, esta clara afirmación de confianza, este plebiscito de adhesión que recibimos pudiera contemplarse desde todos los lugares del universo para que acabase de una vez esa cantinela de radios y periódicos al servicio de la malicia comunista o de la masonería, que pretendiendo desconocer a nuestro Régimen lo califican de dictadura, haciendo de menos al regio pueblo español, presentándolo como manso y fácil juguete de los caprichos de sus dictadores.
El que nosotros rechacemos una democracia gárrula y falsa que explota a los hombres y la hayamos sustituido por una más sincera y orgánica en la que el hombre discurre y colabora en las tareas políticas a través de los órganos naturales donde aquél se encuadra y a cuyos candidatos conoce, no quiere decir que no exista una representación leal. Y no venimos aquí a pediros el voto para hacer luego lo que queramos mañana, como pasaba antes. Hoy, vuestros representantes son unos hombres que están en contacto con vosotros en el Sindicato, en el Ayuntamiento, en las representaciones fa- miliares locales. La democracia nuestra es más sincera, va al pueblo, busca en el pueblo lo que el pueblo quiere y lo que el pueblo desea, recoge los anhelos de generaciones para darles forma, recurre a los Consejos Económicos sindicales, donde todas las fuerzas y sectores de las provincias tienen su expresión y a los que las Hermandades y organizaciones llevan sus aspiraciones, sus anhelos y sus esperanzas, que, resumidos y estudiados técnicamente, se elevan al Gobierno y son recogidos en sus proyectos, que se traducen en escuelas, casas, pequeños y grandes regadíos, industrializaciones y acondicionamientos de puertos como el vuestro, abandonado durante tantos años; todas esas obras levantadas en estos años, que están cambiando la estructura de España y logrando el resurgir de nuestra Patria.
Hoy mismo, cuando recorría esos llanos en las cercanías de la capital, pensaba y preguntaba si no es posible el investigar las posibilidades de agua con que regarlos, como ya hemos hecho en otros lugares mediante perforaciones. Y es que el Movimiento Nacional, como tantas veces dije, no permanece estático; como movimiento, avanza, va siempre hacia adelante, buscando y recogiendo inquietudes para darles forma y aplicarles las soluciones que la técnica ofrece. Por eso, en este Movimiento está el futuro y el porvenir de España, y en vosotros, el identificaros con él, cuidarlo y proyectarlo en el futuro.
Gracias a todos por vuestro entusiasmo y ¡Arriba España!.
CONCLUSIÓN
El discurso pronunciado en Huelva se enmarcó dentro de la visita oficial que Franco realizó a distintas localidades del sur de España en abril de 1961. En su intervención destacó las obras públicas, las iniciativas agrarias y los proyectos de modernización que, según el planteamiento del régimen, buscaban transformar la estructura económica de provincias históricamente menos desarrolladas.
La alocución al pueblo de Huelva reflejaba también la intención de presentar estas actuaciones como parte de un proceso de desarrollo nacional basado en la colaboración entre las instituciones y la población. En aquel contexto, el acto desde el balcón del Ayuntamiento simbolizaba la relación directa entre el jefe del Estado y los ciudadanos durante sus visitas a diferentes regiones del país.
