Imagen alegórica de Francisco Franco dirigiéndose al pueblo salmantino el 2 de mayo de 1937, en un acto multitudinario durante la Guerra Civil española.
INTRODUCCIÓN
El discurso dirigido al pueblo salmantino el 2 de mayo de 1937 se inscribe en una estrategia de resignificación de las fechas históricas nacionales durante la Guerra Civil española. En él se establece una conexión simbólica entre el levantamiento popular de 1808 y el conflicto contemporáneo, presentando ambos como expresiones de defensa de la identidad y la independencia de España. El texto refleja el uso del pasado histórico como elemento legitimador y movilizador en un contexto de guerra…
PUEBLO salmantino, españoles todos:
Hoy celebra de nuevo España el Dos de Mayo, fiesta dé la Independencia, fiesta de la entraña de España, del pueblo español, que representado en el pueblo madrileño, como vosotros se alzó en armas un día para combatir lo que no era español. y sí extranjero.
Lo mismo que en aquella fecha que hoy se conmemora se unieron los hijos de Madrid, así se unen hoy todos los españoles para salvar a nuestra querida Patria.
El Dos de Mayo de España nos lo habían arrebatado, y aquella fiesta nacional tan española había desaparecido, y tuvo que surgir un 17 de julio glorioso y un nuevo y santo Alzamiento nacional, para que volviéramos a ser españoles, para que surgiese nuestra fiesta, la fiesta de la Independencia de España, del buen pueblo español, del que se alzó en contra de los invasores, del que atesora aquellas mujeres que morían en las calles, animaban a sus hombres o curaban a sus heridos, y hasta esgrimían las armas cuando aquéllos sucumbían; mujeres como las de hoy, las animosas que dan sus hijos a España, las que les empujan a alistarse en nuestras banderas, las que mueren martirizadas por las turbas rojas proclamando su fe en Dios; para mantener y afirmar nuestra fiesta nacional, para perseverar en el engrandecimiento de la Patria, fiel expresión de la unión de todos los españoles, con el corazón en alto, con el pensamiento en el pueblo, con el norte de la justicia social, de la fraternidad cristiana y de la fe católica, de toda esa grandeza que intentaban arrebatarnos y que está en el pensamiento, de los que luchan en los frentes por España, por España y por España:
¡ARRIBA ESPAÑA! ¡VIVA ESPAÑA!
CONCLUSIÓN
Este mensaje al pueblo salmantino pone de manifiesto la importancia atribuida a la memoria histórica y a los símbolos nacionales en la construcción del discurso político de 1937. Al evocar el Dos de Mayo como fiesta del pueblo español, el texto refuerza la idea de continuidad histórica y de unidad nacional en torno al sacrificio, la fe y la movilización colectiva. Su valor reside, más allá del contenido retórico, en ofrecer una muestra clara de cómo los acontecimientos del pasado fueron reinterpretados para sostener el relato y los objetivos del momento bélico.
