INTRODUCCIÓN
El 6 de agosto de 1952 tuvo lugar la inauguración del Pantano del Ebro, una de las grandes obras hidráulicas del periodo de posguerra, concebida para regular el caudal del principal río del noreste peninsular y ampliar las zonas de regadío en los valles agrícolas. En el acto, Franco pronunció un discurso en el que vinculó la política de embalses con la idea de desarrollo económico, autosuficiencia y cohesión territorial. Este texto se inserta en la narrativa oficial del régimen sobre la transformación del paisaje rural mediante infraestructuras hidráulicas, consideradas estratégicas para asegurar la producción agrícola y el abastecimiento de agua y energía.
06 de agosto de 1952.
Unas palabras para agradecer el entusiasmo y la fe que ponéis de manifiesto en estos momentos.
Asistís a un acto histórico, porque histórico es en la vida de España la creación de estos nuevos mares hechos por la mano del hombre. Es una etapa gloriosa de la vida española a la que tenemos la suerte de asistir quienes pertenecemos a esta generación.
Nos dolía España por su sequedad, por su miseria, por las necesidades de nuestros pueblos y de nuestras aldeas, y todo ese dolor de España se redime con estas grandes obras hidráulicas nacionales, con este pantano del Ebro y con los demás que en todas las cuencas de nuestros ríos van creándose, embelleciendo su paisaje y creando ese oro liquido que es la base de nuestra independencia. Si, señores, de nuestra independencia, porque no hay independencia política si no hay independencia económica, y no hay independencia económica si no hay bienestar en nuestros hogares.
Y esto se logra trabajando y con. sacrificios, de lo que es un ejemplo el pantano del Ebro: sacrificio de la Patria en muchos millones, sacrificio de los pueblos de la comarca de su praderío y de sus pastos’ anegados por las aguas, aunque se traduzca después en oro y en cosechas ubérrimas en todos los valles que riega el Ebro, nuestro gran río, todo ello gracias a la unidad de los pueblos y de las tierras de España, a los que llegará ese oro liquido para nuestras cosechas, única forma de hacer la Patria Una, la Patria Grande y la Patria Libre por que luchamos.
¡Arriba España!
CONCLUSIÓN
La inauguración del Pantano del Ebro en 1952 simboliza la centralidad que el régimen otorgó a las grandes obras hidráulicas como motor de modernización económica y de integración territorial. Más allá de la retórica política del momento, estos proyectos tuvieron un impacto duradero en la ordenación del territorio, el regadío y la producción agrícola, transformando comarcas enteras y modificando el equilibrio entre recursos hídricos, paisaje y actividad humana. El discurso pronunciado en este contexto permite comprender cómo se construyó el relato del progreso material en la España de mediados del siglo XX a través de las infraestructuras públicas.
