INTRODUCCIÓN
En 2006, el Parlamento Europeo debatía una propuesta impulsada por los socialistas para condenar oficialmente el régimen franquista. Lo que parecía una iniciativa simbólica de memoria histórica derivó, sin embargo, en una intervención inesperada que generó una intensa controversia política y mediática en toda Europa.
Durante la sesión celebrada en Estrasburgo, el eurodiputado polaco Maciej Marian Giertych, miembro de la ultraconservadora Liga de las Familias Polacas, tomó la palabra para oponerse frontalmente a la condena del franquismo. En su intervención, no solo rechazó la propuesta, sino que elogió abiertamente el golpe de Estado de 1936 y la figura de Francisco Franco, presentándolo como un baluarte frente al comunismo y defensor de la Iglesia católica.
Las declaraciones, recogidas por la prensa internacional, revelaron hasta qué punto el debate sobre la Guerra Civil española y el franquismo seguía siendo un campo de batalla ideológico más allá de las fronteras españolas, insertándose en un contexto europeo marcado por el anticomunismo, el revisionismo histórico y la reinterpretación del pasado del siglo XX.
Era 2006 y los socialistas habían llevado al Parlamento Europeo una propuesta para condenar el franquismo, entonces un eurodiputado polaco, Maciej Marian Giertych de la Liga de las Familias, se levanto para oponerse a la propuesta, la prensa recogió sus declaraciones;
«»Gracias a la Iglesia española, al Ejército español y a Francisco Franco el ataque comunista contra la España católica se pudo superar». Así se ha expresado hoy el eurodiputado polaco Maciej Marian Giertych, de la Liga de las Familias, en una sesión convocada precisamente para condenar el régimen franquista en la Eurocámara en Estrasburgo. Además ha elogiado el golpe de Estado del general Franco el 18 de julio de 1936 por «frenar el ataque comunista» y defender a los católicos y a la Iglesia».
«»La izquierda española se comportaba como los bolcheviques en Rusia, atacando a la Iglesia: 7.000 sacerdotes asesinados, iglesias quemadas, imágenes destruidas. Hubo por tanto una reacción de las fuerzas de la tradición» dijo Giertych».
«El diputado polaco ha asegurado que las brigadas internacionales fueron organizadas por la Unión Soviética, y que el Gobierno de la República estaba «ocupado por células del partido comunista y sus servicios secretos». «Fue un intento de extender el comunismo a un país y la situación de Salazar y de Franco garantizó el mantenimiento de los valores tradicionales», ha señalado».
Poco tiempo después el gobierno de Polonia repudiaba a los polacos que habían participado en las Brigadas Internacionales en España;
«La cancillería de Kaczynski prepara un proyecto de ley que suprimirá las rentas especiales concedidas a los veteranos de la II Guerra Mundial y de la lucha contra el fascismo, lo que afectará a los ex funcionarios de la policía y cuerpos de seguridad, ex miembros de las fuerzas armadas comunistas y también a los brigadistas. Además, el IPN ha pedido la eliminación de Varsovia de los nombres de todas las figuras y símbolos comunistas, entre ellos el de los dombrosiacos (miembros polacos de las Brigadas Internacionales). Para el IPN, los brigadistas fueron unos «traidores», porque combatieron en España para «construir allí el comunismo» y consideran que contribuyeron a la consolidación del régimen totalitario en Polonia, formando un influyente grupo dentro del partido comunista».
CONCLUSIÓN
La intervención de Maciej Marian Giertych en el Parlamento Europeo puso de manifiesto que la memoria histórica no es un asunto cerrado ni circunscrito al ámbito nacional. El elogio explícito del franquismo en una institución comunitaria evidenció la existencia de corrientes políticas europeas dispuestas a reinterpretar —y en algunos casos justificar— regímenes autoritarios bajo el prisma del anticomunismo y la defensa de los “valores tradicionales”.
El posterior posicionamiento del gobierno polaco, que repudió a los brigadistas internacionales y los calificó de traidores, confirmó que estas declaraciones no fueron un hecho aislado, sino parte de una política más amplia de revisión del pasado, especialmente en los países del antiguo bloque del Este. En este marco, la Guerra Civil española se convierte en un episodio instrumentalizado para debates ajenos a su contexto histórico, proyectando sobre ella conflictos ideológicos contemporáneos.
Que en pleno siglo XXI se produjeran elogios públicos a Franco en la Eurocámara subraya la fragilidad del consenso europeo sobre la condena de los totalitarismos y la dificultad de construir una memoria común. Lejos de ser una anécdota, este episodio demuestra que el pasado sigue siendo utilizado como arma política, incluso en el corazón de las instituciones que se presentan como garantes de los valores democráticos.
