Imprescindible el Testimonio de Manuel Hedilla y los libros citados : La falange del silencio y Manuel Hedilla , 235 dias al frente de la Falange
Tambien mi intervención en el programa Tiempos Modernos sobre los acontecimientos de abril de 1937 .
Hedilla , la Falange sin Jose Antonio
Manuel Hedilla ( 1902-1970 ) es una figura singular , obrero y emprendedor, sin gran formación intelectual pero de gran capacidad organizadora y de trabajo , honrado y austero, leal hasta la muerte, logra con pocos medios y a base de sacrificio y esfuerzo disciplinar a las bases, encuadrar en Banderas de Falange a numerosos combatientes , controlar a los nuevos afiliados y convertir a Falange en el único partido – tradicionalistas aparte – del bando nacional . Recrimina la represión indiscriminada, acentúa el mensaje obrerista abriendo las puertas a todas las personas de buena voluntad que quieran trabajar por España. Y no rehúye la propaganda ni la batalla cultural rodeándose de un buen equipo de intelectuales encabezado por Victor de la Serna y Ximenez de Sandoval.
También – naturalmente y teniendo en cuenta el escenario internacional de la época – admira a Italia y Alemania, mantiene buenas relaciones con sus embajadas y con la ayuda de sus asesores va soñando ( pese a trauma de la muerte de Jose Antonio el 20 de noviembre de 1936 que deciden no reconocer ) en Falange como partido de Estado y en una división de poderes , Franco como jefe militar y Jefe del Estado y Falange como directora del Gobierno, con la única presencia obligada de los carlistas que mantienen su organización .
El éxito de la gestión de Hedilla , su austeridad y compromiso generan recelos en varios falangistas que se percatan de que el triunfo total puede estar cercano, que la guerra se va a ganar casi con seguridad, y que el fusilamiento de Jose Antonio ha dejado huérfana una Falange que ahora se ha convertido en instrumento de poder.
El 20 de noviembre la noticia del fusilamiento de Jose Antonio llega al bando nacional, pero la Junta de Mando – Hedilla incluido – decide si no ocultarlo, porque no puede no reconocerlo oficialmente y ponerlo en duda. Franco deja hacer pero la idea de iniciar el mito del Ausente no es suya.
Lejos de amilanarse Hedilla continúa con su actividad frenética y a menudo compleja al mantener la pureza de las ideas. Así en su discurso de nochebuena de 1936 en Radio Nacional, Hedilla dice:
«Y me dirijo a los falangistas que se cuidan de las investigaciones políticas y policiales en las ciudades, y sobre todo en los pueblos. Vuestra misión ha de ser obra de depuración contra los jefes cabecillas y asesinos. Pero impedid, con toda energía, que nadie sacie odios personales, y que nadie castigue o humille a quien, por hambre o desesperación, haya votado a las izquierdas».
«Todos sabemos que en muchos pueblos había –y acaso hay– derechistas que eran peores que los rojos. Quiero que cesen las detenciones de esa índole y, donde las haya habido, es necesario que os convirtáis vosotros en una garantía de los injustamente perseguidos».
Igualmente la Jefatura de Prensa y Propaganda, cumpliendo órdenes de Hedilla, imprimió y distribuyo textos de José Antonio, siendo el más importante el del mitin del cine Europa del 2 de febrero del 36, del que cabe destacar sus párrafos más revolucionarios:
«…el capitalismo liberal desemboca, necesariamente, en el comunismo. No hay más que una manera, profunda y sincera, de evitar que el comunismo llegue: tener el valor de desmontar el capitalismo, desmontarlo por aquellos mismos a quienes favorece, si es que de veras quieren evitar que la revolución comunista se lleve por delante los valores religiosos, espirituales y nacionales de la tradición. Si lo quieren, que nos ayuden a desmontar el capitalismo, a implantar el orden nuevo
El cuartel general de Franco no suele intervenir porque se encuentra volcado en una guerra que aún no está decidida, pero Hedilla comienza a granjearse enemigos y envidias en muchos ámbitos . El tema central es la organización política del nuevo Estado si como cada vez parece más cercano, se va a obtener la victoria. Franco ha delegado los asuntos políticos en su hermano Nicolás que tantea diversas fuerzas y personas con la idea germinal de crear un partido franquista. Pero el proyecto no entusiasma a Franco . Manuel Alcalá en su libro sobre Hedilla insiste en el progresivo deterioro de la relación entre los dos hombres, y además medita sobre el escenario peligroso para aquel de un pacto natural entre falangistas y carlistas con la aceptación de un Rey consensuado. Tal vez en teoría fuese así, pero la realidad era muy diferente . Carlistas ( con un determinado y poco transigente Manuel Fal Conde 1894-1975 ) y falangistas tenían complicado un acuerdo ya que Falange , crecida por los miles de nuevos afiliados, pedía la absorción pura del carlismo , algo que difícilmente podía ser aceptado . Por otra parte el rey carlista, el anciano Alfonso Carlos de Borbón y Austria-Este ( 1849- 1936 ) había muerto en un accidente en Viena el 29 de septiembre de 1936 ( poco después por tanto de haber autorizado la participación de los requetés el 18 de julio ). El pretendiente Alfonso Carlos ( 87 años en 1936 ) era hermano del mítico Carlos VII . Su fallecimiento sin descendencia significa el final de la línea directa de los carlistas como pretendientes al trono de España, por lo que se designa como sucesor a Alfonso XII, como descendiente de Francisco de Paula de Borbón, hijo de Carlos IV y hermano de Fernando VII y Carlos María Isidro. Posteriormente se designa a su sobrino Francisco Javier de Borbón-Parma como sucesor de estos derechos al trono, al considerar que Francisco de Paula de Borbón había traicionado los principios del tradicionalismo, por lo que Alfonso XIII, no podía ser el designado como heredero de los derechos al trono de Francia y como pretendiente carlista.
https://carlismo.es/tag/don-alfonso-carlos/
Es decir, en 1937 Alfonso XIII vivía en el exilio, y tras descartar a sus hijos mayores por sus enfermedades, el infante Don Juan era el candidato Alfonsino de futuro. La rama carlista designa un candidato ya indirecto, el abanderado de la Tradición, Javier de Borbón- Parma ( 1889-1977 ) . Por si fuera poco la embajada italiana anduvo enredando durante algún tiempo con la posibilidad de que la familia Saboya – monarcas en la Italia de Mussolini – accediera a un presunto y futuro trono de España. ( coletazos de aquel Amadeo de Saboya que trajera Prim al trono en 1870). Por último el posible distanciamiento entre Hedilla y Franco no le impedía a éste colocarle en un lugar preeminente en la Junta Política tras el Decreto de Unificación.
Un hecho capital cambiara el escenario político y es la llegada a zona nacional de Ramon Serrano Suñer ( 1901-2003 ) el 20 de enero de 1937 . Abatido por los meses de agonía, por los asesinatos de sus dos hermanos, pero firme y decidido a todo, el cuñado de Franco y amigo íntimo de Jose Antonio posee el bagaje intelectual y la brillantez suficientes como para hacerse con la dirección política de todo. Y así se va a producir de forma casi inmediata El choque con Hedilla es inmediato y seguramente éste no supo sortearlo con habilidad suficiente.
Serrano sustituye enseguida a Nicolás Franco y comienza a actuar. Ante el asombro de Hedilla ralentiza las operaciones para canjear a Raimundo Fernández Cuesta ( el otro gran amigo de José Antonio que tiene la ventaja de haber sido también brazo derecho en la dirección de Falange, organización a la que Serrano había sido ajeno como diputado de la CEDA ). El fundador de Falange le ofreció a su amigo entrar en el antipartido, pero éste no se decidió consciente de que su posición ideológica estaba mejor situada en la CEDA .
Pero ahora es diferente, Serrano comprende que el viento de la historia y el fragor de la guerra – más el escenario internacional con la pujanza de Alemania e Italia – han desplazado a la CEDA, al Bloque Nacional, a los alfonsinos, a todo el bando nacional salvo a Falange y al carlismo . Serrano ha conocido bien a Jose Antonio, y aunque en las cartas futuras con Hedilla éste no le reconoce bondad alguna, seguramente actuó con sinceridad al querer adoptar la esencia falangista como base ideológica del Nuevo Estado .Si bien naturalmente adaptada a la nueva situación de caudillaje indiscutible de Franco y a la amalgama heterogénea de fuerzas que le apoyan .
En el Estado campamental de Salamanca , casi desde la nada , Serrano Suñer va a edificar las bases jurídicas y estructurales de un Estado . Su carisma, encanto personal y brillantez le harán ganar todo tipo de colaboradores y apoyos, incluso entre los falangistas más puros como Ridruejo que comprenden que la única posibilidad de llevar a la práctica una parte de la idea falangista pasa por él. . Es interesante analizar las impresiones que éste recoge en sus memorias sobre Serrano acerca de su inteligencia, dotes de mando, continua presencia en todos los ámbitos. Ciertamente Ridruejo lamenta que con la “ tabula rasa” que existía en aquel momento no se hubiera lanzado a la revolución soñada , pero también reconoce la dificultad tremenda; primero por la guerra que era prioritaria terminar y ganar, después por la Segunda guerra mundial y finalmente porque Franco no quería una organización fascista para el Estado.
Serrano en sus varios libros de memorias y recuerdos recoge con cierta vanidad sus muchos proyectos, desprende su resentimiento contra su cuñado pero paradójicamente desgrana continuamente disputas entre los dos que casi siempre se saldan con el Caudillo cediendo en su idea original y haciendo caso a las propuestas de Serrano . Este poder casi omnímodo como era previsible despertó envidias terribles en muchos sectores sobre todo en el Ejército.
En esta infernal partida de ajedrez, Hedilla trató de sobrevivir y de dar su batalla falangista con su honradez, su ingenuidad y su ardor revolucionario.
Hedilla estaba apoyado por numerosos jefes de distrito del norte y del centro, como Jesús Muro en Aragón, José Moreno en Navarra y José Sainz en Toledo. Además recuperó a Gimenez Caballero ( 3 noviembre 1936 ) se rodeó de escritores como Victor de la Serna ( 1896 – 1958 ) para elevar el nivel de sus comunicaciones . De la Serna era hijo de la célebre escritora Concha Espina que había apoyado con entusiasmo la causa nacional , Fue cronista parlamentario y asistió a las tertulias de la Ballena Alegre con la corte literaria de Jose Antonio . Siempre fue fiel a Hedilla y sufrió sanciones cuando difundió en prensa y radio los discursos mas duros de Jose Antonio y más tarde tras la detención de su mentor. Durante la guerra colaboró en la mayoría de los medios de comunicación falangistas: Vértice, Legiones y Falanges, Jerarquía, Fotos… Acabada la Guerra Civil, pasó a dirigir el diario Informaciones (1939-1948). En 1953 fue nombrado corresponsal de ABC. Se le atribuye la invención del apelativo “el Ausente” para referirse a José Antonio Primo de Rivera durante la Guerra Civil. En el entierro de Unamuno, fue uno de los falangistas porteadores del ataúd del filósofo, y quien dio el grito ritual falangista de “¡Miguel de Unamuno, presente!”
Otra presencia relevante fue la del periodista, escritor y diplomático Jose Antonio Gimenez Arnau ( 1912-1985 ) . En enero de 1937 Hedilla le había nombrado delegado nacional de Prensa. Tras la crisis de la unificación, Arnau se pasó al bando de Serrano quien le encargó la redacción de la dura Ley de Prensa de 1938.
Además cultivó la buena relación con las embajadas de Alemania e Italia y sabedor de que carlistas y falangistas debían colaborar inició conversaciones a tal efecto. El esquema de las negociaciones giraba en torno a la aceptación por los tradicionalistas del ideario de Falange a cambio de la de la monarquía tradicionalista. Pero los carlistas, encabezados por Fal Conde insistían en la regencia de su pretendiente Javier de Borbón, y la necesidad de suprimir los partidos políticos. Falange optaba por un partido único y en toco caso proponía la absorción del tradicionalismo por la propia Falange
Y finalmente Hedilla trató de acercarse al entorno de Franco . Su idea soñada era dividir el poder, Franco en el ejército y la jefatura del Estado y Falange en la dirección política, no tanto para él mismo ( Hedilla carecía de ambición desmedida ) sino para el antipartido . Por ello en varias ocasiones comentaba su deseo de que Fernández Cuesta – notario y oficial jurídico de la armada con sólida formación intelectual y jurídica se incorporase a la zona nacional . Seguramente con el propósito de entregarle el mando de la Falange –
Alcalá en su libro menciona un posible deterioro de las relaciones entre Franco y Hedilla a medida que éste iba fortaleciendo el Partido; sin duda no fue capaz de cultivar las relaciones idóneas seguramente porque estaba entregado a la agotadora gestión diaria, pero ello no mermaba su absoluta lealtad. Por otra parte los acontecimientos posteriores demostrarían que el Cuartel General de Salamanca contaba con él.
Hedilla ante los continuos movimientos y rumores de una unificación, mueve ficha con Fal Conde , jefe de los carlistas :
Manuel Hedilla, Jefe de la Junta de mando Provisional de Falange Española, conoció la idea de unificadora de Franco a principios de 1937 y, ante su inevitable promulgación, trató de adelantarse pactando una unificación provisional de Falange y Requeté mientras durase la guerra, llegando a un acuerdo que entre otras cosas establecía que no aceptarían cargos en la nueva organización que Franco crease. Falange Española no era antifranquista, veía al general como un militar capaz de ganar la guerra, pero al que no le correspondería después la dirección política del nuevo estado, que Falange quería para sí y para su doctrina. Manifestar que Manuel Hedilla era partidario de la unificación promovida por Franco es faltar a la verdad, los hechos hablan por sí solos. Se opuso a ella no aceptando el cargo que le propuso Franco al darse cuenta de que, por un lado, se acababa con la independencia de la organización quedando hipotecado su futuro político, y por otro, por la palabra dada a los carlistas, que también mantuvieron, a excepción de un grupo de traidores, a D. Javier de Borbón y a D. Manuel Fal Conde, Jefe Delegado de la Comunión Tradicionalista, encabezados por el Conde de Rodezno, Tomás Domínguez Arévalo. Los acontecimientos se precipitaron por culpa de los llamados sucesos de Salamanca en los que un grupo de falangistas, Pilar Primo de Rivera, Rafael Garcerán, Sancho Dávila, Agustín Aznar etc…, por ambición y estulticia, trataron de destituir a Hedilla de su jefatura en aquellos cruciales momentos de necesaria unidad y disciplina. Curiosamente, fue Agustín Aznar quien había propuesto a Hedilla para la Jefatura Provisional de la Falange sin que él lo supiese ni se propusiese. El periodo que va desde el 18 de julio del 36 hasta la unificación en abril del 37 es el de mayor crecimiento, expansión y poder de la Falange. Mas de 80.000 milicianos en el frente, dos academias militares de jefes de centuria, una poderosísima segunda línea en la retaguardia, con el Auxilio Social como abanderada, y ocupada de labores encaminadas a surtir de necesidades básicas a los más desfavorecidos, la mayor red de prensa y propaganda de zona nacional, servicio exterior propio, servicio de información. Todo un estado dentro de un estado creado por Manuel Hedilla y sus colaboradores, en fin nada que parezca propio de una marioneta o de una persona endeble
https://www.elconfidencial.com/cultura/2022-01-21/manuel-hedilla-falange-franco_3360784/
Pedro Gamero del Castillo ( 1910-1984 ) con autorización de Hedilla pero con autonomía sigue estas reuniones que no iban a conducir a nada eficaz dado el abismo de las dos posturas . Gamero era un neofalangista proveniente de la CEDA pero contaba con el apoyo total de Serrano. Llegó a ser Ministro sin cartera y vicesecretario de FET entre 1939 y 1941 ( como contrapeso al Secretario General, Agustín Muñoz Grandes ) y pese a su abierta postura pro-nazi en aquellos años terminó formando parte del Consejo Privado de Don Juan de Borbón.
Falange pide la integración del Requeté en sus filas y el predominio total de su doctrina con la única concesión de la aceptación de la monarquía. Los carlistas quieren una integración a medidas sin perder cada uno sus señas de identidad.
El gran golpe: El caso Hedilla o cómo Franco se quedó con Falange Joan Maria . THOMAS
Pero la sombra de la división acechaba al antipartido . El bloque más unido y receloso de Hedilla , estaba formado por los llamados “legitimistas” de la Jefatura de Madrid , encabezados por Agustín Aznar que había coordinado sin éxito los intentos de rescate de José Antonio Primo de Rivera , Sancho Dávila, y la propia Pilar Primo de Rivera, muy unida a Aznar y a Davila .
Una figura igualmente relevante del grupo era el pasante y amigo de José Antonio, Rafael Garcerán Sánchez (El Algar, Murcia, 1906- Madrid, 1991), evadido del cuartel de la Montaña de Madrid que llegó a Salamanca el 8 de septiembre de 1936
La Junta se reunía muy poco, lo que luego sirvió a los conspiradores para acusar a Hedilla de personalismo . Y ciertamente la actividad se incrementaba a cada paso. Así, nombra a José Antonio Girón de Velasco (Herrera de Pisuerga, Palencia, 1911- Fuengirola, Málaga, 1995) como jefe de milicias de Valladolid. En septiembre propone a la Junta de Defensa Nacional un proyecto de decreto para apoyar a los agricultores y también solicita la formación de un grupo asesor técnico de ingenieros agrónomos y de peritos obteniendo ambas cosas.
https://www.tdx.cat/bitstream/handle/10803/460888/TESI.pdf?sequence=1&isAllowed=y
Las tensiones entre Andrés Redondo y Manuel Hedilla ya venían desde el momento de la elección del segundo como jefe de la Junta, puesto que Redondo quería ese cargo para si mismo. Sin embargo, el 2 de septiembre, durante la reunión celebrada en la Universidad de Valladolid, Andrés fue nombrado vocal de la Junta de Mando provisional y sus ambiciones se vieron frustradas por haber sido elegido Manuel Hedilla como jefe de la Junta, puesto al que él aspiraba. Sin embargo, esta supuesta ambición contrasta enormemente con las palabras que recogió Javier Martínez de Bedoya cuando el día 25 de septiembre de 1936 por la noche, a su llegada a Valladolid, se presentó en el despacho de Andrés Redondo y, según Bedoya: «me hace ver la enorme carga que han echado sobre él, contra su voluntad, y describe minuciosamente la complejidad de la Jefatura Territorial, a la vez que formula su propósito de que la gestión que se le ha encomendado sea lo más breve posible, puesto que el debe dedicarse a sus cosas, a su Banco
. Estas palabras, sin embargo, estarían más acorde con la opinión de alguien como José Antonio Girón de Velasco: «Andrés Redondo, hermano de Onésimo, era entonces delegado territorial de la Falange. Le había nombrado Hedilla a la muerte de Onésimo, suponiendo en Andrés la misma grandeza del hermano. Nada más lejos. Creo que lo único que sabía de Falange era que llevábamos camisa azul»356. La opinión de Javier Martínez de Bedoya iba en la misma línea: «Nunca tuvo Andrés ni un ápice de nacionalsindicalista» . Pero ¿cuáles fueron los motivos reales de su destitución?
Entre las razones que se barajaban como posibles causas de su destitución, estaba la de un intento de asesinato de José Antonio Girón de Velasco por parte de Andrés
Al parecer, Girón se presentó ante Hedilla y le denunció. El jefe de la Junta de Mando se reunió con Redondo posteriormente, y durante este encuentro parece que Redondo quiso desenfundar su pistola, tras lo cual Hedilla le suspendió. Sin embargo, esta versión de los hechos fue cuestionada cuando salieron a la luz las actas de la Junta de Mando provisional, publicadas por Joan Maria Thomàs
Manuel Hedilla presentó a la Junta un escrito donde explicaba los motivos por los que había suspendido como Jefe Territorial a Andrés Redondo. Hedilla, además, pidió a la Junta que ratificara esta destitución y que acordara su baja como vocal de la Junta de Mando provisional. Redondo negó todas las acusaciones, pero la Junta, después de deliberar en ausencia del acusado, ratificó todas las acusaciones y acordó por unanimidad destituirle de la Jefatura Territorial y del cargo de vocal de la Junta. Según este documento, a Redondo se le acusó de «intrigas y deslealtades contra los mandos del movimiento»lo cual era una acusación muy grave y que al parecer estuvo basada en hechos reales.
Muy interesantes para la documentación de este período : ACTAS DE LAS REUNIONES DE LA JUNTA DE MANDO PROVISIONAL DE FALANGE ESPAÑOLA DE LAS J.O.N.S. CELEBRADAS DURANTE EL PERÍODO 5 DE DICIEMBRE DE 1936-30 DE MARZO DE 1937 Joan Maria Thomas Universidad Autónoma de Barcelona
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Un artículo más o menos discutible serviría a los adversarios de Hedilla para acusarle de nuevo y de forma explicita de culto a la personalidad. El texto había sido encargado a Víctor de la Serna por el Delegado Nacional de Prensa, José Antonio Giménez-Arnau.
Según contó Arnau e Franco, al conocer el folleto comentó con a sus colaboradores: “A ver si aprenden ustedes cómo se hace propaganda de un jefe”.
El periódico segoviano El Adelanto publicó el 17 de enero ese artículo titulado “Hedilla, 120 por hora.” En la parte final se abogaba por el nombramiento definitivo de Manuel Hedilla como jefe nacional de la Falange.
Yo le he visto jugar como un chico con los muchachos de la escolta, obreros como él. Y le he visto también cruzar salones imponentes, con un aire sencillo, pero mayestático, de césar campesino, de gran conductor de pueblos…Obrero de España, hidalgo artesano, maquinista de barco, adalid por la gracia de Dios del Movimiento de la Falange (…) Viéndole, oyéndole, contemplando su único minuto de melancolía, que es cuando piensa en el Ausente, uno dice íntimamente, con un convencimiento biológico: “¡Este es, este es!
Los conjurados contra Hedilla -Aznar, Garcerán, Dávila, Moreno- incrementan sus gestiones. Consiguen la adhesión de Girón y González Vicén. Dionisio Ridruejo, por su parte, permanece indeciso. En el norte, consiguen el apoyo del jefe de León, el doctor Fernando González Vélez. Los dirigentes falangistas de Extremadura dudan; los del sur, Miranda y Arenado están con los rebeldes. Giménez Caballero colabora con los conjurados, pero sin implicarse demasiado.
El 11 de abril, Hedilla marcha a San Sebastián a una reunión con los monárquicos representados por Jose María de Areilza . Conoce los movimientos de los rebeldes pero no actúa hasta que por fin convoca Consejo Nacional para el 26 de abril con un punto clave en el orden del día : la elección de jefe nacional .
La tragedia de Salamanca. Abril 1937
Manuel Alcalá narra con detalle en su libro citado sobre Hedilla la tragedia de Salamanca. El Testimonio de Manuel Hedilla describe igualmente con todo lujo de detalles aquellas horas en las que la Falange organizaba su propio suicidio.
El núcleo principal de los legitimistas (Aznar, Dávila y Garcerán) y Moreno se dirigieron a la sede de la Junta de Mando para presentar a Hedilla una serie de duras acusaciones de fracaso y errores en el ejercicio de sus funciones debido, sobre todo a lo que ellos llamaron “ineptitud manifiesta del camarada Manuel Hedilla por su analfabetismo, que le obliga a caer en manos de los sicarios más insolventes y de los hombres más peligrosos para el movimiento, de quienes se siente prisionero”. Lo acusaron de reemplazar la Junta de Mando con gente de su propia pandilla personal. Basándose en un estatuto del partido que estipulaba que si el jefe nacional tenía que estar ausente de España por un tiempo considerable un triunvirato debía gobernar en su ausencia, anunciaron que ellos tenían mayoría de votos en la junta y procedían a destituir a Hedilla en favor de un nuevo triunvirato formado por Aznar, Dávila y Moreno, con Garcerán como secretario. Los tres se hicieron cargo del mando. Ese mismo día y por separado, cada uno de ellos y Hedilla se presentaron en el cuartel general de Franco para informar al Estado Mayor del desarrollo de los acontecimientos. Y ambas parte fueron convencidas con halagos de que eran ellas las que gozaban de la aceptación.
El relato de los hechos justifica que Ricardo de la Cierva lo calificara como “ el suicidio de la Falange “ . De forma casi fatalista se ha comenzado a sembrar – como pasaría en el bando republicano – el germen de una guerra civil interna sobre todo cuando los conjurados el 16 de abril ocupan las oficinas de Falange en Salamanca pero no logran torcer la voluntad de Hedilla , éste acude a informar al cuartel General de Franco que le ofrece protección que rechaza . Y a continuación decide el contraataque.
El día 16 por la tarde – cuenta ahora Stanley Payne – el oficial finlandés Carl von Haartmann, jefe de la escuela de formación de oficiales falangistas en San Pedro de Llen (Salamanca) recibió órdenes de armar a sus cadetes y trasladarlos a la capital.
La noche del 16 al 17 iba a ser larga y tensa En un intento de evitar lo que puede ser un enfrentamiento violento , Goya Alonso, joven falangista que ha compartido celda con Davila en Alcalá de Henares se ofrece para mediar y tratar de convencerle con el fin de que deponga su actuación. Hedilla acepta pero el riesgo es grande ya que Goya acude al hotel donde se aloja Dávila acompañado por cuatro escoltas armados. Hay multitud de declaraciones de los testigos aunque tal vez nunca se pueda saber la verdad de aquellos minutos, pero lo cierto es que Goya entra con un acompañante en la habitación de Davila ( los otros tres escoltas le esperan convenientemente situados ) . Allí está el falangista con otro escolta, Peral ( en el hotel hay varios más que vigilan a los recién llegados ). Suenas disparos y estalla una bomba de mano. Goya y Peral caen muertos. A los pocos minutos la Policía militar detendrá a todos los allí presentes.
El consejo se había adelantado al 18 de abril en vista de la tensión creciente de los últimos días y se celebrará con el cuerpo de Goya aún presente y con Davila y Garcerán en la cárcel.
Hedilla inicia la sesión del Consejo Nacional que tiene previsto celebrar sesiones el 18 y el 19 de abril. El máximo responsable de la Junta de Mando Provisional dio cuenta del pliego de cargos presentado contra él , denunció el intento del triunvirato de hacerse con el poder de la Falange y procedió a la votación para la jefatura nacional .
Tras el escrutinio, resultó elegido por diez votos contra cuatro, sobre veintidós; el resto eran papeletas en blanco. Seguidamente Hedilla acudió ante Franco y le confirmó que había sido confirmado como jefe de FE. Este respondió que le felicitaba y que él mismo deseaba que así ocurriera y le convenció para que se asomara al balcón junto a él. Hubo aplausos y vivas para ambos.
El 19 de abril concluye el Consejo y Hedilla destituyó de su cargo de jefe de milicias a Aznar, el único miembro del triunvirato rebelde que estaba en libertad. Thomas afirma que este acto parecía llevar el sello de Franco, pues Aznar y todos sus seguidores, incluida su guardia personal, fueron enviados al frente.La victoria del nuevo Jefe Nacional parecía completa. Sin embargo, a las ocho de la tarde de aquel día, Hedilla recibió en su domicilio el texto del decreto que Franco se proponía leer la misma noche en Radio Nacional, por el que se ordenaba la unificación forzosa de la Falange y los carlistas.
En su discurso, redactado por Serrano Súñer, queda claro el estado de la cuestión:
Como en otros países de régimen totalitario, la fuerza tradicional viene ahora a integrarse en España en la fuerza nueva. Falange Española aportó con su programa masas juveniles, propagando con un estilo nuevo una forma política y heroica del tiempo presente y una promesa de plenitud española.Los Requetés, junto a su ímpetu guerrero, el sagrado depósito de la tradición española, tenazmente conservado a través de los tiempos, con su espititualidad católica,
El día 22 Franco nombra la Junta Política de FET y Hedilla aparece el primero de la lista . Sin embargo declina la oferta. En el decreto nº 266 se establecía:
En cumplimiento de lo prevenido en el artículo 2º de mi decrero número 255, y a los efectos que en él se expresan, procede nombrar la mitad de miembros del Secretariado o Junta Política de la FET y de las JONS y en su virtud dispongo
Artículo único. Son miembros del Secretariado político de FET y de las JONS don Manuel Hedilla Larrey, don Tomás Domínguez Arévalo (conde de Rodezno), don Darío Gazapo Valdés, don Tomás Doiz de Espejo, don Joaquín Miranda; don Luis Arellano Dininx, don Ernesto Giménez Caballero, don José María Mazón, don Pedro González Bueno y don Ladislao López Bassa.
Franco trató de persuadir a Hedilla mediante emisarios, pero él se mantuvo en su negativa. Según Thomas y García Venero, que recoge el testimonio del propio Hedilla, Pilar Primo de Rivera le había aconsejado que no aceptase el cargo. También le instaron a rechazarlo Aznar – que parecía haber olvidado la rebelión de Dávila – y tal vez Dionisio Ridruejo, sobre todo porque éste ya pensaba en su propio futuro al lado de Serrano.
La realidad es que todas las jefaturas provinciales deben obedecer el Decreto y por tanto ha desaparecido su autonomía.
La situación se precipita cuando, horas después, es enviado un telegrama a todos los jefes provinciales de la zona sublevada en el que (al parecer está escrito por José Sainz, jefe territorial de Castilla la Nueva según ha aportado J l Jerez Riesco en su libro recopilatorio : La Falange del silencio ) se decía que, para evitar malas interpretaciones, solo obedecieran órdenes emanadas del mando supremo. Posteriormente se consideró que este escrito constituía un gesto de desafío a Franco, pero su contenido no era subversivo, en todo caso ambiguo. Y además lo envió Sainz sin que quede clara la autorización expresa de Hedilla .
Generalísimo ordena modificaciones que hubieres por conducto mando supremo Falange. Sancionaré severamente iniciativas propias cualquier mando Falange sobre decreto fusión. acusa recibo urgente. jefe nacional, Hedilla
La presión continua (Millán Astray y Gimenez Caballero le piden que acepte). El 25 de abril Hedilla es detenido e internado en la cárcel .
En el texto alucinante del auto de procesamiento se decía, en primer término, que el triunvirato constituido por los falangistas conjurados era legal. 8 como sabemos, Franco no lo consideró así y nombro a Hedilla miembro de la Junya Política del partido unificado. Liego se acusa a Hedilla de haber ordenado el arresto de Sancho Dávila y decidido que fuese conducido a su presencia “para de esta manera revocar el acuerdo tomado sobre el triunvirato”.
Manuel Hedilla -decía el tercer resultando- abusando de que la opinión pública general aún le consideraba como jefe de la Falange, solicitó y obtuvo unos camiones, con los que intentó traer a esta capital a fuerzas de Falange destacadas en Pedro Llen para montar una guardia en los locales de la Junta de Mando, lo que no consiguió por la oportuna intervención de la autoridad militar. Manuel Hedilla- se afirmaba en otro resultando- a fin de adquirir productos para la fabricación de un gas congestivo que habría de emplear en caso necesario, entregó un volante a José Serrallach, doctor en ciencias químicas y a su servicio personal, para que se trasladara al laboratorio de la Facultad de Ciencias de esta capital, para adquirir lo necesario y después de haberse intentado por este adquirirlo en algunas farmacias de esta capital, sin que pudiera conseguirlo
Hedilla fue condenado a muerte, la presión de la embajada alemana, de Serrano Suñer ( al que recurrió suplicando la familia de Hedilla ) y Pilar Primo de Rivera lograron enseguida la conmutación . Después llegó un ominoso silencio solo roto por la familia y un puñado de falangistas fieles. Franco sabía de su inocencia pero dejó pasar el tiempo en tanto que Serrano – según le acusaría Hedilla el resto de su vida – no se interesó lo suficiente seguramente para mantener su nuevo control sobre la nueva FET. Fernández Cuesta llegó a zona nacional en octubre de 1937 seis meses después de los hechos y nada pudo hacer.
Hedilla tras multiples gestiones con cartas personales a Franco incluidas, logró ser liberado en 1941, la cárcel se convirtió en confinamiento en Mallorca. Resulta incomprensible la dureza y el abandono de su vida en la cárcel que le llevó a adelgazar hasta extremos insospechados y a estar en peligro de muerte.
Por si fuera poco su esposa se vio afectada por una grave enfermedad mental producto del sufrimiento continuado.
Thomas señala :. Recibía una subvención del partido único de 2.500 pesetas mensuales y, a través de Ramón Serrano Suñer, le dieron un trabajo en Dragados y Construcciones, debido a que el entonces todopoderoso ministro de Exteriores y presidente de la junta política de Falange también era asesor legal de esa empresa, encargada de construir el Dique del Oeste . Las 2.500 pesetas se redujeron pronto a 1.000, ya que su mujer fue ingresada en un psiquiátrico tras caer enferma por las penalidades sufridas los años de prisión de su esposo. Hedilla vivió en una «precaria situación económica» hasta que su situación cambió en 1946, cuando «le permitieron volver a la península y, al año siguiente, fue indultado»
Serrano había sido cesado en septiembre de 1942, Arrese fue Secretario General del Movimiento hasta 1945 y como condenado en su momento por haber apoyado a Hedilla en 1937 trató de acabar con la injusticia. Fernandez Cuesta regresaría a España en 1945 tras sus años como embajador en Italia sucediendo a Arrese en la Secretaría General y ocupándose del indulto final. En su correspondencia Hedilla muestra su resentimiento con Serrano a quien culpabiliza de su martirio, se muestra asimismo despectivo con Arrese en otra misiva negándole el título de amigo y compañero ( Arrese escribirá en Una etapa constituyente que años después hablaron para deshacer los malos entendidos ), en cuanto a Fernández Cuesta , aunque de forma fría y formal le siguió manteniendo el tratamiento epistolar de “ camarada “ . Hedilla siempre consideró que fue el propio Franco el que decidió el indulto y el final del confinamiento, sin participación de sus Secretarios Generales.
Como gran paradoja de la relación entre el régimen y la Falange más pura, cabe relatar – lo cuenta Fernandez Cuesta) que tras obtener el primer indulto y antes del confinamiento Hedilla tuvo el ofrecimiento a través de Girón de Velasco de incorporarse como alto cargo a la Organización sindical ( descabezada tras el cese de Gerardo Salvador Merino , camisa vieja ) . Lo rechazó, nombrándose responsable provisional a otro camisa vieja relevante: Manuel Valdés Larrañaga
http://www.fundacionjoseantonio.es/doc/GM.pdf
En palabras de Gustavo Morales :
En diciembre de 1937 aparecieron las primeras octavillas de Falange Auténtica, para diferenciarse de la Falange colaboracionista. En ellas se atacaba la unificación. La idea pudo partir de camisas viejas andaluces, como Patricio Fernán González de Canales, jefe de Prensa y Propaganda de Andalucía; Martín Ruiz Arenado, secretario de Andalucía y el doctor Narciso Perales. Las octavillas estaban impresas en Francia, donde vivía Vicente Cadenas, último delegado nacional de Prensa y Propaganda de FE JONS. Serrano Súñer, en una de sus memorias dice que «la FEA era un seudónimo radicado en el sur de Francia compuesto por escaso número de agentes» (Onrubia 1989: Algunos también vieron la mano de Indalecio Prieto. Todos negaron toda relación con esas hojas de propaganda que fueron desapareciendo en un año
Fal Conde tampoco aceptó la unificación. Además había anunciado sin el permiso del Generalísimo la creación de una academia militar carlista. Fue llamado a Salamanca donde le recibió el general Fidel Dávila que le planteó la alternativa de expatriarse o de comparecer ante un consejo de guerra. Fal Conde decidió exiliarse a Lisboa. Los carlistas divididos y sin alternativa siguieron en los frentes sin la menor variación.
Vicente Cadenas, ( 1915-2005 ) jefe de Prensa de Hedilla fue el falangista de mayor rango que intentó mostrar su oposición a los hechos que en cascada estaban cambiando el rumbo político de modo decisivo. Este genealogista de profesión era “camisa vieja “ desde los años de las JONS . Optó por salir de España y a su regreso abandonó toda actividad política ( salvo la que se la atribuye en los núcleos de creación de la Falange disidente ). EL HIDALGO DE LA FALANGE: Vicente de Cadenas y Vicent : JOSÉ LUIS JEREZ RIESCO PRÓLOGO DE JULIA SERNA, VIUDA DE CADENAS
Las conclusiones que podemos extraer del relato de estos hechos que resultaron decisivos para la evolución posterior de la Falange, y que no pocos resumen en su práctica desaparición como partido independiente podrían ser las siguientes:
- José Antonio perdió el control de Falange ( aunque siguiera recibiendo información de las muchas visitas que siguió recibiendo ) en la cárcel de Alicante , sobre todo tras el 18 de julio al ser sometido a un muy superior vigilancia por parte del gobierno republicano . Hasta entonces había comunicado muy frecuentemente con Raimundo Fernández Cuesta y Manuel Valdés ( presos en la cárcel Modelo de Madrid ), con su hermano Fernando al que había encargado el gobierno de hecho del partido, y con Manuel Hedilla al que pidió ejerciera de inspector nacional para tratar de asimilar la avalancha de nuevos afiliados que casi diariamente tenía Falange desde el mes de marzo .
- El grupo directivo superviviente de Falange en la zona nacional ( Aznar, Sainz, Hedilla y muy pocos más ) siendo conscientes de la necesidad de dotar al partido de una minima organización de urgencia formaron una Junta Política en septiembre de 1936 en la que Hedilla fue nombrado – por así decir – coordinador general , es decir, jefe interino.
- Toda la Junta conoció el fusilamiento de José Antonio el 20 de noviembre de 1936, pero fueron ellos – incluido Hedilla – quienes prefirieron no aceptarlo de forma oficial creando así el mito del Ausente . No fue Franco por tanto, sino los propios falangistas.
- Hedilla, gran organizador, leal a Jose Antonio, honrado y eficaz puso en pie la organización con un trabajo ímprobo, una austeridad total y una fidelidad completa a la doctrina falangista, sobre todo a sus aspectos sociales y revolucionarios. Por supuesto – estamos en 1936-1937 – el apoyo y la admiración a los sistemas de Italia y Alemania era grande como reflejan los numerosos documentos recogidos en la biografía de Hedilla escrita por Manuel Alcalá y la recopilación de Jerez Riesco (La Falange del silencio).
- Hedilla no era un intelectual y tenía plena consciencia de sus limitaciones, pero su gestión fue muy fértil en iniciativas, el apoyo a los combatientes en primer término , los servicios de auxilio social , el encuadre de las banderas falangistas, la formación y la cultura para la que contó con cooperadores como Victor de la Serna o Ernesto Gimenez Caballero .
- Conscientes de que la muerte de José Antonio tendría que darse a conocer de forma oficial en cualquier momento, varios grupos desataron una lucha por el poder en una Falange que en aquel momento era el grupo más poderoso del bando nacional. Realmente el único junto a los tradicionalistas carlistas, ya que alfonsinos, cedistas y conservadores habían desvanecido cualquier tipo de organización propia. Se formaron tres grupos , los llamados legitimistas ( por su cercanía personal a Jose Antonio ) , Pilar Primo de Rivera, Sancho Davila, Aznar , Garcerán Ridruejo( este siempre de forma intermitente y parcial ), Girón . Los neofalangistas que ya no eran “ camisas viejas “ porque habían entrado después de julio de 1936 y desde luego los propios hedillistas ( que por supuesto no se llamaban así )
- En un golpe de mano tan absurdo como inconsistente , Davila, Aznar y Garcerán ( pasante de Jose Antonio en su despacho ) deciden destituir a Hedilla y constituirse en triunvirato provisional . Agustín Aznar, Sáncho Dávila y José Moreno lo formarían con Garcerán como Secretario.
- Todo ello al margen de cualquier procedimiento jurídico. Hedilla , que había convocado un Consejo Nacional para nombrar un Jefe Nacional con plenos poderes, resiste, adelanta el Consejo y desafía la rebelión .
- El Cuartel general de Franco en Salamanca contempla con preocupación las maniobras que pueden ser síntomas de disensiones graves y de momento deja hacer a la vez que acelera el proyecto de unificación de todos los grupos nacionales en lo que será FET de las JONS. Falange y carlistas en suma. Los contactos entre ambos grupos ya existían desde el inicio de 1937 pero estaban estancados. La llegada a zona nacional de Ramon Serrano Suñer, brillante organizador con un modelo de Estado en su cabeza, cuñado de Franco y amigo íntimo de José Antonio, resulta decisiva. Suñer no congenia con Hedilla ( al que sin duda no ve como jefe nacional ) , ralentiza las negociaciones para el canje de Fernández Cuesta ( preso desde julio de 1936 , y amigo personal también de Jose Antonio, además de secretario general de la Falange original ) y redacta el proyecto de unificación . Finalmente cabe destacar que pese a las dudas, el cuartel general recela de los golpes de mano y prefiere a Hedilla para la transición hacia la nueva Falange.
- Los enfrentamientos de Salamanca con la muerte de Goya al intentar negociar con Davila y la posibilidad de un enfrentamiento armado entre las dos facciones ( Hedilla contaba con el apoyo de la Escuela de mandos que preparaba soldados falangistas para el frente ) precipita la unificación y certifica el fin de la Falange independiente . Seguramente Goya y sus escoltas nunca debieron ir al hotel de Sancho Davila que contaba con sus propios escoltas armados
- El consejo Nacional de Falange elige a Hedilla como jefe nacional en un proceso- supervisado por el jurídico Roberto Reyes – impoluto y legal. Es cierto que sobraba la referencia “ hasta la incorporación de Jose Antonio “ al conocer todos su fusilamiento en noviembre el año anterior . Y es un error político de bulto – desde la óptica de Hedilla – aprobar otra limitación : el regreso de Fernandez Cuesta provocará que el Consejo se reuna para determinar lo que proceda -. Es obvio que la jefatura de Hedilla es definitiva por el nombramiento del Consejo, pero su mandato es limitado porque todo indica que el retorno de Cuesta llevaría a un nuevo Consejo y a una nueva elección. Por otra parte Hedilla recibe 10 votos de 22 ya que se producen 8 abstenciones y cuatro votos para cuatro consejeros de forma simbólica: Sáinz, Andino, Muro y Arenado.
- Aun con todas las dificultades Franco admite y reconoce a Hedilla como interlocutor, pero a las 24 horas se aprueba el Decreto de Unificacion y se nombra a Hedilla miembro de la Junta política. Aunque no se cite de forma explícita, la intención – su nombre va el primero de la lista – es que su presencia sea una especie de “ primus inter pares “ a modo de especial reconocimiento.
- El resto de la historia es una sucesión de errores políticos de Hedilla . Rechazo por honradez y dignidad personal el nombramiento al no haberse contado con el e incluir en la Junta a muchas personas extrañas a Falange A lo que se añade las presiones de legitimistas como Pilar Primo de Rivera para que “ no entregue la Falange a Franco “ . Como el propio Hedilla recordaría con amargura ninguno de los que le presionaban le siguió después. Rechaza por igual motivo de dignidad salir de España como le propone la embajada alemana. Se distribuye por falta de coordinación un telegrama ambiguo que parece poner en duda las órdenes del cuartel general de Franco ( aunque como Hedilla señalara ,fue absurdo acusarle de deslealtad por este hecho cuando una vez enviado el telegrama , su nombramiento se mantuvo en pie ). La presión llega al límite : o el nombramiento o la cárcel. Y al no ceder llegara la cárcel, una acusación falsa, dos condenas a muerte conmutadas enseguida por prisión . Y cárcel hasta 1941 en condiciones de extremada dureza. Después un confinamiento hasta 1946 y por fin la libertad. Hedilla culpara siempre a Serrano Suñer del complot contra él, por mucho que Serrano que tal vez no previera la crueldad de la actuación, enseguida pidiera a Franco la conmutación de la pena de muerte sentenciada en 1937. La Falange quedaba desde ese instante- abril de 1937 – convertida en un partido diferente. En una nueva historia .Aunque en singulares paradojas, el retorno de Raimundo Fernández Cuesta en octubre de 1937 le llevara enseguida a ser nombrado secretario general de la nueva FET . Su aceptación, como la de Pilar Primo de Rivera en la Sección femenina, dieron evidentemente una imagen de continuidad con la falange originaria más teórica que real.
El hecho casi estrambótico que en 1941 tras la cárcel y antes de confinamiento, por mediación de Girón de Velasco se ofreciera a Hedilla un alto cargo en la estructura sindical del Movimiento revela las contradicciones de la época. Sea como fuere Hedilla lo rechazó, se marchó al confinamiento en Mallorca y no cejó de pedir la anulación de las sentencias al considerase – y ser en realidad – absolutamente inocente de todas las acusaciones sufridas.
Para el período: Testimonio, de Manuel Hedilla , ACERVO EDITORIAL . Manuel Hedilla. 235 dias al frente de la Falange , de Manuel Alcalá, SND EDITORIAL y La falange del silencio BARBARROJA . ).
