No deja de ser curioso el seguimiento que hace la prensa de su viaje de retorno a su viejo Regimiento. El 19 se informa de que el 18 tomó en Málaga el expreso a Madrid, igualmente en la «estación fue despedido por gran número de amigos y compañeros»[1]. Iguales muestras se encuentra el comandante al llegar a la estación madrileña del Mediodía, donde le recibieron «numerosos compañeros y amigos particulares del heroico jefe», entre ellos «el teniente coronel Millán Astray y todos los jefes, oficiales y soldados del Tercio que se encuentran en Madrid»[2].
En Madrid le aguarda un homenaje que se le rinde en el Hotel Palace al que asisten más de 200 personas. Entre ellos ministros y políticos, mandos (oficiales del Tercio), junto con amigos. En el mismo se registra un ambiente de protesta por no habérsele ascendido y mantenido al frente de la Legión.
Allí, en el homenaje a un comandante, están los generales Cavalcanti, Marzo, Manzano, Madariaga, Sanjurjo, Dabán, Federico Berenguer, junto con el exministro Natalio Rivas, la baronesa de Alcahalí o el político Antonio Goicoecha; además llegarán las adhesiones del ministro de la Guerra, conde de Romanones, del republicano Alejandro Lerroux, de Niceto Alcalá-Zamora (en ese momento ministro de la Guerra), de Millán Astray, de los generales Leopoldo Saro y Picasso, del teniente coronel Valenzuela, además de la de los coroneles de los regimientos Saboya y Húsares; dejemos al lector la valoración de esta muestra de apoyo. La prensa revela al día siguiente la carta de adhesión del general Dámaso Berenguer:
«Señor don Francisco Franco
Mi querido amigo: Un sacrificio más, quizás el más penoso para mí, de los que me impone mi actual situación, es no asistir al homenaje con que se rinde justo tributo a su admirable labor con los heroicos legionarios y a sus extraordinarios méritos personales.
Sacrificio grande, porque nadie como yo, que a más de la amistad y del reconocimiento del mérito, veo en usted la encarnación de aquella brillante oficialidad de Regulares que conmigo compartió los azares y las glorias de la campaña desde el año 11 al 16, había de sentir la emoción del homenaje al recordar en la figura ensalzada hoy la de aquel tenientillo de Regulares, que apenas ganada la segunda estrella en los combates para la liberación de Tetuán, arrancaba su tercera a la justicia de la recompensa, salvando la situación aquel día memorable en que perdimos al bravo capitán Izarderi…[3]
Pero cuando se siente uno salpicado por la infecta baba de las pasiones debe de ahorrar a los demás el recuerdo de tanta inmundicia; más cuando, como en la fiesta en su honor solo debe de pensar en la España pura, grande, inmortal.
Sabe cuánto se une a sus justas alegrías su afectísimo amigo y compañero, Dámaso Berenguer».
Es el hombre que declara a la prensa que el peor día de su vida fue: «El de mi despedida, cuando he abrazado a los legionarios antes de embarcar»; quien según Ferragut es «el soldado que ha sido corazón del Tercio, espejo de valientes, guía del éxito y norma de heroísmo», que «no da importancia a lo que ha hecho. Para él, la guerra ha sido un deber que se cumple alegremente, un juego gallardo y fácil que solo se arriesga el corazón». Por todo ello el general Madariaga, en nombre de la Comisión organizadora, en aquel banquete, afirmó defendiendo los ascensos por méritos de guerra, afirmó:
«–Yo os pregunto:
¿Creéis que el comandante Franco merece, por sus relevantes condiciones, que se le conceda el premio a que se ha hecho acreedor?
(Se oyen continuadas voces afirmativas que el orador recoge, para decir)
Que se recompense, pues, a todos los que sean hombres como él; pero vamos a empezar reconociendo que el comandante Franco es un hombre excepcional».
[1] «MADRID 18.- A bordo del correo de Melilla a Málaga, llegó hoy a este último puerto, el ilustre ex Comandante del Tercio, Paco Franco. Paco Franco se dirige a Oviedo a donde ha sido destinado a petición propia, al Regimiento del Príncipe núm. 3». El Correo Gallego, 19-1-1923; El Telegrama del Rif, 20-1-1923.
[2] El Debate, 19-1-1923; El Correo Gallego, 20-1-1923 rotula: Paco Franco en Madrid» indicando que «el as de la Legión fue recibido en la estación del Mediodía por significadas personalidades, entre ellos muchos de la colonia gallega».
[3] Franco formó con la compañía, en la que era teniente, en la columna del general Berenguer en las siguientes acciones: protección de la construcción de un blocao en Izarduy (enero), en el combate de Beni Salen (febrero); reconocimiento en los montes de Arapiles y Sansa bajo fuego enemigo (agosto); combate para la ocupación de las alturas de Bussen y Hassen (septiembre); combate en Izarduy Alto (septiembre).
