Asistimos a una auténtica represión de lo que podríamos llamar «la cheka de la cultura», que ha intentado borrar, o menospreciar, de la memoria cultural de España el trabajo desarrollado por miles de cineastas, guionistas, pintores, poetas, novelistas… y otros miembros del esfuerzo cultural de un país tan decisivo para la cultura mundial, aunque solo sea porque esa cultura y el idioma que lo representa son de los más importantes en número, extensión y calidad, del planeta.
Es prácticamente imposible encontrar y llegar a ver películas españolas de ese periodo, celosamente secuestradas por organismos y entidades que no quieren que nadie vea Raza, por ejemplo. O la película La conspiración (2012), sobre los preparativos del 18 de julio de 1936 por parte del general Mola, película sumamente respetuosa con la historia. A pesar de ello, Pedro Olea habló claramente de censura en TVE (en ese momento gobernaba el PP) contra su película.
Lo mismo cabe decir de la novela, la radio, el teatro… de todo ese periodo, menospreciado y ocultado a las nuevas generaciones, como si nunca hubieran existido y con la labor de intentar hacerlo desaparecer.

Ese artículo que ustedes han publicado expresa con enorme fidelidad la situación en la que nos encontramos pero yo le digo que es lo mismo que hago yo con todos ellos, les he borrado de mi vida, no veo las los canales de TV excepto el toro, no leo sus libros no conozco a sus personajes y tengo la absoluta seguridad de que son la expresión del Demonio.