El régimen franquista tuvo un enorme impulso social por sus concepciones sobre la doctrina social de la Iglesia y el ideario falangista, que dieron pie a un periodo de gran esfuerzo social y solidario. El objetivo de José Antonio, «ni un español sin pan ni un hogar sin lumbre», se puso en vías de realización. Cincuenta años después de su término, la mayoría de los españoles siguen disfrutando de ese estado del bienestar que creó Franco. Teniendo en cuenta la diferencia de época, ni en salud, empleo, vivienda, previsión y seguros, mujer e infancia, medio ambiente o seguridad ha conseguido la España actual superar, comparativamente, aquellos logros.
«Las obras de la España de Franco fueron muchas, elevando a una nación desde la ruina de una guerra civil y su destrucción, casi prácticamente total, hasta estar entre las más desarrolladas».
Algunas cifras que sean una síntesis (1940-1970) y que son citadas:
- La población aumentó casi una vez y media, de 26 a 34 millones, con tasas de crecimiento de 10,5 por cada mil habitantes.
- «La renta por habitante pasó de 15.000 pts. a 57.000 pts., casi cuatro veces más». Pero este cálculo se queda corto puesto que, según el Banco Mundial, «la renta per cápita de España en 1975 era de aproximadamente 1107 euros», es decir 184.189,30 pesetas, o sea, más de 12 veces.
- La producción agraria aumentó una vez y media, de 168.000 millones de pts. a 248.000 millones.
- La repoblación forestal pasó de 792 ha a casi 2.500.000, 2960 veces más.
- La transformación en regadíos aumentó más de doce veces, de 83.000 ha a más de un millón.
- El trasvase Tajo-Segura.
- La producción de carne aumentó cuatro veces y media, de 329.000 t a 1.451.000 t.
- La producción de leche pasó de 2.100 millones de litros a casi 4.000 millones de litros.
- La pesca aumentó casi tres veces y media, de 447.000 t a 1.493.000 t.
- La energía eléctrica aumentó más de quince veces, de 3.617 millones de kWh a 56.484 millones.
- La producción de acero pasó de 804.000 t a 7.350.000 t, más de nueve veces.
- La producción de cemento aumentó casi trece veces más, de 1,3 millones de t a 16,5 millones de t.
- La construcción de buques creció 48 veces más, de 19.000 t a 920.000 t.
- La flota mercante pasó de 955.000 t a 3.581.000 t, casi cuatro veces más.
- Las viviendas construidas pasaron de 32.000 a 3.121.931, casi 98 veces más.
- Los teléfonos pasaron de 327.000 a 4.570.000, catorce veces más.
- La capacidad de los embalses pasó de 4.000 millones de m³ a 36.628 millones, más de nueve veces.
- El seguro de enfermedad creció 81 veces, de 311.600 beneficiarios a 25.134.956.
- El índice de crecimiento de las importaciones pasó de 100 a 2334, más de 23 veces.
- El índice de crecimiento de las exportaciones pasó de 100 a 1846, más de 18 veces.
- El número de alumnos fue casi el doble, de 3.338.000 a 6.179.000.
- La producción editorial pasó de 4.047 títulos a 19.717, casi cinco veces más.
- El analfabetismo bajó del 18,7 % de habitantes al 3 %, 6,7 veces menos.
- El número de turistas pasó de 83.000 a más de 24 millones, 290 veces más.
- Los ingresos por turismo en divisas pasaron de 2,5 millones a 1.680 millones, 672 veces más.
- Los puestos de trabajo creados entre 1940 y 1970 fueron 3.837.000, casi cuatro millones.
Podríamos añadir algunos datos más, pero parece suficiente para acreditar lo que se hizo en treinta años en la España de Franco, que hemos limitado a 1970 por conveniencias de información estadística homologable, aunque hasta 1975 aumentarían aún más. Basta con decir que la renta per cápita pasó de 420 dólares de 1970 a 2.620 en 1975; que el analfabetismo en este último año bajó ya al 2 % y que la población activa agraria descendió (por la industrialización y el urbanismo) del 56 % al 19 %, entre otros datos.
