LA DISCIPLINA
Para que haya orden en la sociedad se necesita uno que mande, otros que obedezcan y una relación entre el que manda y los que obedecen: a esa relación se le llama disciplina. Pues no basta que haya un jefe y unos subordinados si aquél no sabe mandar y éstos no quieren obedecer.
La disciplina requiere que los jefes manden bien y los subordinados obedezcan sin vacilación.
Así, pues, la disciplina afecta tanto a los que están arriba como a los que están abajo.
La disciplina obliga a todos, porque es la expresión del cumplimiento del deber.
En la España de hoy no hay que discutir: hay que obedecer.
Si esto ocurre en la comunidad de los hombres españoles, lo mismo debemos procurar en la Escuela. Cuanto más disciplinados seamos en ésta, mejor cumpliremos los principios de ciudadanía en la España nacional.
Para que España sea grande y próspera, hemos de procurar todos los españoles someternos gustosamente, alegremente, a los mandatos de nuestros superiores y jefes. Ellos no piden nada para su propia conveniencia; cuando piden disciplina, orden y paz, lo hacen en beneficio y servicio de la nación.
Texto de compromiso
Yo prometo ser niño disciplinado, ordenado y estudioso.
Yo prometo someterme dócilmente, íntegramente, a los mandatos de mi maestro, mis padres y las Autoridades. Yo cumpliré las obligaciones que se me impongan y, al cumplirlas, me sentiré satisfecho de haber cumplido con mi deber de español.

