La ficha “La Nación” muestra cómo los manuales escolares del franquismo transmitían una visión idealizada, religiosa y heroica de España, integrando historia, religión, identidad nacional y exaltación patriótica como elementos fundamentales del adoctrinamiento infantil.
LA NACIÓN
Mi nación es España; ¡nombre dulcísimo que mis labios pronuncian con devoción, como se pronuncia el de cosas santas!
Ella ha dado al mundo místicos, ascetas, Papas, Mártires y Santos.
Ella ha dado guerreros, caudillos, héroes, príncipes, reyes y emperadores.
Ella ha dado navegantes, exploradores, colonizadores y misioneros.
Ella ha dado artistas, arquitectos, escultores, pintores, músicos y poetas.
Ella ha dado sabios, filósofos, teólogos, matemáticos e historiadores.
España fue la primera nación que dio la vuelta al mundo.
Por eso el mundo le dice a Elcano:
“Tu primus circumdedisti me”.
La nación española forma parte del viejo continente y está situada al suroeste de Europa, y la mayor parte de sus costas están besadas por el Mediterráneo, que es el mar de la civilización.
En España se profesa la Religión católica desde el año 40 de la Era cristiana en que la predicó Santiago el Mayor, y se habla el idioma castellano, con el que el genio de Cervantes escribió esa joya única que se titula El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha.
Los españoles pertenecemos a la raza latina.
Testimonio final del texto original:
Yo soy católico y español, que, como dijo José Antonio, es una de las pocas cosas serias que se pueden ser en la tierra. Yo quiero ser español ejemplar, o sea, quiero que a mi lado cualquier español se enorgullezca de mí.
Y quiero que España se honre con mi humilde nombre.
