Begoña Urroz Ibarrola descubre la placa en honor a la niña muerta “Begoña Urroz Ibarrola”.
Estación del barrio de Amara en San Sebastián, son cerca de las ocho de la tarde del día 27 de junio de 1960, la joven pareja compuesta por Juan Urroz y Jesusa Ibarrola deja a su niña de 22 meses a cargo de Soledad Arruti, tía de Jesusa y trabajadora de la consigna de la misma estación mientras salen un momento con intención de comprar unos zapatos para su hija. En ese intervalo se produce la deflagración de una maleta bomba fabricada con ácido sulfúrico, clorato de potasio, azúcar y otros iniciadores. Soledad resulta herida pero su inquietud es la niña Begoña, que resulta con quemaduras muy graves en su cuerpo. Cuando regresan sus padres se encuentran un gran tumulto y el cuerpo de su hija abrasado, hacen lo que pueden por auxiliarla pero entre un gran sufrimiento esta fallece al día siguiente.
Durante años se consideró que este fue el primer crimen de la banda de delincuentes de la que trataremos en este libro y que acaba en Askatasuna, lo que aún hoy es fácil encontrar y leer en algunos medios de difusión diaria; pero más recientemente y ya dentro del siglo XXI se cambió de criterio. Trataremos hoy aquí todos los extremos que pueden ir en un sentido o en otro, pero por fuerza mayor antes nos fijaremos en el contexto en que se produjo este hecho, y no es otro que la coexistencia de dos organizaciones con fines terroristas dentro de nuestro país, la ya mencionada que se funda en 1958, siendo conocida la segunda como Directorio Revolucionario Ibérico de Liberación (DRIL).
Es esta segunda la que inicia sus actividades el 18 de febrero de ese 1960 con la colocación de varias bombas en distintos edificios de la capital de España, aún explotando dos de ellas otras tres son desactivadas. En una de las explosiones, por ocurrir antes de tiempo perece José Ramón Pérez Jurado y resulta detenido Antonio Abad Donoso, ambos miembros de este grupo. Aunque la policía ya estaba manos a la obra considera en este momento descabezado, por lo menos en su labor operativa al (Dril), no al completo pues se manejan una serie de personas que pueden pertenecer a esa organización.
Esta última suposición fue cierta y el mismo día de la explosión en la estación de Amara estallaron varias bombas similares en otras estaciones y en el tren correo Barcelona-Madrid. La prensa de la época publica como autora de esos atentados a la banda terrorista que acaba en Askatasuna, que en un exceso de protagonismo, que le venía bien se dedica a reivindicar estos atentados por haber sido incapaz hasta ese momento de cometer los suyos propios.
Ernest Lluch, reformula en el año 2000 una tesis que dice que fue Begoña Urroz Ibarrola la primera víctima de esta banda de asesinos, declaraciones que causan un gran revuelo por haber sido esta persona ministro del Gobierno de Felipe González, catedrático de la Universidad de Barcelona y rector de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander; y además miembro de varias organizaciones pacifistas que defienden el diálogo con la banda. El propio Ernest Lluch es asesinado por esos mismos pistoleros en el garaje de su casa de Barcelona poco después, el 21 de noviembre de ese mismo año, sin mucho diálogo que se diga, pasando él mismo a ser también víctima del terrorismo.
Fue ya con posterioridad a 2013 cuando se tuvo acceso a algunos documentos policiales desclasificados que se encontraban en archivos hasta ese momento inéditos, en esos informes constaba claramente que tan pronto fue posible la policía mostró a Soledad Arruti, quien en ese momento estaba a cargo de su sobrina Begoña, la fotografía de “Guillermo Santoro”. Recordemos que se contemplaba una serie de nombres de la organización terrorista (Drill), siendo reconocido “sin género de duda “ como la persona que depositó la maleta en la taquilla antes de la explosión. Restos de la maleta fueron llevados a Casa Rodrigo, establecimiento donde se había vendido, resultando positiva la misma identificación por los dependientes. La investigación policial continuó hasta que pocos días después está a punto de ser detenido en Andorra en compañía de otro militante, pero abandona el lugar poco antes.
El 9 de octubre de 2020 es instalada en la plaza de Easo de la capital Guipuzcoana una placa en homenaje a la niña Begoña, nada menos que sesenta años después, no pudieron asistir a este acto sus padres, ya fallecidos, no obstante acudió su hermana menor que fue la encargada de descubrirla, y a la que en un acto de amor volvieron a poner el mismo nombre, y así fue que ese día “Begoña Urroz Ibarrola” descubrió la placa en honor de su hermana mayor asesinada “Begoña Urroz Ibarrola”.
