En 1950 la cinematografía española estaba inscrita en la Dirección General de Cinematografía dependiente de la Subsecretaría de Educación Popular creada en 1946 y que era un departamento del Ministerio de Educación Nacional.
El ministro era José Ibáñez Martín; el subsecretario de Educación Popular, Luis Ortiz Muñoz y el Director General de Cine, D. Gabriel García Espina. Todos ellos habían sido nombrados en la reestructuración del Gobierno de 1946.
La remodelación ministerial que decide Franco en 1951 cambia el panorama ; se creó el Ministerio de Información y Turismo el 18 de julio de 1951. A su frente se colocó a Gabriel Arias Salgado , antiguo vicesecretario Nacional de Educación Popular, desde 1941 a 1946, cuando la vicesecretaría dependía de la Secretaría General del Movimiento.
Arias Salgado nombró Director General de Cinematografía y Teatro a José María García Escudero,(1916-2002 ) . Estuvo tan solo unos meses, desde primeros de agosto de 1951 al 3 de marzo de 1952. La causa de esta brevedad la explicó el propio García Escudero muchos años más tarde, en 1978, en su libro La primera apertura (Editorial Planeta):“[…] acabé aceptando el puesto que Arias me ofrecía. Fue una equivocación, tanto del ministro como mía.
Le sustituyó Joaquín Argamasilla de la Cerda y Elio, marqués de Santa Clara, que ya había sido jefe del Departamento Nacional de Cinematografía, desde 1943 a 1945. En febrero de 1955 le sustituyó Manuel Torres López, Doctor en Derecho y en Filosofía y Letras, catedrático de Historia del Derecho que a su vez fue sustituido en abril de 1956 por don Jesús Muñoz Fontán, vizconde de San Javier, de 52 años, abogado del Estado en ejercicio. Su no muy brillante gestión acabó con el caso Viridiana, de Luis Buñuel, en el Festival de Cannes de 1961.
Organismo clave de la Cinematografía del decenio, como lo había sido en el anterior, fue el Sindicato Nacional del Espectáculo. Cuando comienza la década estaba en su vértice don David Jato Miranda , falangista , quien ocupaba el cargo desde 1946 . Fue relevado en 1951 por Jesús Suevos Fernández, uno de los históricos falangistas de los primeros tiempos ;solo estuvo unos meses en el cargo , fue sustituido por el periodista Manuel Casanova. En 1956 tomó posesión del cargo sindical don Francisco Gómez Ballesteros, abogado en ejercicio, quien se mantuvo en el puesto hasta 1961.
La protección al cine español continua siendo señal distintiva de la política pública ; el objetivo es continuar con los cimientos de una industria, productoras, distribuidoras, estudios , técnicos de prestigio que puedan crear un cine capaz de satisfacer el mercado nacional y conquistar poco a poco el internacional.
Destacan las siguientes normas :
El 8 de marzo de 1950 se creó la Oficina Nacional Calificadora de Espectáculos dependiente de la Comisión Episcopal de Ortodoxia y Moralidad.
La clasificación moral iba de 1 ( niños ) a 4R ( gravemente peligrosa ).
Importante es el Decreto-Ley publicado en el BOE de fecha 31 de marzo de 1952 por el que se creaba, dentro del Instituto de Orientación Cinematográfica, la Junta de Clasificación y Censura de películas . Con las funciones de la Junta Superior de Orientación Cinematográfica (28 de junio de 1946)y aquellas otras encomendadas a la Comisión Clasificadora de películas nacionales (18 de mayo de 1943). Estaría integrada por dos ramas: Censura, que atendería a la censura propiamente dicha en sus aspectos éticos, políticos y sociales y Clasificación que calificaría las producciones atendiendo a sus cualidades técnicas y artísticas y a sus circunstancias económicas.
La Junta de Censura sería presidida por el propio Director General de Cine y como vicepresidente actuaría el secretario general de esa Dirección General. Los vocales de censura serían siete; dos de ellos representantes respectivos del Ordinario Diocesano y el Ministerio de Gobernación y los demás nombrados libremente por el propio Ministerio de Información y Turismo
1952 : Se crea la Filmoteca Nacional de España, archivo de conservación y exhibición de películas .
16 de julio 1952. Se modifica- ya lo vimos en capítulo anterior- el sistema de protección y subvencion de películas , que queda como sigue :
INTERES NACIONAL . hasta el 50 por cien del coste previsto
A1- Hasta el 40 por cien
A-B hasta el 35 por cien
2-A . hasta el 30 por cien
2.B. hasta el 25 por cien
3- Sin subvencion
El sistema, bueno en la teoría, presenta un punto de conflicto evidente y común a todas las políticas de subvenciones , ya lo señalamos en el capitulo anterior y el peligro no ha desaparecido en absoluto : la tentación permanente del amiguismo y las influencias .
Martialay analiza en profundidad la clasificación de las películas, año a año, la coincidencia en muchas ocasiones entre los éxitos de taquilla y las máximas calificaciones ,sin olvidar los errores que salpicaron en no pocas ocasiones la decisión tomada.
¡Hay que ver el juego político que han sacado a El pisito, Los chicos y Los golfos! Con tres películas de entre casi seiscientas han montado una demagogia increíble e insostenible. Y lo tenían muy fácil si hubieran operado en sentido contrario. Porque así, poco menos que a ciegas, se puede decir que la junta de Clasificación fue de una generosidad descabellada doscientas de esas películas debieron ser clasificadas de Tercera y ellos solo clasificaron así a ¡veintinueve! Otras trescientas debieron colocarse en Segunda A y B y ellos casi acertaron con 219.Y solo cien, frente a las 283 de la Junta, merecieron ser de Primera.
- 14 Julio 1955: se establece la cuota de distribución de películas en 1 española por cada 4 extranjeras
En 1958 se modificara para quedar en una por cada tres-
Esta orden trataba de impulsar el cine español y provocó un boicot de las principales majors estadounidenses, agrupadas en MPEA (Motion Eport Association), que se negaron a distribuir películas norteamericanas..
Martialay lo resume a la perfeccion :
Al llegar el 31 de mayo de 1955, los representantes de la MPEA se presentaron a renovar el acuerdo de una forma tranquila y rutinaria. Su sorpresa fue mayúscula cuando las autoridades cinematográficas españolas echaron encima de la mesa la orden ministerial de 14-7-1955 y su nuevo pliego de condiciones. De momento, solo se concederían ochenta licencias en vez de cien. Tanto para largometrajes como para cortos. De esas ochenta películas solo se le concederían permiso de doblaje a sesenta y ocho;las otras, con subtítulos. De esas ochenta, cuarenta serían para firmas españolas y otras cuarenta para las filiales norteamericanas.
Se subía el precio al canon de doblaje, y la bomba definitiva, las marcas norteamericanas con oficina en España se tenían que comprometer a distribuir en Estados Unidos y Canadá ocho películas españolas a su elección entre toda la producción anual. Huelga decir que se rompieron las negociaciones. La MPEA inició el boicot a España y se retiraba del mercado español. Ello quería decir que se acababa el cine norteamericano en España. Pero no ocurrió así de forma tan drástica como creía la MPEA.
Esto benefició a las distribuidoras españolas, ya que durante los tres años que duró el boicot, coparon gran parte del mercado cinematográfico . El mayor perjudicado había sido al final el cine norteamericano que bajó de vender 117 películas a 43, como polos máximos de ambas situaciones. El que hubiera films americanos durante el boicot se explica por las concesiones dadas por las firmas separadas de la MPEA a las firmas españolas al producirse el boicot. Cuando la MPEA volvió a negociar, ya solo lo hacía en nombre de cinco firmas americanas: Paramount, 20th Century Fox, Warner Brothers, Metro Goldwyn Mayer y Columbia.Todas las demás habían cerrado en España y cedido su comercialización a empresas españolas.
–Proteccion sindical : El Sindicato -. Como ya hiciera en la década anterior – protegía al cine desde tres cauces. El primero de ellos con la legislación laboral. El segundo, ajeno al mismo Sindicato en su gestación, con los premios anuales. El tercero, por medio del crédito sindical.
El cine español pudo ir logrando un tono industrial de una cierta altura Si hay algo que no puede negar nadie que sea sincero, es la calidad de sus profesionales y técnicos.
Los premios por su parte hasta 1955 siguieron las mismas normas por las que se había regido desde su creación en 1942. A partir de 1956 baja un tanto el importe de los premios pero se amplían a los profesionales y también a los equipos de trabajo, personal de estudios y otras colaboraciones. Martialay inserta en su libro la lista de premiados ( películas de Gil, Saenz de Heredia, Nieves Conde, Mur Oti, Bardem , Forque, Vajda ) . Casi siempre acertada.
El Crédito sindical tuvo también una función importante. Tendrían derecho a solicitarlo los productores que estuvieran incluidos en el censo de beneficiarios de dicho crédito y estuvieran al corriente de sus pagos con el Sindicato.
El máximo del Crédito Sindical sería del 40 por 100 del presupuesto estimado por la Junta Sindical. El plazo de amortización sería de dos años y medio a partir de la firma de la escritura ante notario.
De 1950 a 1959 un total de 260 películas estuvieron acogidas al Crédito Sindical . La producción total de películas en esta década alcanzaría la cifra de 596.
El crédito cinematográfico
Ley de 17 de julio publicada en el BOE del 18 de julio de 1958 implanta el crédito cinematográfico a plazo medio para fomentar los planes de producción orientándolos hacia la continuidad de las empresas y su solvencia económica, con un tipo de interés protegido.
Asimismo y al objeto de poder establecer una adecuada protección a la cinematografía nacional basada en la realidad de los ingresos que producen la explotación de sus películas, se estima necesario ordenar el sistema de billetaje de entrada los locales cinematográficos .El Artículo segundo regulaba la financiación del Instituto Nacional de Cinematografía, entre ellos : Los cánones de regulación, subtítulo y doblaje de las películas extranjeras
En su libro La industria del cine en España (Ediciones de la Universidad de Barcelona, 1984) su autor, Santiago Pozo, hace la siguiente consideración:“El coste medio de una película en España en 1940 era de 700 mil pesetas; en 1945 de un millón seiscientas mil; en 1950 de dos millones y medio; en 1955 de tres millones seiscientas mil y en 1959 de cuatro millones y medio”.
- 1959 . Se crea el organismo UNIESPAÑA con el objetivo de promocionar la exportación de cine español.
La difusión internacional ha sido siempre un problema persistente en la producción cinematográfica española . Una de las vías para intentar esa difusión son los Festivales Internacionales . en 1953 se creó el Festival de San Sebastián , el más importante de los celebrados en España y que en algunas ediciones podría compararse con los de Cannes, Venecia o Berlín. Tuvo su primera edición el 21 de septiembre de 1953. En 1957 le fue otorgada la categoría A, por la FIAPF (Federación Internacional de Productores de Films). La primera edición registró el triunfo como mejor película de La guerra de Dios (Rafael Gil )
A cierta distancia gozó también de prestigio la Semana de cine religioso de Valladolid, luego reconvertida en Semana Internacional del Cine.
En esta línea de búsqueda de la exportación es preciso reseñar el éxito que en 1956 supone la celebración en roma de una semana del cine español . Italia, junto a México, Argentina y a veces Francia, fueron los países donde las películas españoles llegaron a alcanzar mayor difusión (salvo Marcelino Pan y vino que triunfó en todo el mundo ).
En las décadas siguientes proliferarían numerosos festivales : La semana de cine de Barcelona, o el Festival de Sitges creado en 1967 y especializado en cine fantástico y de terror.
La vida nacional se iba recuperando poco a poco y la mejoría se traslada a la industria del cine naturalmente que ha logrado sobrevivir a un período difícil . Sin embargo los obstáculos forman parte permanente de la agitada biografía del cine español.
Tesis Doctoral Evolución de la posición relativa del cine español entre las preferencias del público de cine en España (1896- 2014), Un muy interesante trabajo en el que se señala por ejemplo : desde el año 1945, el número de salas de cine no para de crecer hasta el 1969, año en el que se alcanza el mayor punto, alcanzando las 7234 salas de cine.
Desde esta fecha y hasta comienzos de la década de los años 90 el número de salas de cine desciende de manera drástica. La aparición de la televisión en los sesenta y del vídeo en la década de los ochenta produjo una pérdida gradual de espectadores con la consecuencia directa de la disminución de las salas de cine.
