En abril de 2024, la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo recuperaba una serie de grabaciones cinematográficas sobre la guerra civil en Toledo que hoy se pueden ver en la Filmoteca Histórica Toledana. Son mudo testimonio de la historia las referidas a la entrada de las fuerzas rebeldes en la ciudad y a la liberación del Alcázar; entre ellas destaca las de la arenga que Franco realizó entre las ruinas de la Antigua Academia Militar en la que él cursó estudios. Prometió la pronta restauración del edificio.
Unos años antes, tras la inauguración en 2010 del nuevo museo del Ejército en el edificio toledano, en 2013, el diario ABC rotulaba una información de forma inequívoca: «Franco resiste en el Alcázar de Toledo». Ya eran diversas las voces del «lobby de la memoria» pidiendo la depuración en el museo de piezas exhibidas consideradas como franquistas. Bandera de ello fue la presencia en sus vitrinas de una pieza de singular valor artístico e histórico: la máscara mortuoria de Francisco Franco. Realizada en bronce a partir de un molde, fue obra del notable escultor y pintor Santiago de Santiago Hernández. Inicialmente se estimó que la realizara Juan de Ávalos, pero en el momento del fallecimiento se encontraba en Mérida, muy lejos para que llegara a tiempo, por lo que se localizó a Santiago de Santiago. Realizó los moldes del rostro y de las manos para luego reproducirlos en bronce. Cuando el escultor llegó para despedir al, en sus palabras, amigo: «Quedé sorprendido, confesó el escultor, de encontrarle tan natural. Las manos estaban como rejuvenecidas».
Desde 2013, cuando un representante de la coalición abertzale Amaiur, Jon Iñarritu, miembro de Bildu, pidió la retirada de la exhibición en el museo, se han sucedido las presiones del «lobby de la memoria» en el mismo sentido. Así lo hizo, por ejemplo, Aurelio San Emeterio, portavoz de IU en el Ayuntamiento de Toledo considerando que «un personaje de la catadura moral, ética y política de Franco, amigo de Mussolini y Hitler, uno de los personajes más negros de la historia de España, debería ser retirado del Museo del Ejército»; siendo apoyado por Rafael Villena, profesor de Historia Contemporánea en la Universidad de Castilla-La Mancha, afirmando que «no sería de recibo ensalzar el franquismo», pues «cualquier elemento que ensalce la dictadura debe ser eliminado». Cabría preguntarse cómo ensalza la dictadura la máscara mortuoria (el Museo del Ejército también exhibe una de las copias de época de la máscara mortuoria de Napoleón y sería un desatino afirmar que su exhibición es una exaltación bonapartista).
El gobierno de entonces, presidido por Mariano Rajoy, explicó que se mantendría atendiendo a «criterios historiográficos y museográficos», lo que era irrebatible. También denunciaban los llamados «memorialistas» que al ser Franco titular de la Cran Cruz Laureada de San Fernando aparecía considerado entre los «Héroes de España».
Señalar que en los fondos del museo se conservan no pocos «vestigios» de la época de Franco -borrar más de 60 años de historia militar parece un imposible-, entre ellos una amplia colección de retratos de Franco, obra de diversos autores de mayor o menor peso, clausurados para su exhibición. Obras procedentes de los diversos gobiernos militares o cuarteles de España tras ser retirados. Algunos de estos retratos, sin embargo, han permanecido en museos militares sitos en diversas provincias que, paulatinamente, se han visto señalados por el «lobby de la memoria», pidiéndose su retirada con diversa fortuna.
No solo en el Alcázar permanecía Franco. En septiembre de 2018 El Español dedicaba un reportaje al hecho con un llamativo titular: «¡Franco, presente! Ruta por Toledo, la provincia con más calles dedicadas al Caudillo». En la misma línea, en 2019, el «lobby de la memoria» denunciaba que Toledo era la provincia que más «vestigios» conservaba, pese a la escasa colaboración de los Ayuntamientos a la hora de facilitar información para la aplicación de las leyes de memoria, por lo que se estimaba que la preservación sería aún mayor. Hasta tal punto que, como instrumento de presión, los memorialistas a través de la red presentaban un émulo de folleto turístico titulado: «Guía de turismo fascista. Toledo» planteado por Mar Molina.
En la portada aparecía la foto de la estatua dedicada en la ciudad a Alfonso VI que lleva en su punto visual final al Alcázar. Según la autora, nos encontraríamos ante el primer monumento de la ruta fascista, porque la estatua, erigida por el gobierno municipal del PP, es en realidad un homenaje a los «héroes del Alcázar o al Alcázar mismo», con un singular argumento: «porque Alfonso VI sostiene la espada como una cruz y la estatua está situada de tal manera que la cruz se superpone sobre el edificio de forma visible. La avenida está franqueada por unas hileras de farolas que asemejan un Vía Crucis…». Planteamientos de este tipo, como veremos, no serán ajenos a los «memorialistas» toledanos a la hora de pedir la eliminación o destrucción de algunos monumentos. En este marco no resulta tan extraño que en marzo de 2021 estallara la polémica al anunciarse que el Ayuntamiento de Palma de Mallorca iba a cambiar la Calle Toledo por considerarla un «vestigio franquista».
No sería esta la única muestra de hasta dónde puede llegar la obsesión de la izquierda. En julio de 2020 Izquierda Unida denunció públicamente que en el pueblo de Santa Cruz de Retamar, donde se conservan calles y placas «franquistas», se había producido un acto de «exaltación franquista» con motivo del lanzamiento de cohetes el 18 de julio, aniversario de la sublevación contra la II República, añadiendo que en el pueblo «existe, desgraciadamente, una cierta tolerancia a lo que el franquismo supuso». El ridículo fue supino cuando se descubrió que los cohetes fueron lanzados en la celebración de una despedida de soltero.
Más allá de las posiciones del «lobby de la memoria», algunos analistas, básicamente de izquierdas, estiman que la persistencia en el mantenimiento del nombre de las calles, de cruces o de lápidas en la provincia de Toledo está relacionada con la propia dinámica electoral, dado que durante décadas, en gran parte de los pueblos, los alcaldes han sido siempre de «derechas» o «centro derecha», desde la UCD al PP, con notable peso de la herencia de los políticos del Movimiento Nacional siendo no pocos encuadrables dentro del franquismo sociológico. En lo que no suelen incidir, a la hora de valorar la resistencia a los cambios, es en la dura represión ejercida por los frentepopulistas en muchos pueblos de Toledo, incluyendo la especial virulencia de la persecución religiosa, por lo que los lazos familiares en muchas localidades constituyeron un escudo contra la desaparición de no pocos monumentos. En no pocos pueblos fueron muchos los asesinados, como es el caso de Camuñas, Orgaz, Consuegra… La realidad es que la provincia de Toledo es un ejemplo más de una ruta de lugares de memoria proscrita o en vías de proscripción. De cuyo peso y significado podrá sacar el lector su propias conclusiones.
Mencionemos que en la actualidad, tanto en Toledo como en otros puntos de la geografía, existen grupos y asociaciones que piden la conservación de los restos arqueológicos referidos a la guerra civil y al desarrollo de los combates (trincheras, búnkeres, pozos de ametralladoras, emplazamientos de baterías, cuarteles…). Así quedan zonas que pudieran ser preservadas en las líneas de avance de las tropas rebeldes o en las zonas de defensa, no solo en relación a la llegada de las fuerzas de Franco a la capital, sino a los enfrentamientos de línea de los primeros meses de 1937 entre las fuerzas de Yagüe y de Enrique Lister, como en Fuentes del Moro, en Pozuelas, el Cigarral de Menores, en las proximidades de la ermita de la Virgen de la Bastida…
El nuevo asedio al Alcázar de Toledo
La historia de la fortaleza toledana es de sobra conocida, tratándose de un edifico casi símbolo de la ciudad que se recorta como dominante en su perfil. Sus orígenes se remontan al siglo III, fue el palacio de la monarquía durante la capitalidad visigoda, reformado por Abd al-Rahman II y III, completado por diversos reyes tras la ocupación de la ciudad por Alfonso VI, fue fortaleza real con los Trastámara. Su aspecto actual data del reinado de Carlos I, siendo obra de los arquitectos Alonso de Covarrubias, Francisco de Villalpando y Juan de Herrera adquiriendo su carácter de palacio renacentista. Tuvo que ser en dos ocasiones reconstruido tras la Guerra de Sucesión y la Guerra de la Independencia. Fue la reina Isabel II quien inició las obras para convertirlo en Colegio de Infantería. Por fin en 1878 se convirtió en la sede de la Academia de Infantería. En 1887 fue nuevamente casi destruido por un incendio. Otra vez reconstruido continuó como Academia de Infantería. Allí cursó sus estudios Francisco Franco a principios del siglo XX.
La fortaleza se hizo mundialmente famosa por su épica resistencia durante 70 días entre julio y septiembre de 1936. Fueron las autoridades del Frente Popular las que lo convirtieron en mito dado que fue utilizado propagandísticamente para presentar una gran victoria ante los medios destacados en Madrid. En diversas ocasiones se anunció la toma de la fortaleza, incluyendo la «visita turística» de autoridades y periodistas para asistir a la anunciada voladura y posterior ocupación de la fortaleza. No fue así y los allí refugiados, a las órdenes del coronel José Moscardó, continuaron resistiendo. No era un objetivo militar importante, bastaba con haberlo dejado sitiado. Sin embargo, acabó inmovilizando un número importante de fuerzas republicanas (milicianos y unidades regulares) con amplia cobertura artillera que pudieron haberse destinado a detener el avance de las limitadas en efectivos columnas de Franco que avanzaban desde Extremadura.
Prácticamente desde los días posteriores a su liberación el Alcázar sufrió un segundo asedio por parte de la izquierda. Desde entonces se sucedieron los intentos de desvirtuar la realidad histórica. Se intentó negar el hecho de que los frentepopulistas amenazaran al coronel Moscardó con asesinar a su hijo Luis si no rendía la fortaleza, así como la célebre conversación telefónica entre ambos (pese a las fuentes documentales de la época que así lo testimonian); que si no mataron al hijo porque se negó, sino unos días después, lo que indudablemente añadiría a lo anterior un claro deseo de venganza; que si entre los rebeldes había innumerables rehenes…
Las obras de reconstrucción tardaron en acometerse debido a los problemas económicos, pero era una decisión directa del propio Franco. Los trabajos arrancaron en 1952 y no se concluyeron realmente hasta 1964. El nuevo destino sería ser en parte Museo del Asedio y en parte Museo del Ejército. Así El Alcázar quedó transformado en un lugar de memoria. Este espacio estaba, más allá del edificio en sí mismo, compuesto por: el despacho del coronel Moscardó, conservado tal y como se encontraba en septiembre de 1936, con los efectos de la guerra en sus paredes y techo (se incorporaron dos retratos, uno del coronel y otro de su hijo; se incluyeron los teléfonos con los que mantuvieron la conversación y un sistema que permitía que se escuchara la última conversación entre padre e hijo); las galerías subterráneas donde vivieron las 1.785 personas refugiadas entre combatientes y civiles; la enfermería; en la galería estaban decenas de placas en homenaje a los defensores de la fortaleza entre las que había no pocas de ejércitos extranjeros; zona propia de museo que permitía comprender las difíciles condiciones en que resistieron. A todo ello se añadía una cripta, de titularidad privada, en la que se enterraron los caídos en la defensa y todos aquellos defensores que quisieran aguardar la eternidad allí, empezando por el propio coronel Moscardó (la titularidad pasó a la Hermandad de Nuestra Señora Santa María del Alcázar constituida durante el asedio por los defensores y sus familias). De hecho, la cripta, obra del arquitecto militar Eduardo Lagarde, fue construida de forma inmediata de manera independiente a la reconstrucción del edificio, quedando abierta en 1944.
El propio arquitecto dejó un testimonio escrito sobre la construcción de la cripta. La obra se realizó en cuatro meses por la Dirección General de Regiones Devastadas, con un coste de 100.000 pesetas. Se sitúa bajo la escalera central, con una distribución simétrica aprovechando los laterales. El espacio central esta ocupado por la tumba del general Moscardó, tras esta se sitúa un altar y a ambos lachos nichos excavados aprovechando los grosores del muro. Otros dos espacios laterales simétricos presentan en el frontal a la entrada lateral desde el espacio central, muros con nichos. La entrada a estos espacios a través de una puerta abierta con arco de medio punto (arco triunfal) se encuentra coronada con labradas coronas de laurel y la leyenda que recibe al visitante: «Los que mueren como han muerto quienes yacen en este panteón suben al cielo y además pasan a la historia». El material que recubre todos los espacios es granito. El arquitecto, según su propia explicación, buscó dotar al conjunto de una luz «sobria y sencilla» recurriendo a una iluminación indirecta. Para acrecentar el simbolismo del lugar se utilizaron para la puerta, los blandones y elementos decorativos de hierro material procedente de las ruinas del edificio.
Hasta los años 90 el espacio-museo y la cripta continuaron siendo visitables (en un momento determinado alguien decidió que el sistema de reproducción de la conversación entre Moscardó y su hijo dejara de funcionar). Había comenzado un nuevo asedio al Alcázar que se vería reforzado con las leyes de memoria. El Alcázar de Toledo se convirtió en objetivo simbólico a través de un proceso camuflado de eliminación como lugar de memoria. El gobierno de Rodríguez Zapatero, siendo ministra de Defensa Carmen Chacón, buscó el «camuflaje» en el polémico proceso de traslado del Museo del Ejército para proceder a eliminar, tal y como pedía el «lobby de la memoria», la parte referida a la musealización de la heroica defensa de la fortaleza. Así en 2009 se anunciaba que, aunque se preservaría, dejaría de ser visitable el despacho del coronel Moscardó por considerarlo un «falso museístico». No indicó que ello afectaría al resto del espacio, aunque aseguró que el Ministerio de Defensa protegería la cripta y habilitaría el acceso para los familiares de los allí enterrados. Izquierda Unida había hecho bandera de la eliminación del despacho del jefe de la defensa de la fortaleza en 1936.
No solo eso, en 2010, el Ministerio de Defensa socialista publicó un nuevo Reglamento de Honores Militares, eliminándose todos aquellos que se rindieran a imágenes religiosas. Ello afectaba directamente a los actos del Corpus en Toledo. La Academia de Infantería dejaría de estar presente. Su banda no podría acompañar e interpretar el himno nacional. Los honores militares al Santísimo en la salida y entrada a la Catedral dejaron de rendirse. Las fuerzas militares presentes lo harían sin bandera, lo que contradecía lo más elemental de una unidad militar. No se atrevieron a prohibir la presencia militar pero se indicó que la presencia sería solo de voluntarios. La respuesta fue masiva por parte de los cadetes de la Academia y fuerzas de la plaza que acudieron, aunque solo lo hicieran con sable. Solo la escuadra de gastadores que escoltaba al Santísimo llevó armas. Una solución intermedia que arrancaron, ante la protesta popular, los socialistas Barreda y García-Page del Ministerio de Defensa.
Fiel al proceso habitual solo era un primer paso. Los siguientes objetivos fueron la cripta y el deseo de cambiar el relato y la historia. Fase en la que nos encontramos actualmente.
Desde el año 2018 el «lobby de la memoria», tanto en Toledo como en el Congreso, con participación destacada de IU, ha cifrado su gran objetivo en la eliminación de la cripta que existe en el Alcázar, pidiendo la inmediata exhumación de los restos de los generales Moscardó y Jaime Milans del Bosch, pues, según el portavoz comunista, Juan Ramón Crespo, «la ley establece un marco temporal: golpe de estado, guerra y dictadura. Cualquier personalidad vinculado a ellos o que cumplieran tareas de responsabilidad deben estar incluidos». La misma posición sostenía el Foro por la Memoria de Castilla-La Mancha. Pero hasta 2022, la Secretaría de Estado de Memoria Democrática no inició las gestiones para proceder a las exhumaciones.
En la cripta se custodian más de 200 cuerpos. Allí reposan militares, guardias civiles, mujeres, familiares, falangistas, miembros de Acción Popular, defensores que posteriormente estuvieron en la División Azul. Entre ellos están enterrados José María Gómez Oliveros, Marcelino Peces Escobar, Zacarías Hernández Gil, Pedro Villaescusa Bonilla (jefe de la Falange toledana), el general Federico Fuentes Gómez de Salazar, Moscardó junto con su mujer e hijos… Legalmente, en un Estado de Derecho, no se podría proceder a las exhumaciones. Las leyes de referencia establecen que los «dirigentes» de la rebelión no pueden estar enterrados «en un lugar preeminente de acceso público». Pero la cripta es privada y sin acceso al público. De hecho, el gobierno ha limitado el acceso a los familiares a las horas en que el museo no esté abierto. Pero no es menos cierto que la redacción de la LMD podría permitir el amparo para la exhumación total que es lo que se busca aunque, inicialmente, las peticiones parezcan limitarse a los restos de los generales Moscardó y Milans del Bosch. Situación de persecución que denunció uno de los bisnietos del jefe de la defensa de la fortaleza:
«Asociaciones revanchistas han iniciado una campaña para así dar carpetazo a los actos que realizamos el último domingo de septiembre cada año donde recordamos a las personas que perdieron su vida en el asedio y la heroicidad de todos […] Terrible la propaganda de toda esta gente gris que vende un relato que consiste en pelear en los despachos una guerra que terminó hacia un lado hace 83 años y pretenden borrar cualquier recuerdo de unos tiempos donde los principios, la lealtad y la generosidad eran los pilares de una generación irrepetible que lamentablemente no volverá jamás».
Dadas las dificultades legales, el proceso de exhumación aún no se ha iniciado. Margarita Robles, ministra de Defensa, asumió que el tema se tenía que tratar con los propietarios de la cripta, dada su situación jurídica. Lo que parece chocar con el planteamiento de Ángel Víctor Torres, en febrero de 2024, cuando explicó que se estaban dando pasos para proceder a la exhumación. Siendo refrendado por las declaraciones del historiador Francisco Alia, profesor de la Universidad de Castilla-La Mancha, miembro designado del denominado Consejo Asesor de la Memoria del gobierno, estimando que la exhumación «se hará, es de lógica, los muertos tienen que estar en los cementerios».
El segundo objetivo del «lobby de la memoria» es poner fin al «mito del Alcázar», conseguir su democratización absoluta, algo que consideran aún pendiente. Al entramado de la memoria se suma la denominada Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica. Lo han hecho con respecto a la información que sobre el Alcázar aparece en algunos documentos oficiales para negar que se pueda considerar lo sucedido entre julio y septiembre de 1936 como un «asedio», dado que según ellos fue un combate por su «liberación».
Así, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) ha llegado a acusar al gobierno de Castilla-La Mancha, presidido por García-Page de «blanquear» el franquismo y utilizar su lenguaje, recurriendo a «argumentos que parecen dictados por Franco», a cuenta de la información que aparece en el portal de Cultura (Catálogo de Patrimonio Cultural) con respecto al Alcázar, al señalar que el coronel Moscardó lo utilizó como «punto defensivo», cuando según ellos era el que «lo estaba atacando, ocupándolo ilegalmente para facilitar el triunfo de un golpe de Estado y construir una terrible dictadura de casi cuatro décadas», por lo que el coronel Moscardó no estaba defendiendo nada: «Moscardó y quienes con él dieron el golpe de Estado estaban utilizando un bien público, bajo legítima tutela de un gobierno democrático, para hacer triunfar al fascismo y arrebatar el poder político mediante el uso de la fuerza y de una violencia que tiene todavía el país sembrado de cunetas con miles de demócratas desaparecidos».
Así pues la ARMH ha descubierto una ofensiva militar inexistente o, por lo visto, ocultada celosamente por el franquismo. Y es que ante algunos razonamientos solo cabe recurrir a la ironía.
En la misma línea la ARMH presentó una queja ante el Ministerio de Defensa por el contenido de la información que aparece sobre el Alcázar en su página web, reiterando que el Alcázar no sufrió ningún asedio, sino que lo sucedido fue el «intento por restablecer la legalidad e impedir que los golpistas utilizaran recursos públicos para poner fin al primer periodo democrático de la historia de España». Dejemos constancia con la instancia presentada para que el lector pueda juzgar:
«Nivel de administración: Administración del Estado
Asunto: Ocultación y manipulación en el Relato de la Histórica del Alcázar de Toledo
Expone: En la página web del Ministerio de Defensa se ofrece en diferentes formatos información sobre la historia del Alcázar de Toledo, donde en la actualidad se encuentra ubicado el Museo del Ejército. En algunas de esas informaciones se dice de la historia del Alcázar tras el golpe de Estado del 18 de julio de 1936: “Durante la Guerra Civil, el Alcázar soportó un constante asedio durante 70 días que tuvo como resultado una nueva destrucción”. En otras ocasiones se omite y oculta el momento histórico.
El Alcázar de Toledo no sufrió «un asedio». Tras el golpe de Estado de julio de 1936 los golpistas se atrincheraron en él, utilizando recursos públicos del ejército para asaltar el poder violentamente, y el gobierno democrático de la Segunda República hizo todo lo posible por recuperarlo y restablecer en él la legalidad.
Solicita: Que se termine de utilizar la narrativa de la dictadura para contar la historia del Alcázar de Toledo, que se haga un relato democrático del mismo que denuncie a los golpistas y que se explique cómo fue utilizado por la dictadura para su propaganda y que fue visitado por personalidades del fascismo europeo, como Heinrich Himmler, jefe de la policía de Adolf Hitler, que lo visitó en octubre de 1940, una visita que está muy bien documentada gráficamente».
Derribar el monumento de Juan de Ávalos
En un lugar próximo al sitio donde los defensores situaron el cementerio durante el asedio se encuentra hoy un monumento, obra del escultor Juan de Ávalos. Se levantó en el sitio en que estaba situada la primera Cruz de los Caídos en recuerdo a los que perdieron la vida en la defensa. Fue inaugurado en 1961, declarado Bien de Interés Cultural en 1996 y restaurado en 2021. Su denominación inicial fue: Monumento a la gesta del Alcázar. Ocupa un total de 1.225 metros cuadrados.
En la obra es fácilmente reconocible el estilismo de Ávalos sintonizando con las figuras realizadas para el Valle de los Caídos. Tiene una doble concepción, de ahí su indudable mérito artístico como conjunto, la frontal y la que solo es comprensible si se visibiliza desde una perspectiva de altura. Se eleva sobre una base que es la representación del águila símbolo de Toledo que en vez de cuarteles tiene una cruz formada por estanques. Se elevan en altura dos pilastras de granito en cuyo centro, entre ambas, se sitúa la silueta vacía de una Cruz en hierro, con ecos lejanos a un marco de victoria.
Frente a estas un basamento de piedras, que representan al propio Alcázar, se eleva una monumental figura de 7 metros de altura, imagen simbólica de un ángel/victoria que alza una espada sostenida en las manos de sus brazos extendidos como ofrenda al cielo. Ávalos hace nacer del pelo y los ropajes, en un movimiento producido por el viento, las ondulaciones que nos llevan a contemplarlas como alas. Conocido popularmente, desde su inauguración, como el «ángel del Alcázar» se pone en relación con el recuerdo del presidente de la Juventud de la Acción Católica, Antonio Rivera, caído durante el asedio.
Los relieves/grabados tienen la carga simbólica del laurel, roble y palmas (triunfo, fortaleza, sacrificio, martirio). El conjunto escultórico se completa con una Piedad en bronce situada en la parte trasera. En los muros que limitan el conjunto se incluyó un friso alegórico de 16 metros con referencia a los mártires y a los héroes. En el plinto encontramos las figuras del Valor, el Sacrificio y la Fe.
En 2022, la memorialística Asociación Manuel Azaña, que presidía Isabelo Herreros, pidió a la Secretaría de Estado de Memoria Democrática concluir la «resignificación» definitiva de El Alcázar procediendo a aplicar la Ley de Memoria Democrática. Para ello estimaba necesario: desacralizar la cripta, proceder a exhumar todos los cuerpos y convertir la zona en una sala más del museo; eliminar definitivamente el despacho de Moscardó; eliminar las salas dedicadas al «museo del Asedio» que permanecen cerradas y no visitables; la disolución de la Hermandad de Nuestra Señora Santa María del Alcázar; la retirada del que denominan monumento al «Ángel del Alcázar» (el monumento de Juan de Ávalos).
El Ángel del Alcázar
Cuando no pocos municipios toledanos realizaron cambios en la nomenclatura de sus calles a principios del siglo XXI, otros lo hicieron antes, aquellas calles o plazas dedicadas a los que fueron víctimas de la represión ejercida por el Frene Popular fueron inicialmente mantenidas. Sin embargo, tanto la presión del «lobby de la memoria» como lo establecido por la Ley de Memoria Democrática pueden acabar borrando su presencia del callejero toledano. Al tiempo.
Especial, sin duda, es el caso de las dedicadas en Toledo, capital y provincia, y en muchos lugares de España a Antonio Rivera Ramírez, conocido popularmente como «el ángel del Alcázar». Originario de un pueblecito de Segovia pronto quedó vinculado a Toledo. Su vida discurrió en un hogar religioso, como lo testimonia el hecho de que su hermana María del Carmen profesara en un convento de Carmelitas descalzas, Ana María se dedicara a lo largo de su vida al Apostolado Social, y su hermano José siguiera la vía del sacerdocio siendo ordenado en 1953 (hoy en proceso de beatificación, fue declarado venerable en 2015). Antonio fue fundador en 1932 de la Juventud de la Acción Católica toledana, siendo nombrado presidente al año siguiente con tan solo 17 años. Se dedicó a apostolado seglar entre la juventud. En total unos 3.000 jóvenes se alistaron en la Acción Católica entre 1933 y 1936. No sintió la llamada del sacerdocio pero sí la de formar un matrimonio santo.
Al producirse la sublevación en Toledo decide incorporarse al Alcázar con el Evangelio de San Juan, el cilicio y el rosario junto con más de 30 jóvenes de la Acción Católica. Él iba a ejercer como auxiliar espiritual dado que en la fortaleza no había ningún sacerdote, pero acudía a la lucha en defensa de la religión.
Los numerosos recuerdos y la tradición oral sobre la vida durante el asedio anotan la dirección que ejercía en la realización de actos de piedad, rezo del rosario, la Salve… En los lugares más peligrosos Antonio se presentaba para rezar el rosario y reconfortar a los combatientes. Llegaba a acompañar rezando a los centinelas cuando a él no le correspondía el servicio. Asumió la misión de preparar a aquellos hombres al bien morir, porque era posible que nunca salieran de allí. Recorría los puntos de fuego con una frase que se convirtió en seña de identidad: «Tirad, pero tirad sin odio».
El 11 de septiembre de 1936 un sacerdote, al que se permitió que entrara al Alcázar para intentar la rendición, ofrendó la única misa celebrada durante el asedio, lo que para la inmensa mayoría fue un hecho reconfortante. Fue la única ocasión en que pudieron comulgar. Se conservan páginas escritas por Antonio durante aquellos duros días: «yo me encuentro mal; pero a ti, Dios mío, te noto bien […] Los santos pasaron por trances durísimos y te vas a desanimar tú ya… ¡todo lo puedo en aquel que me conforta!». El 18 de septiembre se intentó la voladura definitiva del Alcázar mediante una mina, la más potente de las usadas contra los defensores. Después vino el asalto, una granada le alcanzó destrozándole el brazo izquierdo, lo que obligó a la amputación. Permanecería en la enfermería hasta la liberación diez días después. Herido, fue trasladado a su casa, la septicemia empezó a correr por su cuerpo permaneciendo postrado durante semanas. Él ofrecía su dolorosa enfermedad por la juventud de la Acción Católica y por la paz. El 20 de noviembre de 1936, tras recibir la Extremaunción, siendo consciente del final, reúne a cuantos están en casa para en la agonía preguntarles: «Me voy al Cielo. ¿Qué queréis para el Cielo?». Falleció aquella tarde. Tenía 20 años.
En 1962 se abrió la causa para su canonización, ya era considerado mártir de la Acción Católica. Por razones políticas el proceso fue paralizado, reabriéndose por la Archidiócesis de Toledo en 2013, siendo concluido en 2016.
Había sido un joven que buscó la santidad heroica. En este sentido había escrito: «Cuantas veces me recogí a practicar los Ejercicios Espirituales, sentí palpitar en mi alma la idea y el deseo de una gran santidad, señal de que Dios quiere que yo sea un gran santo».
Fue objeto de una amplia devoción popular en Toledo. Según Monseñor Braulio Rodríguez Plaza: «Antonio Rivera no fue mártir, pues no fue asesinado por su fe, pero sí puede afirmarse, sin temor a errar con ello, que constituye un auténtico testigo, y por ello modelo para todos nosotros. Ciertamente, como señala el título, es un apóstol para nuestro tiempo, cuando, junto a una identidad clara de discípulo, se precisa la paciencia del testigo y la audacia de mostrar la fe en Cristo en tiempos necesitados de orientación en una vida que solo se vive una vez». Según el vice postulador de la causa: «Antonio es ejemplo y modelo auténtico de vocación laical, a la que todos estamos llamados, con una vida breve pero intensa que la dedicó a Dios y al apostolado, misionero incansable llevando por toda la diócesis la alegría del evangelio».
Al fallecer en 1936 sus restos fueron inhumados en el cementerio sin ser después trasladados al Alcázar. Al reabrirse el proceso de canonización fue exhumado y depositados bajo la pila bautismal de la iglesia de San Juan.
El «ángel del Alcázar» está entre los objetivos de los memorialistas y de la izquierda desde hace muchos años. En muchas localidades su nombre se ha retirado y ha sido proscrito en el callejero. También han sido objeto de proscripción algunos colegios que llevaban su nombre, como sucedió en Toledo. En este caso, pese a la polémica y las peticiones de retirada por parte del «lobby de la memoria» la institución educativa pública ha mantenido el nombre de CEIP Ángel del Alcázar.
No corrió la misma suerte la Escuela-taller segoviana que en octubre de 1957 se inauguraba con el nombre de «El Ángel del Alcázar». Fue el resultado de la decisión de Pascual Marín Pérez, Gobernador Civil, que construyó la «Colonia Pascual Marín» de viviendas y la escuela. Se transformaría en instituto conservando su nombre hasta el año 2002, siendo renombrado como IES La Albuera, por su «vinculación al franquismo». Especial animosidad ha mostrado en la persecución del recuerdo a Antonio Rivera el senador de Compromís Carlos Mulet, considerando que su nombre constituye una exaltación de la guerra y la dictadura.
Sería muy extenso recoger aquí cuántos lugares han perdido este nombre. Baste como ejemplo citar que en 2017 se retiraba la dedicada en Alcira, al igual que la que tenía en Valencia. El Ayuntamiento de Pobla de Vallbona anunciaba en ese tiempo que se veía obligado a cambiar el nombre por aplicación de la LMH. En Ayllón (Segovia) la plaza con su nombre fue cambiada, restaurada y vuelta a cambiar en 2020. En Madrid, en 2023, la calle Ángel del Alcázar quedó sentenciada para transformarse en Calle Guillermo Rovirosa (uno de los impulsores de la Hermandad Obrera de la Acción Católica). Pero en otros muchos puntos de la geografía aún subsiste, aunque amenazada.
En Segovia se mantiene la Plaza Ángel del Alcázar. En Fuensalida, tras la sentencia que obligaba al cambio de calles en 2022, se mantuvo la Plaza Antonio Rivera. También en 2010, siendo alcalde el socialista García-Page, se decidió mantener la placa conmemorativa que figuraba en la fachada de la vivienda de Antonio Rivera en la Plaza de Santa Isabel n.º 3. Se había instalado en 1953. En la misma se leía: «Aquí vivió y triunfó Antonio Rivera Ramírez, el Ángel del Alcázar. La ciudad le dedica con emoción este motivo».
Cruces y monumentos a los caídos
No muy distinto es al de otras provincias el proceso de retirada, resignificación, traslado o demolición de las Cruces y monumentos a los caídos erigidas para perpetuar su memoria. No son pocas las localidades toledanas que se han resistido hasta prácticamente el día de hoy a la retirada o a la demolición. Algunas han tenido que ceder ante la coerción que conllevó la aprobación de la Ley de Memoria Democrática. Cazar «cruces y monumentos» ha sido uno de los objetivos favoritos del «lobby de la memoria». Es evidente por qué.
Como muestra de la presión coercitiva traigamos, por ejemplo, el caso del Ayuntamiento de Santa Cruz de la Zarza. En enero de 2022 la corporación anunciaba que procedería a la retirada de la Cruz de los Caídos trasladándola al cementerio municipal, decisión contra la que había presentado recurso la Fundación de Abogados Cristianos. Se trataba de un monolito troncocónico que se alzaba sobre un pedestal con 3 secciones en escalones en cuyo centro aparecía en relieve el escudo vigente entre 1923 y 1982. En el frontal del monolito, ocupando casi su totalidad, aparecía una Cruz en relieve. El traslado fue resultado de la votación a favor de los concejales del PSOE y de Unidas Podemos con el voto en contra del Partido Popular. El monumento a los caídos recordaba a los asesinados de la localidad por el Frente Popular.
Coerción que también sufrió el Ayuntamiento de Corral de Almaguer. La Mesa del Senado requirió a la corporación para que le informara sobre la retirada de los «vestigios franquistas» en la localidad; citando en concreto el monolito existente en la Calle Real y la placa con el nombre de los caídos en la fachada de la Iglesia parroquial. La corporación no contestó y recibió un segundo escrito. Desde 2021 el Ayuntamiento estaba gobernado por el Partido Popular. El 26 de octubre de 2022, por unanimidad, la corporación acuerda «no retirar dichos elementos, ni comunicar orden de retirada de los mismos, en el caso de la fachada de la Iglesia Parroquial [ya que] son elementos históricos que se encuentran ubicados en los lugares de referencia desde hace más de 50 años». El monolito a que se hacía referencia era uno de los que se instalaban en los puntos de relevo durante el traslado de los restos de José Antonio Primo de Rivera desde Alicante a El Escorial en noviembre de 1939; efectuado en este caso el día 27sustituyendo a los falangistas de Pontevedra los de La Coruña.
En una línea similar, otro de los componentes del «lobby de la memoria», la Asociación Manuel Azaña, denunciaba en 2023 la negativa del Ayuntamiento de Ocaña a retirar el monumento a los Caídos, que es más que una Cruz de los Caídos. Una localidad que aún conservaba calles como la avenida dedicada a José Antonio o la Avenida del Generalísimo, las calles Moscardó o Mártires de Ocaña. Una localidad que estaba regida por un gobierno socialista.
El amenazado monumento a los caídos se encuentra en la plaza de Gutierre de Cárdenas, maestre de sala de la reina Isabel la Católica. Un monumento de grandes dimensiones que tiene tallados los nombres de las numerosas víctimas de la violencia ejercida por el Frente Popular en la localidad. 6 grandes lápidas recogen sus nombres, lo que indica el impacto social, por las imbricaciones familiares, que hace difícil la retirada del monumento. De hecho, fue restaurado en 1984. Domina de forma imponente toda la plaza. Levantado en piedra presenta un paramento extenso con arco-bóveda saliente en el centro, con tres lápidas a cada lado. En la parte superior del arco existe una hornacina con un busto de José Antonio Primo de Rivera, debajo en una placa se puede leer «Caídos por Dios y por España. ¡PRESENTES!». Sobre este espacio arco-bóveda ciega se asienta un importante monolito en cuya cara frontal se destaca una Cruz blanca. En la cara trasera está en relieve el Yugo y las Flechas y en la parte baja aparece el escudo nacional vigente.
No solo el «lobby de la memoria» ha pedido la eliminación del monumento o la retirada del busto de José Antonio, o el cambio de las calles. También que no fuera reubicado, tras las obras, el monolito existente que recordaba el relevo efectuado en la localidad durante el traslado de los restos de Primo de Rivera.
El cortejo del traslado a pie entró en la provincia de Toledo el día 26 de noviembre, haciendo relevo en Quintanar de la Orden los falangistas de Orense a los de Ciudad Real; el siguiente relevo fue en carretera, en la madrugada del 27, pasando el féretro a los hombros de los de Pontevedra, para llegar en sobre las 9.30 de la mañana a Corral del Almaguer. Desde allí, tres relevos más en carretera para llegar a las 4.30 de la madrugada a Ocaña, desde donde el cortejo seguiría camino hacia Aranjuez. Tramos realizados por los falangistas de León, Palencia, Zamora y Valladolid. Para esos tramos nocturnos se habían remitido al Jefe Provincial de FET de las JONS las siguientes órdenes:
«Te cuidarás de disponer con urgencia por medio de los municipios correspondientes que, en todo el trayecto de tu provincia, por donde deberán pasar los restos de José Antonio, se mantengan durante la noche del paso, a un lado y otro del camino, buscando el emplazamiento más conveniente próximo o lejano grandes hogueras que deberán durar tanto como dure la visibilidad del lugar donde estén emplazadas, mirando desde el cortejo. A ser posible no faltarán hogueras en los lugares de relevo, cuyo cuadro de horas y kilómetros se os envían. Dispondrás también que el paso por los pueblos en la noche las gentes porten antorchas faroles en número máximo que puedan iluminar lo más posible los lugares de tránsito del cortejo»
Arquetípico es el caso de la Cruz de los Caídos de Mora en 2003. El Ayuntamiento aprobó el traslado del monumento al cementerio con el voto en contra de los concejales del Partido Popular. Sin embargo, la protesta vecinal y familiar hizo al alcalde paralizar momentáneamente el proyecto anunciando que solo se movería si las familias de los que aparecían citados en las lápidas que estaban en la base de la Cruz daban su conformidad. Situada en la fachada de la Iglesia se trata de una Cruz escoltada por dos pilastras adosadas de menor altura. En la parte baja del frontal de la Cruz se situaba el escudo de España, en la parte alta de las pilastras en una el yugo y las flechas y en la otra la Cruz de San Andrés. A ambos lados, en 4 paneles los nombres de los caídos, que superaban el centenar y medio. Además, el traslado tendría que ser autorizado por la Iglesia ya que la Cruz estaba adosada a la fachada el templo.
En 1945 se inauguraba la Cruz de los Caídos de Orgaz. Limitada por un pequeño jardín circular cumplía con las normas de austeridad exigidas: un monolito de piedra cúbico constituía la base de la Cruz con la leyenda «Caídos por Dios y por la Patria». Extenso había sido el número de víctimas de la represión ejercida por el Frente Popular a los que recordaba:
Sebastián Cid Sastre, José Antonio Marañón, Antonio Marañón, Demetrio Olivares, Pedro Perea Vallano, Juan Manuel Ruiz Tapiador, Francisco Salgado Ruiz Tapiador, Santiago Fernández López, Pedro Perea Cid, Basileo Perea Cid, José Fernández López, Fernando Pinillos Medrano, Luis Ruiz de los Paños, Luis Pinillos de la Torre, Agustín Pinillos Medrano, Valentín Garoz Fernández, Valentín Garoz Guerra, Andrés Salgado Ruiz Tapiador, José Larrazábal Calderón de la Barca, Manuel Domínguez, Cándido Campos G. Bajo, Carlos Martín Maestro Gómez Elegido, Juan Pérez Cejuela, Francisca Guadalupe Suárez, Balbina Ruiz-Tapiador Guadalupe, Nicanor López Romero Moreno, Jesús Martín Maestro Sánchez Barbudo, Joaquín Vallano Guzmán, Samuel Pinillos de la Torre, Delfín Segovia Rojas, Agustín Carbonell Gómez, Nicolás Sánchez de Rojas Carbonell, Pedro Martín de la Torre, Bartolomé Sánchez Mayoral Marín, Eutasio Carbonell Gómez, Julián Sánchez Mayorall de la Rica, José Antonio Marañón Haro, Santiago Arroyo Martín, María Juana Ruiz Tapiador Vizcayno, Concepción Ruiz Tapiador Vizcayno, Francisca Roldán Sánchez Barbudo, Tiburcia Gómez Sánchez, José Ferrero Santiago, Augusto Hernández García, Julián Mora Pérez Cejuela, José María Sánchez de Rojas, Julián Sánchez de Rojas. A ello se unirían otros paisanos asesinados fuera de la localidad: Jesús Morales Sánchez, José Dorado, Vicente Ruiz Tapiador Vizcaino, Jacinto García Asenjo, Benito Abel de la Cruz Díaz-Delgado, Vicente Moreno, Diego Bravo del Barrio, Esteban Romero Bravo y José Antonio Figueroa de la Torre.
Una lectura rápida indica cómo familias enteras fueron víctimas de la represión. Abundan entre las profesiones los agricultores. Entre ellos 7 religiosos y 6 mujeres. 2 vecinos de Orgaz cayeron en la defensa del Alcázar de Toledo (Leandro Sánchez Mayoral y Luis Figueroa de la Torre). Otras tres personas fueron asesinadas en Orgaz sin ser de la localidad (Juan Díaz García, Pedro Manuel Pérez-Agua García-Ochoa, ambos sacerdotes, y Casimiro Rivera Eusebio). La Cruz fue resignificada cambiando la leyenda («A todos los orgaceños muertos por España»), perdiendo el jardincillo al quedar asfaltada la plaza.
Además de la Cruz de los Caídos, en el cementerio de Orgaz se situó una lápida recordando el lugar donde fueron asesinadas 31 personas en la noche del 20 al 21 de octubre de 1936. Al acabar la guerra, se procedió a la exhumación de los restos de una parte del largo los restos de los listado de asesinados. Los cuerpos fueron trasladados a una cripta abierta en la nave central de la Iglesia parroquial. Las filtraciones obligaron a intervenir en los años sesenta para mantenerla. Fue una iniciativa popular, impulsada por el párroco Miguel Ángel Gutiérrez y Eugenio Guerra, la que inició las obras entre 2012 y 2015 con denuncias por parte de los medios de izquierda como El Plural. Los trabajos obligaron a la exhumación, la remodelación de los nichos y una inhumación en la nueva cripta restaurada. La ceremonia fue presidida por el obispo emérito de Segovia. En la actualidad alberga los restos de 48 ya que algunas familias decidieron el traslado de sus deudos al cementerio municipal. Los familiares de otros dos asesinados permitieron, anteriormente, su traslado al Valle de los Caídos.
En Toledo, como señalamos, la primera Cruz de los Caídos estuvo situada en el propio Alcázar al ser liberado. En la actualidad existe un monumento dedicado a los mártires situado en el cementerio. Repasemos otros casos de la provincia, obviamos que los lugares de la muerte en la zona limítrofe entre Ciudad Real y Toledo hicieron que vecinos de la segunda fueran asesinados en territorio de la primera y se situaron Cruces en esos términos.
Probablemente una de las primeras Cruces resignificadas fuera la de Quintanar de la Orden. Aunque hubo peticiones por parte de la izquierda, no sería hasta la llegada del PSOE al Ayuntamiento cuando en 1991 se debatió la propuesta de cambiar 5 calles, entre ellas la Plaza del Generalísimo, y resignificar la Cruz de los Caídos dedicándola a todos los muertos de la localidad en la Guerra Civil. La moción salió adelante con los 7 votos a favor del PSOE y los 5 en contra del PP y una abstención. El PP no apoyaba el cambio de los nombres pero sí la resignificación de la Cruz, como de hecho estaba ya haciendo en parte de España. Los «Caídos por Dios y por España» cedían paso a «el Ayuntamiento y el Pueblo de Quintanar les rinden este homenaje». En los argumentarios se indicó que en realidad la mayoría de los fallecidos en la guerra de la localidad eran gentes de derechas.
En la Iglesia Parroquial de Santiago de la Espada, utilizada como prisión por los frentepopulistas durante la guerra civil, con su ajuar destrozado, en la capilla más extensa de la cara sur, se enterraron los restos de los caídos, situándose las respectivas lápidas. Los restos quedan velados por las imágenes del Ángel de la Guarda, el Inmaculado Corazón de María, la Virgen de las Siete Palabras, el Sagrado Corazón de Jesús, y Jesús Nazareno. Cabe recordar que la represión ejercida por el Frente Popular adquirió un dramático relieve. La mayor parte de los edificios religiosos fueron asaltados, profanados y saqueados. Los asesinatos se mantuvieron hasta agosto de 1936. Los franciscanos de Quintanar tuvieron la promesa del alcalde de que estarían protegidos. Sin embargo, el 21 de julio fueron detenidos. El 25 de julio fueron asesinados 2 sacerdotes, el 26 los 8 franciscanos. El 23 de agosto, tras una saca, fueron asesinadas en el cementerio 24 personas.
Señalemos que el historiador Ángel Viñas, a quien se dedicó una calle en Quintanar de la Orden por ser su localidad natal, expresó su contrariedad ante la continuidad de las dos placas existentes en la Iglesia Parroquial con los nombres de los «Caídos por Dios y por España», y porque se conservaran calles dedicadas al Capitán Cortés, al alcalde Enrique López Brea o al divisionario Felipe Villa, caído combatiendo en la URSS. Añadamos que en Quintanar de la Orden, en la Plaza de Felipe Villa, se conserva, declarado bien protegido por el Ayuntamiento, el Grupo de Viviendas José Antonio y la Casa Sindical, obra del arquitecto Rafel Aburto para la Obra Sindical del Hogar en los años cuarenta.
En 2009 el Ayuntamiento de Talavera de la Reina procedió a iniciar las obras de traslado de la Cruz de los Caídos sita en la Plaza Mayor al cementerio. Según el presidente de la Asociación de Vecinos San Jerónimo del Casco Histórico, José Luis Prado, promotor de petición, era un «elemento estético discordante en el centro de la plaza».
El formato de Cruz adosada a la fachada de la Iglesia lo encontramos en localidades como Santo Domingo Caudilla. Sobre un plinto de dos escalones se levanta en forma de altar la base sobre la que se eleva la Cruz. A los pies de la misma una placa, con el Yugo y las Flechas y la Cruz de San Andrés; bajo la dedicatoria, «Caídos por Dios y por España», aparecen los nombres de los vecinos del pueblo: Isaac Rodríguez, Eduardo Rodríguez, Franco Aguilera, José Hernández, Gil Sánchez, Anastasio Ruiz, Francisco Carrasco, Diógenes Rodríguez, Augurio Lorenzo, Rodrigo Rodríguez, Teodoro Rodríguez, Damián Gómez, Francisco Ramos, José María Leyun. Varios de ellos pertenecientes a la misma familia.
Lo mismo sucede en la Puebla de Almoradiel. En la fachada de la ermita de la Virgen del Egido una placa de mármol blanco, cuya silueta recuerda la planta de una iglesia, constituye el homenaje: «Puebla de Almoradiel a sus caídos». En su ábside aparece la leyenda: «Palma et corona luditis» y el nombre de José Antonio Primo de Rivera. Ocupa todo el espacio central de la lápida una Cruz en mármol gris. En los ángulos superiores del brazo transversal aparecen el Yugo y la Flechas. En los inferiores, cobijados por los brazos de la Cruz un largo listado de caídos, en esta ocasión van más allá de la Guerra Civil indicando que encontraron la muerte entre 1936 y 1943. Entre ellos 3 religiosos:
«Pablo Heras Martínez (el párroco del pueblo que encabeza la lista), Ramón Perea Monzón, Higinio Sepúlveda Verdugo, Tomas Villanueva Angulo, Felipe Angulo Rodeño, Isidoro Sepúlveda Colmenar, Manuel Sepúlveda F. Palomino, Benjamín Sepúlveda F. Palomino, Desiderio Toledo Arellano, Julián Rodríguez Rodríguez, Manuel Martín Aparicio, Ramon Madero Sepúlveda, Ernesto Madero Sepúlveda, Cruz Angulo Hervás, Aureo Angulo Hervás, Salvador Ortiz Cicuendez, Miguel Villarejo Abreu, Esteban Álvarez Donaire, Antonio Molina Toledo, Luis García Villarejo, Patrocinio Sepúlveda Sepúlveda, Froilán Monzón Palomino, Bernabé Illán Coronado, Rogelio Rodeño Bustos, Telesforo Rodeño García, Manuel García Cicuendez, Lupicinio Bustos Angulo, Amador Madero O. Cicuendez, Crisólogo Garrido Madero, Justiniano Molina Cano, Juan Manuel Ortega Martínez, Vicente Bustos Ortiz, Rafael Sierra Villafranca, Mónico Rodeño Bustos, Benigno Muñoz Ramos, Enrique Palomino Muños, Emilio Casas Sepúlveda, Baldomero Rodríguez Villafranca, Julián Torresano Sepúlveda, Diodoro Heras Villajos, Manuel Manzanares Ballesteros, Manuel Villarejo Maroto, Serafín Sepúlveda Cicuendez, Saturnino Torresano Ramos, Claudio Torres Roldán, Cristino Salazar Manzaneque, Francisco Salazar Manzaneque, Manuel Carpintero Toledo, Baldomero Rodríguez Ramos, Constantino Angulo Coronado, Eutiquio Cincuendez Todos, Eutropio Roldán Oropesa, Gumersindo Sepúlveda Roldán, Félix Barrios Botija, Celestino Villanueva Villarejo, Salvador Madero O. Cicuendez y Juventino Cicuendez Hervás».
Nuevamente es fácil percibir las relaciones familiares entre las víctimas de la represión ejercida por el Frente Popular.
En julio de 2021 el Grupo Parlamentario de Izquierda Confederal-Compromís pedía al Ayuntamiento que informara sobre el acuerdo de retirada de la lápida en la Puebla de Almoradiel. Más allá de lo habitual de la intervención de Compromís como elemento del «lobby de la memoria», es de destacar el modo en que se trata de legitimar la petición por parte de medios de comunicación. Así Toledo Diario rotulaba la información de este modo: «Piden la retirada de la placa franquista de la ermita de la Puebla de Almoradiel. El monumento rinde homenaje a José Antonio Primo de Rivera, uno de los generales precursor del golpe de estado al gobierno democrático de la Segunda República en 1936». No es necesario recordar decir que José Antonio no era general (el general era su padre), pero en la información se oculta de forma consciente que rinde homenaje a los caídos del pueblo, la mayoría víctimas de la represión ejercida por el Frente Popular.
También en el caso de Illescas, en la fachada de la iglesia de Santa María, una lápida de forma rectangular incluye los nombres de los caídos de la localidad bajo una Cruz grabada. La leyenda «Caídos por Dios y por España» y el nombre de José Antonio abren el siguiente listado:
Tomás Alonso Fernández, José Ignacio Esquivas Fernández, Ángel Baralbar Moreno, Francisco Martínez Ortega, Román Gamboa Madrigal, Luis Vega Rodríguez, Rufino Madridano Madridano, Leandro Sancho Oporto, Tito López Racero, Luis García-Quirós, Lorenzo Rodríguez Ruiz, Hilario Fernández Caballero, Luis Navarro Hernández, Elías Alonso Alonso, Emilio Gómez Rodríguez, Fernando Mínguez, José Ángel Mínguez Sinclán.
En 2013 se planteó la retirada de la lápida a través de una moción presentada por Izquierda Unida, calificando el recuerdo de los asesinados por el Frente Popular, del que el PCE (inmerso en IU) formaba parte, de «simbología de exaltación al franquismo»; contaba con el apoyo del PSOE que no la había retirado cuando estaba al frente del Ayuntamiento. El Partido Popular que gobernaba en minoría se opuso. En 2019 la placa aún continuaba en su lugar.
La Cruz de los Caídos de Consuegra es un mudo testimonio de la represión ejercida por el Frente Popular. Está situada en un parque de San Juan y ha sido vandalizada en diversas ocasiones. En la actualidad no tiene ninguna simbología, pues esta fue retirada. Sin embargo el «lobby de la memoria» la sigue considerando un «monumento fascista», y como tal debe de desaparecer. El monumento que se encuentra en un parterre del parque con una reja de escasa altura que limita su espacio, consiste en una pilastra de considerable tamaño (el monumento tiene unos cinco metros de altura) que sirve de base a la Cruz. En cada uno de los cuatro lados las lápidas recogen los nombres de un larguísimo listado de caídos. En el brazo trasversal de la Cruz aún se puede leer la leyenda explicando que es el homenaje a los «gloriosos caídos por Dios y por España» entre el 18 de julio de 1936 y el 28 de marzo de 1939. Entre los nombres aparece un elevado número de religiosos asesinados por el Frente Popular. En total 151 sacerdotes y religiosos (franciscanos, dominicos, escolapios, hermanos de La Salle). La relación de caídos de la Cruz es la siguiente:
«Sacerdotes seculares: Vidal D. Cordoves Sánchez, Agrícola Rodríguez G Huertos, Balvino Moraleda M. Palomino, Benigno Moraleda, Daniel Gutiérrez F. Layos, Dativo Rodríguez Jiménez, Dionisio Casanova Moraleda, Ernesto Peces Roldán, Francisco Lumbreras Fernández, Gregorio Romeral Morales, Jenaro Gutiérrez Niego, José Dorado Ortiz, José Navarro García, Juan M. Plaza Chacón, Julián D. Mayordomo Reguillo, Julián Gutiérrez F. de la Cruz, Manuel Martín del Campo, Martín González Moraleda, Natalio Moreno García, Pablo Rivero Sánchez, Pedro Gutiérrez Minaya, Robustiano Nieto Rivero, Sebastián Gálvez Tavira, Vicente Morales Galán.
Franciscanos: Anacleto Vaquero Fernández, Ángel Gallego del L. Fernández, Ángel Ranera de Diego, Benigno Prieto del Pozo, Domingo Alonso, Emilio Rubio Cantador, Ezequiel M. Cid Rodríguez, Jesús Jiménez G. Miguel, Juan J. Albacete Moraleda, Julián Navio Colado, Luis R. Crespo G. Benito, Lázaro Pérez, Martín Lozano Tello, Ramón Pérez Gómez, Santiago Biedma Moraleda, Severiano Alcobendas Merino, Víctor Chumillas Fernández.
Coristas: Alfonso Sánchez Hernández, Anastasio González Rodríguez, Andrés Majada Málaga, Antonio Rodrigo Antón, Demetrio Biedma Moraleda, Federico Herrera Bermejo, Félix Maroto Moreno, José Álvarez Rodríguez, José Ávila Merino, José de Vega Pedraza, Lamberto Moraleda Sánchez, Marcelino Ovejero Gómez, Orencio Montero Novillo, Pedro Lumbreras García, Ramón Tejado Silgado, Santiago Mate Calzada, Saturnino Río Rojo, Valentín Diez Serna, Vicente Majadas Málaga.
Hermanos Legos: Cecilio Alocén Aguado, Gabriel García García, Gregorio Ayudo Orete.
Dominicos: Ubaldo Albacete Moraleda.
Escolapios: Cristóforo Rodríguez del Álamo, Emiliano Lara Camuñas, Gregorio G. Miguel, José Moraleda Rodríguez, Manuel, Moisés Vázquez.
Hermanos de las Escuelas Cristianas: Diodoro Rafael, Dalmacio Jorge, Eustaquio Luis, Pedro José.
Seglares: Afrodisio Navarro García, Alfredo Rodríguez Serrano, Anacleto García Rebato, Ángel Gálvez Casanova, Ángel Gómez Moreno, Ángel Moraleda Mayas, Antonio Casanova Gutiérrez, Antonio Casanova Merchán, Antonio Clemente Galán, Antonio Comando Navas, Basiliso Fernández Muñoz, Basiliso González Jiménez, Blas Gálvez Casanova, Bricepto González Nieto, Brígido Tendero Tendero, Canuto Rodríguez Pérez, Carmelo F. Layos Dorado, Cecilio García Palacios, Ceferino Gálvez Oliva, Cipriano Borlado Gutiérrez, Constancio Lumbreras Novillo, Dionisio Álvarez M. Palomino, Dionisio Moraleda Rodríguez, Eusebio Álvarez M. Palomino, Eusebio Gálvez Casanova, Eduardo Moraleda M. Palomino, Exuperio Dávila Fernández, Fausto Acebal Rey, Fausto Casanova Moreno, Félix Clemente Aguado, Félix Fernández Olivares, Félix García Martín, Félix Navas Palomino, Fernando Moreno Nieto, Lorente Rodríguez, Francisco Casanova Gutiérrez, Francisco Moreno Moreno, Francisco Rodríguez Gutiérrez, Gerardo Fernández Olivares, Gregorio P. Olivares Prieto, Guillermo Tejera Serrano, Heriberto Cordoves Sánchez, Honorio M. Palomino Pérez, Isidoro Condado Navas, Isidoro Gálvez Navas, Joaquín Ulla Moreno, José Antonio Gutiérrez Nieto, José Antonio Lara Novillo, José García Puch, José María González Villarreal, José Guillén J. Jareño, José Lumbreras Casanova, José Moraleda Alcobendas, Juan B. F. Layos Gutiérrez, Juan B. Tarjuelo Gálvez, Juan C. Díaz Almansa, Juan Cuerva Moraleda, Juan J. Cejuela Castañeda, Juan M. Casanova Merchán, Juan M. Gutiérrez Cordoves, Juan Moreno Cid Calvo, Julián Tabasco Torres, Julián Tendero Rodríguez, Julio G. Jareño Cantador, Justo García Palacios, Justo García Rebato, Leandro Jiménez Muñoz , Lucio Prieto R. Crespo, Luis Condado Fuertes, Lupicino M. Palomino Pérez, Manuel Pozuelo Dávila, Manuel Romero García, Miguel del Álamo G. Miguel, Casanova, Olegario Serrano Tarjuelo, Pablo Minaya Dorado, Pablo Moraleda Navas, Patrocinio Plaza Rubio, Pedro Álvarez M. Palomino, Pedro G. de los Huertos Rey, Pedro Lumbreras Tarjuelo, Pedro Rey Gallego, Pedro Torres Aguado, Pedro Torres Figueroa, Pelayo G. de la Cruz Fernández, Petronilo Alcobendas Merino, Porfirio Gálvez Gutiérrez, Práxedes Rivero Sánchez, Ramón Nieto Moraleda, Ricardo López Palomino, Rufino Dorado Ortiz, Santos Gómez Ortiz, Santos Gómez Curiel, Sotero Gutiérrez Nieto, Teófilo Gutiérrez Biedma, Tomás Merino Blas, Venancio Cuerva Román, Vicente Gómez Moreno, Victorio Moreno Álamo, Victorio Sánchez Pérez».
Es fácil apreciar las relaciones familiares entre muchos de los asesinados y de estos con los propios religiosos. Por otro lado, la Cruz incluía también algunos fallecidos en campaña durante la guerra: Benigno Rodríguez F. Layos, Benito Rodríguez Aparicio, Crisóstomo Palomino de la Cruz, Felipe Palomino Gutiérrez, Félix Moraleda Villaverde, Isabelo Rubio Jiménez, Patrocinio Cañadilla Soto, Silvestre Sánchez Tapetado, Tomás Tabaco Rubio.
La misma tipología presenta la Cruz de los Caídos de Boca de Congosto en Los Yébenes. En 2017 el alcalde socialista decidió eliminar las lápidas con el nombre de los caídos. Detengámonos un momento para analizar este caso arquetípico. En este pueblecito fueron asesinadas por los frentepopulistas algo más de 180 personas bajo la férula del Comité que dirigía el alcalde Santos González Triana. Entre ellos 41 miembros de Acción Popular y 4 del Partido Republicano Radical. También todos los religiosos que encontraron: Jesús Martín Díaz (párroco), al coadjutor de la parroquia local, Félix Calleja Blas, Luis Ramírez, Miguel Torija y Ricardo Marín González. Es de señalar el asesinato del marqués de Cañadahonda junto a su hijo, su yerno y su capellán. Al acabar la guerra fueron sometidas a Consejo de Guerra 57 personas en relación a los asesinatos cometidos, solo 7 fueron condenadas a muerte. La decisión del alcalde socialista era retirar los nombres y dedicar la Cruz a todos los muertos de la localidad. Tras ello resulta evidente la intención de eliminar los rastros y la memoria de la represión ejercida por el Frente Popular.
No son los únicos restos en la zona. No es extraño encontrar algunas Cruces que señalan el lugar donde fueron asesinadas personas por los frentepopulistas en un camino que nos ha descubierto Miguel Ángel Muñoz. En la Carretera de Yébenes tenemos una que recuerda a los asesinados. Es una Cruz pequeña sobre una base de piedra en la que se puede leer: «En este sitio cayeron mártires por Dios y por la Patria, vilmente asesinados por los rojos marxistas, D. José Fariña Rosendo, D. Jesús Diezma Pastrana, D. Francisco Maroto Delgado, D. Gaudencio López Antonia, D. Conceso Epifanio Aguilera Rodríguez, el 20 de julio de 1936. RIP». En el Puerto de Yébenes otra nos recuerda que Natalio Royo, Ruiz Castellano, José Antonio Pérez, Pablo Fernández, Manuel Drake Santiago y Carlos Martínez Repollés, fueron asesinados por «las milicias rojas de Yébenes en este lugar el día 13 de agosto de 1936».
Del mismo modo, podemos encontrar cruces similares en la Carretera de Sonseca. Allí tenemos otra con la siguiente dedicatoria: «RIP. Gloria a Dios en sus mártires D. José García Rodríguez y su hijo José Antonio García de Sonseca. Caídos por Dios y por España en este lugar la noche del 11 al 13 de septiembre de 1936».
La Cruz de Domingo Pérez, situada ante la Iglesia, sobre un plinto de 4 escalones, carece de cualquier símbolo o leyenda, por lo que permanece resignificada como símbolo cristiano. La de Otero se eleva sobre un prisma cúbico con la leyenda: «Caídos por Dios y por España». En la misma situación, sin leyenda, permanece la de El Casar de Escalona. Una ligera variación tipológica muestra la erigida junto a la Iglesia en Villar del Pedroso: sobre una base limitada por pináculos para llevarnos en arco hacia la base de la Cruz, en la que figura el escudo nacional mal denominado franquista. En lo alto, los brazos de la Cruz son cruzados diagonalmente por una corona de laurel tallada en piedra. Resignificada se conserva en su lugar de origen la Cruz de Calzada de Oropesa.
La Cruz de los Caídos de Huecas, realizada en granito, una vez desprovista de cualquier símbolo continua en su emplazamiento. Similar es el caso de la Cruz de los Caídos de Noves, donde solo se conservan algunas letras de la antigua inscripción «Caídos por Dios y por España». La Cruz de los Caídos de Maqueda fue resignificada con una placa que la convertía en «Homenaje en memoria a todos los caídos por la Guerra Civil 1936-1939».
En 2020 la ARMH pedía la retirada o reforma de la Cruz de los Caídos de la Puebla de Montalbán, situada junto a la ermita de la Soledad. Esta Cruz, en granito blanco, constaba de un basamento/plinto en forma de podio, con los dos paramentos laterales más bajos que el central aunque simétricos, y uno central más elevado que servía de base a la Cruz. Esta en el cruce entre ambos brazos tenía un medallón labrado con el Yugo y las Flechas. En la base, en los espacios central y laterales se situaban placas con el nombre de los caídos fragmentariamente conservadas. La Cruz de los Caídos de Nombela se dispuso con un espacio adosado al muro. Realizada en granito, presenta un basamento en escalinata de dos alturas sobre la que dos cuerpos cúbicos sostienen la Cruz formando realmente un altar. A la espalda, en dos lápidas aparecen repetidos a ambos lados los nombres de los 8 caídos de la localidad (Emilio Jiménez, Ricardo Muñoz Pérez, Jiménez Gómez, Mariano Muñoz, Martín Recio Jiménez, Celedonio Domínguez Díaz, Antonio Sánchez).
La Cruz de los Caídos de Navahermosa constituye un monumento de mayor entidad con respecto a los habituales en pueblos pequeños. Realizado en granito, dos obeliscos flanquean la base del monumento. Esta base presenta dos espacios: en el primero, tres lápidas incluyen el nombre de los caídos, 44 personas. El superior, de menor longitud también está dividido en tres. Los laterales permiten situar metopas con relieves en piedra del Yugo y las Flechas y la Cruz de San Andrés. El central, base de la Cruz, incluye la leyenda grabada: «Caídos por Dios y por España. José Antonio. Presentes». La Cruz, en realidad es una forma doble ya que sobre la general se sitúa en relieve otra de menos tamaño. En los pies de la Cruz encontramos un relieve con el escudo nacional vigente. Más sencilla es la Cruz resignificada de Robledo del Mazo que incluye los nombres de los caídos en la guerra. La Cruz de Alcaudete de la Jara también ha sido resignificada para ser dedicada «A todos los que dieron la vida por España»; lo mismo que la de Belvís de la Jara.
Pero el listado de Cruces amenazadas por el lobby de la memoria es amplio, incluyendo algunas resignificadas. La sencilla Cruz de los Caídos de Cabezamesada tiene en su base gravado el listado con los caídos de la localidad: Félix Cicuendes Vindel, José Martínez Ortiz, Félix Merino Aragonéz, Segismundo Pérez Ortiz , Celedonio Canorea Navas, Alfredo Salazar Rodríguez, Vicente Jiménez Montesino Solera y Eugenio Morales Martínez. La austera Cruz de los Caídos de Alcardete, también en su base tiene grabados los nombres de las 5 víctimas de la violencia ejercida por el Frente Popular en la localidad. En Quero un monolito-obelisco sirve de base a una pequeña Cruz; en cada una de las cuatro caras del monolito se sitúan las lápidas con las numerosas víctimas de la represión ejercida por el Frente Popular en la localidad. El estar resignificadas, como es el caso de Villatobas no las exime de la amenaza.
Las fosas comunes del Toboso y Camuñas
Los asesinados por los republicanos en el Toboso fueron enterrados en una fosa común. Sobre la misma se sitúa hoy un pequeño monumento a los Caídos con una lápida en la que aparecen los nombres de los asesinados bajo la leyenda de «Gloria a los mártires». También una breve referencia a lo sucedido: «el día 22 de agosto de 1936 a las 8 de la noche, después de un mes de prisión y sufrimiento. Los mártires de El Toboso». La relación es la siguiente: José Diego Clholvi Ortega, Leopoldo García Pando Patiño, Jaume Martínez Pantoja Morales, Enrique Olmo Martínez Pantoja, Juan Andrés Olmo Ortiz, Antonio Carrasco Muñoz, Ramón Carrasco Guillén, Enrique Nieto Martínez, Antonio Gómez Moreno, Rafael Manzanares Ramírez, José Pilar Ortega Martínez, Estaban Gómez. A ellos habría que sumar el nombre del franciscano Ramón Guillén Argudo, asesinado en la carretera de Toledo a Ávila el 14 de agosto de 1936, hoy en proceso de beatificación.
En las afueras de Camuñas existe la vieja mina de plata de Las Cabezuelas, de origen romano. Hoy una lápida con una Cruz cubre lo que hasta hace cuarenta años no pasaba de ser la boca de un agujero. No muy lejos, alguna Cruz pequeña de piedra junto con otra de madera continúan, como en otros tiempos, marcando el lugar. Nadie se planteó realizar un gran monumento en recuerdo de aquellos caídos. Está situada en el kilómetro 131 de la carretera Madrid-Cádiz. Es una mina profunda con dos accesos: uno en vertical hacia el fondo donde se sitúa un corredor que conduce a otro pozo más hondo; otro que tras un breve descenso vertical comunica con el otro pozo a través de una galería en rampa.
Hasta allí fueron llevados por los hombres del Frente Popular decenas de personas, algunos llegaron a hablar de que superarían el millar, para ser arrojados, en algún caso parece que con vida, al pozo. Tras la guerra fueron no pocos los testigos que relataron la tragedia, algunos consiguieron zafarse de sus captores y huir salvando la vida antes de ser arrojados al pozo. Nadie puede saber cuántas personas perdieron allí la vida. Antonio Rodríguez, hijo de uno de los asesinados, recordaba que cuando el pozo estaba lleno los milicianos vertían gasolina y quemaban los cuerpos, también que eran tapados con cal. Mercedes Rodríguez testimonió:
«Aurelio Rodríguez, un carretero al que fueron a buscar a su casa y tirotearon en la cama. Su mujer, Úbeda Bolaós, se agarró a él, siendo también herida. A ambos les metieron en un camión y les llevaron a la mina, donde les arrojaron juntos; ella estaba todavía viva.
Al cura Tapia le llevaron a la sima. Él bendijo a los que habían de ser sus verdugos. Después lo arrojaron vivo. A Ismael Moreno, que no podía levantarse de la cama, le cosieron a balazos. Su mujer tuvo que apagar las ropas del lecho, que ardían de los tiros. A mi tío Vicente, que se subió al tejado porque lo acosaban, le acribillaron a tiros y luego lo echaron a la mina»
El régimen de Franco, y es un dato a señalar, no hizo del lugar un sitio conmemorativo de las maldades del enemigo. Solo era recordado por los muchos familiares que se acercaban a honrar a sus muertos durante décadas. El acceso hacía muy complicada cualquier operación de exhumación. En 1962, a petición del dueño de la finca, hijo de una de las víctimas, Antonio Rodríguez, un grupo de ingenieros bajaron y realizaron un informe. Localizaron las capas de cal que cubrían los cadáveres. Había que bajar a unos 30 metros de profundidad, en un pozo y pasillo estrecho para poder realizar una excavación. Pese a las Leyes de Memoria, la mina-fosa común de Camuñas permaneció en el olvido hasta el año 2009 cuando el Arzobispado de Toledo se decidió a realizar una prospección recurriendo a la Sociedad de Ciencias Aranzadi. Estos expertos localizaron dos espacios con restos: el primero de un metro de alto por 6 metros cuadrados; otro de dos metros de largo por 70 centímetros de alto.
Los radares detectaron restos con conexión anatómica y numerosos objetos personales. Los rastros documentales estiman que más de 200 personas podrían haber sido arrojadas a la mina. La exploración realizada solo permite especular: en el terreno estudiado, aproximadamente el 25% del espacio de la fosa, se recuperaron 41 cadáveres completos, pero era la primera capa, debajo quedan, al menos, otras tres capas separadas por cal, lo que aproximaría en esa zona a los 200 asesinados. A los 41 restos se añadían tierra, piedras y cal con restos no identificados de la misma zona. Para identificar lo encontrado y recuperar todos los restos se necesitaría una fuerte inversión y ayudas públicas, pero desde 2010 no se han realizado nuevas actuaciones. Los familiares manifestaron que su deseo no era «sacarlos de la mina, sino para que se sepa de verdad lo que aquí ocurrió durante la guerra, que se mataba a la gente, no por ser rico o de derechas. Se les mataba por la sencilla razón de ir a misa y declararse católicos». Según los datos finales se estima que en el interior de la mina habría entre 240 y 300 cuerpos.
Las dificultades para recuperar los restos y analizarlos son extremas. No es esa la intención del Arzobispado. Hay que señalar que el postulador de la causa de los mártires de Toledo, el sacerdote Jorge López Teulón, junto con otro sacerdote, Amós Rodríguez, familiar de una de la víctimas, bajaron al pozo para celebrar allí mismo, donde se acumulan los restos, una misa y colocar una placa. Hoy una lápida señala el lugar con una Cruz tumbada y una leyenda que dice: «aquí yacen cristianos que dieron sus vidas víctimas de la guerra de 1936 a 1939. RIP».
No solo la fosa de Camuñas ha sido objeto de atención, pues se conocía su existencia. También se han encontrado otras como la de Villasana de Mena (2012) y Borriol (2014) con víctimas de la represión ejercida por el Frente Popular que no han merecido atención por parte de la memoria histórica.
Alberche del Caudillo pierde su apellido con la oposición de los vecinos
El «lobby de la memoria» y los partidos de izquierda han buscado en la última década cómo forzar al cambio de determinados pueblos creados por el Instituto Nacional de Colonización (INC), de los que el lector ya tiene información en esta obra.
En la provincia de Toledo, en el siglo XXI, se inició la campaña parar retirar el nombre de Alberche del Caudillo, a lo que se unía la petición de cambio del pueblo Numancia de la Sagra. En este último caso, la Asociación Manuel Azaña planteaba recuperar su nombre antiguo por las mismas razones reales por las que se le cambió en 1936; entonces el pueblo se llamaba Azaña (en las fuentes antiguas también aparecía con la grafía Hazaña) sin que ello, evidentemente, tuviera nada que ver con quien fuera jefe del gobierno y presidente de la II República. Los memorialistas argumentan que el nombre de Numancia fue puesto por ser este el Regimiento que entró en el pueblo en octubre de 1936, siendo decisión de su comandante el cambio. La situación está pendiente de un posible referéndum entre los vecinos.
Fueron dos los pueblos de colonización puestos en marcha para aprovechar la nueva zona regable del Alberche: Talavera Nueva y Alberche del Caudillo. El segundo, inaugurado en 1956, acogió a 270 familias que recibieron vivienda y tierras. Fue el propio Generalísimo quien lo inauguró el 5 de octubre de 1956, haciendo entrega personalmente de los títulos de propiedad de viviendas y parcelas a los colonos.
Las fotos de la época muestran a miles de campesinos jaleando al Caudillo que iba en traje civil. Una mezcla curiosa de camisas azules, trajes regionales, ropas de faena, que Franco atraviesa sin gran escolta y sin gran distancia de seguridad para llegar a un estrado no muy alto. Franco no solo visitaba Alberche del Caudillo, sino todas las obras realizadas en la zona de colonización e inaugurando el pantano de Cíjara. En total, en la zona, entregó 802 lotes de tierra y 562 viviendas. En la prensa se hablaba del entusiasmo de la gente al ver a Franco y las aclamaciones continuas. Hoy podría considerarse efecto de una prensa controlada, pero la lógica es contundente. El número de viviendas, de parcelas de tierra y todas las obras realizadas suponían un salto trascendental para los nuevos colonos y para la zona, lo que justificaba de sobra aquellos gritos de «¡Franco, Franco, Franco!», y para sus descendientes el deseo de no cambiar el nombre de su pueblo. No era solo el reparto de viviendas sino la dotación de toda la zona como testimoniaba la relación realizada por el cronista:
«El ministro de Agricultura y el director general del Instituto Nacional de Colonización explicaron al Generalísimo las principales características de la labor realizada, que ha consistido, principalmente, en la transformación en regadío, mediante elevaciones del río Tajo, de los terrenos de vega pertenecientes al término de Pueblanueva, la zona ha quedado dividida en tres sectores, con una superficie total de 1.200 hectáreas, habiéndose construido dos estaciones elevadoras de agua, así como la línea eléctrica desde Talavera a la estación elevadora en Bernuy, con un recorrido de 25 kilómetros tensión de 33.000 voltios, que proporciona energía a las elevaciones y poblados de la zona y de Bernuy. Asimismo, se han construido un camino de unión de los dos pueblos, Bernuy y Las Vegas, con longitud de 11 kilómetros; un canal principal derivado de la elevación de Hijares, con desarrollo de 8.208 metros; un puente-acueducto para el paso del camino y canal citados sobre el río Sangrera; redes de acequias, desagües y caminos y nivelación de las 436 hectáreas, objeto de colonización directa.
En esta zona se han construido 80 viviendas de colonos y 20 de obreros en Las Vegas y 8, y respectivamente, en el núcleo de San Antonio. Se han levantado, además, 209 pequeños albergues de temporada, diseminados en los huertos establecidos de la zona, para los obreros residentes en Pueblanueva. En esta población se construye actualmente un grupo escolar compuesto de dos escuelas de niñas y dos de niños, con sus correspondientes viviendas para maestros. Las 82 hectáreas pertenecientes al Instituto de Colonización se han parcelado en 209 huertos familiares para la población obrera de Puebla nueva .y en los sectores segundo y tercero, en 89 unidades de explotación de tipo medio, con extensión aproximada de 4 hectáreas y 27 huertos familiares de 20 áreas. Las 89 unidades de independencia económica y los 236 huertos se encuentran adjudicados a iguales números de familias de colonos y de obreros respectivamente.
La zona regable por el canal bajo del Alberche se extiende por la margen derecha de los ríos Alberche y Tajo, en los términos de San Román de los Montes, Pepino, Talavera de la Reina, Gamonal y Calera, cruzándola de Este a Oeste el ferrocarril de Madrid-Portugal y la carretera de Madrid a Badajoz. Su extensión total es de 10.513 hectáreas y la útil para el riego de 9.042 hectáreas, de las que 8.645 se riegan por gravedad y 397 por elevación. El riego de la zona está asegurado por la regulación conseguida en el tramo superior del río Alberche con los pantanos El Burguillo, Charco del Cura, San Juan y Picadas, con una capacidad total de 373 millones de metros cúbicos. Tanto la presa de derivación emplazada en este río como el canal que se desarrolla por la margen derecha, se encuentran completamente terminados. Las redes secundarias de acequias, desagües, caminos están así mismo completamente acabados, así como los trabajos de nivelación de las tierras, habiéndose utilizado potentes y modernos equipos de movimientos de tierras constituidos por tractores de potencia superior a 100 H. P. y traillas de gran capacidad.
El Instituto de Colonización ha construido, en esta zona, los pueblos de Talavera la Nueva, con 131 casas para colonos y 30 para obreros; Alberche del Caudillo, con 270 viviendas para colonos y 32 para obreros y 27 viviendas diseminadas en las parcelas. Las viviendas, edificios públicos y obras de urbanización han corrido a cargo del Instituto de Colonización y los servicios de abastecimiento de agua, saneamiento y acometida de energía eléctrica, han sido de la competencia de los servicios hidráulicos del Ministerio de Obras Públicas.
Una vez que el Caudillo recorrió con todo detenimiento, la zona del Alberche, se detuvo en el pueblo de Alberche del Caudillo, donde procedió a la entrega de títulos de adjudicación de 802 lotes de tierra e hizo entrega de 652 viviendas a los colonos del Instituto de Colonización. Asimismo, Su Excelencia hizo entrega de las credenciales a las nuevas entidades municipales. Los títulos entregados por Su Excelencia han sido los siguientes: 55 parcelas con vivienda en el pueblo de La Rinconada; 29 en Bernuy; en el núcleo de San Antonio, 9 parcelas con viviendas y 7 huertos con viviendas; 80 parcelas con viviendas en Las Vegas, así como 20 huertos, con sus respectivas casas; en el pueblo de Talavera la Nueva, 117 parcelas con viviendas; 269 parcelas con viviendas en Alberche del Caudillo; en el pueblo de El Bercial 65 parcelas con casas; en la zona Las Vegas de Pueblanueva, 50 huertos; en la finca El Corralejo, 33 parcelas y en la finca El Bercial, 67 parcelas. Los colonos, visiblemente emocionados, recibieron de manos del Generalísimo Franco los títulos que les daba la posesión de su parcela de tierra y de su casa. Terminada la entrega de los títulos de propiedad a los centenares de colonos, los cuales testimoniaron a Su Excelencia el Jefe del Estado su gratitud».
En Alberche del Caudillo pronunció el Jefe del Estado el único discurso de la visita a la zona, reiterando que lo que él realizaba era una política de hechos, presentando las obras concluidas y las propiedades distribuidas como elemento de la Revolución anunciada:
«Labradores: Solamente unas palabras para agradecer vuestro entusiasmo y esta afirmación de fe que ponéis en mí. No soy amigo de palabras, sino de hechos, aunque me veo forzado a hablar muchas veces, por la necesaria comunicación natural con nuestro pueblo y el deseo de deciros, en unas palabras o en una consignas, lo que a la Patria interesa que es lo que a vosotros también os conviene.
Habéis visto transformarse estas tierras toledanas y habéis contemplado el venero de riqueza que el agua representa al correr por los canales y las acequias; desde vuestro terruño y desde vuestro hogar habéis podido apreciar los esfuerzos ingentes necesarios para que una vida esplendorosa se extienda por estos valles. Ha sido para ello necesario ir a la montaña, perforar y trabajar sus rocas, acumular masas de cemento y materiales para embalsar las aguas en sus pantanos y que luego puedan, por los canales y las acequias, llegar a regar los valles. Pero lo que, sin duda, no os habréis preguntado a vosotros mismos es cómo ha podido lograrse eso, qué es lo que entraña todo esto, qué esfuerzos ingentes ha habido que realizar, cuántas batallas ganadas por las divisas, por el cemento, por los presupuestos ingentes que toda esta obra representa.
Y este es el resultado de la unidad de los hombres y de las tierras de España, porque para que esto pueda hacerse es necesario que haya paz, que existan créditos, que se cubran empréstitos y existan posibilidades financieras, y no hay empréstitos ni finanzas si el país pierde la confianza, si no tiene unidad y estabilidad. Porque el Estado, cuando acude al crédito, a los impuestos, no es para repartirlo en burocracia, como veis; es para realizar el bien común creando fuentes de producción y de trabajo, para crear riqueza, repartir bienes y transformar a aquellos que, con cínico desprecio, un día un desdichado gobernante llamó “burgos podridos”, en burgos nobles, en burgos bellos, en burgos espléndidos, como lo fueron a través de la Historia y lo recordaba hace un momento el Ministro de Agricultura, en la España campesina y la España sana: la España que supo esperar, la que no perdió la fe, que ha permanecido fiel y que bajo nuestro mandato ha sabido arrancar y afirmar nuestra victoria.
Yo agradezco, con vuestra fe y vuestro entusiasmo, vuestra adhesión a mi persona. Me tocan en el corazón tales demostraciones, pero tengo que deciros que es necesario que confiéis en vosotros mismos Esta no pude ser solo la obra de un hombre; esta es y debe ser la obra de un Régimen, el fruto dorado de una doctrina, de una doctrina plena de contenido, y de un sistema político que tiene un amplio programa.
Vosotros habéis vivido, porque están muy recientes todavía los hechos, dos revoluciones: la revolución que derribó la Monarquía constitucional española, ofreciendo una República de trabajadores y la Revolución nuestra; la que destruyendo perversos engaños, ha cimentado una nueva y verdadera Revolución, de la que aquí tenéis una elocuente muestra, que es la Revolución por la grandeza del pueblo, la que se está hoy cumpliendo inexorablemente; la que se está cumpliendo hoy y la que ofrecimos desde el primer día, cuando anunciamos por lo que combatíamos. Si esta Revolución puede lograrse es porque tenemos un ambiente en el país, porque tenemos unidad y disciplina, porque poseemos un programa político, una concepción política y un Movimiento Nacional con unos objetivos claros y terminantes y de justicia social para todos.
Es esencial que los hombres permanezcan fieles a esta doctrina, pues como habéis escuchado hace un momento, nunca hubo mejores soldados para una empresa que los de las huestes campesinas Y yo os digo a vosotros campesinos de Talavera, que en esto consiste nuestra victoria y que nuestra victoria es la vuestra: guardadla y mantenedla con la unidad de los hombres y de la tierras de España. ¡Arriba España!».
Curiosamente entre 1979 y 2015, Alberche del Caudillo estuvo regido por alcaldes socialistas que nunca plantearon el cambio de nombre. Desde entonces el sillón municipal es ocupado por una alcaldesa del PP. Fue con el cambio de orientación política de la alcaldía cuando se alentó la polémica y la presión para el cambio; el anterior alcalde socialista, pese a estar en vigor la Ley de Memoria Histórica, no hizo nada por sacar adelante la variación de la denominación.
Como es usual ha sido Izquierda Unida la fuerza política que ha estado detrás del impulso para el cambio de los nombres de pueblos como este, o el no muy lejano de Llanos del Caudillo en Ciudad Real. De hecho, en la segunda década del siglo XX es Izquierda Unida de Castilla La Mancha quien ha encontrado en el tema de la eliminación de los «vestigios franquistas» un elemento singular para su discurso. En este sentido. anunció en 2022 que iniciaría una campaña en toda Castilla La Mancha para acabar con cuantos elementos se conservaran.
Con respecto a los cambios hay que señalar, y es el amparo en que se refugian las mociones de IU, que la nueva legislación sobre la memoria tiene elementos coercitivos sancionadores para actuar contra los Ayuntamientos que no realicen los cambios, y que se excluye el peso de la opinión de los vecinos; solo queda el resquicio de la consideración que se quiera dar al monumento, nombre o vestigio objeto de denuncia.
La opinión de los vecinos dejó de tener importancia en la decisión, porque al celebrarse consultas no era inusual que ganara el voto negativo al cambio o la destrucción del «vestigio». Así sucedió cuando en 2004 se sometió a referéndum de los vecinos el cambio de nombre de Llanos del Caudillo, que pasaría a llamarse Llanos; el resultado fue muy claro, el 70% en contra del cambio.
El problema es que «a pie de obra» la cuestión de la retirada de monumentos, cruces, nombres y demás se tornaba problemática para las corporaciones toledanas que sabían que esto afectaría a las siguientes elecciones. De ahí que corporaciones socialistas, como señalaremos, se mostraran reacias a implementarlos de forma total.
Es curioso, pero también reseñable, que en la mayor parte de estos pueblos creados por el INC, no abundaran en el callejero los nombres vinculados al régimen político de Franco. De hecho, en Alberche del Caudillo no existe ni existía ninguno.
La campaña de Izquierda Unida se vio acompañada por la actuación de «lobby de la memoria» y del abogado Eduardo Ranz (miembro destacado del PSOE de Madrid, vocal asesor durante un tiempo del Gabinete del Ministerio de Justicia, especializado en actuaciones para la retirada de «vestigios franquistas»), que en 2020 presentaría denuncia por «incitación al odio» contra 8 alcaldes por mantener la «denominación franquista en sus pueblos». Ana Isabel Rivelles, alcaldesa de Alberche del Caudillo, no daba crédito a esta forma de retorcer el relato, tal y como declaraba al diario ABC: «Fíjate qué fuerte, que ¡estamos incitando al odio!, como si no tuviéramos otros problemas en España y en nuestros pueblos como para tener que ocuparnos de esto, es increíble». Al preguntarle sobre si los vecinos estimaban el nombre del pueblo, si le tenían cariño, afirmó: «Sí, sí, podrá haber alguna excepción, pero el nombre es nuestra seña de identidad y, de hecho, no ha surgido nunca ninguna polémica al respecto, que yo conozca, ni he oído que se haya llevado alguna moción a los plenos, al menos en los cuatro años en que he estado en la oposición». Reconoció que en el caso de ser obligados por la ley tendrían que aceptarlo. El «abogado de la memoria» pedía también la retirada de todas las subvenciones de la Diputación, a lo que la alcaldesa respondió: «Ya lo que nos faltaba. Si nos dan pocas ya como EATIM que somos… ¡sería el colmo de los colmos!».
En febrero de 2023, con amenazas de multas incluidas, Alberche del Caudillo iniciaba los trámites para pasar a ser solamente Alberche.
La batalla de los colegios 2020
Aunque al lector pueda sorprender, en fecha tan tardía como 2020, aún quedaban en la provincia algunos centros escolares que no habían cambiado su denominación. Al menos casi una decena según denunciaba el «lobby de la memoria», sin tener todos los datos. Era así porque los propios consejos escolares, a quien correspondía iniciar los trámites, no lo habían hecho. Ya hemos señalado el caso del CEIP Ángel del Alcázar en la capital que, a día de hoy, sigue conservando el nombre en referencia a Antonio Rivera. Según la denuncia eran 8 los centros afectados en la provincia. Ya había perdido su denominación el Colegio García Valiño en Yepes, pasando a denominarse CEIP Juan de Yepes.
El «lobby de la memoria» también pidió que se eliminara el nombre de dos CEIP, uno sito en Almorox y otro en El Romeral, que llevan el nombre de Silvano Cirujano, natural precisamente de El Romeral. También tiene aún una calle con su nombre en Mocejón. Silvano era un veterano de las Campañas de Marruecos que pidió su baja en el ejército con la llegada de la II República acogiéndose a la denominada «ley Azaña». Jefe de Acción Popular en Toledo, miembro del Consejo Nacional de la CEDA, con un grupo de jóvenes y mayores del partido participó junto con sus hijos en la defensa del Alcázar. Tras ser liberada la ciudad fue designado gobernador civil de Toledo. Uno de sus hijos, Marciano, cayó combatiendo con los nacionales en el frente madrileño. Silvano falleció en enero de 1939. Ambos centros aún conservan su nombre cuando se escriben estas líneas, aunque es evidente que se pedirá su retirada en aplicación de la Ley de Memoria Democrática.
También se pidió la retirada del nombre del CEIP Conde de Mayalde que se encuentra en Añover del Tajo. José María Finat y Escrivá de Romaní, conde Mayalde, fue miembro de Acción Popular y diputado por la CEDA por Toledo, siendo elegido tanto en 1933 como en 1936. Abogado, participó en la guerra con el empleo de comandante. Miembro del Consejo Nacional de FET de las JONS fue Director General de Seguridad, Gobernador Civil de Madrid (1939-1940), embajador en Berlín, alcalde de Madrid (1952-1965), procurador en Cortes y vicepresidente de las mismas. En 1949 fundo la ganadería que lleva como nombre su título nobiliario. En el año 2000 el Ayuntamiento de Madrid le dedicó una calle (Alcalde Conde de Mayalde), que le fue retirada por la corporación de ultraizquierda que llevó al sillón municipal a Manuela Carmena. Pese a las peticiones el CEIP de Añover del Tajo continua llevando su nombre. También tiene una calle dedicada en la misma localidad y otras en El Casar de Escalona o Sevilleja de la Jara.
En el pequeño pueblo de La Torre de Esteban Hambrán, pese a las presiones del «lobby de la memoria», permanece el CEIP Juan Aguado (reconocido el centro SMART Exemplary School en la I SMART Exemplary Educators Spanish Regional Summit). Creado en 1937 lleva el nombre del que se considera como jefe de la Falange en el pueblo. Juan Aguado López fue estudiante de derecho y alcalde de la localidad en los años treinta hasta 1936, también presidente de la Benéfica Católica Humanitaria. Se sublevó junto con otros en el pueblo en julio de 1936. La llegada de milicianos de la capital permitió acabar con la resistencia. Juan Aguado consiguió huir y estar escondido unos días hasta que fue descubierto y detenido. Entre julio y agosto de 1936 fueron asesinadas 31 personas del pueblo. Juan Aguado fue asesinado fuera del pueblo, junto con otros falangistas, el 2 de agosto de 1936 (otras fuentes señalan que fue en la madrugada del 1). Según los testimonios recogidos, tras ser detenido con otros fue llevado al pueblo atado con alambres. En el paseo hasta el Ayuntamiento él y sus compañeros de pena fueron insultados y vejados, quedando atados a una farola por orden del alcalde. Al día siguiente con otros vecinos fueron llevados hasta el monte Alamín siendo asesinados. Los cuerpos martirizados fueron rociados con gasolina y quemados. Otro Juan Aguado, miembro de la Juventud de Acción Católica, encontró la muerte a manos de los frentepopulistas el 22 de agosto de 1936.
También continúa conservando el nombre, pese a la amenaza de la LMD, el CEIP Blas Tello en la localidad de Navalcán. Blas Tello y Fernández-Caballero, magistrado de Trabajo, fue gobernador civil de Toledo y por ello se le dedicó el colegio. Durante su gestión el castillo de San Servando se transformó en Academia del Frente de Juventudes, siendo también Colegio Menor. Tuvo notoria popularidad en Toledo por perseguir el estraperlo durante su mandato. Fue Consejero Nacional del Movimiento y Procurador en Cortes hasta 1977. Conserva la calle que le dedicaron en su pueblo natal, Manzanares (Ciudad Real).
Hasta 2021 conservó en Toledo su nombre el CEIP Jaime de Foxá, año en que fue sustituido con la oposición del PP y VOX por el de Rosa Parks (la norteamericana negra que no cedió su asiento, como obligaban las normas, a un blanco en un autobús). El ingeniero y escritor Jaime de Foxá y Torroba, hermano del escritor Agustín de Foxá, fue gobernador civil de Toledo (1972-1976). Entre sus numerosos cargos figuran: jefe provincial en Madrid de FET y de las JONS, teniente de alcalde del Ayuntamiento de Madrid, diputado en la Diputación Provincial de Madrid, procurador en Cortes, presidente de la Federación Española de Caza, subdirector del Instituto Forestal de Investigación y Experiencia y representante de España en la FAO (organización de la ONU).
También, de momento, conserva su nombre el CEIP Tomás Romojaro de Fuensalida. Natural de Santander, Tomás Romajoro Sánchez era vieja guardia de FE, miembro del SEU fundacional. Al acabar la guerra desempeñó el cargo de Secretario Nacional del SEU, pasando a ser Jefe Provincial del Movimiento en Toledo. En su larga carrera sería gobernador civil de Santander, Valladolid y Zaragoza, Secretario Nacional del Sindicato de Magisterio, Inspector General de Enseñanza Primaria y procurador en Cortes entre 1943 y 1977. Además fue Consejero Nacional del Movimiento y vicesecretario de FET de las JONS. Más que suficiente para el «lobby de la memoria» para pedir su proscripción.
El «lobby de la memoria» ha señalado a otros colegios con nombres que a futuro, a buen seguro, además de los citados, intentarán que sean sustituidos. Es el caso, por citar alguno, del CEIP Guillermo Plaza de Yuncos. Dedicado al sacerdote Guillermo Plaza Hernández. Natural del pueblo fue ordenado sacerdote en 1932. Se encontraba como profesor en el seminario de Toledo cuando estalló la guerra. Permaneció escondido hasta el 9 de agosto de 1936 cuando marcho a Cobisa donde fue descubierto y asesinado. El 1 de octubre de 1995 fue beatificado por Juan Pablo II.
Estatuas, lápidas, vidrieras, calles y nombres
Salvo retratos y bustos situados en dependencias militares no existió ningún monumento dedicado específicamente a Francisco Franco en la provincia de Toledo, o al menos no hemos tenido noticia de su existencia. En la capital existía una placa en el Ayuntamiento que fue retirada en 2010. La inscripción se limitaba a constatar una realidad:
«El día 25 de noviembre de 1948 su excelencia el Jefe del Estado y Generalísimo de los Ejércitos D. Francisco Franco Bahamonde inauguró el abastecimiento de agua potable del río Torcón para la Imperial Ciudad. Toledo mandó poner esta inscripción como testimonio de su imperecedera gratitud al Caudillo de España. Laus Deo».
La única estatua dedicada a Franco sita en Toledo se instaló años después de su muerte. Una obra ecuestre realizada en bronce en el año 1942 cuyo emplazamiento original era el Instituto Ramiro de Maeztu de Madrid. Bien entrados los años ochenta se decidió retirarla de aquel emplazamiento siendo trasladada a la Academia de Infantería de Toledo. Quedó instalada en una zona donde también estaban otras obras como el busto de Millán Astray. Tras la retirada en 2006 de la existente en la Academia General Militar de Zaragoza se empezó a plantear un nuevo traslado. El ministro de Defensa, el socialista José Antonio Alonso, se manifestó en contra de su continuidad: «Tengo muy claro que lo que la Constitución no dice es que la estatua del general Franco u otra cualquiera de épocas preconstitucionales tengan que ser el símbolo y, además muy destacado, de una academia militar». Finalmente sería retirada, tal y como consta en el Acta n.º 14 de la Comisión Técnica de Expertos de la Ley de Memoria Histórica que evaluó los datos sobre «vestigios adscritos al Ministerio de Defensa»:
«16. Def/mue/20 (Informe Defensa 14/2/2011 – Pág. 41) – Estatua ecuestre de Francisco Franco [depósito del Museo del Ejército, Toledo, todavía almacenado en Academia Infantería de Toledo]»
En 2008, mediante una moción de Izquierda Unida, el Ayuntamiento de Toledo, con los votos en contra del PP, retiraba la Medalla de Oro de la ciudad y la Medalla de Oro del Alcázar de Toledo concedidas a Franco. En 2017, a propuesta de Izquierda Unida, la Diputación retiraba la Medalla de Oro otorgada a Franco en 1972 por 13 votos a favor (PSOE e IU-Ganemos) y 12 abstenciones (PP), Ciudadanos no estuvo presente en la Comisión de debate. El diputado de IU mostró su malestar porque «a los ayuntamientos que no han hecho cumplir la ley [de memoria] no se les haya hecho nada y siguen recibiendo subvenciones», señalando que durante 10 años la Diputación se había negado a cumplir y retirar la distinción.
En este sentido dejemos constancia de la eliminación del Condado del Alcázar de Toledo con grandeza de España, creado por Franco en 1948. Su primer titular fue el capitán general José Moscardó Ituarte. Su último titular José Luis Moscardó. El condado fue suprimido por el gobierno socialista en octubre de 2022 en virtud de la denominada Ley de Memoria Democrática. Cuando el general Moscardó falleció en 1956, Franco ordenó que su nombre figurara al frente de todos los escalafones como «Jefe del Alcázar de Toledo». Esta distinción fue suprimida en los años ochenta por el gobierno de Felipe González.
La depuración de «vestigios» existentes en acuartelamientos o instalaciones militares fue presentada como absoluta por el gobierno socialista a principios de 2021. Sin embargo, la nueva Ley de Memoria Democrática ampliaría la posibilidad de retirar aquellos que se estimó que podrían continuar en su lugar anteriormente.
En estos años han llegado a Toledo otros «vestigios» para ser depositados que no exhibidos en el Museo del Ejército. Tal es el caso del busto de Carmen Polo de Franco que estaba en la Academia Central de la Defensa realizado en mármol. Procedía de una residencia de ancianos que llevaba su nombre situada en el recinto de la Academia Central de la Defensa y el Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla. La Residencia había cambiado de nombre en 2011 por aplicación de la LMH.
Igualmente fue retirado el busto del general José Moscardó, que estaba en la Academia de Infantería, que recordaba su tiempo como director de la Escuela de Gimnasia de la Academia. La Academia de Infantería de Toledo también contaba con una gran vidriera con el escudo vigente durante el régimen de Franco situada en el salón Arredondo. Inicialmente, en aplicación de la LMH, se pensó en retirarla en 2009. Por el gran valor artístico de la misma, y el elevado coste económico de retirarla y sustituirla, hizo que el ministerio de Defensa, regido por Carmen Chacón, optara por resignificar la sala dotándola de elementos «constitucionales» que apagaran la vidriera, abandonando la idea de cederla al Museo del Vidrio. En la revisión de la Comisión Técnica de 2011 se refrendó esta decisión, lo que no implicad que pueda ser retirada en otro momento como ha sucedido en otros lugares:
«Def/inm/90: Academia de Infantería de Toledo, Comedor. Vidriera en techo con escudo preconstitucional. Información Defensa: Suprimir iluminación vidriera techo dando realce al escudo constitucional que preside el comedor. Considerada pieza única por el emplomado, la técnica utilizada (artesanal) y su tamaño. Es pieza de referencia en el gremio como obra maestra. En 1992 se valoró en 50 millones de pesetas [Informe Defensa 14/2/2011 – pág. 56] [Vestigio ya analizado por la Comisión: Reunión 9 julio 2009] Decisión: El pleno de la Comisión acuerda por unanimidad que el vestigio en cuestión puede ser conservado en el lugar que ocupa actualmente».»
Como en otras provincias los cambios de nombres en el callejero se iniciaron tras las primeras elecciones municipales celebradas tras la muerte de Franco. Dada la limitada victoria de la izquierda en los Ayuntamientos toledanos los cambios se produjeron muy lentamente. En no pocos, la sustitución no iba a llegar hasta el siglo XXI, a instancias de la obligatoriedad que establecían las sucesivas leyes de memoria socialistas.
En la capital toledana, por ejemplo, aunque los nombres más significativos desaparecieron del callejero anteriormente, hasta el año 2010 permanecían: la placa dedicada al general Moscardó, existente en la confluencia de la Plaza de Zocodover con la Cuesta de Carlos V; otra placa dedicada a José Antonio y las que hacían referencia a los generales José Varela y Rafael García Valiño. También el pleno del Ayuntamiento aprobó la retirada de los nombres de otras dos calles que aún se conservaban: General Moscardó y Alféreces Provisionales. En 2021 se denunciaba la permanencia de las placas del Instituto Nacional de la Vivienda en numerosos edificios de la localidad.
Estimamos excesivo incluir aquí las vicisitudes de cambio de calles efectuadas desde 1979, usualmente por los alcaldes socialistas. Vamos, simplemente, a referirnos a las localidades que las mantenían en la segunda década del siglo XXI. Con la LMH en vigor, ante su relativa aplicación en Toledo, además de las denuncias efectuadas por el «lobby de la memoria», aparecen las denuncias judiciales impulsadas por Eduardo Ranz contra numerosos ayuntamientos de Castilla La Mancha. Cursando en 2016 notificaciones a un total de 63 municipios, entre ellos 25 en Toledo, por conservar «vestigios franquistas», en muchas ocasiones nombres de calles o plazas. Instaba a las corporaciones a su retirada/cambio en virtud de lo dispuesto en los artículos 15.1 y 15.3 de la LMH. En las notificaciones se mencionaba la existencia de calles dedicadas a José Antonio, al Generalísimo, a Queipo de Llano o menciones en placas a los «Caídos por Dios y por España», como sucedía en Villatobas. Recordaba a los Ayuntamientos la obligación legal de realizar un «catálogo de vestigios» como paso previo. En caso de ser desoída su reclamación en tres meses se iniciarían acciones judiciales contra los consistorios. Los municipios afectados, solo aquellos en que se había detectado su presencia, eran: Villatobas, Miguel Esteban, Turleque, Marjaliza, Chueca, Layos, Noez, Cuerva, Gálvez, Escalonilla, Santo Domingo-Caudilla, Fuensalida, Arcicollar, Magán, Yunclillos, Recas, El Viso de San Juan, Azután, Alcaudete de la Jara, Segurilla, Cervera de los Montes, Sotillo de las Palomas, Marrupe, San Román de los Montes y el Real de San Vicente.
El listado, lógicamente, no hizo sino ampliarse. En 2017 se denunciaba que en Cervera de los Montes, existía una Plaza del Generalísimo y una Calle de los Defensores del Alcázar; estos últimos también tenían otra calle en Marrupe. En Velada permanecía la Calle General Yagüe. No parece que las denuncias y peticiones tuvieran mucho éxito, dado que era evidente la oposición a la retirada.
En febrero de 2019 fue el propio Ministerio de Justicia el que remitió notificaciones en el mismo sentido a numerosos Ayuntamientos de la provincia: Albarreal de Tajo, Alberche del Caudillo, Alcardete, Añover de Tajo, Azután, Calzada de Oropesa, Carriches, Castillo de Bayuela, Cervera de los Montes, Chueca, Cobeja, Cobisa, Cuerva, El Viso de San Juan, Fuensalida, Gálvez, La Torre de Esteban Hambrán, Las Ventas de Retamosa, Layos, Lominchar, Los Navalucillos, Lucillos, Magán, Manzaneque, Marjaliza, Marrupe, Mejorada, Miguel Esteban, Mocejón, Mohedas de la Jara, Mora, Navahermosa, Navalcán, Noez, Ocaña, Quismondo, Recas, San Román de los Montes, Santa Cruz de Retamar, Santo Domingo-Caudilla, Segurilla, Sevilleja de la Jara, Turleque, Villafranca de los Caballeros, Villarejo de Montalbán, Yepes y Yunclillos.
El Ministerio de Justicia basaba las peticiones en un listado, muchas veces incorrecto, realizado en base a un trabajo del Instituto Nacional de Estadística a partir del censo electoral en el que, sin mucha profundidad, anotaba que existían 1.171 plazas y calles en 637 municipios dedicadas a «destacadas figuras del franquismo». Era solo la punta del iceberg de la realidad. 49 municipios de Toledo figuraban en el listado del Ministerio. A los Ayuntamientos remitió una carta el Director General para la Memoria Histórica, Fernando Martínez López, pidiendo que certificaran «la no existencia de simbología de exaltación en su municipio». Si existieran se instaba a realizar el preceptivo catálogo y proceder a la «inmediata retirada de los escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación de la sublevación militar y represión de la dictadura».
En 2024 el «lobby de la memoria» denunciaba que quedaban vías con nombres franquistas y monumentos de exaltación en casi una treintena de localidades de la provincia. Se indicaba que quedaban vestigios en: Almonacid de Toledo, Cabezamesada, Cervera de los Montes, Consuegra, Corral de Almaguer, Escalonilla, Layos, Lominchar, Marjaliza, Menasalbas, Mocejón, Mora, La Puebla de Montalbán, Los Navalucillos, Quero, La Puebla de Almoradiel, Talavera de la Reina, La Torre de Esteban Hambrán, Toledo, Las Ventas de Retamosa, La Villa de Don Fadrique, Villanueva de Alcardete o Villatobas. Miguel Esteban, Turleque, Ocaña o Quintanar de la Orden. A modo de ejemplo de lo acontecido vamos a referir lo ocurrido en algunas localidades.
En 2016 se denunciaba que en la localidad de Miguel Esteban superaban la decena las calles «franquistas». Entre ellas estaban la Plaza del Generalísimo, la Plaza de los Mártires, la Calle Calvo Sotelo, la Calle General Mola o la General Moscardó. Además, junto a la Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol se erigía la Cruz de los Caídos. Tampoco resultaba muy extraño, ya que antes de la guerra era considerado un pueblo de derechas. De hecho, desde 1979 siempre ha gobernado la derecha. Dejemos como constancia la relación de hechos referidos a la violencia ejercida por el Frente Popular en la localidad.
| Resumen de la violencia ejercida por el Frente Popular en Miguel Esteban | |
| Hecho | Número |
| Iglesia saqueada y destrozada | 1 |
| Ermita o capilla saqueada y destrozada | 1 |
| Altares, imágenes y retablos destrozados | Todos |
| Cálices, custodias, cruces y copones desaparecidos | Todos |
| Campanas destrozadas y desaparecidas | Todas |
| Archivo destruido | 1 |
| Seminarista asesinado | 1 |
| Sacerdote secular asesinado | 1 |
| Mujeres asesinadas | 2 |
| Muertos a consecuencia de heridas y malos tratos | 2 |
| Asesinados en total | 40 |
Igual era el caso del pueblo de Turleque, gobernado desde 1979 por la UCD, Alianza Popular y el PP, en el que los memorialistas consideraban que existían 10 vías que deberían eliminarse, entre ellas la Plaza del Generalísimo, la Calle de los Mártires o la Calle de la Tercera Brigada.
En enero de 2017, el Pleno de Torrijos, con los fotos a favor del PSOE, Ganar Torrijos y UpyD, con el voto en contra de los concejales populares, acordó el cambio de 9 calles en aplicación de la LMH.
| CAMBIOS DE LAS CALLES EN TORRIJOS | |
| Nombre | Nueva denominación |
| Calle Banderas de Castilla | Calle Intemperie |
| Calle Héroes del Alcázar | Calle Edmundo Parras |
| Calle García Morato | Calle Agustín Rivera |
| Calle Batalla del Ebro | Calle Miguel Ángel Blanco |
| Calle Batalla de Brunete | Calle Quijote |
| Calle General Moscardó | Calle Concepción Arenal |
| Calle General Yagüe | Calle Enrique Peña |
| Calle Capitán Cortés | Calle Trece Rosas |
| Calle Voluntarios de Toledo | Calle Salvador Allende |
En 2018, el Ayuntamiento de El Viso de San Juan, respondía al senador Carlos Mulet que en 2017 se tomó el acuerdo, en consonancia con la LMH, de sustituir la calle dedicada a José Antonio y la Plaza del Generalísimo. Se hizo con los votos a favor del PSOE, EL VISO SI SE PUEDE y Ciudadanos, con el voto en contra de los 3 concejales del PP. Similar petición, ejercida por el Grupo Parlamentario de Compromís, recibió el Ayuntamiento de Cuerva para que procediera a retirar el nombre a 8 calles, entre ellas las dedicadas al Generalísimo y al General Primo de Rivera, la Plaza Primo de Rivera junto con la eliminación de la Cruz de los Caídos y la placa con los mártires.
En 2018 se trató desde el Senado impulsar el cambio de las calles en Talavera de la Reina. En 2020 Compromís pidió al Ayuntamiento de la localidad el cambio en el nombre de las calles. En noviembre de 2022, el Foro por la Memoria de Toledo denunciaba que en Talavera de la Reina permanecían 16 calles con nombres franquistas, por lo que, amparándose en la LMH y en la LMD se dirigía a la alcaldesa instándole a su retirada, acusándola de «dejadez institucional» (se habían dejado fuera del acuerdo de 2015), recordando que mantenerlos «es totalmente antidemocrático, pues su régimen era dictatorial y contrario a los valores democráticos de nuestro sistema actual». Entre las señaladas estaban las dedicadas al General Moscardó, Tercios del Alcázar, Ángel del Alcázar, Capitán Cortés o Antonio Torres. Ya con la LMD el citado Foro anunciaba la reorientación que iban a realizar las asociaciones de memoria, pues entendían incluidas en la proscripción las menciones a todas aquellas «personas que ejercieron algún tipo de poder durante la misma y se hallen ubicados en esta localidad»; es decir a cualquier cargo público o persona entre 1936 y 1975.
Como en otros muchas localidades importantes, además de las referidas a Franco, en Talavera se habían cambiado: la dedicada al general Muñoz Grandes (ahora Juan Carlos I) en 1985; la Plaza 18 de Julio (por Plaza de la Solidaridad) en 2004; la Calle 3 de Septiembre (por Plaza de la Concordia, recordaba el día de la toma de la ciudad por los nacionales). En enero de 2023 los medios indicaban que el Ayuntamiento aún no había adoptado medida alguna para cambiar el nombre de las calles consideradas por los memorialistas como «franquistas».
No muy distinto es el caso de Ocaña, donde en 2018 el portavoz de Compromís en el Senado, Carlos Mulet, denunció ante la Fiscalía al Ayuntamiento por mantener calles franquistas. En 2023 la Asociación Manuel Azaña presentaba al Ayuntamiento un escrito solicitando el cambio de varias calles. Entre ellas: la Avenida del Generalísimo, la Calle Mártires de Ocaña, Calle General Moscardó.
Similar es lo ocurrido en Fuensalida. En este caso fue Izquierda Unidad la que en la localidad intentó presionar para el cambio de las calles, pero desde 1983 la alcaldía estaba en manos de AP primero y del Partido Popular después. En 2016 se denunciaba que existían 17 calles. En 2017 la Asociación para la Defensa de la Ley de Memoria Histórica y la Retirada de los Símbolos Franquista presentó un contencioso-administrativo para obligar al cambio de nombre de las «calles con referencias franquistas». En 2019 la corporación recibió la notificación del Ministerio de Justicia a la que no contestón. En 2020 la exconcejala de IU, Patricia Ballesteros, que solía encabezar las peticiones para la retirada confesaba: «No nos hacen ni caso. Este es un pueblo muy de derechas y todo esto se ve normal». El Ayuntamiento, que se negó a los cambios, abordó la defensa de su postura en los tribunales, siendo condenado a realizar los cambios a finales de 2022. Con cierta tranquilidad la corporación inició un proceso que no se cerró hasta febrero de 2024.
| CAMBIOS DE LAS CALLES EN FUENSALIDA | |
| Nombre | Nueva denominación |
| Plaza del Generalísimo | Plaza del Conde |
| Plaza José Antonio | Plaza de España |
| Calle General Asensio | Calle del Pilar |
| Calle General Mola | Calle Legión Española |
| Calle General Moscardó | Calle Alcalde Gonzalo García Ferrero |
| Calle General Varela | Plazuela del Rastro |
| Calle General Yagüe | Calle Ministro José Luis Carcía Ferrero |
| Calle Héroes del Alcázar | Calle Alcázar de Toledo |
| Calle Onésimo Redondo | Calle Benigno Alonso |
| Calle Queipo de Llano | Calle Alonso Xuárez de la Fuente |
| Calle 18 de Julio | Calle 12 de Octubre |
| Calle General Barrón | Calle Fuerzas Armadas |
Finalmente el Ayuntamiento no incluyó ni la Calle Plus Ultra (que se refería al avión que realizó el raid aéreo entre España y Argentina en 1926), ni la dedicada al fundador de La Legión, general Millán Astray, pues en este caso la Justicia fallaba a favor del Ayuntamiento. En 2024 el Ayuntamiento de Fuensalida anunciaba que iniciaba el estudio para retirar la placa dedicada a Mariano Álvarez Escobar “Antonio” , guerrillero del maquis.
En El Casar de Escalona, en marzo de 2023, el gobierno municipal ejercido por el PP con mayoría absoluta perturbó al PSOE y a los memorialistas al decidir cambiar el nombre de la Calle de la Amargura para dedicarla al ex alcalde Reyes Muro Valencia, que ocupó la alcaldía del pueblo durante 30 años, desde los años cincuenta. El PSOE se manifestó en contra amenazando con emprender acciones legales. En 2013 escudándose en la LMH y por la necesidad de votos de la UCIT el Ayuntamiento regido por Valentín Durán -en la única legislatura que no gobernó el PP desde 1979- se había visto obligado a retirar la calle dedicada a un familiar del alcalde, teniente de la División Azul caído en Rusia.
El teniente Andrés Eloy Muro Valencia encontró la muerte el 29 de diciembre de 1942, cuando decidió, pese a que ya había llegado su sustituto para volver a España, asumir el mando de sus hombres en una peligrosa acción. Por su heroísmo fue condecorado a título póstumo con la Medalla Militar Individual. Ese mismo día perdió la vida otro toledano, el capitán Pintado. En 2002 el Ayuntamiento de Fuensalida otorgó a Eloy el título de Hijo Predilecto de la localidad y nombró una calle con su nombre, curiosamente se hizo a propuesta del PSOE.
