Resulta esclarecedor detenerse en la lectura del Decreto-Ley de 23 de Agosto de 1957 que establece la Fundación de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, que, en uno de sus párrafos establece : La Cruz grandiosa que preside e inspira el monumento imprime a ésta realización un carácter profundamente cristiano. Por ello el sagrado deber de honrar a nuestros héroes y nuestros mártires ha de ir siempre acompañado del sentimiento de perdón que impone el mensaje evangélico.
El sentido original del Valle de los Caídos según el Decreto de 1957
Además los lustros de paz que han seguido a la Victoria han visto el desarrollo de una política guiada por el más elevado sentido de unidad y hermandad entre españoles. Este ha de ser, en consecuencia, el Monumento a todos los Caídos, sobre cuyo sacrificio triunfan los brazos pacificadores de la Cruz.
En cuanto a los fines de la Fundación, establece éste Decreto-Ley en su artículo 1° que serán : …rogar a Dios por las almas de los muertos de la Cruzada Nacional, impetrar las bendiciones del Altísimo para España y laborar por el conocimiento e implantación de la paz entre españoles sobre la base de la Justicia social cristiana.
Quedan aquí meridianamente claras las motivaciones de Franco para constituir esta Fundación así como el significado profundo que quiso darle. Lugar de oración y de estudio que debía servir de meditación y recuerdo a las generaciones venideras.
Monumento a los muertos en el que tomaba forma el designio del Régimen de superar el conflicto a través de la reconciliación entre españoles en cumplimiento (hemos visto que lo expresa literalmente) del mandato evangélico del Perdón.
No conocemos, en cambio, las motivaciones últimas de Zapatero, Sánchez y de sus socios de Gobierno para empeñarse en sacar adelante un proyecto tan inoportuno, fuera de tiempo y de lugar y que no responde – antes al contrario – a ninguna demanda social. Una campaña que solo puede envenenar la convivencia de los españoles arruinando los logros conseguidos en éste sentido cuando ya los considerábamos – y lo estaban – consolidados.
Ante tantos inconvenientes como plantea y a la vista de los derroteros políticos que sigue el actual Gobierno, mas parece que se trata de crear el ambiente propicio para un cambio de régimen, acabando con el nacido de la Transición y consagrado por la Constitución todavía en vigor. Aunque ya es dudoso incluso que lo siga estando a la vista de las impunes violaciones de que ha sido objeto en éstos últimos años.
