Las obras del franquismo: El salto del Esla
La presa y central hidroeléctrica del Esla: una de las grandes obras de ingeniería hidráulica del siglo XX en España
INTRODUCCIÓN
El Salto del Esla constituye una de las grandes obras hidráulicas desarrolladas en España a lo largo del siglo XX y un ejemplo representativo de las infraestructuras energéticas impulsadas durante el periodo franquista. La construcción de la presa, el embalse y la central hidroeléctrica transformó de manera profunda el territorio, el paisaje fluvial del río Esla y el aprovechamiento energético de la zona.
Además de su dimensión técnica y económica, la obra tuvo un importante impacto social: la inundación de varios pueblos, la reconstrucción de infraestructuras y la creación de un poblado para el personal de la central. Este artículo repasa las principales características del proyecto, sus datos técnicos más relevantes y las ampliaciones realizadas, ofreciendo una visión de conjunto sobre una de las grandes realizaciones de la ingeniería hidráulica en la España del siglo XX.
El Esla
A la terminación de la Cruzada, el único salto de verdadera importancia existente en esta provincia era el del Esla.
El embalse ocupa una superficie de 5.140 hectáreas. En su construcción se inundaron totalmente tres pueblos y otros ocho lo fueron parcialmente. También quedaron anegados varios puentes, que posteriormente fueron reconstruidos.
El embalse presenta en planta la forma de una Y, siendo su pie un tramo del río Esla de 9,7 km, y sus brazos el tramo superior del mismo con 62,5 km, y el formado por el río Aliste de 31,5 km. Forma así un grandioso lago navegable de 90 km de longitud, que por su capacidad puede considerarse entre los mayores de Europa y uno de los principales del mundo.
La planta de la presa es curva, con un radio de 320 metros y una longitud de cuerda de coronación de 280 metros. Tiene una altura máxima de 99 metros.
A cada metro de altura corresponde un volumen medio embalsado de 12 × 10⁶ m³, y por cada metro cúbico de hormigón de la presa se almacenan 3.160 m³ de agua. La variación del volumen del embalse con la altura es muy acusada: mientras los cinco primeros metros embalsan 100.000 m³, al último metro de altura corresponde una capacidad de 52 × 10⁶ m³.
Aprovechamiento hidroeléctrico
El tipo de aprovechamiento creado es el de una central a pie de presa, que utiliza el salto variable del embalse.
El nivel de las aguas en el desagüe corresponde a la cota 595, y la variación del embalse está comprendida entre las cotas 681 y 640, variando por tanto el salto bruto entre 86 y 45 metros.
El edificio de la central consta de:
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Una nave principal de 64 × 17 metros, donde se alojan los tres grupos turbina-alternador.
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Un cuerpo auxiliar de 12 × 15,5 metros, destinado a cuadro eléctrico, servicios auxiliares, oficinas, etc.
Para el servicio de la nave y como apoyo para el montaje y reparación de los grupos y transformadores, se instalaron dos puentes-grúa de 125 toneladas de capacidad cada uno, con mando eléctrico, dispuestos de forma que pueden acoplarse para levantar en conjunto pesos de hasta 250 toneladas, correspondiente al peso del rotor del alternador.
Características de los alternadores
Casa constructora: General Electric
Tensión: 13.800 voltios
Capacidad: 37.000 kVA
PD² del rotor: 2.950 Pm²
Excitatriz principal: 250 V – 165 kW
Excitatriz auxiliar: 250 V – 6 kW
Velocidad normal: 187,5 r.p.m.
Velocidad de embalamiento: 394 r.p.m.
Peso aproximado: 342 toneladas
Red de transporte de energía
Primitivamente partían de la central:
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Dos líneas a 138 kV hacia Valladolid, desde donde se distribuía energía a Bilbao y Madrid.
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Tres líneas a 46 kV hacia León, Salamanca y el salto de San Román.
Las ampliaciones y mejoras realizadas después de 1939 fueron las siguientes:
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Las líneas a Valladolid y León se elevaron de 46 kV a 138 kV.
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Se tendió una nueva línea a 138 kV hacia Villalcampo.
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Se construyeron dos nuevas líneas a 46 kV para llevar la energía a Zamora y Villalcampo.
Ampliaciones de la central
En 1936 se terminó el montaje del cuarto grupo turbo-alternador, de 37.000 kVA, similar a los existentes. La maquinaria eléctrica fue suministrada por A.E.G. (Alemania).
Para este grupo se instalaron:
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Tres unidades de transformación monofásicas A.E.G. para elevar a 138 kV.
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Un interruptor G.E.E. para esta tensión, de gran volumen de aceite.
Obras auxiliares y seguridad
En las laderas del aliviadero se produjeron desprendimientos que dieron lugar a la formación de un pozo de aproximadamente 100 metros de profundidad por 100 metros de diámetro. Las obras de revestimiento y consolidación se terminaron en 1954.
Se construyó un túnel aliviadero complementario para pequeñas avenidas. Consiste en un túnel circular de 740 metros de longitud, con pendientes del 4 % y del 1,5 %, diámetro inicial de 9 metros y final de 6 metros, capaz de desaguar hasta 800 m³ por segundo. Está excavado en la roca sobre la ladera izquierda del río y revestido de hormigón. Dispone de dos compuertas de pantalla accionadas por servomotor de aceite a presión. Se terminó en 1946.
Se construyó también una presa de contraembalse aguas abajo de la central para evitar el retroceso de aguas al funcionar el aliviadero de superficie, así como un túnel-canal que comunica la salida de las turbinas con una zona más alejada del cauce del río, libre del escombro producido por la erosión.
Poblado de la central
El poblado para el personal de la central comenzó a construirse en 1950, finalizándose en 1958. Se levantaron más de 80 viviendas de moderno aspecto, además de iglesia, escuela, casino, garajes y abastecimiento de aguas con un completo sistema de depuración y filtrado.
Este poblado es considerado uno de los mejores construidos por la empresa Iberduero, lo que le valió en 1959 el Premio a la Previsión Social del Estado Español.
CONCLUSIÓN
El Salto del Esla simboliza el alcance de las grandes obras hidráulicas acometidas en España en el contexto de la política de aprovechamiento energético del siglo XX. La presa, el embalse y la central no solo permitieron regular el caudal del río y producir energía eléctrica, sino que también generaron un profundo impacto territorial, social y económico en su entorno.
Analizado desde una perspectiva histórica, este proyecto permite comprender el papel que jugaron las infraestructuras en la modernización del país, así como los costes humanos y ambientales asociados a este tipo de grandes actuaciones. Hoy, el Salto del Esla sigue siendo una referencia de la ingeniería hidráulica española y un ejemplo significativo de cómo las grandes obras públicas marcaron el paisaje y la organización del territorio durante décadas.
